16 de abril de 2018

90 AÑOS DE LOS OSCAR (y un juego)


El otro día estuve mirando el listado de los filmes que han ganado un Oscar a la mejor película. Noventa, nada menos, ya que el primer premiado data del año 1928. 

Aquella primera entrega de los reconocidos premios de cine se celebró tras una cena privada y tan solo duró 15 minutos. Nada que ver con el espectáculo televisivo de varias horas de duración en que se ha convertido hoy. 
No tengo ningún inconveniente en reconocer que cada año disfruto horrores con esta gala que siguen los cinéfilos de medio mundo, y que lo vengo haciendo ininterrumpidamente desde 1986, cuando ganó la película Platoon, siendo La misión mi favorita de aquella edición.

Unos años me ha gustado más, otros menos, casi siempre paso algo de sueño, pero para mi es un acontecimiento muy especial, y esa noche sin dormir se ha convertido en una de mis tradiciones ineludibles favoritas (y en la de mi amigo Juan Luis, que siempre me acompaña con cafés y divertidos comentarios)


Pero volviendo a lo que contaba al principio, leyendo los títulos de todas las películas premiadas, se me ocurrió que se podría elaborar un texto con todos ellos, y después de pasar un par de horas enfrascado en la tarea y pasando del verso a la prosa y de la prosa al verso, me salió este ripio peliculero (un poco "rollo", pero de eso se trata, ¿no? :D)
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Sucedió una noche, en el apartamento de Rebeca.
Chicago tras los cristales y los destellos de aquel puente.
Marilyn quiso el arroyo que inundara su alma seca
Abandono, soledad... aceras de gente corriente.

Leía los titulares, su cara en primera plana.
"THE ARTIST",  "THE AMERICAN BEAUTY",
"MILLION DOLLAR BABY" "CRASH"
Más todo lo cambiaría por no ser ya Eva al desnudo,
la que mordió otra manzana y dejó su dicha atrás.

De pronto el golpe en la puerta, como habían acordado.
"Sin novedad en el frente, querida,- dijo Marty- ¡al Grand Hotel!"
"¿No hay peligro? ¿No habrá afuera periodistas inflitrados?"
"Ve siguiendo mi camino, te llevo a donde está él"

Corrió tras su  gladiator, y en el calor de la noche
deseaba tener alas y volar  lejos de allí,
mas como el Titanic se hundía sin poder hacer reproches.
El político la ha malherido,  dejándola  en tierra hostil

Sin perdón continuará, bailando con lobos hambrientos
Carros de fuego la llevan a encallar en lo prohibido
Dias sin huella, sonrisas... y lágrimas y lamentos
aferrándose a la esperanza de la fuerza del cariño.

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Y ahora es cuando, como maestro de ceremonias, espero entregar un Oscar al Lector más Sagaz que sea capaz de extraer los 29 títulos de películas que ganaron el Oscar que he camuflado en el texto. ¿Quién se atreve? ¡Vamos, cazapelículas, que todas saltan a la vista!

Antes de despedirme os dejo con un video que edité este fin de semana. Son fotos y videos de las 90 películas ganadoras del Oscar. En un principio las coloqué en orden cronológico, pero después fui moviéndo las imágenes para adecuarlas a la música. Supongo que, a pesar de no haber incluido sus títulos, reconoceréis muchas de ellas. 

¿No os entran muchas ganas de verlas todas? ¿Alguna favorita? ¿Y alguna que no os gustara?

Por cierto, dejo también en el aire una pregunta para MUY CINÉFILOS. Por error he incluido una película que no ganó el Oscar, pero tiene el mismo título de la ganadora, de ahí mi equivocación. ¿Habrá alguien que la encuentre?

24 de marzo de 2018

ME GUSTA CALLEJEAR

A lo largo de estos diez años, diez, escribiendo en el blog, he dedicado algunas entradas a callejear, a dar a conocer calles con nombres raros, divertidos, curiosos… y a imaginar historias con telón de fondo urbano. 

Siempre he pensado que las ciudades, si uno  sabe prestarles  la debida atención, te pueden contar cosas muy interesantes.

