3 de octubre de 2017

EL GLOBO ROJO DE "IT"

Este pasado sábado Samuel decidió ir al cine con unos amigos para ver la película It.
Antes de que se marchara le dije que hace muchos años leí esa novela, que su autor, Stephen King, está considerado el gran maestro del terror y que recordaba que durante su lectura  pasé auténtico miedo con algunas escenas.  Así que también le expresé mi deseo de que a la vuelta me contara qué le había parecido.

Y volvió con muchas ganas de contarme la experiencia.

- Es… es… - decía poniéndose la palma de la mano en la frente - Uff, da mucho miedo. ¡Y te pegas cada susto…! Y el payaso… ¡madre mía! ¡Daba un cague…! Cada vez que aparecía un globo rojo sabias que algo malo iba a pasar. Y la gente gritaba un montón. Escucha, escucha lo que he grabado.

Y me ponía el móvil cerca de la oreja para hacer sonar un audio en el que de repente toda la gente en el cine chillaba a la vez, con una fuerza sorprendente, que me recordó a los gritos que se oyen en las caidas en picado de una montaña rusa.

- Y así casi toda la película.
- Vaya, - le dije- pues me han entrado muchas ganas de ir a verla.
- Tienes que verla, papá, te va a gustar. Pasas mucho miedo pero es muy chula.

Así que  ni corto ni perezoso, decidí ir yo solo al día siguiente a la última sesión, intentando evitar un público adolescente tan escandaloso.
Y sí, el público que encontré era en general adulto, pero hubo gritos igualmente. De manera aislada, pero los hubo. No me molestan los gritos en una película de terror; son tan apropiados como las carcajadas en una película cómica. Lo que sí me molesta es el desagradable crujido de las bolsas de snacks cada vez que meten las manos para sacarlos. ¿Cuándo aprenderá la gente a rasgar bien las bolsas para no hacer tanto ruido?

Pero bueno, disfruté.
La película tiene escenas muy potentes, con atmósferas tan conseguidas que te llegas a sumergir en ellas.  Me gustó la fuerza que tiene la música, los inquietantes silencios y lo bien expresados que están los terrores de los jóvenes protagonistas. 
No diré que es la película más terrorífica que he visto,  pero sí me dejó un buen sabor de boca.

Salí del cine cerca de las 12 de la noche.

Había dejado el coche a unos doscientos metros, en una solitaria zona en penumbra. Tengo que reconocer que mientras me acercaba al coche, escuchando el sonido de mis propios pasos, sentí una cierta inquietud. No es que tuviera miedo, es que notaba que me estaba sugestionando con la posiblidad de asustarme mucho por la más leve tontería. 
Como que de repente apareciera un gato, o que se escuchara algún ruido a mis espaldas, o que al llegar al coche el payaso estuviera  en el asiento de atrás, esperándome.

Una vez sentado al volante cerré de inmediato los seguros de las puertas. 
“Por si las moscas”, me dije.

Sin ser demasiado tarde, las calles estaban completamente vacías, como en esas pelis de catástrofes apocalípticas donde las ciudades aparecen abandonadas y el simple vuelo de una bolsa de plástico resulta perturbador.
No se veía un alma por ningún lado y de nuevo se me pasó por la cabeza la posiblidad de encontrar a un payaso esperando a cruzar un paso de cebra.

"Joder, con el payasito", pensé, "¡pues sí que me ha llegado a impresionar!"

Llegué a mi calle, bajé del coche y me dirigí al portal a buen paso.
Cerrar la puerta del edificio me pareció un alivio que dio paso a una nueva inquietud que no era capaz de definir.
Encendí las luces de la escalera y el cla-cla-cla del temporizador parecía sonar con más fuerza de lo habitual.

El botón del ascensor mostraba una lucecita roja, señal de que alguien lo estaba utilizando. Sin embargo no se oía nada. 
El ascensor no subía ni bajaba ni escuchaba voces de ningún vecino.
Pero la lucecita roja no se apagaba nunca.

"Maldita sea,  murmulllé, ¿tiene que estropearse el ascensor precisamente hoy?"

