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29 de abril de 2025

LA CALLE SE EXPRESA

Parece ser que en el barrio de Malasaña de Madrid, en la calle Santa Bárbara, alguien colocó una foto de Barbra Streisand:

Y en otra muy próxima, la calle San Joaquín, una de Joaquín Sabina:


Inspirado por estos ingeniosos gestos tan artísticos y cargados de sentido del humor, se me ocurrió hacer algo parecido en Yecla y en ciudades cercanas. 

Pero no era cuestión de hacerlo yo con fotos físicas ni nada similar. Mi idea era buscar calles con nombres inspiradores y añadirles de forma digital un toque artítico y/o humorístico.

Por ejemplo, en la calle Perales de mi ciudad, "apareció" un homenaje en forma de graffiti a José Luis Perales.

Lo pillé justo en el momento en que se preguntaba quién era él y a qué dedicaba el tiempo libre.

También en Yecla, en la calle Carlos III, no podía dejar de probar cómo quedaría un retrato del monarca ilustrado.

Ilustrado, y ahora empadronado en su propia calle. 

En Félix Rodríguez de la Fuente me pareció adecuado dejar un dibujo del gran naturalista, acompañado de un azor majestuoso y un lince vigilante adornando la escena.
Y he de decir que el resultado me gusta tanto que me parece una pena que no exista realmente.

Demos un salto a la ciudad de Castalla, a la Avenida del Oeste, donde unos cowboys cabalgan hacia el horizonte bajo la mirada imperturbable de Clint Eastwood. Puro spaghetti western castellut.

En la calle Don Quijote de Elda, el ingenioso hidalgo luce pensativo sobre una persiana, mientras los molinos de viento se despliegan en otra. Un pequeño homenaje callejero a la imaginación de Cervantes.


En la calle Tempestad (Villena), hay una gran pared en blanco:
Venía perfecta para que el arte se desatara con un mural marino, donde un velero lucha contra un oleaje encrespado. No se me ocurre mejor forma de representar el nombre.

No he conseguido averiguar quién fue, ni si está asociada a la historia de Yecla, pero cuando descubrí que hay una calle dedicada a Sor Marciana, no pude resistirme al juego de palabras y ahí queda una monja extraterrestre, verde y con hábito, custodiando el letrero. 
La mezcla perfecta de ciencia ficción y paridas de diablo.

PD. Viajé con Google Maps hasta  la calle Santa Bárbara de Madrid y descubrí que la foto de Barbra Streisand es distinta: 

Una de dos: o la reponen cada vez que alguien la quita, o Santa Barbra Streisand hace magia bendita.

24 de marzo de 2018

ME GUSTA CALLEJEAR

A lo largo de estos diez años, diez, escribiendo en el blog, he dedicado algunas entradas a callejear, a dar a conocer calles con nombres raros, divertidos, curiosos… y a imaginar historias con telón de fondo urbano. 

Siempre he pensado que las ciudades, si uno  sabe prestarles  la debida atención, te pueden contar cosas muy interesantes.

En esta ocasión os cito a todos en Jarafuel, Valencia. Exactamente en este lugar:


Creo que no puede haber mejor punto de partida que la Calle Canuto, frente a la Solana. Lo digo porque hay que ir algo fumao y a plena solana para dar rienda suelta a todas las tonterías que me pasan por la cabeza.

Por ejemplo, si no se me ocurriera cómo acabar esta entrada... ¿sería una entrada sin salida?
A ver, para que la cosa tenga gracia, hay que darle a ese canuto, por supuesto. Y es que no es lo mismo  tener que pasar por la Calle Canuto que  tener en la calle un canuto por pasar.
(...silencio sepulcral sin risas...)

Bah, da igual, pero si le dais otra calada a ese porrete  veréis cómo nos transportarnos a Cánovas, Murcia.  
Aquí se me ha ocurrido una situación comprometida.

