24 de septiembre de 2010

LA PLAYA DE LOS BLOGS OLVIDADOS

Mi incursión en este mundo de presencias invisibles fue a través de una playa.
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Pudo haber sido de cualquier otro modo, pero fue de ese.
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En semejante aventura, tan excitante, tan novedosa, jamás me ví empujando una barca hacia el mar, más inmenso y misterioso que cualquier costa arenosa; muy al contrario, siempre me supuse arribando a una vasta y desierta playa, a pesar de haber oído siempre que por estos espacios adimensionales se viaja de un lugar a otro navegando.
Pero en mi mente era más atractiva la posibilidad de empezar a escribir sobre la húmeda arena y necesitaba intuir a otras presencias en ese mundo recién estrenado, por lo que pronto visualicé la opulenta vegetación del litoral, desde donde algunos ojos ya podían estar observando mi llegada.
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Aquel primer día anduve unos pasos, miré a mi alrededor, alcé la voz en una llamada sin respuesta y, sin embargo, me sentí satisfecho. Sabía que absolutamente nadie en ese instante me haría señal alguna de bienvenida, pero que tarde o temprano se produciría la comunicación.
Sobre la tersa arena dejé un mensaje que constatara mi presencia.
Al concluirlo me incorporé, lo releí y me marché de allí sospechando que tal vez no existiera cuando regresara, probablemente borrado por los vaivenes de las olas.
Pero volví al día siguiente y allí permanecía.
¿Se habría acercado alguien a leerlo en mi ausencia?, me pregunté.
No hallé posibilidad de saberlo.
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En el segundo día decidí construir una estancia en la que guardar mis escritos y en la que fui colocando algunos objetos personales que me identificaran y, una vez concluido el trabajo, partí hacia la densa arboleda en busca de otras señales de vida.
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Las encontré enseguida; estancias de puertas abiertas que invitaban a entrar; construcciones de mejor o peor consistencia, de mayor o menor antigüedad, en cuyos interiores nunca había seres vivos pero sí mensajes escritos por los dueños de aquellos lugares, plasmados sobre sus paredes en letras de diferentes tamaños y colores en textos redactados con cuidadoso mimo.
Pasé horas de un lugar a otro, interesado por las cosas que me contaban y por la decoración que utilizaban para hacer agradables aquellos espacios. En muchos de ellos me atreví a dejar un mensaje en sus paredes, haciendo alusión a experiencias similares a las que había leído o felicitando por la elegancia o el humor empleado en contarlas.
Cuando me cansé, volví a mi refugio y al entrar enseguida noté que alguien había estado allí. Pleno de emoción me afané en encontrar una señal y pronto la descubrí sobre una de las paredes. Efectivamente el primer visitante había llegado y había dejado escrito un comentario con su firma.
Sonreí pletórico.
El mágico juego acababa de comenzar.
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Desde entonces, a través de millones de olas lamiendo la arena de la playa, han ido transcurriendo las semanas, los meses, los años...
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Mis paredes albergan hoy montones de vivencias del pasado y del presente y junto a ellas centenares de escritos de gente sin rostro que con mayor o menor frecuencia han seguido visitando mi hogar de palabras. También yo me introduzco en los suyos siempre que puedo.
No todos son seres sin rostro, algunos han dejado ver en sus paredes las fotos de su existencia en el otro mundo al que todos pertenecemos, si bien a cada cual le he construido una imagen mental porque su presencia me resulta ya tan cercana como si de seres realmente conocidos se tratara. Y he de decir que, a fuerza de ir compartiendo el día a día de sus vidas y sus pensamientos, siento que de alguna manera forman parte también de los míos.
Y es una sensación realmente extraña ésta, pues existen determinados momentos en los que soy consciente de que jamás conoceré físicamente a esas personas, ni sabré nunca cómo suenan sus voces a pesar de la sensación de proximidad real que me produce leer sus mensajes. Sé que hoy están ahí pero que un día serán solo parte de la memoria. Tan sólo un bonito recuerdo de aquel otro mundo tan amable y tan perfecto que compartimos.
