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31 de marzo de 2026

EL BAZAR DE AMAL GAMADO

He perdido la cuenta de las veces que he entrado en este pasadizo mal iluminado que es el callejón de las ideas.

Aquí me suelo detener frente al escaparate del número 6, una tienda de curiosidades conocida como el Bazar de Amal Gamado.

Sé muy bien que ya has imaginado el lugar y lo ves como una pequeña tienda antigua, con luz pobre, de esas en las que suena una campanilla en cuanto abres la puerta.

No te equivocas.

Y ahora entra conmigo.

Durante un buen rato, el vendedor (y dueño de todo lo aquí presente) brillará por su ausencia. 

Cuando cesa el tintineo de la campanilla, el silencio se hace infinito. Hasta que aparece de repente, como una sombra deslizándose entre los objetos.

—Buenas tardes —dice con un tono de voz neutro—. Veo que observa con curiosidad a los Reyes de la Dulzura. Son un primor. Doce miniaturas que estuvieron escondidas en roscones de reyes y pertenecen a años distintos y correlativos, desde 2015 hasta el actual.

—Curioso —digo con fingida admiración.
—Y además ninguno se repite, ¿ve? Son dos Melchores, ocho Gaspares y dos Baltasares. Bonitos, ¿verdad?
—Vaya que sí.
—Pero permítame mostrarle algo distinto.

(¿Te das cuenta de cómo camina? Parece que flote sobre el suelo.)

Saca del bolsillo una llave maestra y abre una vitrina estrecha.

—Aquí guardo cuatro billetes y unas monedas muy valiosas. No valiosas por su valor en sí, sino por una particularidad. ¿La ve?

—¿Qué tengo que ver?
—La particularidad.

—Pues… no.
—¡Que proceden de los cinco continentes! Las monedas vienen de las islas Fiyi; son céntimos de dólar fiyiano. Y estos billetes son dos mil leus rumanos, dos mil pesos de Colombia, cinco libras egipcias y cien rieles de Camboya.
—Curioso conjunto —digo acercándome para ver mejor el de Egipto.

Me quedo callado. Él aprovecha ese silencio para colocar sobre el mostrador tres pequeñas figuras.

—Acérquese a ver estas tres calabazas. Ganchillo, goma eva y mazapán.
—¡Anda! Pero la de mazapán… ¿se come?
—Se podría comer. Pero debe de estar más dura que los pies de Cristo.
—Me gustan las calabazas —admito.

(No es cuestión de ponerme a explicarle ahora que soy amanecista, es decir, fan de la película Amanece que no es poco, en la que la calabaza es casi un personaje más.)

Entonces me coge del brazo y me conduce a un cartel apoyado contra una silla de respaldo alto.


—¡Maravilla con mayúsculas! —dice señalándolo— Semana Santa de Yecla, edición de este año. La Inmaculada con el diablo agazapado detrás.

Me acerco para examinar la composición.

—Tiene algo inquietante —digo—. Por ese contraste.
—Podría verse como una irreverencia, pero solo muestra una tradición. En Yecla, en el Domingo de Resurrección, siempre corre un diablo por las calles. Pero aun así, este cartel se convertirá con los años en una rareza muy valiosa.

Después abre un antiguo cesto de mimbre y saca algo con aire reverencial.

—Mire qué prodigio —dice despacio, remarcando cada sílaba—. Esta piedra ha sido esculpida solo por la naturaleza, que siempre será la mano artista de Dios. ¡No me diga que no parece querer rendir homenaje al hombre elefante!

—Pues es verdad. Tiene forma de cráneo extraño.
—Pero ninguna mano humana la ha modelado. ¡Se formó tal cual!
—La verdad es que todo esto es... Tiene aquí colecciones muy singulares.

Amal Gamado empieza a mover los dedos, frotándolos y estirándolos. Se queda callado, mirándome.

—¿Ahora es cuando tengo que decirte que buscan dueño y lo de los precios especiales y tal?

Me quedo un instante mirándolo, sin saber si reírme o seguir en mi papel.

—No, no hace falta. Lo podemos dejar aquí.

Él hace un gesto teatral de alivio.

—Ah, ¿ya he terminado?
—Sí… y lo has hecho muy bien. Me has sacado de un apuro.
—¡Pues sí que haces tú paripé para presentar una entrada!
—Lo sé. Todo sea por el blog.


14 de enero de 2026

ARCHIVO CORRUP%TO

<reject> running this file may damage the device3005J.por lo que te decía, que me gusta hacer un poco el pavo durante las campanadas de Nochevieja. nadas de Nochevieja.