En esta ocasión os cito a todos en Jarafuel, Valencia. Exactamente en este lugar:


Creo que no puede haber mejor punto de partida que la Calle Canuto, frente a la Solana. Lo digo porque hay que ir algo fumao y a plena solana para dar rienda suelta a todas las tonterías que me pasan por la cabeza.
Por ejemplo, si no se me ocurriera cómo acabar esta entrada... ¿sería una entrada sin salida?
A ver, para que la cosa tenga gracia, hay que darle a ese canuto, por supuesto. Y es que no es lo mismo  tener que pasar por la Calle Canuto que  tener en la calle un canuto por pasar.
(...silencio sepulcral sin risas...)

Bah, da igual, pero si le dais otra calada a ese porrete  veréis cómo nos transportarnos a Cánovas, Murcia.  
Aquí se me ha ocurrido una situación comprometida.

Imaginemos a  un policía que está tomando nota  a un detenido (que también tiene pinta de ir algo fumao, por cierto)
-  Dígame su dirección.
- Calle, mariquita
- ¿Cómo ha dicho?
- ¡Mariquita!
- Vaaaya, encima me falta al respeto, ¿eh? Pues me va a acompañar a comisaría ahora mismo.
- Pero, ¿por qué? ¿¿Qué he hecho yo??
  ¿Alguien conoce Guadramiro, en Salamanca? Yo no, pero me he enterado de que allí  hay gente que vive en el vertedero.
Supongo que hubo un vertedero en la zona, pero ¿era necesario recordarlo llamando así a la calle? Por más que lo intento, no me suena nada  bien.

- ¿Te vienes a comer a mi casa?
- Vale, ¿en qué calle vives? 
- En el vertedero, al final.
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Se vende bonita casa en la calle El Vertedero. Todo exterior. 
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Próxima apertura de perfumeria en la calle El Vertedero. Fragancias naturales.

Creo que los vecinos del lugar deberían proponer al Ayuntamiento un nuevo nombre. Se me ocurre como apropiado el de una calle de Yecla, Murcia (¿de qué me sonará a mí esta localidad?)
Tal vez en días de lluvia  haya muchos resbalones en la zona, pero de vivir en El Vertedero a vivir en Jabonería...  no hay olor, digo color.

Tomemos ahora rumbo norte hacia una calle que parece una broma.

Pero de broma nada. La Calle Me falta un tornillo está en Arroyo de la Encomienda, Valladolid.
Parece ser, por lo que tengo investigado, que es una calle sin viviendas por el momento y que sirve de acceso a unos grandes almacenes, de ahí el nombre.

Me declaro admirador absoluto del tipo al que se le ocurrió semejante nombre. Imagino que pudo ser un concejal que lo propondría medio en broma, pero tal vez en el pleno donde se tenía que aprobar venían todos de la Calle Canuto y se aprobó por unanimidad y aplausos.

Y ahora que lo pienso, esto de que el nombre de una calle pueda llegar a ser una frase completa da un juego maravilloso. Me gustaría mucho ser Inventor de Nombres de Calles, y así, a una calle que llevara a un estadio de fútbol, yo la llamaría, por ejemplo:

Calle No fue penalty, te lo digo yo.


O una que llevara al cementerio:


Calle Y al final estaba de parranda, ya ves.


Ahora, si me siguen ustedes hasta Valencia, yo les muestro esta otra:


Por una sola letra no se llama Calle de ENGORRO, que también hubiera estado gracioso, pero el ENGORDO también tiene su miga (de pan, y de bollos)
¿Habrá alguna pastelería en la Calle de Engordo? No me parece buena idea para tal negocio.
Una administración de loterías sí, eso quedaría mucho mejor. 

Un personaje de tebeo que me gustaba mucho y que nunca engordaba porque pasaba mucha hambre era Carpanta
Y, mira por donde, tiene una calle en Madrid.

Tengo clarísimo qué negocio pondría en esta calle.

Atención a la poca seriedad de la siguiente calle de Santa Cruz de Tenerife.