Y esa sensación logra abrumarme.
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Con los años me parece haber conectado mentalmente con muchos de ellos, traspasando lo que hay detrás de cientos de escritos en los que he visto reflejada con tanta autenticidad la risa, el miedo, la duda, la ironía, la belleza, el optimismo, la nostalgia, el asombro, la desesperación, el entusiasmo, la rabia, la tristeza...
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Este mundo paralelo me sigue maravillando y todavía la magia no ha perdido ni un ápice su chispa y quisiera que no se perdiera nunca. Pero hoy sé que no para todos debió ser así.
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Es por eso que hoy quería, con un nuevo escrito en mis paredes, dedicar mi mensaje a todos aquellos que construyeron con ilusión sus casas en nuestra mágica playa, especialmente a aquellos que tuve la suerte de visitar, conocer y disfrutar, y que, quién sabe por qué razón, las abandonaron para siempre.
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Mi recuerdo para aquel que regentaba una madrileña muy alegre. Allí se bebía cerveza y se cantaba y se contaban sucesos divertidos ocurridos en el otro mundo, el real. En aquel sencillo rincón hasta los episodios más triviales resultaban amenos de escuchar y quizás por eso el local tenía siempre señales de visitas por todas partes y tan asiduas que casi se producían chispazos por tanto encuentro que desde las diferentes dimensiones allí concurrían.
La chica de aquel pub virtual nos recibía a todos con sonrisas y abrazos no visibles pero reales, casi tangibles. Siempre me sentí bien allí y por ello anoté las coordenadas exactas para seguir acudiendo en el futuro.
Un día, inexplicablemete, no encontré aquel lugar. Había desaparecido. Indagué para volver a hallar a aquella chica alegre y por fortuna pude dar con ella. Supe entonces que una gran decepción personal la había hecho dar aquel paso que tanto sentí.
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Mi recuerdo a aquel rincón en el que se respiraba elegancia e inteligencia y que recorrí encantado, indagando por todos los vericuetos del mismo. Crucigramas por sus paredes, textos agudos, guiños y juegos de doble intención. Aunque su creador, barcelonés, lo abandonó para siempre, el lugar no ha desaparecido y siento una extraña sensación al visitarlo hoy, cuando al entrar se sigue escuchando música de jazz con el sonido de un viejo gramófono camuflado. Y entonces pienso "Qué grandes momentos pasé aquí"
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Mi recuerdo para aquella madre de origen australiano que vivía en Croacia cuyo gran sueño fue siempre cantar. Escribía en inglés y en sus visitas a mi estancia se tomaba la molestia de traducirme y comentar en su lengua materna. Enamorada de la belleza de la música y las artes en general tuvo un día la oportunidad de registrar su voz cantando en un estudio de grabación. E ilusionada me lo hizo saber y emocionado la pude escuchar.
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No he vuelto a saber de ella por más que le he dejado mensajes en sus paredes, misteriosamente abandonadas. ¿Dónde estás, pájaro cantor? ¿Qué fue de aquel knitting songbird?
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¿Y qué fue del dibujante de comics con seudónimo de roedor que tanto me divertía y que un día derribó su estudio sin avisar? ¿Y qué fue de aquella chica que dejaba la bicicleta apoyada en la puerta de su cabaña? ¿Por qué un día enterró en la arena todos sus escritos y construyó una nueva casa sobre los mismos cimientos de la anterior? Hoy la ha llenado de música, pero no queda nada de la sencilla chica que tanto me gustaba.
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¿Y que ocurrió con tantos y tantos otros? ¿Por qué abandonaron sus templos un día para siempre?
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Hoy continúo caminando por esta playa infinita. A veces vuelvo la vista atrás y compruebo cómo algunos de mis pasos están casi diluidos por el mar del tiempo. Otros en cambio permanecen bien visibles todavía. Sonrío anhelando que quede siempre alguna señal visible para los demás, que alguna pueda dejar todavía una tibia huella en sus almas.
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¿No es acaso lo que todos deseamos?


