20 de febrero de 2018

UN TORRENTE DE AÑOS CADA DÍA


¿Me das esa baraja que llevamos a medias, Juan?

Hoy sí que hace frío, ¿eh? Voy a sacarme un calentico. ¿Quieres uno?

¿No ha venido nadie aún? ¿Pues dónde se ha metido la parroquia?

Hoy me voy más pronto, que tengo que ir a un entierro.

Ay, aquí sí que se está bien, ¿eh? Parece que vendan ropa.

Ayer hizo cinco años que murió mi mujer. ¡Cinco ya! Más solo que me dejó… Y aquí sigo.

Mira a ver si le puedes sacar una poquica punta al lápiz, Juan, que no escribe muy allá.

Y mis hijos que no me hablan... ¿Tú te crees que hay derecho? Pero allá ellos… Lo que sí me duele es que no me dejen ver a mis nietos. Eso sí es duro, Juan. Muy duro…

Juanico, dile a la directora que nos invite a una chocolatada, o algo…

¿A que no sabes dónde estoy en esta foto? Soy este de aquí. Y ese mi hermano Miguel. Y aquí mi madre… Siempre llevo esta foto en la cartera.

¿Tienes periódicos viejos? Es que me vienen bien para limpiar la jaula del canario.

Ay, nene, mírame cuándo tengo que venir a Memoria, que no me acuerdo.

¿No sabrás cómo quedó ayer el Valencia?

Y de eso hará… más de 50 años. Ya ves… El tiempo y la marea ni se paran ni esperan.

¿El podólogo no viene hoy? Yo diría que me dijo que me atendía esta tarde… Ay, después de venir desde la Corredera andando, con este dolor de pies...

Ayer no pude venir. Tuve a toda la tropa en casa. ¡Cinco nietos y dos bisnietos! ¿Qué te parece?

A ver si entiendes tú esto… ¿Cómo hago para llamar al que me ha llamado ahora mismo?

¿Me puedo llevar el Marca, Juan? Total ya no lo va a mirar nadie…

Decían que iba a llover hoy, pero si no sopla de Levante...

Nene, baja un poco la calefacción que las de Baile nos asamos.

Esta baraja me la guardas aparte, hazme el favor. Es que si me la cogen me la marranean.

¿Me puedes avisar a las seis menos cuarto para que me tome el Sintrom?

¿A que no me adivinas la edad? Di, di… ¡Voy para los 89!

Yo vivía a las faldas del castillo, en una de las casas cueva que hay allí. Hasta que un día nos echaron a la calle. Era yo muy pequeño pero me acuerdo como si fuera ayer.

Claro que hace tiempo que no me veías… Como que fui al médico a hacerme unas pruebas y me ingresaron. Me han puesto un marcapasos.

Venga, papa, date prisa, que tengo a las nenas esperando en el coche.

Hoy sí que llevo un caramelo de regaliz, Juanico. Anda, toma, que es de los buenos.

Mira a ver, Juan, que se me ha volcao el café sin querer,

¿¡Pues no me dejaba el paraguas!? Me ha tocao volverme desde allá abajo. Si es que... el que no tiene cabeza tiene que tener pies.

Bueno, pues ya hemos echao la tarde, ¿verdad?

Hasta el lunes, Juan... Bueno… si Dios quiere, porque a esta edad….


Y así pasan las tardes, tranquilas. Como una rueda que gira lenta hacia adelante pero que mantiene un eje anclado en el pasado, trayéndolo al presente una y otra vez. 
Y el ayer se diluye irremediablemente en cada nuevo día. 
Y cada cual tiene una historia que guarda dentro de sí.
Y algunos se acercan a compartir retazos de esa historia, de algunos de tantos recuerdos imperecederos que conforman sus vidas.

11 de febrero de 2018

LA ANÉCDOTA DEL CARTERO Y LINA MORGAN


De vez en cuando llega un paquete postal al centro en el que trabajo y yo soy el encargado de recogerlo.  
Unas veces me entregan un albarán adjunto, sin más,  otras me piden que estampe un sello para que conste que ha sido entregado,  y otras, mis favoritas, he de  firmar sobre una pequeña  pantalla táctil. 
Digo que prefiero estas últimas porque suponen un reto de creatividad para mí,  sobre todo cuando no tienen ni utensilio para llevarlo a cabo.

