1 de agosto de 2018

OTRO VERANO DE PAÍSES, CAPITALES Y BANDERAS

Está visto que cada verano me da una ventolera (de componente sur-suroeste) que me trastorna.

Quizás recordéis que me propuse aprenderme las capitales de todos los países del mundo, y que, por contagio, inevitable en el entorno familiar, también fue para Aitana un reto a conseguir.

Pues bien, este año la cosa ha ido mucho más allá.
Continuando con mi pasión por la geografía,  me apeteció de repente un desafío morrocotudo, una proeza que fuera complicada de lograr pero no imposible:

Reconocer cada bandera de los 196 países del mundo, saber señalarlos en un mapa en blanco y decir, además, su capital. (Sí, hay que ser muy loco o muy entusiasta para pretender algó así)

Ni corto ni perezoso, busqué en Internet todas las banderas y una vez imprimidas las plastifiqué.
El resultado tuvo un inmediato atractivo para mis hijos, que jugaron a comprobar cuántas conocían.

 Descubrí con sorpresa que Samuel era capaz de reconocer muchos países.
- ¡Ah, mira,  esta es la bandera de Gabón!
- ¡Anda! Me has dejado de piedra ¿Cómo lo sabes?
- Porque cuando juego en la Play al FIFA me sale que Aubameyang es de allí.
"Bueno, me dije, también aporta algo de cultura saber mucho de fútbol".
 
 Entonces aproveché la ocasión para idear un juego.

Pensé que podía dividir las banderas por continentes y juntarlas con las cartulinas de colores que había confeccionado el año pasado, tal y como conté AQUÍ. 

Después utilicé un par de dados para "vestirlos" con otras caras. Un lado azul para Europa, un lado verde para América, marrón para África, amarillo para Asia y en color crema para Oceanía. Solo una cara del dado se quedaba en blanco: esa era la opción de elegir continente.

En el otro dado cubrí dos caras con la palabra "PAÍS", dos con la palabra "CAPITAL" y dos con "MAPA".
Las instrucciones eran sencillas. Se lanzaban los dos dados y se respondía según lo conseguido. Con AZUL y "PAÍS", por ejemplo, había que reconocer una bandera de Europa,  si el color era el marrón y la palabra "MAPA", tocaba señalar en el mapamundi un pais africano extraido al azar de las cartulinas marrones. Y si aparecía CAPITAL y el color crema, por ejemplo, decir la capital de un país de Oceanía.

El que antes consiguiera un número preestablecido de banderas y tarjetas, era el ganador del juego. 
Hoy puedo decir, muy orgulloso, que bastaron muy pocos dias para que mis hijos y mi sobrina Carlota, en constante competición, aprendieran una barbaridad.

Pero como mi locura suele crecer como la marea y las ganas de seguir jugando están en constante ebullición, no me conformé con esto y amplié las opciones para un segundo juego de mesa más divertido.

Busqué un tablero sobre el que volver a pegar todas las banderas en un tamaño más reducido y las distribuí aleatoriamente, como casillas, formando un recorrido que fui señalando con flechas. 
Este es el resultado, una vez plastificado todo:
 
Sin duda lo más divertido fue la ayuda de los pequeños y sus ingeniosas aportaciones.

 - ¿Qué bandera ponemos la primera? - pregunté
- ¡La de España! - dijeron todos sin dudarlo. Y me pareció bien. En otras cosas puede que no, pero en mi juego España es la Number One.
- He pensado - les dije-  que podía haber  una casilla en la que si caes te quiten un banderín.
- ¡Ah! - exclamó Carlota -pues que sea Ecuador, porque como su capital es Quito... si caigo, yo te quito.
- ¡Pero qué gran idea! -  aplaudí entusiasmado - Y lo vamos a hacer más interesante: si caes en Ecuador con número impar, te quita un banderín cada jugador, pero si caes con número par, tú les quitas uno a cada uno.
- Yo creo que la meta deberia ser la bandera de Ghana - dijo Samuel con mucho tino-  Seguro que gana el que llega a Ghana.
- ¡Me encanta! - le dije - ¿Y ponemos alguna otra casilla maldita?
- En Palaos te podrian dar un palo - dijo Aitana.
- ¡Gran idea! - acepté - Hago una señal en Palaos. El que caiga aquí ha de responder una pregunta. Si no la acierta pierde la mitad de lo ganado.