¡Pero cómo se les ocurre pedir que calle la cotorra! ¡Con lo que le gusta hablar!

Antes de despedirme (ya que el canuto se ha acabado) os muestro la que considero una buena calle para vivir.
O al menos para vivir yo, y tener así un irresistible moreno californiano que os hiciera sucumbir y pecar como es debido.  

No creo que esta entrada (que sí ha tenido salida finalmente) haya resultado de las mejores del blog, pero tampoco de las peores, ¿no? 
Ni lo uno ni lo otro, tiraré por la verea de enmedio, como una calle de Graná.
Y aquí quedan estas diez calles, diez. La próxima vez, si no os apetece que haga tanto el tonto, solo tenéis que pedirme que me CALLE.

6 de marzo de 2018

LA RELIGIÓN GOOGLELIANA

Año 2111. FESTIVIDAD DEL ANIVERSARIO DE LA OMNISABIDURIA.

Seis tercenios después de la Gran Curvatura, el experimento científico  que sumió a la Humanidad en el conocido como Síndrome Screen-off, los habitantes del planeta,  celebran el avance y consolidación de la nueva Religión Universal: el Googlelianismo.

Como dicta la tradición, la Sociedad del Norte introducirá sus códigos para orientar la Sembradora de Bryson hacia las nuevas regiones colonizadas del sur. 
Una vez llevada a cabo la sincronización, los sureños descodificarán sus claves retocolectoras, consiguiendo así que  las ondas lleguen con nitidez y les sumerjan en días de conocimiento y felicidad.

La Resistencia, con su desagradable violencia mental, ya sólo se localiza en minúsculos puntos geográficos, los únicos reductos ateos que aún se resisten a aceptar a Google como el Dios Todosabedor.

Aferrados todavía a obsoletas creencias del pasado más remoto, o a la recalcitrante manía de dudar acerca de todo, existen todavía habitantes que reniegan del buen nombre de Google, del Saber Omnisciente, del oráculo del mundo que logra expandir la única verdad.

Por fortuna son cada vez menos. Desconfiar o dudar públicamente de Google está penado con  el aislamiento y la desconexión vital, y así  la reconversión va aumentando tercenio tras  tercenio.

Lo que la humanidad ignora es que dentro del mismo Concilio de Omnisabiduría existe una sociedad secreta de Googlelianos que durante mucho tiempo  han estado contactando con escépticos de la ResistenciaNo les obligan a aceptar la religión universal, ni les delatan a las autoridades, tan solo les escuchan, interesados en entender sus puntos de vista.

Esta misma mañana, dos Googlelianos del Concilio se han reunido con un anciano matrimonio de las afueras de Busilia. Sentados los cuatro alrededor de una mesa,  toman una tisana de plantas de Drake, mientras conversan en total armonía.

Anciano.- No, señores míos, nunca consultamos nuestras dudas a Google. Hace ya mucho tiempo que lo apartamos de nuestras vidas.
Googleliano 1.- ¿Sin remordimiento alguno?
Anciana.- Sin pesar.
Googleliano 2.- ¿Por qué decidieron desoir al Buen Dios?
Anciano.- ¿Es que no se han dado ustedes cuenta de que es un dios contradictorio? En ocasiones nos pareció que incluso nos tomaba el pelo.
Googleliano 1.- ¿Recuerdan algún ejemplo en concreto?
El anciano mira a su mujer y ella, después de dar un sorbo a su tisana, asiente con la cabeza.
Anciana.- Hay muchos ejemplos. Visualicen su buscador, señores. Pregunten a sus Dios qué es la muerte.
Los dos Googlelianos mecanopiensan la pregunta.
Anciana.- ¿La muerte es el final? ¿O es tan solo el principio?
Googleliano 1 .- Ambas cosas son ciertas. Es como una rueda: concluye su ciclo y empieza de nuevo.
Anciana.- ¿Concluye dando paso a una nueva vida? 
Googleliano 1.- Eso es
Anciana.- Una vida que no es segura. Lo único seguro es la muerte.
Anciano.- Lo encontramos ambiguo. 
Googleliano 2.- Nos puede parecer ambiguo, pero no falso. ¡Google nunca miente! Si no lo entendemos es sólo culpa nuestra.
Anciana.- Bien... Pregúntenle qué es la felicidad.
Googleliano 1.- ¿Dónde está el problema?
Anciano.- Creemos que si la felicidad es una actitud, no puede ser un maquillaje. Lo primero es un talante de positividad, pero ¿un maquillaje? Entendemos que un maquillaje no es más que una máscara para tapar la realidad. ¿Sólo se puede ser feliz si ocultamos lo que de verdad somos, lo que en realidad sentimos?
Googleliano 2.- Me parece que ustedes analizan demasiado las cosas. No es bueno pensar tanto. Las revelaciones de Dios no se pueden ni deben cuestionar. 
Anciana.- ¿Y la felicidad es un té contigo?
Googleliano 2: Quien dice un té, dice una tisana. Yo ahora mismo soy muy feliz aqui, escuchándoles a ustedes.