- Da igual, con el dedo mismo.

¿Firmar con el dedo? ¿Puede haber un reto más divertido? Me parece tonto, pero se siente uno como un niño haciendo monigotes.

La primera vez solo fui capaz de dibujar un gusano electrificado, pero poco a poco he ido perfeccionando mi técnica, empleando más uña que carne, y últimamente consigo hacer un garabato más o menos legible. 

En realidad es una tontería esmerarse. Estoy seguro de que nadie pondría ninguna objeción si firmara  como Helena de Troya, o aunque escribiera “Aquí el diablo”.  
Pero aun así me afano por alcanzar el virtuosismo en el arte de firmar con el dedo.

Hablar hoy de esto me sirve simplemente de introducción para contar una anécdota que considero divertida. Me acordé de ella precisamente cuando el otro día llegó un paquete y el cartero (bueno, no era exactamente un cartero sino un mensajero) saludó con un sonoro “Buenos días”

Ocurrió hace años, cuando yo trabajaba  en el video club Brigadier, en Petrel (Alicante)
Guardo muy buenos recuerdos de aquel tiempo como dependiente, alquilando películas al público más variopinto, pero hoy sólo me detendré en contar lo que pasó con el cartero que casi todas las mañanas entraba al video club a dejar el correo.

No fue  un hombre con el que tratara más allá del habitual saludo o de cualquier tema relacionado con la entrega postal, pero siempre me llamó la atención su forma de saludar. Abría la puerta y alargaba sus “Buenos días” hasta llegar al mostrador.
“¡Buenos diiiiiaaas!”, decía, pletórico, y al entregarme las cartas en mano daba media vuelta y se marchaba con un cantarín “Adiooooos”, que también duraba lo suficiente como para que alcanzara la puerta.  

Dado que esto se repetía con asiduidad, el cartero pasó a ser uno de esos personajes que mi amigo Juan Luis y yo imitábamos para divertirnos. Sus “holas” y “adioses” eran una recurrente cantinela en nuestro habitual cachondeo. 
Y dado que Juan Luis pasaba a visitarme muchos días, no fueron pocas las mañanas  que fuimos espectadores de esos peculiares saludo más despedida del cartero. Cuando entraba permanecíamos en silencio, atentos a la consabida escena, que luego nosotros exagerábamos por nuestra cuenta hasta quedarnos sin respiración.

Había en un rincón del video club, frente al mostrador, un pequeño televisor sobre una plataforma en la pared, y en las mañanas tranquilas solía haber puesta una película. La mañana a la que me refiero,  el DVD estaba reproduciendo una película de Lina Morgan. Diría que era La tonta del bote, pero no me atrevo a asegurarlo. 
En cualquier caso, la miga del asunto está en que  la casualidad más grande del mundo quiso que la puerta se abriera y entrara el cartero para que EXACTAMENTE un segundo después de que concluyera  su aerodinámico “Buenos diiiiiaaaaaas”,  Lina Morgan exclamara:

“Hay asnos mucho más inteligentes que este cartero”

Imaginad nuestra cara de sorpresa (y la del cartero) al escuchar aquella frase inesperada. Eso y el ataque de risa que no dio a Juan Luis y a mí cuando se marchó. Nos estuvimos riendo  con ganas un buen rato.


Después, pensando en lo ocurrido,  se me quedó la preocupación de  que el cartero pudiera creer que lo habíamos hecho intencionadamente, que hubiéramos preparado la escena y tenerla en pausa para reproducirla en el momento en que él  entrara. 
No fue así en absoluto. 
Fue la más pura chiripa el que  Lina Morgan se burlara del cartero de la película cuando otro cartero entraba también en escena. 
No sé lo que pensaría el hombre, que se marchó sin decir nada, pero desde luego no merecía una chirigota así, siendo tan educado como era. 

Y bueno, esta es la anécdota que he querido contar hoy. 
Y me alegro de tener un blog donde poder compartirla porque el otro día leí que deberíamos guardar un minuto de silencio por todas aquellas anécdotas que no pudimos contar porque alguien nos interrumpió y después se cambió de tema. 

Creo sinceramente que no debe ser  bueno para la salud que una anécdota, por  tonta que sea, se nos quede dentro, sin ver la luz jamás. 

Hale, adioooooooooos.