Imaginemos a  un policía que está tomando nota  a un detenido (que también tiene pinta de ir algo fumao, por cierto)

—Dígame su dirección.
—Calle, mariquita
—¿Cómo ha dicho?
—¡Mariquita!
—Vaaaya, encima me falta al respeto, ¿eh? Pues me va a acompañar a comisaría ahora mismo.
—Pero, ¿por qué? ¿¿Qué he hecho yo??

 
 ¿Alguien conoce Guadramiro, en Salamanca? Yo no, pero me he enterado de que allí  hay gente que vive en el vertedero.
Supongo que hubo un vertedero en la zona, pero ¿era necesario recordarlo llamando así a la calle? Por más que lo intento, no me suena nada  bien.

—¿Te vienes a comer a mi casa?
—Vale, ¿en qué calle vives? 
—En el vertedero, al final.
 
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Se vende bonita casa en la calle El Vertedero. Todo exterior. 
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Próxima apertura de perfumería en la calle El Vertedero. 
Fragancias naturales.

Creo que los vecinos del lugar deberían proponer al Ayuntamiento un nuevo nombre. Se me ocurre como apropiado el de una calle de Yecla, Murcia (¿de qué me sonará a mí esta localidad?)
Tal vez en días de lluvia  haya muchos resbalones en la zona, pero de vivir en El Vertedero a vivir en Jabonería...  no hay olor, digo color.

Tomemos ahora rumbo norte hacia una calle que parece una broma.

Pero de broma nada. La Calle Me falta un tornillo está en Arroyo de la Encomienda, Valladolid.

Parece ser, por lo que tengo investigado, que es una calle sin viviendas por el momento y que sirve de acceso a unos grandes almacenes, de ahí el nombre.

Me declaro admirador absoluto del tipo al que se le ocurrió semejante nombre. Imagino que pudo ser un concejal que lo propondría medio en broma, pero tal vez en el pleno donde se tenía que aprobar venían todos de la Calle Canuto y se aprobó por unanimidad y aplausos.

Y ahora que lo pienso, esto de que el nombre de una calle pueda llegar a ser una frase completa da un juego maravilloso. Me gustaría mucho ser Inventor de Nombres de Calles, y así, a una calle que llevara a un estadio de fútbol, yo la llamaría, por ejemplo:

Calle No fue penalty, te lo digo yo.


O una que llevara al cementerio:


Calle Y al final estaba de parranda, ya ves.


Ahora, si me siguen ustedes hasta Valencia, yo les muestro esta otra:


Por una sola letra no se llama Calle de ENGORRO, que también hubiera estado gracioso, pero el ENGORDO también tiene su miga (de pan, y de bollos)

¿Habrá alguna pastelería en la Calle de Engordo? No me parece buena idea para tal negocio.
Una administración de loterías sí, eso quedaría mucho mejor. 

Un personaje de tebeo que me gustaba mucho y que nunca engordaba porque pasaba mucha hambre era Carpanta. 
Y, mira por donde, tiene una calle en Madrid.


Tengo clarísimo qué negocio pondría en esta calle.

Atención a la poca seriedad de la siguiente calle de Santa Cruz de Tenerife.


¡Pero cómo se les ocurre pedir que calle la cotorra! ¡¡Con lo que le gusta hablar!!

Antes de despedirme (ya que el canuto se ha acabado) os muestro la que considero una buena calle para vivir.
O al menos para vivir yo, y tener así un irresistible moreno californiano que os hiciera sucumbir y pecar como es debido.  

No creo que esta entrada (que sí ha tenido salida finalmente) haya resultado de las mejores del blog, pero tampoco de las peores, ¿no? 

Ni lo uno ni lo otro, tiraré por la verea de enmedio, como una calle de Graná.
Y aquí quedan estas diez calles, diez. 

La próxima vez, si no os apetece que haga tanto el tonto, solo tenéis que pedirme que me CALLE.

8 de enero de 2017

AÑO NUEVO, CALLES NUEVAS

Tiempo de abrir ventanas y aspirar el aire de la mañana. Tiempo de recomenzar.