No me seducía nada la idea de subir los cuatro pisos andando, más que nada porque mi mente estaba dando muestras de ofuscación y me parecía que a cada vuelta el payaso de marras estaría sentado en algún escalón, aguardando mi llegada con una amplia sonrisa.

Ascendí ligero y pulsando el interruptor de la luz de cada rellano.
El tercer piso me recibió con la sorpresa de que la bombilla estaba fundida y aquella penumbra fue un suma y sigue a mi canguelo.
Pero ay, cuando ascendía al cuarto, a mi casa, un resplandor verdoso inundaba aquella vuelta.
Era la luz del ascensor.
Todo apuntaba a que se había ido a estropear en mi planta, quedando la puerta abierta, y esa tonta casualidad agudizó más mi desasosiego. Otra vez la mente me jugaba la mala pasada de imaginar al payaso asesino dentro del ascensor, y que en cuanto subiera los últimos escalones vería su horrorosa cara maquillada.

Así que imaginad lo que sentí cuando al llegar a encararme con esa puerta abierta vi que en el techo del ascensor... FLOTABA UN GLOBO ROJO!!

La impresión duró solo un segundo, pues de inmediato supe que era una broma que había preparado Samuel, pero es indescriptible el subidón de adrenalina, como un rampazo en la columna vertebral,  que me produjo ver un globo rojo igual al que tanto impactaba en la película.

- ¡¡Pero cómo se te ocurre!! - le dije al entrar
- ¿A que impresiona? - decía él entre risas
- Calla, que te has librado de una buena - me dijo Apamen - Nuestra idea era coger la copia de las llaves del coche, ir andando al cine y ponerte el globo dentro, en el asiento de atrás. Lo que pasa es que no las hemos  encontrado, que si no...
- ¿¡Qué!? Si llegais a hacer eso... ¡me muero allí mismo!
Y Samuel no paraba de reír. Es lo que tiene ser hijo del diablo.


Yo lo tengo claro. Jamás me atreveré a subir a una montaña rusa, ni a hacer puenting, ni a probar esas cosas de locos, pero en esto del cine de terror... no sé, lo paso estupendamente mal. 
Sobre todo si lo vivo en la realidad y a solas, con ascensor y globo rojo.

22 de septiembre de 2017

CUANDO LA SABIDURÍA POPULAR LLEVA RABO

Este verano tuve en mis manos un pequeño libro que estuve hojeando durante un largo rato. Lo encontré en un mercadillo de libros de segunda y tercera mano, y  en un principio pensé que trataba de perros.

"LA SABIDURIA POPULAR DE LOS CANES",  decía.

Luego descubrí que la portada estaba tan desgastada que se habían borrado algunas letras y que no eran los canes, sino los Balcanes.

El autor es un rumano llamado Vlad Chuchescu, que se dedicó a recopilar dichos, proverbios y refranes de la península balcánica. Son, en su mayor parte, expresiones del folklore del sureste de Europa que tienen que ver con el Diablo o con el Mal. 
 
Chuchescu murió en 1944, mucho antes de terminar la obra, por lo que sus editores completaron el libro con recetas de cocina. Eso sí, para que los lectores no se sintieran defraudados, se preocuparon en incluir recetas de platos calientes muy  picantes.

No pude resistir la tentación de comprar tan curioso libro para poder presentarlo hoy en sociedad.
Abro ahora mismo  sus páginas al azar y leo:

Spui că diavolul avea un singur corn
Dar l-ai văzut în profil! Cu rațiune, prost!


Que traducido en decente significa:

Dices que el diablo un solo cuerno tenía
¡Pero lo viste de perfil!  ¡Manda güevos, prenda mía!

El dicho, muy común en Croacia y Eslovenia, viene a ser una crítica a las personas chismosas y cizañeras que gustan de exagerar y andar con invenciones  con tal de darse importancia. También se emplea para condenar la mentira.

Veamos otra:

"GACHAS BOSNIAS DE AVENA"
No, me he ido muy atrás.
A ver este:

Privirea în iad o dată este o chestiune de curiozitate
Când o faci de două ori, nu te supăra, asta e vicetate!