Poco antes de que empiecen, todos nos asignamos un número para decir en voz alta cuando suenan.

 “¡UNO!” y nos comemos la primera uva. “¡DOS!”... y así.

Este año, tras el UNO, yo exclamé ¡ACEITUNO!, y ya noté en las caras que se preparaban para alguna de mis PARidas.

—¡DOS!

—¡VAYA POR DIOS! —aquí ya empezó alguna risa.

—¡TRES!

—¿NO HAY ENTREMÉS?

—CUATRO.

—¡MENUDO TEATRO!

Y fue cuando llegamos al “¡NUEVE!” y grité “¡ME SE MUEVE!” que ni yo mismo pude continuar de la risa que nos entró.

Yo no sé si hago bien, por aquello de la suerte de comerse todas las uvas para empezar bien al año, pero empezarlo con risas tampoco está nada mal. <delete>

—¡SEIS!

—¡NO ME MIRÉIS!

C de CEMENTERI DE COTXES. Als afores de la ciutat, ia certa distància, vaig veure un desballestament que m'encaixava perfectament per a la tercera lletra. (vemos)

Este es un AUDIO de HERMANO FRAN:

«Me acaba de decir la mamá: Fran, ¿cómo se llama la actriz que hizo la de VICKY WALKMAN?  Y digo ¿¡Cómo!? Y ella: Sí, esa… VICKY WALKMAN… y yo me he muerto de risa cuando he sabido que quería decir PRETTY WOMAN».

I'm Carrie not-the-kind-of-girl-you'd-marry... That's me

María Sarmiento, la que se fue a ca… Error403

 ¡Ah, os cuento lo del perro!

Mis vecinos del tercero tienen un Rottweiler.  Siempre lo llevan atado y controlándolo porque es muy agresivo

C de CEMITÉRIO DE CARROS. Nos arredores da cidade, e à distância, vi um ferro-velho que se encaixava perfeitamente na terceira letra. 

El otro día bajaba yo en el ascensor con mi gorro de lana y cuando se abrió la puerta estaba la vecina con el perro.

Ella estaba tan tranquila sin imaginar que había alguien dentro del ascensor. El perro al verme, lo noté, se pegó un buen susto, y su reacción inmediata fue echárseme encima.

Me mordió en la muñeca y no se soltaba.

Por suerte llevaba yo un abrigo gordo que amortiguó algo. que amortiguó algo <reject>

Fueron segundos de mucho agobio porque el perro no se soltaba y la dueña se interpuso entre los dos intentando calmarlo.

 Cuando por fin se soltó exclamé ¡¡Joder, qué susto!!

Y me fui a la calle. Del susto no noté nada. Pero al rato empezó a dolerme.

Y cuando miré tenía un punto rojo que sangraba.

Así que fui a Urgencias. gencias. encias. cias.

Me la desinfectaron y pusieron una pomada antibacteriana.

No hizo falta vacuna del tétano porque ya me la pusieron en su día.

No quiero ni imaginar lo que debe ser que te ataque un perro así sin que lo detengan.

¡O que coja a un niño!

Imagino que la vecina se quedaría acojonada por si denuncio.

No lo voy a hacer porque no tengo ganas de malos rollos.

Pero odio a esos perracos locos  y que haya gente a la que le gusta tenerlos.  device3005J

 «No se puede completar la acción porque el archivo está corrupto.» llegó cuando Willem Einthoven, que trabajaba en Leiden (Países Bajos), descubrió el galvanómetro de cuerda, mucho más exacto que el galvanómetro capilar que usaba Waller.[4]​

«El infierno son los otros.» — Jean-Paul Sartre. Abrimos los sábados.

La instalación ha sido bloqueada por motivos de seguridad. dadiruges ed sovitom rop adaeuqolb odis ah nóicalatsni aL

¡ME SE MUEVE!

20 de enero de 2023

SALEN A SUBASTA

 —¿Te vas?

—Sí, tengo que preparar la subasta de esta tarde. Si me quieres acompañar...

—¡Claro! ¿Es la que me comentaste de José Ramón?

—De Juan Ramón.

—¡Eso! De Juan Ramón el demonio

—¡El diablo! No has dado ni una, ¿eh? Firma como "JuanRa Diablo".

—Pues es que no me suena de nada el tipo ese. Será un artista muy reciente, ¿no?

—¿Reciente? Para empezar tiene más años que tú y yo juntos.

—¿Y qué estilo tiene?

—Pues mira, te voy mostrando y tú mismo descubrirás a qué corriente pertenece. Lo primero que sale a subasta es esto.

Se titula La mona japonesa de Chile interior.

—¿Mona o monja?