Tras esta nueva vuelta de campana  siento la necesidad de oxigenar la mente, de estirar los brazos, flexionar las piernas y ponerme a caminar. 
¿Bajamos juntos a la calle?

Os propongo un paseo que empiece dejando atrás la Calle de los Viejos, en  Zaragoza...

 ... hasta llegar a la Calle de la Juventud, de Hospitalet de Llobregat. Un paseíto de nada.

Tal vez sería más lógico el sentido contrario, pero es mucho más divertido romper las reglas, os lo aseguro.
 
Como todo lo desconocido siempre nos será original a los ojos, creo que lo más apropiado será ir culebreando por todas partes y absorber lo mejor de cada lugar. 

Por eso la ruta apropiada continúa por la Cuesta de la Culebra, en Toledo.

La calle tiene una escalinata  serpenteante que podría resultar poco atractiva para algunos, pero que es perfecta para  malintencionados como yo.

Hablando de Toledo, ¿qué tendrá esta ciudad para resultarme tan acogedora? No sólo han dedicado un Callejón al Diablo (como ya mostré AQUÍ) sino que también tiene un Callejón del Infierno.
Lo que daría yo porque me preguntaran dónde vivo y poder exclamar "¡En el Infierno!"

Ya que hemos entrado en calor, me vais a acompañar a otra ciudad dónde también han decidido homenajearme. 
Me dijeron que en Málaga existe una  calle llamada Calle Mefistófeles  

Y no podía dejar de curiosear cómo es a través de Google Maps.
 ¡Ahí está! ¿Cómo será de egoísta, retorcida  y traicionera la gente que decidió vivir dentro del mismísimo diablo? Y además un diablo alemán, que a la fuerza tendrá más mala leche.  Yo imagino que por allí se esconderá más de un asesino.

Aunque la calle ideal para cualquier criminal está en León.

¿¡Dónde se ha visto que la misma calle te incite a cargarte a la gente!? ¡Yo quiero vivir en el 7 de Matasiete! ¡Sería más chulo que un ocho!

Vaya, me ha parecido escuchar que a alguno le está pareciendo desagradable todo esto. Bien, hagamos entonces una parada en la Plaza del Aseo para aliviarse y prosigamos con otro tipo de paseo .

 
 La Plaza del Aseo está en Albarracín, Teruel, y su nombre tiene la particularidad de ser una errata ya por todos aceptada. Al parecer se encargó al alfarero que hiciera una placa en la que dijera "Plaza de la Seo". 
Y el hombre escuchó lo que escuchó (¡Pa mearse! 😂)

Dejando atrás las calles de diablos, culebras e infiernos, mejor nos acercamos ahora a otras mucho más reales, más de andar con los pies en el suelo.

 
"¿Su dirección, por favor?"
" País de Nunca Jamás, sin número"
" Sí, claro, y yo soy el Capitán Garfio" 

Y sin embargo en  Maracena, Granada, hay una calle nuevecita a la que han puesto ese nombre. ¡Pero qué bonito! Imagino a los niños disfrazados de piratas o de indios por allí, jugando, jugando...


 Vaya, ¿lo veis? La influencia de lo perverso es enorme y ha terminado invadiendo este paseo. La Calle Niños luchando está en Granada, capital. Quiero pensar que  esos niños que nombra la placa luchaban con espadas de madera o con superpoderes, como los superhéroes.

 Batman County Road, en Blue Mountains, Australia.

Estoy de acuerdo, esto de acabar callejeando en el culo del mundo nos ha dejado baldados a todos, así que lo dejaremos aquí. 
Me despido esperando que hayan empezado ustedes el año con buen ánimo y muchas ganas de renovarse.
Si alguien quiere pasarse por la Oficina de los Comentarios y contarme alguna cosa (la que sea) yo estaré allí esperando. 

Y por si alguien no sabe la dirección, yo se la digo ahora mismo.