Asomarse  una vez al infierno es de curiosos indicio
Cuando lo haces dos veces, no te ofendas, ¡eso es vicio!


Como bien indica el refrán, un desliz hacia lo prohibido lo tiene cualquiera, el problema aparece cuando se le empieza a coger el gusto a la cosa. Debéís ser cuidadosos con esto.

Sigo leyendo:

"Fierbinte am în față"
un spus diavolul vara

“Qué calor tengo en el rostro”
dijo el diablo allá por agosto.

 
Se trata de un verso - explica el autor- extraido de una antiquísima canción yugoslava titulada: "Y pensabas que no podía ir a peor"  en la que se habla de la fatalidad, de la mala fortuna, del sino ineludible y/o azaroso de la Humanidad, de la posiblildad que tras una desdicha llegue otra mayor, por inconcebible que pueda parecer. Pero al mismo tiempo, la canción habla de la importancia de saber afrontar la desgracia con carcajadas.

Se incluye en esta página un pentagrama en clave de fa, con las estrofas de la canción.

"Y tú, Darko, que decías
que más no iba a diluviar
y  vino otra nube inocente
y nos echó encima el mar

Y tú, Brigita, que te quejabas
por tener que  llevar faja
y ahora todos te rezamos
antes de cerrar la caja.


Y el estribillo se toca frotando botellas de anís con ímpetu.

"Qué calor tengo en el rostro"
dijo el diablo allá por agosto.


No deja de maravillarme todo esto. Otros lugares, otras costumbres.

A ver, que antes he leído una que de momento es mi favorita. Dónde la he visto... Ah, aquí está:

E mai grozav decât botezul Diavolul
care la lăsat pe Beelzebub să-l poată numi Paul.


Eres más tonto que el bautizo del Diablo
que le pusieron Belcebú pudiendo llamarlo Pablo.


Se emplea este chascarrilo tan herzegovino para referirse a lo absurdo de algunos actos, en los que suele primar el esnobismo sobre el sentido común.

Veo que también contiene el libro un apartado... ¡anda!, ¡aquí falta una página! ... jo, qué lástima...
Pues eso, un apartado titulado "Otros males". Y aparece un listado de los temas que se  tratan en los refranes bajo ese lema.

"Los gorrones", "Los maleducados, "Las colas", "Los traidores", "Las suegras"...

Leo uno al azar, que no quisiera aburrir.

"Sau trăim cu mama...  (Bueno, mejor me salto el rumano)


"O vivimos con mi madre, o puedes irte al infierno"
"Si no hay más remedio, querida..."
 

Y allí está, en el fuego eterno.

En definitiva, un libro repleto de  curiosidades  que me ha ayudado a adquirir la sabiduría  que emana de la cultura popular y que tiene el gracejo propio de los Balcanes, tan reconocible siempre, ¿verdad?

Y a vosotros, ¿cuál os ha gustado más? ¿Habéis notado que los serbios y croatas tienen un humor mucho más corrosivo que los albaneses? Fijaos bien, que se ve de lejos.

Venga, me despido con el último ( Es montenegrino)

Cuando ya no cabe un canalla más en el infierno
el diablo los coloca en sillones del Gobierno.
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Nota: Esta entrada se la dedico a Ángeles, por ser la propuesta que me hizo en El síndrome del blogger in albis

12 de septiembre de 2017

EL SÍNDROME DEL BLOGGER IN ALBIS

¿No es septiembre un mes antipático? ¿O son sólo cosas mias?

Me fastidia que llegue con su traje nuevo de las rebajas y el contrato de renovación bajo el brazo.

- Le recuerdo que firmó usted la reanudación de actividades hace más de un mes - me dice mostrándome unos papeles desde el marco de la puerta.
- Ah, si, el contrato de todos los años... - respondo con desgana - Verás, es que me dejé la voluntad en la tintorería. Tengo que ir a recogerla esta tarde y...
- Mire usted que ya es 12 de septiembre...
- No, si ya he empezado a encender el ordenador.
- No es suficiente. ¡Hacen falta publicaciones!
- El problema es que ando escaso de inspiración.
- Ya, por el síndrome post-vacacional que dicen todos, ¿no?
- Exacto. Y si a eso le sumas que mis musas se quedaron en la playa... 
- ¿Cómo dice?
- Que no se quisieron venir... Que estaban tan a gusto allí en la arena...
- Mire, no puedo perder más tiempo con usted. Me quedan muchas puertas a las que llamar todavía. Sólo quería avisarle de que está alargando los plazos cada vez más.
- ¡Es que siempre llegas demasiado pronto, hombre!
- ¿Demasiado pronto? ¡Llego cuando tengo que llegar!