—Mona, mona.

—¿En serio? ¿Y qué representa?

-Según el autor es una alegoría distópica de las enfermedades pandémicas, de ahí esa espiral en el estómago y esos vómitos.

—¡Es raro de cojones!

—Sí, porque está visto desde una mirada oriental, mucho más sesgada. 

—Ah, claro.

—Mira este otro.


—Diablo de clorofila, del año 2019. ¿Sabes cómo está hecho?

—Ni idea.

—Pues, como el título indica, utilizó hojas verdes, frotándolas contra el papel para que la clorofila sirviera de tinte. Recién hecho era mucho más luminoso, pero se oxidó a los pocos días. 

—Curioso.

—¿Te gusta?

—...

—Este otro es una especie de collage en pequeño formato.

—Se llama Calamity Jane Austen Powers.

—No está firmado.

—No, y eso es un problema gordo. Tendré que esmerarme en venderlo. Ah, mira, este otro es muy valioso.


—El Dorado oculto. Ceras y acuarelas.

—¡Mola! ¡Color a tutiplén!

—Sí, pero ¿ves la particularidad?

—¿Cómo?

—¿Qué tiene de especial el dibujo?

—¿Que ese joyero está pegado?

—No, fíjate bien.

—¿Que el pico del loro es de oro, por eso brilla tanto?

—Es un tucanete de México, pero no es eso. ¿No te has percatado de que lleva una boina?

—Ah, yo creía que eran plumas.

—No, es una boina carlista, con lo cual está haciendo un evidente guiño a la historia de España del siglo XIX. ¿Lo ves claro ahora?

—Hombre, ahora que me lo has dicho... lo veo clarísimo. ¡Por supuesto!

—¿Qué me dices de éste? El engranaje de la censura.


—¡Es un gato!

—Más bien un alegato.

—Parece que está cosido, ¿no? Como si fuera un robot. ¡Ah, claro, es un gato mecánico!

—En absoluto. Es... bueno, hay cosas que no se pueden contar aquí. Otro día te lo explico.


—¡Otro diablo!

—Sí, Diablo baturro. Rotuladores y papel de periódico. Hay un coleccionista polaco que está muy interesado en adquirirlo.

—¿Eso es un brazo o es la cola?

—¿Eh? Ah, no... Mira qué entrañable este otro. 


Está dedicado a su gato. Se titula Grizzy ha pillado un pez y la madre se ha enterado. Acuarelas y retoques digitales.

—¡Ay, pobre! ¡Más le vale soltarlo!

—Y este es el último, el más especial. 


—¡La madre del cordero! ¡Qué caótico! ¡Pero qué chulo! ¿Se titula Pilates?

—Esto era la carpeta de una compañera de trabajo, monitora de pilates. Ella se limitó a escribir "PILATES" y dentro guardaba las listas de asistencia. 

JuanRa  fue decorando la carpeta poco a poco y cada día Ana encontraba un detalle nuevo añadido. El resultado final fue tan de su agrado que JuanRa se la regaló dedicada.

—Pero entonces, si es de Ana, ¿cómo es que las va a subastar?

—Bueno, ¡basta ya de pantomima! ¡Ya hemos acabado la entrada!

—¿¿Qué??

-Que ya puedes desaparecer. Venga, ¡lárgate!

—¿A dónde?

—No te hagas  el sorprendido ahora. Los dos sabemos que JuanRa necesitaba publicar entrada nueva y nos ha utilizado para hacerlo. ¡Y ya está hecho!

—¿¡Cómo!? ¡No entiendo lo que estás diciendo!

—¡Venga ya!  Sabes perfectamente que no existimos, que sólo somos producto de su mente.

—¿¡Cómo que no existimos!? ¡Ay, me estás asustando!

—Joder, JuanRa, la próxima vez ponme un compañero con más luces. ¡Este es un dramas! No, si ya desde el principio he notado que era medio tontaina.


23 de julio de 2018

UN DOLOR DE CARNE Y HUESO

Hace unas semanas, estando completamente dormido, me despertó un dolor horroroso en el pie izquierdo.

Lo califico de horroroso porque no fue la típica punzada que puede sentirse alguna vez en cualquier parte del cuerpo. Esto fue algo descomunal, como si un cepo se hubiera cerrado de repente entre la planta del pie y el empeine.
 
En la breve transición que hubo desde ser consciente de la situación, abrir los ojos, y que el sueño se diluyera a marchas forzadas hasta despertar por completo, el dolor desapareció.