También decidimos que  como solo existen dos banderas iguales en el mundo, que son las de Chad y Rumanía, aquel a quien el dado hiciera caer en Chad avanzaría diciendo 
"De Chad a Rumanía y tiro porque la suerte es mía".

Convencido de que llegaría un momento en que los conocimientos sobre geografia política estarían superados, dibujé en el mapamundi los principales ríos del mundo, los mayores lagos y las montañas más altas de cada continente, y elaboré además un centenar de tarjetas con preguntas de geografia física de toda índole.

Y en fin,  a día de hoy  me atrevo a decir, sin miedo a equivocarme, que mis tres conejillos de Indias están bien preparados para competir con el más pintado. Que lo mismo te dicen de corrido todas las Antillas, como señalan  sin problema las islas de Oceanía  o te dicen con guasa que Laos está al laos de Vietnam.

No me canso de premiarles.
 

23 de julio de 2018

UN DOLOR DE CARNE Y HUESO

Hace unas semanas, estando completamente dormido, me despertó un dolor horroroso en el pie izquierdo.

Lo califico de horroroso porque no fue la típica punzada que puede sentirse alguna vez en cualquier parte del cuerpo. Esto fue algo descomunal, como si un cepo se hubiera cerrado de repente entre la planta del pie y el empeine.
 
En la breve transición que hubo desde ser consciente de la situación, abrir los ojos, y que el sueño se diluyera a marchas forzadas hasta despertar por completo, el dolor desapareció.

Recuerdo que quedé unos minutos aturdido. ¿A qué se había debido semejante trallazo? ¿Iba a reanudarse? Con el pie derecho rocé temeroso el empeine del izquierdo, esperando hallar un resto de aquel dolor, pero todo parecía estar bien, y ni siquiera apretando con fuerza en la zona volví a sentir el más mínimo daño.

A la mañana siguiente recordé el percance y me pregunté si no habría sido simplemente un sueño. Algo me decía que no era posible. ¿Se puede soñar un dolor? Es más, ¿se puede soñar un dolor cuya intensidad sea tan alta y tan real como para despertarte? No me parecía posible, pero tampoco el hecho de que algo así desapareciera de repente, por lo que terminé por admitir que lo habría soñado.

Ni resto de aquel dolor durante todo el día, pero aquella misma noche, de madrugada, volvió a suceder.

Me resulta dificil describir tan desagradable sensación. Es una fuerza brusca, como una repentina dentellada de tal magnitud que me paraliza todo el pie desde los dedos hasta el tobillo, siendo en el empeine donde se concentra el dolor más vivo.

Afortunadamente volvi a comprobar que cuando mi mente volvía a estar en plenas facultades de consciencia y del sueño no quedaba ni la más fina telaraña, el dolor había vuelto a esfumarse.

Esta vez tardé mucho más en dormirme de nuevo. Algo tan extraño y tan ilógico me hizo darle muchas vueltas a mis pensamientos y terminé por desvelarme. Calculo que el dolor pudo durar entre 5 y 6 segundos pero esta vez no me pilló por sorpresa, lo reconocí y tardé menos en despertar por completo, llegando a ser consciente de que el dolor estaba ahí, que era real y que lo estaba sintiendo con intensidad.

Son muchas las preguntas que me hago. ¿Qué es lo que lo provoca? No he recibido ningún golpe, ni he hecho un esfuerzo desmesurado, ni he cambiado de calzado. ¿Y cómo es que desaparece sin dejar rastro? ¿Y por qué solo ocurre por la noche, en la cama? ¿Es un dolor físico o es producto de la mente?
Ha vuelto a ocurrir dos veces más. Siempre cuando duermo, por supuesto, como si solo pudiera existir cuando más relajado estoy.

Creo que en la tercera ocasión estaba soñando con el dolor previamente a su llegada. Me pareció sentir un líquido denso y frio que fuera ocupando todas las cavidades de una caverna, empujando el aire hasta arrinconarlo. Cuando la caverna se llenaba por completo, una señal de aviso me empezó a despetar y reapareció ese gran mordisco de tenaza que me aprisionaba el pie con rabia, como si quisiera destrozarlo. No quiero ni imaginar cómo sería ese dolor prolongado en el tiempo, sin remisión.