31 comentarios:

Bichejo dijo...

Jo, la verdad es que da mucha pena cuando un blog desaparece, sobre todo si es de un día para otro y sin un adiós.

Obviamente, ningun blog va a ser eterno, así que nos toca disfrutar de los que nos gustan (como éste) el tiempo que duren...seguro que mucho.

Oye, Diablito, vas a estar por Yecla en el puente del Pilar??

mochuELIn dijo...

Humm, esto me ha hecho pensar, lo que un día apareció con tanta ilusión y ganas, cómo puede acabar así como así?, tendré que ponerme las pilas, besos

LastChild dijo...

Qué bonita metáfora.

Tienes una capacidad asombrosa para hacer sentir, con la palabras escrita, aquello que tú sientes.

Tu refugio es hermoso y acogedor. Y palpita, de lo vivo que está. Espero que siga así durante mucho tiempo.

Un beso.

Peque dijo...

sabes que algo ha tenido que cambiar en la vida real, pero no tienes forma de saber si bueno o malo, esperas que sea algo bueno, pero te quedas con la intriga.
Tú sigue tomando el sol en tu trozo de playa que nosotros llevamos el aperitivo.

Lillu dijo...

Es una sensación que todos hemos tenido alguna vez, creo yo. Inevitablemente se crean vínculos con todas esas personas que comparten un trocito de sus mundos con nosotros, nacen simpatías y afectos que, por mucho que digan, son tan reales como los que nos pueden causar personas que tenemos delante en carne y hueso. Y a veces nos aportan mucho más. Esto no deja de ser como una gran macrofiesta donde se conoce gente y se comparten conversaciones, aficiones y tiempo :)

saluditos

Io dijo...

Me gusta, Juan. La arena parece muy fina y esa roca resulta perfecta para encaramarse y otear el horizonte.

No importa que no nos veamos las caras, ni siquiera que algunos nos hayamos apartado de la tertulia. La impronta siempre queda. Tú me has cambiado a mí y yo tal vez te haya cambiado a tí. Todos lo hacemos con todos en alguna medida, simplemente con nuestras palabras, unas veces más acertadas que otras, pero siempre sinceras.

Echo de menos este mundo como yo sóla lo sé, pero por el momento no encuentro el hueco para volver en condiciones, participando como a mí me gusta, a muerte :)

Pero no me siento fuera, porque las personas como tú seguís estando en mi vida, llenando mis pensamientos y enviando buenos sentimientos, que nunca sobran.

Aunque no volviese nunca, siempre diré que mi blog superó mis expectativas de forma asombrosa, porque me dejó amigos como tú. Y playas como esta en las que coincidir de vez en cuando.

Precioso escrito. Digno de tí.

Un beso y un abrazo, para tí y para todo tu maravilloso clan :)

Speedygirl dijo...

Sí que es verdad que hay veces que leyendo lo que escriben te parece oír a esas personas, no las has visto nunca, pero crees saber exactamente lo que están pensando, lo que están sintiendo... es una cusa curiosa, la verdad, a mi me sigue dejando un poco alucinada.

WMWìRiÄWMW dijo...

¡Qué entrada tan bonita! Me ha encantado.

También me ha pasado lo que cuentas y siempre te deja como un huequito en el corazón, ¿verdad?

Yo siempre intento pensar algo positivo de esas personas... Las que no actualizan estarán muy ocupadas, cualquier día volverán. Las que descuelgan su blog, habrán decidido no seguir con él por tiempo, por cambios en la vida...

Supongo que siempre lo que sucede, sucede por algo. Un saludo grande, W.

isaormaza dijo...

Y es que este es un mundo extraño... ¡y tan intenso siempre! Para lo bueno y para lo malo y esa es su grandeza y su miseria, así que disfrutemos los buenos momentos y enriquezcámonos con los malos, que de todo se aprende.

Y que el siguiente lo quiero de risa, que me estás costando una fortuna en klinex

Muac

Anónimo dijo...