Cuando cierro la puerta le hago una mueca. Se nota que no le caigo bien, pero anda que él a mí...

Y ahora, entre nosotros...
Me está costando horrores encontrar un tema del que hablar en el blog. En realidad me está costando mucho todo. ¡Hasta llevar zapatos!
Tengo en la recámara algunas entradas empezadas, pero se niegan a continuar. Parece una broma, pero es la pura verdad; no siempre decide uno cuándo contar una historia, muchas veces es la historia la que te dice "Este es el momento. Méteme mano que ahora sí quiero"

Y como el tiempo sigue pasando y no se me ocurre nada y no me apetece que Mr. Septiembre vuelva a llamarme la atención, he pensado en pediros ayuda. 

¿Qué tal si todo el que pase por aquí me propone un tema? Un tema, una idea, una pregunta, un planteamiento... Cualquier cosa acorde con el estilo habitual de este blog, claro. 
Quizás de esta forma, por el impulso de ir respondiendo a todos, se me  desbloquee la inactividad y llegue a su fin esta huelga neuronal que tengo en la azotea.

¡Guau! Ahora que lo escribo me pregunto cómo no se me había ocurrido antes. ¿Qué mejor remedio para el Síndrome del blogger in albis que el que haya seguidores con ganas de leer?

Muchas gracias de antemano. 
¡Os espero ilusionado! 
 

8 de agosto de 2017

NOS VEMOS EN SEPTIEMBRE (YA SI ESO)


- ¿¿Y ya está?? ¿Ni unas palabras siquiera?
- Uy, y da gracias. Tú no sabes lo perraco que se ha vuelto este hombre desde que empezó el verano...


Que ustedes lo pasen bien. Nos vemos en septiembre, ¿vale?

13 de julio de 2017

"ESTAMOS ENCERRADOS"

Hace unos días ocurrió en Yecla algo muy singular que no podía dejar de compartir por
aquí por lo mucho que me llamó la atención.
 
Es muy habitual que se comenten por la calle las noticias relacionadas con el pueblo, pero esta vez el suceso tenía tal halo de misterio que en poco tiempo se difundió de un extremo al otro de la comarca.

Y es curioso cómo se distorsionan los hechos al ir transmitiéndose de boca en boca, pues no todas las personas que me contaron lo sucedido me daban los mismos datos, incluso a veces llegaban a ser contradictorios, con lo que mi curiosidad por conocer la verdad iba creciendo conforme avanzaba el día.

Finalmente, una vez leída la noticia en la prensa y ampliada por fuentes fiables, me atrevo a contar lo que sucedió.

Imaginad a una señora que se encuentra en su casa de campo, adecentando los alrededores. De repente encuentra a sus pies una paloma que apenas se mueve. Deduce que el ave puede estar sedienta porque mantiene el pico entreabierto, por lo que decide ponerle un cuenco con agua. La paloma bebe y continúa en el lugar,  sin moverse.
Cuando llega su marido le cuenta el hecho y van al lugar en donde sigue estando el animal. El hombre  coge la paloma para comprobar si está herida y descubre entonces que tiene un pequeño papel anudado en una pata.
Es un mensaje escrito con bolígrafo que dice:

"Necesitamos ayuda; estamos tres personas encerradas en una cueva del Monte Arabí".

Llegados a este punto, puedo imaginar lo mucho que os interesa saber qué sucedió a continuación, ¿verdad?  Eso es exactamente lo que me pasó a mí, que ardía en deseos por saber cuál era el final de la historia.

Prosigo entonces.