26 de enero de 2018

EL DEMONIO QUE TE HABITA

Me ha faltado la punta-un-cuerno para montar en cólera.
Necesitaba imperiosamente el Demonicus Catalogus para escribir  esta entrada y no lo encontraba por ningún sitio. No por mi culpa, sino porque un libro del color de las brasas candentes no es especialmente distinguible aquí abajo.

Pero ya se halla en mi poder.

Con esta fabulosa colección de demonios a mano, puedo al fin demostraros que todos tenéis vuestro particular “alter ego de las sombras”, vuestro sosias perverso e inmoral. 
 
A aquellos que  asomásteis por aquí la semana pasada, os presento, en orden alfabético, vuestros demonios personales. Ya sabrá cada cual unirse al suyo.
 
ARAS DE ABODROC.-  Oriundo del califato andalusí, este demonio carmesí se caracteriza por su buen olfato, y por sus aullidos prolongados cada vez que tiene frío (o cada vez que tiene flato) 
Inofensivo durante el día, más antipático en el transcurso de la tarde y un auténtico energúmeno cuando llega el viernes noche, Aras de Abodroc  se acicala con jazmines y fango de las esclusas para salir de entre muros y hacer el mal a troche y moche.
Se le invoca colocando en el alfeizar de cualquier ventana morisca una bandeja de queso curado. 
Se le espanta al grito de "¡Que viene Don Pelayo!"
 
ATIXNOC DE ANOLECRAB.-  Pertenece al grupo de los aerófugos, es decir los demonios que huyen volando. 
Su figura se gesta  en el delta del Ebro en años impares y, al no ser nada corriente, nada a contracorriente por el río, visitando masías catalanas a deshoras.
A Atixnoc le da igual presentarse sin que se le llame, pero lo más habitual es que no haya nadie cuando aparece porque al tener el vello fluorescente se le presiente enseguida.
Pasa largas temporadas aletargado en  la conciencia (dins del cap) 

ESTNOM DE ANOLECRAB.-  Tiene más de duende maligno que de demonio propiamente bicho, (sí, he dicho bicho) En las esferas del bajofondismo es conocido como Estnom, el Rastrillo, aunque en las enciclopedias demoníacas siempre es La Bot Anica.
Habita en las rosaledas de la Costa Brava, donde es fácil encontrarlo regando gladiolos mientras sacude pulgones con el rabo. Se camufla entre la hojarasca cuando es descubierto, pero lo hace sin prisa alguna, seleccionando las hojas más grandes antes de echarse al suelo y comenzar a cubrirse.
 
LE SALLOPILIG OCILOBAID.-  Hay diablos malvados, diablos pérfidos y diablos sádicos. Y luego está Le Sallopilig.
En una escala de prioridades a la hora de salir echando leches, téngase por prioridad absoluta la de huir de este demonio en cuanto aparece. 
Es tan malo que ni siquiera te concede el beneficio de la duda. Ni pregunta. Ni se lo piensa. Te señala sin inmutarse  y ya no  escapas de la condena de las cadenas.
Eso sí, a la hora de infligir sus castigos es bastante benévolo. Te permite elegir entre arrastrar cadenas, tirar de la cadena o cambiar de cadena (pero siempre hay futbol)
 
LEUQAR DE AL ANUGAL.-  "De los males de la tierra y todas las sales del mar, surge una sombra en tinieblas que es Leuqar de Al Anugal"
Así reza una antigua leyenda en el interior del volcán Ediet. Tan antiguo es el texto que fue escrito antes de que se formara el mismo volcán.
Leuqar produce confusión porque se refleja en sí mismo hasta convertirse en un duplicado de su propio ser. Es decir, que si lo ves, lo ves y lo ves. Pero no se han de contar esos Ves como Tres, que solo son dos en realidad.
 
Sí, es este un demonio que confunde tanto que ni al escribir sobre él peudes hacelro bienas ta el filán.

NEKYELUS DE RETROPER.-  Si la prensa es el cuarto poder y la fotografía el octavo arte, Nekyelus de Retroper es la sexta bestia. Una bestia culta, dicho sea de paso a nivel. 

Su imagen es muy incómoda a los ojos (ya sólo su sombra es extremedamente antiestética) pero si Nekyelus te cuenta una historia caes postrado  a sus patas y babeas absorto, seducido y fascinado.
Dicen que es el sonido de sus kas y sus emes, tan nasales y oclusivas, lo que tanto cautiva a los oídos más incautos. Y sin querer mirarlo, todos lo ad miran.
 