Recuerdo que quedé unos minutos aturdido. ¿A qué se había debido semejante trallazo? ¿Iba a reanudarse? Con el pie derecho rocé temeroso el empeine del izquierdo, esperando hallar un resto de aquel dolor, pero todo parecía estar bien, y ni siquiera apretando con fuerza en la zona volví a sentir el más mínimo daño.

A la mañana siguiente recordé el percance y me pregunté si no habría sido simplemente un sueño. Algo me decía que no era posible. ¿Se puede soñar un dolor? Es más, ¿se puede soñar un dolor cuya intensidad sea tan alta y tan real como para despertarte? No me parecía posible, pero tampoco el hecho de que algo así desapareciera de repente, por lo que terminé por admitir que lo habría soñado.

Ni resto de aquel dolor durante todo el día, pero aquella misma noche, de madrugada, volvió a suceder.

Me resulta difícil describir tan desagradable sensación. Es una fuerza brusca, como una repentina dentellada de tal magnitud que me paraliza todo el pie desde los dedos hasta el tobillo, siendo en el empeine donde se concentra el dolor más vivo.

Afortunadamente volví a comprobar que cuando mi mente volvía a estar en plenas facultades de consciencia y del sueño no quedaba ni la más fina telaraña, el dolor había vuelto a esfumarse.

Esta vez tardé mucho más en dormirme de nuevo. Algo tan extraño y tan ilógico me hizo darle muchas vueltas a los pensamientos y terminé por desvelarme. Calculo que el dolor pudo durar entre 5 y 6 segundos pero esta vez no me pilló por sorpresa, lo reconocí y tardé menos en despertar por completo, llegando a ser consciente de que el dolor estaba ahí, que era real y que lo estaba sintiendo con intensidad.

Son muchas las preguntas que me hago. ¿Qué es lo que lo provoca? No he recibido ningún golpe, ni he hecho un esfuerzo desmesurado, ni he cambiado de calzado. ¿Y cómo es que desaparece sin dejar rastro? ¿Y por qué solo ocurre por la noche, en la cama? ¿Es un dolor físico o es producto de la mente?
Ha vuelto a ocurrir otras dos veces más. Siempre cuando duermo, por supuesto, como si solo pudiera existir cuando más relajado estoy.

Creo que en la tercera ocasión estaba soñando con el dolor previamente a su llegada. Me pareció sentir un líquido denso y frio que fuera ocupando todas las cavidades de una caverna, empujando el aire hasta arrinconarlo. Cuando la caverna se llenaba por completo, una señal de aviso me empezó a despertar y reapareció ese gran mordisco de tenaza que me aprisionaba el pie con rabia, como si quisiera destrozarlo. No quiero ni imaginar cómo sería ese dolor prolongado en el tiempo, sin remisión.

En la última ocasión hubo una novedad y es que, acostumbrado ya a la situación, me atreví a desafiar al dolor, moviendo el pie, algo que no había sido capaz de hacer antes por miedo a un sufrimiento mayor. El dolor empezó a remitir casi de inmediato, pero quedó durante unos segundos un leve remanente, como el eco de una protesta que odiaba haber sido interrumpida. Giré el pie en todas direcciones, casi deseando atrapar ese leve dolor que de repente se marchaba, pero no conseguí que volviera. Desapareció por completo.

Sé que nada me cuesta ir al médico y comentarle lo que me ocurre, pero dado que el resto del día hago vida normal, que puedo andar, correr y no siento ninguna molestia, se me olvida por completo y no estoy preocupado. Y por otra parte... casi prefiero esperar a ver qué ocurre.

Mi pie, como parte de todo el cuerpo que está con él y lo apoya ( aunque sea más bien el pie el que da apoyo a todo el cuerpo) ha decidido echarle un pulso a la mente, que por alguna razón se activa de madrugada y se ha puesto borde con él.

Pero no te tengo miedo, falso tiburón gris, ahora sé que no sabes morder de verdad. Tarde o temprano te cansarás de ser un dolor fantasma y ya no volverás.

Aunque, eso sí, de momento eres muy de carne y hueso, maldita sea.

 

22 de noviembre de 2017

YECLA ESTÁ EN CASABLANCA (You must remember this)

Casablanca, una de las grandes películas de la historia del cine, ha cumplido 75 años.

Y yo diría que ni cumpliendo 200 se convertirá en una película vieja o pasada de moda.

Recuerdo que la primera vez que la vi, siendo un jovenzuelo, me aburrió. Me parece que no llegué a entenderla siquiera.
Pero con los años….  ah, cómo han cambiado las cosas...