El hombre acude de inmediato a la Policía y cuenta lo sucedido, mostrando el contenido del corto pero directo mensaje.

Aunque con muchísimas reservas, la Policía decide actuar y algunos agentes de Yecla, junto con personal de Protección Civil, acuden al lugar,  y desde últimas horas de la tarde hasta gran parte de la madrugada,  lo inspeccionan.

El monte Arabí es una espacio natural a 1068 metros sobre el nivel del mar, que es visitado de forma habitual por mucha gente. Es interesante inspeccionar sus cuevas y admirar sus muchos rincones, todos de gran valor geológico y arqueológico. (Espero escribir un reportaje sobre este lugar)

Imagino que los agentes consideraron que esa llamada de auxilio resultaba tan extraordinaria como inverosímil, pero en sus declaraciones posteriores dejaron claro que era su obligación buscarlos durante un mínimo de doce horas mientras esperaban las posibles denuncias de personas desaparecidas.

Los agentes visitaron la Cueva del Tesoro (la única cueva subterránea con una decena de metros de profundidad) y los abrigos naturales ubicados bajo el pico del monte y recorrieron el Barranco del Gato por ser uno de los más escabrosos de la zona.

A mi me hubiera encantado que la historia terminara con el hallazgo de esas tres personas, realmente atrapadas en alguna cueva o en el saliente de algún barranco. Eso hubiera convertido la anécdota en algo fabuloso, con una  paloma como protagonista y  heroina de una historia de película.
 
Pero no. Allí no había nadie.
 
A las 14 horas del día siguiente se canceló la búsqueda y se dio por hecho que ese mensaje de auxilio no era más que una broma.
 
¿Decepcionados? Supongo que sí, pero yo he seguido pensando mucho en el tema y se me ocurren tres posibles explicaciones a lo sucedido:
 
PRIMERA EXPLICACIÓN (96% de probabilidad)
 
Javier y Luismi, amigos de 13 años de edad, encuentran una paloma mientras juegan por los alrededores de la casa de campo del primero.
- ¡Eh, tio, una paloma!
- ¡Es verdad! Parece que no puede volar
- ¡Cógela, cógela...!
- ¡La tengo! Eh, ¿le pido a mi madre que nos la ase para comer?
- Qué asco, tio, ¿y si está enferma?
- Sí, tiene toda la pinta
- Oye, ¿te acuerdas de cuando nos contaron en clase todo eso de las palomas mensajeras?
- Ah, si
- ¿Le ponemos un mensaje y la soltamos? A lo mejor le llega a alguien.
- ¿Qué le ponemos?  ¿Gilipollas el que lo lea?
- No, ven a mi casa, que se me ha ocurrido una cosa.
- No flipes, tio,  si no la va a encontrar nadie...
- Que sí, hombre, que la lanzamos al campo de al lado, que seguro que mi vecina la ve.

SEGUNDA EXPLICACIÓN  (3,5% de probabilidad)
 
Esteban, Armando y Salvador, 32, 29 y 28 años de edad respectivamente. Habituales senderistas del altiplano murciano. Excursión por los parajes del Monte Arabí.
- Eh, Salva, no sigas. Por aqui ya no hay salida y está resbaladizo
- ¡¡Hostias!!
- ¿¿Qué pasa??
-  ¡Sujeta, Armando, que nos caemos!
-  No puedo, joder, pesáis mucho.
-  ¡Tira, tira hacia arriba!
- ¡¡Me arrastráis!!
- ¡¡¡Dios!!! ¿Estáis bien?
- Sí, yo sí
- ¡Joder, no nos hemos matado de milagro!
- Vale, de puta madre, de aqui no podemos salir, nos va a tocar pedir ayuda. Llama, Armando.
- No he traido móvil.
- ¡Joder y yo lo llevo sin batería!
- ¡¡La madre que nos parió!! ¿¿Y ahora qué??
- Supongo que alguien pasará, ¿no?
 