NOMAR DE A AÑUROC.-  "Estoy oyendo imágenes, estoy viendo canciones que ningún poeta ha dibujado antes"
Esta es la oración con la que se presenta Nomar de A Añuroc cada vez que  tropiezas con él en el faro del Fin del Mundo. 
Y de sus cartílagos auditivos mana una música atemporal que huele a ajo y habas. Es algo muy de ver.
 
Nomar pertenece al grupo de los Nomarees y todas sus crónicas, tanto las dantescas como las galegas se recojen en los llamados diabloletines.
 
OHCAN DE DIRDAM.-  "Satán de los medicamentos" y "Cabra de los mataderos" Estos son dos de los muchos sobrenombres de Ohcan de Dirdam, el demonio que soporta las temperaturas más extremas y duras (incluidas las cacereñas)
Hay mucha controversia entre los luciferiantes, que defienden la bondad y virtudes de este demonio, y los lucifértiles que dicen que de bueno no tiene un pelo.
 
Se le puede invocar en cualquier botica viejuna formando una O de aspirinas en el suelo.
 
OJERGNACAPAP DE NOLLETSAC.- Tan impronunciable es su nombre, tan complicado de reproducir, que él mismo prefiere llamarse  Leafar y ahorrarse asfixias.
 
Demonio de piel tatuada y caparazón acrustaceado, este húmedo ser vive en las rocas que golpea el mar, por lo que su forma de tentar a los bañistas es convertido en brillante cangrejo-apto-para-sopa-de-marisco. 
De cómo pasa de la cazuela a las almas de los cándidos mortales es algo que nadie logra saber, tal vez por lo bien que sabe.
 
SELEGNA DE AGALAM.- Dormitando siempre entre libros incunables, Selegna de Agalam,  viaja de biblioteca en biblioteca como un diablo de fábula que no viene a cuento.
 
Se trata de un ser coordinado y yuxtapuesto al que se puede descubrir cuando miras bien entre lineas. 
Con su piel manchada de tinta y una pinta que hiela la hiel, se halla entre pilas de libros, y en folletos en inglés.
Selegna no anda con preámbulos, su mirada (¡vaya impresión!) forma un nudo en tu garganta, y el desenlace se convierte siempre en una odisea. 
 
Al margen de todo esto, es un ser ejemplar.
 

Bien, ya conocéis algo más de los demonios que os habitan.  Estoy seguro de que a partir de ahora existirá un antes y un después en vuestras vidas. Esas vidas que, por otro lado,  ya sabéis que me pertenecen.
No os resistáis más, pues.

16 de enero de 2018

DIME TU NOMBRE AL REVÉS


Un axioma es un enunciado tan evidente que se considera una tontuna gorda el tener que demostrarlo.
Se me ocurren algunos ejemplos de  axiomas:

1) La linea recta es la distancia más corta entre dos puntos.
2) El todo es mayor que cualquiera de sus partes.
3) Los reptiles ponen huevos.
4) Cuanta más prisa tienes, más semáforos en rojo encontrarás.
5) Todo individuo tiene siempre en su interior un lado perverso (demonio)
6) Este blog ha resultado un rotundo fracaso.

Dado que este último ejemplo  es el axioma menos claro, trataré de desarrollarlo.

Cuando creé este blog, hace la friolera de diez inviernos, (*) siempre di por hecho que conseguiría potenciar el demonio que todo individuo tiene dentro.

(*) En realidad  empecé el blog un verano pero “la friolera de diez veranos” no me apaña.

Mi plan era MUY sencillo:

1) El diablo escribe.
2) El diablo publica lo que escribe.
3) Aparece un individuo, lee y comenta lo leído.
4) El diablo contesta al individuo.
5) Se repite el punto 1
6) Se repite el punto 2
7) El citado individuo vuelve, lee de nuevo y vuelve a comentar.
8) Respondo otra vez al individuo del punto 3 (que es el mismo del punto 7)
9) Se empieza a crear un vínculo entre  el individuo del punto 3/7 y el diablo de toda la vida.
10) Llega otro individuo, y luego otro y más tarde otro…
11) Se repiten todos los puntos
12) Voy potenciando el lado oscuro de todos los individuos que aparecen.
13) El Mal se extiende
14) Gracias a un simple blog, y a la progresión aritmética, llego a dominar el mundo.