No sé si será por lo mucho que me atrae su iconografía, con esos míticos posters  en los que aparecen los protagonistas muy juntos, mejilla con mejilla, o por el brillo en la mirada de Ingrid Bergman y la luz que irradia cada vez que sonríe, o por la cantidad de frases memorables de su guion, o por la mundialmente conocida As time goes by, que canta Sam al piano en el Rick’s Café…
Son tantos los detalles a tener en cuenta que me parece una película perfecta para entregarse a ella de vez en cuando y disfrutar del indiscutible encanto del cine de la Edad de Oro de Hollywood.

De Casablanca me gustan, además, la gran cantidad de anécdotas que de ella se conocen. Muchas de ellas me hacen pensar que el éxito es siempre algo impredecible y que la línea que le separa del fracaso puede llegar a ser muy fina.

Por poner algunos ejemplos,  el guion se extrajo de una obra de teatro llamada Everybody comes to Rick’s, que nunca se llegó a estrenar. Hubo muchas reservas por parte del productor a la hora de admitirlo para una adaptación al cine. Finalmente se decidió, cambiándole el título por Casablanca.

La película se empezó a rodar sin tener el guion concluido; ni siquiera se había decidido su final. Tanto es así, que la propia Ingrid Bergman, que rodaba sin saber lo que iba a suceder,  estaba preocupada.

—¿A quién se supone que amo más? —preguntaba confusa (refiriéndose a su marido en la historia o a Rick, el hombre del que se enamoraba)
—Yo qué sé —le contestó el guionista—. ¡A ambos por igual!

Dicen que esa inseguridad por parte de la actriz a la hora de interpretar un papel que no estaba bien definido pudo servir  para que su rostro reflejara la desazón que convenía para su personaje.

El tema As time goes by, que por siempre se asociará a Casablanca, no se creó para la película. La canción se había compuesto diez años antes para una comedia musical. El propio compositor pidió que la eliminaran por parecerle una melodía demasiado simple, inadecuada para el film. Menos mal que finalmente accedió porque se convertiría en el tema principal y en una de las canciones más recordadas de la historia del cine.

Y curioso que eligieran a Bogart para el papel principal por ser en aquel entonces un actor con un contrato tan bien pagado que consideraron que había que amortizarlo dándole mucho trabajo. 

Bogart , que medía 1,60 m. tuvo que llevar en algunas escenas unos zapatos con plataformas para que no hubiera tanta diferencia de altura  con Ingrid Bergman. La actriz sueca medía 1,80.

La película se rodó exclusivamente en Hollywood, pero tras el éxito del film, Marruecos se llenó de turistas que querían tomarse algo en el bar de Rick, que, lógicamente, no existía. Pero como el negocio es el negocio, no tardaron en construir allí el bar de Rick para que los turistas se fueran satisfechos.

Pero si hablo hoy de todo esto es porque quiero aportar la que yo considero la anécdota de las anécdotas. Una que no se encuentra en los libros de cine.

Hace unos meses mi amigo Juan Luis me enviaba una foto a través del Whatsapp. Vi que se trataba de un mapa en blanco y negro con apariencia de ser muy antiguo.

—¿Por qué me envías esto? - le escribí.
—¿Te has fijado bien? —me dijo.
Aunque la imagen no era muy nítida pude leer los nombres de varias ciudades señaladas.
—¡Anda! ¡Aparece Yecla!
—Así es. ¿Y sabes de dónde he sacado la imagen?
—Pues no
— De la película Casablanca.
—¿¿Quééééé??

Entonces me explicó lo que no tardé en comprobar. 
Nada más empezar la película, después del minuto de títulos de crédito que la preceden, suena una voz en off que dice...

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, muchos ojos en la Europa ocupada miraban con esperanza o desesperación hacia la libertad de las Américas...

Y aparece un mapa de Europa en el que se va trazando un recorrido por carretera desde Paris a Marsella, después por el Mediterráneo hasta Orán y finalmente hasta Casablanca.
Cuando la cámara enfoca el Mediterráneo, en el mapa se ve  perfectamente España y los nombres de algunas de sus más importantes ciudades: Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Sevilla.... ¡¡y Yecla!!



Tuve que repasar muchas veces esos fotogramas para asegurarme de que era verdad lo que veía. ¡Yecla aparece en un mapa de España en la película Casablanca!
Todavia no alcanzo a comprender por qué en un mapa sencillo en el que supuestamente han de mostrarse las capitales más populosas se encuentre también Yecla.

La película es del año 1942, el mapa debe de ser de esa época o puede que anterior. Yecla era entonces un pueblo pequeño, tan pequeño que me sigo preguntando por qué lo incluirían. 
(Si alguien puede darme una explicación, se lo agradeceré. Acepto igualmente las suposiciones más rocambolescas, por supuesto)

En cualquier caso, tengo muy claro que en adelante, si me preguntan de donde soy y al pronunciar el nombre de Yecla me contestan que no conocen esa ciudad exclamaré:

¿¿Que no conoces Yecla??  ¡¡Pero si aparece en Casablanca!!
 