Que me vas a contar de las relacciones virtuales?Son tan reales como las personas que tenemos a nuestro lado y nos causan las mismas emociones.
He conocido a gente muy válida por aquí, con algunas mantengo un contacto esporádico, mensajes de Navidad, felicitaciones y algún ¿Que tal? Todo bien?con otras he perdido el contacto por pereza sobre,todo no obstante vienen a mi mente de vez en cuando y no puedo evitar preguntarme como estará, que será de su vida.
Yo también he dejado por el camino mi blog y cuentas de messenger que abandono de golpe sin previo aviso.
la semana pasada miré una que tenía sin abrir 10 meses y tenía mas de 200 mensajes privados preguntando por mi.....uuuuuuuff.
Y lo dejo que me estoy poniendo mas nostalgica que tú.
Un saludo broder.
SAX

Fran dijo...

Es una pena ver con que entusiasmo empieza la gente y como, por no poder mantener un ritmo que en realidad nadie les impone, acaban abandonando. Con esto pasa como con todo Cuando algo que se empieza como un hobby se convierte en obligación acaba cansando. Yo he tomado la determinación de volver al principio, a las razones por las que creé el blog. Escribir cuando sienta la necesidad. Creo que es mejor.

Ana dijo...

Precioso lo que has escrito, además ha sido inevitable sentirse identificada; este mundo virtual da la oportunidad de conocer gente con la que compartir un pequeño tiempo (aficiones, gustos, vivencias) así que algún vinculo se crea, por eso a veces es tan dificil cuando de pronto todo desaparece, es como perder algo que te hacía feliz, que te entretenía, algo así, ¿verdad?
En el mundo real no te irías sin despedirte, ¿verdad? pero en este es mas fácil irse sin dejar huella, lo que me parece muy triste...
Como te han dicho por ahí arriba has escogido una metáfora muy buena, por suerte yo he arribado en esta playa blanca, esta donde tu tienes tu refugio, un lugar en el que se esta muy a gusto, así que le tengo que dar gracias a la marea que me condujo hasta aquí.
Un abrazo
:)

La exorsister dijo...

Es curioso esto de los blogs, los abrimos con timidez, vamos conociendo gente, consiguiendo seguidores más o menos fieles, e incluso hacemos amistades, y de pronto cada vez da más pereza publicar. Llega un momento que necesitamos cerrar ese huequito que con tanta ilusión abrimos, como cerrando una etapa.

¿Donde van las palabras que ya nunca se leeran?

María dijo...

Gracias por dejarme ese enlace y tu huella en mi blog.

Es muy bonito el mundo de los blogs, pero cuando ves que algunos van desapareciendo por circunstancias personales, da pena.

Un beso.

peibol dijo...

JuanRa, sé que no es la primera vez que te lo digo, y que por eso igual suena poco creíble, pero me has emocionado; de verdad que sí.

Creo que todos hemos reflexionado al respecto en más de una ocasión, y es que es realmente triste, sobre todo por la incertidumbre que queda. No es lo mismo despedirse de un amigo y recordarlo con una sonrisa, porque (por ejemplo) se va a vivir al extranjero, que ver cómo desaparece de la noche a la mañana, y sentir la impotencia de no poder volver a contactar con él. ¿Cómo asumirlo sin más?

Es realmente trite, pero también ley de vida. Algún día tú y yo también cerraremos este espacio, igual que aquellos a los que seguimos, y aunque haya penas repartidas... siempre nos quedaran las amistades ganadas y los buenos momentos vividos.

Larga vida a la bloggosfera

Un abrazo

PD. Siempre seré partidario de escribir una entrada de despedida y dejar el blog en el aire, que no hacerlo desaparecer sin más. :s

JAVIER dijo...

Tolo lo que empieza siempre tiene su final, aveces llevado por problemas personales tan importantes que se olvida sin el menor esfuerzo un blog, otras veces porque sencillamente ven que sus escritos son leídos por poca gente, ocurre también que la situación económica los ha golpeado muy duro y tienen que dedicarle más tiempo al trabajo que sentarse delante de una PC como solían hacerlo, en fin existen cientos de motivos pero lo importante es saber que en algún momento estuvieron allí (en el mundo blogger) y con nuestros comentarios formamos parte de ese mar inmenso de historias del difunto blog.

Amigo, saludos como siempre desde Japón.

PD: A veces muchos desaparecen pero después de algún tiempo reaparecen como es mi caso jejejeje...