El plan, repito, no podía ser más sencillo, ¡¡PERO TODO ME HA SALIDO MAL!!

Y ha tenido que pasar una década para descubrir que la cosa ha fallado por un detalle de lo más tonto:  ¡que no todos los individuos conocen los axiomas del Universo! Que parece ser, maldita sea,  que muchos ignoran que tienen un lado perverso, que tienen un demonio dentro, vamos. ¿Cómo iba yo a potenciar  lo que la mayoría de la gente  desconoce tener?

Aún me hago cruces me doy porrazos en la cabeza.

Pero me cargaré de paZENcia para reconducir el asunto desde el principio. He perdido mucho  tiempo pero el tiempo no es precisamente algo que me preocupe.

¿Quieren ustedes que les hable del demonio que tienen dentro? Quizás ni siquiera sepan que tiene un nombre. Pues sí, es el mismo nombre con que a ustedes se les conoce pero a la inversa. Es su versión contraria, el reverso de todo lo que son.

Es decir, que el demonio de un tal Salva, de Cádiz sería Avlas de Zidac, y el de Sara, de Lugo es  Aras de Ogul.

¿Ha quedado claro? ¿Empiezan a familiarizarse ya con este nuevo axioma? 

Entonces pasen a dejarme su nombre demoníaco en los comentarios y yo les contaré cómo es ese demonio interior que tienen dentro  en el que no se habían parado a pensar jamás.


Después ya todo será coser y cantar. 
                                                         

23 de diciembre de 2017

CUATROGLÍFICOS PARA FIN DE AÑO

Se acaba de publicar en el tablón de anuncios del Infierno una convocatoria para los amantes de los pasatiempos.

Parece ser que hay  cuatro jeroglíficos esperando a ser resueltos y un diploma virtual para quien sea capaz de encontrarles el intríngulis.

Aquí los tenéis:
JEROGLÍFICO 1
A Montse le gustan todos los jardines de Barcelona, aunque...


JEROGLÍFICO 2
Por fin el dentista me...


JEROGLÍFICO 3

¿Qué hiciste al llegar a Madrid?


JEROGLÍFICO 4

Advertencia para estas Navidades.


Solo hace falta lápiz y papel para apuntar palabras, porque son más sencillos de lo que pueda parecer.
Ocultaré comentarios hasta el 8 de enero, día en que publicaré las soluciones y el nombre del ganador.

Por mi parte ninguna entrada más hasta el año que viene, año en el que este blog cumplirá una década. (¡Increíble! ¡Diez años avivando el fuego eterno!) 
Espero que todos paséis unas buenas fiestas navideñas y que entremos con muy buen pie en el nuevo año.
Un fuerte abrazo de vuestro amigo el diablo.
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ACTUALIZACIÓN: 8/1/2018

Y por fín llegó el 8 de enero, oliendo a nuevo todavía, y con él las soluciones prometidas. 
Aunque he visto que apenas  habéis tenido problema a la hora de resolver estos jeroglíficos ¡Son ustedes unas grandes desjeroglificadores!

Las respuestas eran, efectivamente:

1) EL BOTÁNICO LE AGRADA MÁS  (EL + BOTA + NICOLE + A + GRADA + MÁS)
2) SACÓ ESA MUELA DEL JUICIO  (SACO + E+ SAMUEL + ADELE - E + JUICIO)
3) PARADA Y FONDA EN VALLECAS (PARADA + Y+ FONDA + EN VALLE KAS)
4) OJO, MICHELINES A LA VISTA (OJO + MICHEL + INÉS+ ALA + VISTA)

Y como estamos estrenando año, me voy a poner espléndido y os concedo un DIPLOMA a los cuatro: Montse, Mar, Ángeles y Hitlodeo
¡Hala, qué barbaridad! ¡Estoy que tiro el infierno por la ventana!
¡Que sí, porras, que lo habéis hecho muy bien !

En fin... muchas gracias a todos por participar.

 
 
 

15 de diciembre de 2017

DE CUANDO MI SUEGRA ME DIO MIEDO

Dicen que todo se pega menos la hermosura. Y va a ser verdad.