13 de julio de 2017

"ESTAMOS ENCERRADOS"

Hace unos días ocurrió en Yecla algo muy singular que no podía dejar de compartir por aquí por lo
 mucho que me llamó la atención.
 
Es muy habitual que se comenten por la calle las noticias relacionadas con el pueblo, pero esta vez el suceso tenía tal halo de misterio que en poco tiempo se difundió de un extremo al otro de la comarca.

Y es curioso cómo se distorsionan los hechos al ir transmitiéndose de boca en boca, pues no todas las personas que me contaron lo sucedido me daban los mismos datos, incluso a veces llegaban a ser contradictorios, con lo que mi curiosidad por conocer la verdad iba creciendo conforme avanzaba el día.

Finalmente, una vez leída la noticia en la prensa y ampliada por fuentes fiables, me atrevo a contar lo sucedido.

Imaginad a una señora que se encuentra en su casa de campo, adecentando los alrededores. De repente encuentra a sus pies una paloma que apenas se mueve. Deduce que el ave puede estar sedienta porque mantiene el pico entreabierto, por lo que decide ponerle un cuenco con agua. La paloma bebe y continúa en el lugar,  sin moverse.
Cuando llega su marido le cuenta el hecho y van al lugar en donde sigue estando el animal. El hombre  coge la paloma para comprobar si está herida y descubre entonces que tiene un pequeño papel anudado en una pata.
Es un mensaje escrito con bolígrafo que dice:

"Necesitamos ayuda; estamos tres personas encerradas en una cueva del Monte Arabí".

Llegados a este punto, puedo imaginar lo mucho que os interesa saber qué sucedió a continuación, ¿verdad?  Eso es exactamente lo que me pasó a mí, que ardía en deseos por saber cuál era el final de la historia.

Prosigo entonces.

El hombre acude de inmediato a la Policía y cuenta lo sucedido, mostrando el contenido del corto pero directo mensaje.

Aunque con muchísimas reservas, la Policía decide actuar y algunos agentes de Yecla, junto con personal de Protección Civil, acuden al lugar,  y desde últimas horas de la tarde hasta gran parte de la madrugada,  lo inspeccionan.

El monte Arabí es una espacio natural a 1068 metros sobre el nivel del mar, que es visitado de forma habitual por mucha gente. Es interesante inspeccionar sus cuevas y admirar sus muchos rincones, todos de gran valor geológico y arqueológico. (Espero llegar a escribir un reportaje sobre este lugar)

Imagino que los agentes consideraron que esa llamada de auxilio resultaba tan extraordinaria como inverosímil, pero en sus declaraciones posteriores dejaron claro que era su obligación buscarlos durante un mínimo de doce horas mientras esperaban las posibles denuncias de personas desaparecidas.

Los agentes visitaron la Cueva del Tesoro (la única cueva subterránea con una decena de metros de profundidad) y los abrigos naturales ubicados bajo el pico del monte y recorrieron el Barranco del Gato por ser uno de los más escabrosos de la zona.


A mí me hubiera encantado que la historia terminara con el hallazgo de esas tres personas, realmente atrapadas en alguna cueva o en el saliente de algún barranco. Eso hubiera convertido la anécdota en algo fabuloso, con una  paloma como protagonista y  heroína de una historia de película.
 
Pero no. Allí no había nadie.
 
A las 14 horas del día siguiente se canceló la búsqueda y se dio por hecho que ese mensaje de auxilio no era más que una broma.
 
¿Decepcionados? Supongo que sí, pero yo he seguido pensando mucho en el tema y se me ocurren tres posibles explicaciones a lo sucedido:
 
PRIMERA EXPLICACIÓN (96% de probabilidad)
 
Javier y Luismi, amigos de 13 años de edad, encuentran una paloma mientras juegan por los alrededores de la casa de campo del primero.

—¡Eh, tío, una paloma!
—¡Es verdad! Parece que no puede volar
—¡Cógela, cógela...!
—¡La tengo! Eh, ¿le pido a mi madre que nos la ase para comer?
—Qué asco, tío, ¿y si está enferma?
—Sí, tiene toda la pinta
—Oye, ¿te acuerdas de cuando nos contaron en clase todo eso de las palomas mensajeras?
—Ah, si
—¿Le ponemos un mensaje y la soltamos? A lo mejor le llega a alguien.
—¿Qué le ponemos?  ¿Gilipollas el que lo lea?
—No, ven a mi casa, que se me ha ocurrido una cosa.
—No flipes, tío,  si no la va a encontrar nadie...
—Que sí, hombre, que la lanzamos al campo de al lado, que seguro que mi vecina la ve.