En la última ocasión hubo una novedad y es que, acostumbrado ya a la situación, me atreví a desafiar al dolor, moviendo el pie, algo que no había sido capaz de hacer antes por miedo a un sufrimiento mayor. El dolor empezó a remitir casi de inmediato, pero quedó durante unos segundos un leve remanente, como el eco de una protesta que odiaba haber sido interrumpida. Giré el pie en todas direcciones, casi deseando atrapar ese leve dolor que de repente se marchaba, pero no conseguí que volviera. Desapareció por completo.
Sé que nada me cuesta ir al médico y comentarle lo que me ocurre, pero dado que el resto del dia hago vida normal, que puedo andar, correr y no siento ninguna molestia, se me olvida por completo y no estoy preocupado. Y por otra parte... casi prefiero esperar a ver qué ocurre.

Mi pie, como parte de todo el cuerpo que está con él y le apoya ( aunque sea más bien el pie el que da apoyo a todo el cuerpo) ha decidido echarle un pulso a la mente, que por alguna razón se activa de madrugada y se ha puesto borde con él.

Pero no te tengo miedo, falso tiburón gris, ahora sé que no sabes morder de verdad. Tarde o temprano te cansarás de ser un dolor fantasma y ya no volverás.

Aunque, eso sí, de momento eres muy de carne y hueso, maldita sea.
 

3 de julio de 2018

¡DIEZ AÑOS DE BLOG!


"¿Hay alguien ahí?", escribía yo una tarde de verano cuando estrenaba mi blog en Internet.

Con una enorme ilusión por haber creado un lugar donde dar rienda suelta a mis ganas de contar cosas, me preguntaba entonces si habría gente que las descubriera y quisiera leerlas. 
Quién me iba a decir aquel día que llegaría otro 3 de julio en el que me sentaría a escribir una entrada para conmemorar los diez años de blog, (¿cómo es posible? ¡Si empecé anteayer mismo!) y qué poco imaginaba entonces las continuas satisfacciones que A la edad del diablo me iba a proporcionar, escribiendo cientos de entradas y recibiendo miles de comentarios de gente de todas partes.

Qué duda cabe que en esta década el blog ha sido  como una segunda piel para mí, mi lugar de recreo, un campo de juego donde exponer mis inquietudes literarias, un álbum donde coleccionar vivencias personales y  recuerdos familiares de todo tipo
Todo eso y mucho más. 

Pero por si todo esto fuera poco, el blog me ha permitido conocer a mucha gente amable, divertida y afectuosa con la que he compartido momentos inolvidables. Esto es algo que tampoco podía imaginar cuando empecé. ¡Ni por asomo! 
No sólo es que sí había gente al otro lado, es que además se convertirían en el estímulo para seguir escribiendo sin descanso. ¡Y cómo iba  a imaginar hace diez años que incluso llegaría a conocer personalmente a otros blogueros y que nos convertiríamos en verdaderos amigos!

Asi que hoy necesito daros las gracias efusivamente a todos los que habéis pasado por aquí en estos diez años. A todos y cada uno de vosotros, por haber construido el blog junto a mi, por  haberle dado tanta calidad y tanto sentido y ese calor humano que este diablo anhelaba. 
Y un agradecimiento especial a  aquellos que no han dejado de visitar este "infierno", los pecadores más recalcitrantes. ¡Qué grandes sois y cómo os quiero!

Me habéis hecho muy feliz y lo celebro dando grandes saltos,  tridente en mano.




20 de mayo de 2018

TRES HISTORIAS DE FANTASMAS PARA DORMIR DESTAPADOS


LA UNA 
Como cada noche, el niño llama a su madre con desesperación.

De repente, un rugido  en la oscuridad dando dentelladas al silencio.

Ella se incorpora con pereza, se pone la bata y acude a la habitación del pequeño.

La madre se despierta, abre la boca y deja escapar un ronco bramido hacia su criatura, intentando trasmitirle el sosiego que necesita para descansar.

El niño le pide que mire debajo de la cama, pues ha oído la respiración de un monstruo.

- Cariño, ya te dije que los monstruos no existen.

El pequeño oye a su madre en el otro extremo. Con cierto alivio se enrosca y esconde la cara  entre su pelaje, buscando la forma de dejar de escuchar los siniestros sonidos que llegan desde lo alto.