Cuando empecé a vivir en Yecla di por hecho que jamás llegaría a  emplear algunas de las particularidades de su habla.
Aquí es muy común, por ejemplo,  anteponer los artículos el o la delante de los nombres propios. Y lo emplean tanto los mayores como la gente más joven.

“Dice el Paco que vayas”
“Ayer vino a verme la Tomasa”
Se ha casao el Damián, el hijo de la Maruja, la de las lanas”

Era esto algo que yo jamás había hecho; no solo porque en la etapa escolar aprendimos que, salvo excepciones,  es una incorrección gramatical, también y sobre todo, porque nunca se empleó en mi círculo familiar y de amistades.
Por eso me sonaba fatal ese el o la delante de una persona, y ni queriendo era capaz de emplearlo.

Sin embargo un dia, de manera inconsciente,  sucumbí.

Sonó el interfono en casa de mis suegros y lo descolgué.
- ¿Quién es?
- ¿Está la Fina? Soy la Cecilia.
-  Ah, sí, suba
- ¿Quién es? - quiso saber mi suegra.
- Su amiga la Cecilia – dije
 
Después me di cuenta de que a fuerza de haber escuchado siempre el nombre de  “la Cecilia”, me sonaba rarísimo quitarle  ese “la”. Creo que diciendo “Es su amiga Cecilia” hubiera desconcertado a mi suegra por completo. ¡E incluso a mí mismo! Cecilia no era su amiga, su amiga es La Cecilia.
Asi que en adelante  pasó a tener el nombre propio de Lacecilia.
Era inevitable.

Esto no me sucede de forma habitual, (no podría adoptar esta costumbre tan alegremente) pero sí hay dos personas  a las que no puedo privarles de su artículo de presentación.
¿Que quién es la otra persona? Mi suegra: la Fina.

Sí, me es totalmente imposible decir “Vamos a casa de Fina” Sería anti natural, desconcertante e incómodo. No tenemos más remedio que ir a casa de la Fina. Y cuando es la Fina la que toca al interfono yo digo que sube la Fina, y la Fina viene a casa y se va de casa la Fina.

Mis hijos me hablan de sus amigos sin anteponerles ningún artículo, pero si se refieren a la abuela me dicen:
“Mira lo que me ha comprado la Fina” 
 
Normal. Finas hay muchas, pero la Fina es la Fina.

Vengo a hablar de todo esto por una anécdota que Aitana me recordó el otro día y que nos hace mucha gracia a todos.

Llegaba yo  a mi casa después de una tarde de trabajo  y antes de ir a la cocina pasé por el salón. Ya era de noche pero sin encender la luz colgué mi mochila en una silla y la chaqueta en una percha.
En la cocina  estaban mi mujer e hijos preparados para cenar y entré en mitad de una conversación.

- Papá-  me dijo Aitana- ¿has visto a la Fina en el salón?

De repente se me heló la sangre.
 
 ¿Mi suegra estaba en el salón? ¿Qué hacía allí sola? ¿Y no me había dicho nada al verme? ¿Me había estado observando oculta en la penumbra sin hablar? ¿O es que se encontraba indispuesta y se había  echado en el sofá? Pero ¿por qué la habían dejado allí?
¿Eran capaces de cenar con la Fina indispuesta?
Todas estas preguntas me pasaron por la cabeza en un par de segundos.

- ¿¿Cómo que en el salón?? - pregunté
- Sí, me la he dejado allí.  ¿Me la traes?
- Pero a ver... - exclamé desconcertado- ¿¿la abuelita Fina está en el salón??
Vi que todos me miraban, después se miraban entre ellos  y empezaban a reír.

Resultó que mi hija dio por hecho que yo sabía de qué hablaban cuando entré. Ella había sentido frío y Apamen le dijo que se pusiera la bata de andar por casa.
- Es que es muy gruesa y me da calor.
- Pues ponte la fina.
- ¿Dónde está?
- No sé, tú sabrás.
- Creo que me la he dejado en el salón.

Ese fue el momento en que yo entraba.

- Papá, ¿has visto la fina en el salón?

Aún nos reimos recordando aquel malentendido.

- ¿Te acuerdas, papá, de cuando creíste que la Fina estaba en el salón?
-  ¡Vaya que si me acuerdo Allí sola, en silencio, mirándome como un ogro en la oscuridad. ¡Qué miedo me dio!