SEGUNDA EXPLICACIÓN  (3,5% de probabilidad)
 
Esteban, Armando y Salvador, 32, 29 y 28 años de edad respectivamente. Habituales senderistas del altiplano murciano. Excursión por los parajes del Monte Arabí.

—Eh, Salva, no sigas. Por aquí ya no hay salida y está resbaladizo
—¡¡Hostias!!
—¿¿Qué pasa??
—¡Sujeta, Armando, que nos caemos!
—No puedo, joder, pesáis mucho.
—¡Tira, tira hacia arriba!
—¡¡Me arrastráis!!
—¡¡Dios!! ¿Estáis bien?
—Sí, yo sí
—¡Joder, no nos hemos matado de milagro!
—Vale, de puta madre, de aquí no podemos salir, nos va a tocar pedir ayuda. Llama, Armando.
—No he traído móvil.
—¡Joder y yo lo llevo sin batería!
—¡¡La madre que nos parió!! ¿¿Y ahora qué??
—Supongo que alguien pasará, ¿no?
 
(A los cuarenta minutos de permanecer en aquella sima, Armando descubre una cavidad en la roca)

—¡Aquí hay una paloma!
—¿Metida ahí?
—Sí, en un nido.
—Pues, tíos, se me ocurre ponerle un mensaje pidiendo ayuda y hacerla volar.
—Pero eso es una gilipollez... ¿Cómo va a...
—¡Hay que intentarlo! No sabemos el tiempo que puede pasar hasta que nos encuentren. Yo tengo un boli, venga, ¿algún trozo de papel en el que escribir?
 
(Más de dos horas después de haber partido la paloma, Salvador, que ha estado inspeccionado minuciosamente las paredes que llevan al orificio del techo, decide escalar por una zona concreta. Pese a la insistencia de sus compañeros en que desista, Salvador consigue salir y vuelve con una cuerda que tenía en el coche.  Ayuda a salir a sus compañeros y regresan a su hogar, en Montealegre del Castillo)
 
—De verdad que me veía pasando la noche allí.
—Oye, ¿y por dónde andará la paloma?
—Jajaja, la verdad es que era una idea muy tonta. ¡Ni de coña la iban a encontrar!
 
TERCERA EXPLICACIÓN (0,5% de probabilidad) 

El Monte Arabí está considerado un lugar mágico. De hecho está incluido en la Guía Mágica de España por la cantidad de fenómenos paranormales que en aquel lugar han acontecido, desde apariciones misteriosas hasta avistamientos de OVNIs, pasando por curiosos hallazgos y percepciones extrasensoriales. Todo esto no es algo que me esté inventando yo. Podéis leerlo AQUÍ e investigar en la red.
 
Aquel día, Sara, Julián y Salvador (otro Salvador, no el de antes) decidieron pasar un día en el Monte Arabí, sin ser conscientes de que los cinco asteroides de Astrea se encontraban en oposición a Juno y, al mismo tiempo, la luna estaba en todo su apogeo.
Era el momento preciso para los estados vibracionales, que posibilitan que en unas determinadas coordenadas se abra la puerta a una dimensión paralela.
 
Y Sara, Julián y Salvador, ajenos a las leyes de la astrofísica, ignoradas por casi la totalidad de los seres humanos, la atravesaron.
 
—¿Todavía llevas la paloma, Sara?
—Sí, pobrecita, es que me da mucha lástima soltarla. Si la dejo por aquí se morirá. A ver si en casa consigo reanimarla.
—Esto es muy raro, chicos.
—¿Qué pasa?
—El coche... ¿No debería estar por aquí?
—Pues ahora que lo dices, hemos andado muchísimo. Yo diría que no estaba tan lejos.
—¡Ehh, mirad hacia arriba! ¿Son imaginaciones mías o el cielo se está volviendo púrpura?
—¡¿Pero qué fenómeno es este?! ¡Se está electrizando todo! ¡Miradme el pelo! ¡¡Mirad vuestro pelo!!
—Esto no me gusta nada, parece que llega una tormenta eléctrica. Allí hay una cueva. Mejor ponernos a refugio. ¡Vamos!
 