De todos es sabido que en cada familia de monstruos suele haber un pequeño monstruito que tiene miedo de los seres humanos.

Si supieran que encima de sus cabezas solo hay inofensivas criaturas que tienen mucho más miedo que ellos...

LAS DOS

Le bastaron pocos días para descubrir que se sentía mejor a oscuras. Sin luz todo estaba en calma y  no aparecían esas presencias que tanto lo sobresaltaban.

Con los primeros rayos de la mañana el cuerpo se le comenzaba a tensar. Todo se definía  a su alrededor y era entonces muy fácil distinguirlos.
A veces tardaban mucho en llegar, pero solo era cuestión de tiempo verlos aparecer
Y, efectivamente, aparecían.

Por lo general simplemente se movían a su alrededor y parecían no verle. Ni siquiera cuando acercaban sus caras y podía ver cómo sus ojos quedaban fijos sobre él.
En esos instantes se quedaba muy quieto, procurando no moverse, ni siquiera al respirar. 

Podría haberse acostumbrado a su presencia, y relajarse y dejar de temerles si no fuera porque en una ocasión uno de ellos le atacó.
Había acercado su zarpa con intención de atraparle y le llegó a rozar. Pudo notar el calor que desprendía.
¿Qué habría ocurrido de no haber sido más rápido que aquella sombra?
No, seguiría muy atento a todo lo que hicieran. No debía confiarse. Eran peligrosos.

Y la magnitud del peligro se materializó aquella misma mañana en una silueta grande y oscura que se acercó a él sigilosamente.
Un golpe repentino lo lanzó lejos y sintió que todo su cuerpo se abrasaba por dentro. Estaba tan aterrado y desorientado que ni siquiera se daba cuenta de que no podía respirar, que estaba muriendo poco a poco.

Y verdaderamente habría muerto de no ser porque la asistenta lo vio en el suelo y rápidamente lo devolvió a la pecera.

"¡Virgen santísima!", pensó,  "Hay que vigilar mejor a ese gato"



LAS TRES

Se libró de la tromba de agua por tan solo unos segundos. El porche de aquel enorme caserón lo resguardó de la tormenta.
Mientras esperaba a que la lluvia cesara, curioseó a través de los polvorientos cristales y descubrió que la puerta estaba abierta. Pero el interior de la casa era siniestro como la más oscura caverna y no sintió deseo alguno de entrar.
Pasó más de una hora hasta que la lluvia comenzó a amainar y para entonces  había tan poca luz en el cielo que no se atrevió a volver sobre sus pasos. La caminata a través del bosque había ocupado gran parte de la tarde y tuvo miedo de regresar a oscuras y acabar perdiéndose.

Lo más sensato era pasar la noche allí y en un primer intento se acomodó lo mejor que pudo bajo el techado. Pero tras la tormenta llegó una brisa helada y húmeda que no fue capaz de resistir.

Y entonces entró.

Le recibió el más negro silencio.

 Cuando se acostumbró a la oscuridad fue capaz de distinguir algunos muebles mohosos, carcomidos por el tiempo. Al caminar notaba un suelo desigual y parcialmente embarrado, y en algún lugar sonaba una gota de agua sobre un charco.
Vio una ancha escalera a su derecha y con paso indeciso se dirigió hacia la planta superior.
Abrió la primera puerta que encontró a mano y se alegró de encontrar un colchón desnudo sobre un pequeño somier. Tras palparlo y comprobar que estaba seco se echó sobre él.
Estaba convencido de que pasaría la noche en vela.
No conseguía entrar en calor y decidió arrancar las cortinas de la ventana para cubrirse con ellas.
Se estaba acomodando de nuevo cuando oyó un fuerte ruido en la casa que lo dejó petrificado. 
Dedujo que la puerta de la entrada se había cerrado por el viento y trató de calmarse ante tan lógica explicación, pero poco después le llegaron unos golpes sordos, amortiguados, como los de unos pasos subiendo las escaleras sin prisa.
Movido por un pánico repentino, se levantó de un salto, arrastró la cama hacia la puerta y se sentó sobre el colchón. Ahora estaba seguro de que en la casa había alguien más y no iba a permitir que entrara en aquella habitación sin conocer sus intenciones.
Agudizó el oído pero ya no escuchaba movimiento alguno.

Quedó en completo silencio unos minutos más.