  Calle de la Tertulia. Málaga

*************
Muchas gracias a Ángeles y Sara, de Málaga; a María José, de Granada y a Nerine, de Australia, por vuestras colaboraciones, 

11 de septiembre de 2016

¡A LA CALLE!

Llevo unos días en los que septiembre me acosa por las esquinas.

—Eh, tú, majete —me dice con sonsonete—, ¡que ya he llegado!
—Ya, ya lo sé.
—No, como veo que terminaron tus vacaciones y no te pones a escribir ni nada...

Yo me suelo hacer el loco, pero hace un rato me ha echado en cara mi inactividad por octava o novena vez y me ha dado tanto apuro que me he puesto a buscar en mi CSI (Carpeta de Situaciones Inaplazables)

Y en eso ando ahora mismo, buscando por... ¡anda, si tengo aquí algunos cromos para el Álbum de Calles Extraordinarias! 

Pues, oye, no sería mala idea confeccionar una entrada con ellos, ¿no?  ¡Con tal de callar la boca a septiembre...!

A ver qué calle tenemos a mano...

¡Hombre, la Calle de la Mano! ¡Encaja como un guante!

Esta es una calle de Toledo y se me ocurre que sería un buen lugar para pedir la mano a la amada. Bueno, ¿la mano se pide a la amada o al padre de la amada? Es que uno es antiguo, pero no tanto. En fin, para no meter la pata (que no la mano) rectifico y digo que esta calle sería un buen lugar para meter mano a la amada.


Calle Amores y Amoríos, en Sevilla. ¡Jo, qué bonito! Ese nombre daría pie (que no mano) para una historia que me llega de repente. Y es que he imaginado a una tal María, enamoradita perdida de un tal Manuel, que es un sevillano muy apuesto (y apuesto que un poco golfo)


De hecho, Manuel nació en Cáceres, en el número 8 de la Plaza de los Golfines. 
Para abreviar la historia os diré que cuando Manuel conoció a María le prometió amor eterno. 
Entonces se fueron a vivir a Madrid, a la Calle de la Bola.


Creo que a buen entendedor,  pocas palabras bastan. Y basta con decir qué lugares solía frecuentar Manuel.


 El Camino de las Zorras, en Cieza, Murcia.

 Y la Calle Abrazamozas, de Zamora.

Así que nuestra pobre María, que era dulce pero no tonta, descubrió el pastel y se marchó a vivir sola. 
A dónde, os preguntaréis.
 
A la Calle del Desengaño, en Madrid.
Pero como esta historia la voy hilvanando a mi gusto, me complace anunciar que la pena de María duró poco, pues sus amigas la sacaron a pasear por calles divertidas.

En Madrid, por la Calle de las Perindolas, ideal para olvidar las bolas.

 Y en Málaga por la Calle Tiriti, donde ponerse un poco piripi.

Y nada mejor que terminar en...
...la Calle del Horno de los Bizcochos, de Toledo, donde estaba la Calle de la MANO, que dio PIE a toda esta historia.
FIN 

Ya sabéis que podéis enviarme fotos de placas de calles con nombres curiosos para nuestra colección. Estoy recibiendo algunas que muestro ahora mismo.

Además de la Calle Tiriri que me envió mi amiga Ángeles, tengo esta pareja de calles enlazadas.
Mi tonteriador amigo Hitlodeo, me cuenta que la Calle Almirante, en Madrid, está justo al lado de la Calle Barquillo. ¿En qué otro sitio podía estar?
Me imagino a alguien dando indicaciones:

—Sí, mira, dejas el Almirante y te metes por el Barquillo y cuando llegas al final...
 —¿Te caes al agua?
 Y esta genial pareja de calles que me regala mi amigo Loco, diciendo:
"En Málaga tienen mucho sentido del humor, y lo demuestran poniendo un pito al lado de unas beatas"

¿La Calle Beatas con la Calle Pito a la vuelta de la esquina? ¡Que Dios nos pille confesaos!