Una vez dentro de aquel oscuro lugar, experimentan un desconcertante vértigo seguido de un desvanecimiento. Al volver a abrir los ojos descubren que han caído en un foso, (o eso es lo que creen)
El tiempo pasa y la confusión sigue siendo grande. Julián propone utilizar a la paloma como una forma de pedir ayuda y a pesar de la escasa luz consigue escribir una nota de auxilio. Lanzan la paloma hacia el resplandor del techo y el ave desaparece tras un sonoro chasquido.
 
Sara, Julián y Salvador continúan hoy en aquel lugar. 
Para ellos han pasado solo dos horas pero hace ya cuatro días que el equipo de salvamento dejó de buscarlos por no haber dado con ningún excursionista perdido.
 
—Tengo miedo  —dice Sara
—No te preocupes —le responde Julián cogiéndola de la mano— No tardará en pasar alguien por aquí y lo oiremos.

Salvador empieza a dar gritos pidiendo auxilio, esperando ser oído.
Sara piensa de nuevo en la paloma, en si logrará llegar hasta alguna persona y que consiga ver el papel que lleva en una pata.
 
"Confío en ti, palomita —susurra—. Confío en ti"

 (Segunda y tercera fotografías tomadas del periódico La Verdad)

29 de diciembre de 2016

TUNEANDO ESTRELLAS

Ya sabéis lo mucho que me gusta experimentar con Photoshop, pues cada dos por tres (o cada tres por dos, como dicen en Yecla) muestro por el blog algún montaje fotográfico.
   
Para la última entrada del año (la número 33 →  3 + 3 = 6 = ¡SEIS! = ya puedo respirar tranquilo) he realizado retratos de algunas de mis actrices favoritas.

El primero es de la Reina de la Ciencia Ficción: Sigourney Weaver 

Esta actriz neoyorquina suele interpretar papeles de mujer fuerte, de mucho carácter. No hay más que recordarla como la teniente Ripley en la saga de Aliens, por ejemplo.
 
Quizás también la recordéis como Dian Fossey, la arrojada bióloga que estudió y defendió a los gorilas hasta la muerte en Gorilas en la niebla.

A mí me gustó especialmente en El año que vivimos peligrosamente (inolvidables las escenas de un melancólico paseo bajo la lluvia en un mercado de Yakarta, con música de Vangelis) 
Y desgarradoras sus interpretaciones  en  Mi mapa del mundo o en Oraciones para Bobby.

Por esa capacidad de saber mostrar dureza y ternura en sus papeles, mi retrato para Sigourney está hecho con hierro y piel.

A Shirley MacLaine la conozco más por sus libros que por sus películas. 
Hay uno en particular que me parece interesantísimo: Out on a limb, que se convirtió poco después en un telefilm titulado Lo que sé de mí (aunque cuando yo lo vi se llamaba Cita con los dioses) 

En esta miniserie biográfica contó la historia de su viaje introspectivo, de su despertar espiritual que empezó al cumplir los cuarenta, cuando se dio cuenta de que aún teniendo fama y dinero sentía que le faltaba algo en la vida. 

A esta excepcional actriz que habla al mundo entero de su creencia en la reencarnación, de los OVNIs y de la fuerza del universo, le dedico este montaje.


Y hablando de extraterrestres,  os presento a una tocaya de E.T. en sus iniciales, una diva del firmamento con ojos color violeta: Elizabeth Taylor

 De entre sus múltiples trabajos para el cine cabe destacar Gigante, La gata sobre el tejado de zinc, ¿Quién teme a Virginia Woolf?... pero además tuvo el hermoso detalle de tener un pacto conmigo.  
Sin embargo yo la he escogido por su papel de Cleopatra.

Nunca Egipto fue tan espectacular y hollywoodense.
 
 De Audrey Hepburn, otra leyenda del celuloide, me quedo con la escena en que canta Moon river en Breakfast at Tiffanys. Por eso la cubro con un río de diamantes.


Glenn Close
  me conquistó en Atracción fatal y aún más en Las amistades peligrosas como la vengativa marquesa de Merteuil. Con este personaje he hecho un experimento de "desmaquillaje" mucho más sencillo pero con un interesante resultado. 


A ver, señora marquesa, quítese el "colorete", por favor.
 
 Y ya puestos a ser poco serios, me apeteció vestir a Uma de Puma y convertir a Jodie Foster en Jodie Faster
Y esto es to... esto es to... esto es todo, amigos.

Es momento de salir a contemplar (como la MacLaine) las otras  estrellas, las del firmamento,  y concentrarnos en pedir que el año entrante sea próspero y feLIZ ( como la Taylor) e infinitamente hermoso (como el Diablo)

Muchas gracias por los buenos ratos compartiendo cosas con vosotros, queridos amigos. 

¡Feliz año nuevo a todos!