¿Y si todo había sido una mala jugada de su imaginación?
¿Quién iba a aparecer de repente en una casa abandonada en medio del bosque en una noche como aquella?
Pero la manivela de la puerta se empezó a mover.
Quiso gritar, preguntar quién había al otro lado de la puerta, pero simplemente se volvió hacia la cámara.

-       Lo siento, necesito ir al cuarto de baño – dijo con un hilo de voz. Y abandonó la habitación  por detrás de los decorados.
-       ¡Maldita sea! – exclamó el director - ¡Corten! ¡Con lo mal que vamos de tiempo!

Desde un rincón en penumbra, el productor sonreía complacido. Con toda probabilidad, aquella película de terror iba a ser un sonoro éxito si el actor principal se estaba cagando de miedo.

24 de abril de 2018

AND THE WINNER IS...

La semana pasada os proponía un juego a propósito de los 90 años de los Oscar de Hollywood. 
Escribí un texto en el que había incluído 29 títulos  galardonados con el Oscar a la mejor película. Vamos a ver dónde estaban camuflados esos titulos:

Sucedió una noche, en el apartamento de Rebeca.
Chicago tras los cristales y los destellos de aquel puente.
Marilyn quiso el arroyo que inundara su alma seca
Abandono, soledad... aceras de gente corriente.

Leía los titulares, su cara en primera plana.
"THE ARTIST",  "THE AMERICAN BEAUTY",
"MILLION DOLLAR BABY" "CRASH"
Más todo lo cambiaría por no ser ya Eva al desnudo,
la que mordió otra manzana y dejó su dicha atrás.

De pronto el golpe en la puerta, como habían acordado.
"Sin novedad en el frente, querida,- dijo Marty- ¡al Grand Hotel!"
"¿No hay peligro? ¿No habrá afuera periodistas infiltrados?"
"Ve siguiendo mi camino, te llevo a donde está él"

Corrió tras su  gladiator, y en el calor de la noche
deseaba tener alas y volar  lejos de allí,
mas como el Titanic se hundía sin poder hacer reproches.
El político la ha malherido,  dejándola  en tierra hostil

Sin perdón continuará, bailando con lobos hambrientos
Carros de fuego la llevan a encallar en lo prohibido
Dias sin huella, sonrisas... y lágrimas y lamentos
aferrándose a la esperanza de la fuerza del cariño.
*********************************************************

Ángeles acertó 26 títulos, faltándole tan solo "Marty", "Alas" y "El político"
*entangled* también descubrió 26, a falta de "El golpe", "Infiltrados" y "El político" (este político ha sabido pasar desapercibido por dos veces. ¡Se ve que era honrado!)
Montse se pegó el palizón de intentar escribir todos los títulos del video (¡no pedía yo tanto, amiga Montse!) Aún así escribió 12 de los títulos incluidos en el poema.

Así que por un empate de aciertos, el Oscar al Lector más Sagaz es para...¡¡ Ángeles y *entangled*!!
 Por cierto, esto de entregar un premio ex aequo también ha ocurrido en la entrega de los Oscar en alguna ocasión. La más recordada es la de 1968, cuando Katherine Hepburn y Barbra Streisand empataron a votos por sus interpretaciones en El león en invierno y Funny girl respectivamente.

También me preguntaba yo si alguien sería capaz de descubrir qué película sin Oscar se me había colado por error en el videomontaje. Reconozco que era muy difícil, así que lo desvelaré tras la publicidad.


Bienvenidos de nuevo. 
En el minuto 3:27 aparecen bailando Cyd Charisse y Fred Astaire. Son unos segundos de la película de 1953 Melodías de Broadway (The band wagon) 
Sin embargo yo pretendía haber incluido algún fotograma de una película mucho más antigua: La melodía de Broadway (The Broadway melody) de 1929. El parecido de sus títulos en español me hizo dar el patinazo (aunque siendo musicales las dos, esto de "patinar" no viene tan mal, digo yo)
Este es un fotograma de la película que debería estar en el video:

 Pero, atención, que el patinazo no acaba ahí... ¡¡faltaba la pirueta final!!
Hoy me he dado cuenta de que en el video hay 89 películas ... ¡Qué descuido! ¿Dónde se me quedó la 90? ¿¿Y cuál es??
Como no me quedan más Oscar en la trastienda, entregaré un Globo de Oro (o de Magma si no encuentro oro) para aquel que descubra qué película ganadora del Oscar olvidé incluir.