(A los cuarenta minutos de permanecer en aquella sima, Armando descubre una cavidad en la roca)
- ¡Aquí hay una paloma!
- ¿Metida ahí?
- Sí, en un nido.
- Pues tios, se me ocurre ponerle un mensaje pidiendo ayuda y hacerla volar.
- Pero eso es una gilipollez... ¿Cómo va a...
- ¡Hay que intentarlo! No sabemos el tiempo que puede pasar hasta que nos encuentren. Yo tengo un boli, venga, ¿algún trozo de papel en el que escribir?
 
(Más de dos horas después de haber partido la paloma, Salvador, que ha estado inspeccionado minuciosamente las paredes que llevan al orificio del techo, decide escalar por una zona concreta. Pese a la insistencia de sus compañeros en que desista, Salvador consigue salir y vuelve con una cuerda que tenía en el coche.  Ayuda a salir a sus compañeros y regresan a su hogar, en Montealegre del Castillo)
 
- De verdad que me veía pasando la noche allí.
- Oye, ¿y por dónde andará la paloma?
- Jajaja, la verdad es que era una idea muy tonta. ¡Ni de coña la iban a encontrar!
 
TERCERA EXPLICACIÓN (0,5% de probabilidad) 
El Monte Arabí está considerado un lugar mágico. De hecho está incluído en la Guia Mágica de España por la cantidad de fenómenos paranormales que en aquel lugar han acontecido, desde apariciones misteriosas hasta avistamientos de OVNIs, pasando por curiosos hallazgos y percepciones extrasensoriales. Todo esto no es algo que me esté inventando yo. Podéis leerlo AQUÍ e investigar en la red.
 
Aquel día, Sara, Julían y Salvador (otro Salvador, no el de antes) decidieron pasar un día en el Monte Arabí, sin ser conscientes de que los cinco asteroides de Astrea se encontraban en oposición a Juno y, al mismo tiempo, la luna estaba en todo su apogeo.
Era el momento preciso para los estados vibracionales, que posibilitan que en unas determinadas coordenadas se abra la puerta a una dimensión paralela.
 
Y Sara, Julián y Salvador, ajenos a las leyes de la astrofísica, ignoradas por casi la totalidad de los seres humanos, la atravesaron.
 
 - ¿Todavía llevas la paloma, Sara?
- Sí, pobrecita, es que me da mucha lástima soltarla. Si la dejo por aquí se morirá. A ver si en casa consigo reanimarla.
- Esto es muy raro, chicos.
- ¿Qué pasa?
- ¿No debería estar el coche por aquí?
- Pues ahora que lo dices, hemos andado muchisimo. Yo diría que no estaba tan lejos.
- ¡Ehh, mirad hacia arriba! ¿Son imaginaciones mias o el cielo se está volviendo púrpura?
- ¡¿Pero qué fenómeno es este?! ¡Se está electrizando todo! ¡Mirad mi pelo! ¡¡Mirad vuestro pelo!!
- Esto no me gusta nada, parece que llega una tromenta eléctrica. Allí hay una cueva. Mejor estar a refugio.¡Vamos!
 
Una vez dentro de aquel oscuro lugar, experimentan un desconcertante vértigo seguido de un desvanecimiento. Al volver a abrir los ojos descubren que han caido en un foso, (o eso el lo que creen)
El tiempo pasa y la confusión sigue siendo grande. Julián propone utilizar a la paloma como una forma de pedir ayuda y a pesar de la escasa luz consigue escribir una nota de auxilio. Lanzan la paloma hacia el resplandor del techo y el ave desaparece tras un sonoro chasquido.
 
Sara, Julián y Salvador continúan hoy en aquel lugar. 
Para ellos han pasado solo dos horas pero hace ya cuatro dias que el equipo de salvamento dejó de buscarles por no haber dado con ningún excursionista perdido.
 
-  Tengo miedo - dice Sara
- No te preocupes - le responde Julián cogiéndole de una mano - No tardará en pasar alguien por aquí y lo oiremos.
Salvador empieza a dar gritos pidiendo auxilio, esperando ser oído.
Sara piensa de nuevo en la paloma, en si logrará llegar hasta alguna persona y que consiga ver el papel que lleva en una pata.
 
"Confío en ti, palomita - susurra- Confío en ti"
 (Segunda y tercera fotografias tomadas del periódico La Verdad)