Un gato se acerca  a la mesa  y empieza a  frotarse el lomo en las piernas del anciano, que se agacha para cogerlo y colocarlo en su regazo.

Anciano.- Les presento a nuestro gato Tom. Me lo regaló mi hermano, cuando fuimos a visitarlo a Japón. ¿Conocen ustedes Japón?
Googleliano 2: Yo solo virtualmente.
Anciano.- Es un lugar maravilloso. Y a propósito de Japón, olvidemos por un momento los conceptos más o menos abstractos y preguntemos a Google por cosas más concretas. Cómo son los japoneses, por ejemplo.
    
Anciana.- No digo yo que no sean un poco raros, pero si tienen ustedes la amabilidad de explicarme por qué dice su dios que los japoneses son extraterrestres...
Anciano.- O que están locos.
Googleliano 1.-  ¿Cómo quieren que sepamos eso? Si lo dice... por algo será. ¿O creen ustedes que Dios puede hacer juicios de valor tan a la ligera?
Googleliano 2.- Entiendan que si supiéramos todo pasaríamos a ser dioses también. Es mucho mejor escuchar la palabra del que todo lo sabe y aceptarla. No pretendan saber más que el que más sabe. Eso no es bueno.
Anciano.- ¿Y por qué no es bueno? ¿Quién nos ha dicho lo que es bueno y lo que no? Preguntemos a Google qué no es bueno...
 Googleliano 1.- ¿Lo ven? No es bueno que dios esté solo. Y ustedes lo han abandonado.
Anciano.- ¡Porque no nos muestra un camino claro! ¡No sabemos si dice la verdad o miente!
Googleliano 2.- ¡Pero cómo va a mentir Dios!  ¡El dios Google todo lo sabe! No tiene por qué mentir.
Anciana.- ¿Y de verdad sabe lo que es verdad y lo que es mentira? ¿Y cómo nos lo hace saber? ¡Pregúntenle... vamos, pregunten!
 

   Cuando los Googlelianos se despidieron de la pareja de Busilia, tenían el dulce sabor de las plantas de Drake en el paladar y el amargo regusto de la duda en sus almas.

Googleliano 1.- ¿Y si estuviéramos equivocados? ¿Y si no es verdad que Google lo sabe todo?
Googleliano 2.- No sé... Tal vez nuestro Dios... se volviera loco.
Googleliano 1.- Como los japoneses. O incluso peor.
Googleliano 2.- Pero, ¿qué es entonces Google? No pretenderás decirme que es el diablo, acaso

Y sus mentes, una vez más, mecanopensaron  las preguntas.

Googleliano 2.- Me parece que deberíamos pensar en replanteárnoslo todo.
Googleliano 1.- Sí, creo que sí... 
Googleliano 2.- ¿Qué tal si empezamos a creer solo en nosotros mismos?
Googleliano 1.- Me parece muy buena elección. Pero además... ¿y si destruimos la Sembradora?
Googleliano 2.- ...
Googleliano 1.- Oye...
Googleliano 2.- Dime
Googleliano 1.- ¿Quién es Pimp Flaco?