Me despido de todos ustedes colgando de nuevo el video (todavía bonito pese a sus dos errores, ¿no?) adjuntando  la lista de las películas que van apareciendo en él.

¡Muchas gracias por su visita!

ACTUALIZACIÓN 8/05/2018:

La película que olvidé incluir en el video era Grand Hotel, Oscar a la mejor película del año 1933, de la que muestro un fotograma a continuación:


Y ahora sí puedo mostrar el rótulo de THE END. ¡Muchas gracias a todos!

16 de abril de 2018

90 AÑOS DE LOS OSCAR (y un juego)


El otro día estuve mirando el listado de los filmes que han ganado un Oscar a la mejor película. Noventa, nada menos, ya que el primer premiado data del año 1928. 

Aquella primera entrega de los reconocidos premios de cine se celebró tras una cena privada y tan solo duró 15 minutos. Nada que ver con el espectáculo televisivo de varias horas de duración en que se ha convertido hoy. 
No tengo ningún inconveniente en reconocer que cada año disfruto horrores con esta gala que siguen los cinéfilos de medio mundo, y que lo vengo haciendo ininterrumpidamente desde 1986, cuando ganó la película Platoon, siendo La misión mi favorita de aquella edición.

Unos años me ha gustado más, otros menos, casi siempre paso algo de sueño, pero para mi es un acontecimiento muy especial, y esa noche sin dormir se ha convertido en una de mis tradiciones ineludibles favoritas (y en la de mi amigo Juan Luis, que siempre me acompaña con cafés y divertidos comentarios)


Pero volviendo a lo que contaba al principio, leyendo los títulos de todas las películas premiadas, se me ocurrió que se podría elaborar un texto con todos ellos, y después de pasar un par de horas enfrascado en la tarea y pasando del verso a la prosa y de la prosa al verso, me salió este ripio peliculero (un poco "rollo", pero de eso se trata, ¿no? :D)
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Sucedió una noche, en el apartamento de Rebeca.
Chicago tras los cristales y los destellos de aquel puente.
Marilyn quiso el arroyo que inundara su alma seca
Abandono, soledad... aceras de gente corriente.

Leía los titulares, su cara en primera plana.
"THE ARTIST",  "THE AMERICAN BEAUTY",
"MILLION DOLLAR BABY" "CRASH"
Más todo lo cambiaría por no ser ya Eva al desnudo,
la que mordió otra manzana y dejó su dicha atrás.

De pronto el golpe en la puerta, como habían acordado.
"Sin novedad en el frente, querida,- dijo Marty- ¡al Grand Hotel!"
"¿No hay peligro? ¿No habrá afuera periodistas inflitrados?"
"Ve siguiendo mi camino, te llevo a donde está él"

Corrió tras su  gladiator, y en el calor de la noche
deseaba tener alas y volar  lejos de allí,
mas como el Titanic se hundía sin poder hacer reproches.
El político la ha malherido,  dejándola  en tierra hostil

Sin perdón continuará, bailando con lobos hambrientos
Carros de fuego la llevan a encallar en lo prohibido
Dias sin huella, sonrisas... y lágrimas y lamentos
aferrándose a la esperanza de la fuerza del cariño.

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Y ahora es cuando, como maestro de ceremonias, espero entregar un Oscar al Lector más Sagaz que sea capaz de extraer los 29 títulos de películas que ganaron el Oscar que he camuflado en el texto. ¿Quién se atreve? ¡Vamos, cazapelículas, que todas saltan a la vista!

Antes de despedirme os dejo con un video que edité este fin de semana. Son fotos y videos de las 90 películas ganadoras del Oscar. En un principio las coloqué en orden cronológico, pero después fui moviéndo las imágenes para adecuarlas a la música. Supongo que, a pesar de no haber incluido sus títulos, reconoceréis muchas de ellas. 

¿No os entran muchas ganas de verlas todas? ¿Alguna favorita? ¿Y alguna que no os gustara?

Por cierto, dejo también en el aire una pregunta para MUY CINÉFILOS. Por error he incluido una película que no ganó el Oscar, pero tiene el mismo título de la ganadora, de ahí mi equivocación. ¿Habrá alguien que la encuentre?