RNT dijo...

JuanRa, tu rescataste mi blog de esa playa. (Aunque mi blog no sea para nada tan interesante y trabajada como el tuyo). Pero los blogs son como la vida misma, unos vienen y otros se van... Espero que el tuyo siga por mucho tiempo.

Pecosa dijo...

Bueno, estoy con Peibol, soy partidaria de, que el día que el blog tenga que desaparecer, escribir una entrada de despedida. Creo que los lectores y amigos se lo merecen. Así que, por favor, no desaparezcáis sin más, que es muy triste.

Bueno, mejor no desaparezcáis.

Mae Wom dijo...

Yo a veces pienso que cualquier día es el primero de esos en los que empiezan a pasar los días y las semanas y mis blogs se quedan tristes y abandonados. No puedo actualizar a diario porque eso requiere dedicación casi exclusiva (sobre todo si te gusta "currártelo" un poquito) pero ya he visto que encuentran su ritmo solos: actualizo cuando puedo y al menos intento que no pase de una semana. Me daría mucha penita dejarlos así, como proyectos inacabados.
No tengo mucho público pero me gusta tener ese espacio propio disponible para expreasrme y para quien quiera participar; y de momento estoy contenta con el resultado.
Larga vida a tu blog!

anasister dijo...

Yo me quedo con la última frase del comentario anterior
LARGA VIDA A TU BLOG!!!!! pero para eso en necesario e inaplazable que envíes ciertas fotos de fútbol..tú ya me entiendes..

JuanRa Diablo dijo...

A TODOS:

Hoy no os responderé a través de esta ventana.
Voy a dar un largo paseo por la extensa playa de los blogs, con la intención de entrar en vuestras estancias y dejar un recuerdo de mi paso por antiguos escritos. Como tenéis todas las ventanas abiertas apareceré por cualquiera de ellos, jejeje...

Eso sí, unas palabras para aquellas presencias amigas que no han construído (todavía) su hogar de palabras.

Peque:
Gracias por esos aperitivos que traes de vez en cuando. Ya sabes que me resultan muy alimenticios, ¿verdad? ;)

isaormaza:
Vale, vamos a darle una tregua a esos kleenex. Lo próximo será más divertido, prometido :)

SAX:
Conozco algunos de tus escritos, pero los que más me gustan son los que dejas por aquí, las pataletas cordiales y los divertidos e imprevisibles encontronazos que me sueles regalar, peazo sistaa!!

anasister:
Pues si, que me va a enterrar vivo con el portátil de sombrero. :S

Lo dijo...

Me ha encantado. Yo también seguía un blog que me encantaba y de un día para otro la chica desapareció. Una pena.

Anónimo dijo...

Uy gracias broder, me he puesto colorá y me ha dado un subidón de ego y adrenalina.
Yeaaaaaah

Música dijo...

que sensación más amarga cuando alguien se va sin más, cuesta trabajo vivir las ausencias y en este maravilloso Matrix nuestro la imaginación juega malas pasadas, hay gente que desaparece y nunca sabremos que le ha pasado..., hay gente a la que nunca conoceremos, otras que sí hemos tenido la oportunidad de hacerlo gracias al blog, otras que ya conocíamos de algo y de pronto frecuentamos los blos y nos damos cuenta que eran ellos!, compartimos las dos realidades,eso mola mucho tb.
El blog...un gran refugio, yo participaba en varios y no tenía y un gran amigo con el que comparto las dos realidades me lo hizo, yo le hice un bonito cojín de punto de cruz y el creó mi coca cola...larga vida a esto, y hay que despedirse, claro que sí, si es q se llega a un final espero sea muy lejano...
Bonita entrada, nos has hermanado a todos con ella!. Un beso enorme desde mi playa a la tuya

Txema Rico dijo...

Uff Juanra. A mi que "odio" la playa, has hecho por unos instantes que deseara pasear por esa playa imaginaria y metafórica que aquí describes. Me enorgullezco de tener una "cavidad" en la misma.
Un abrazo

rAnita nOe dijo...

ando un poco desconectada pero no perdida.. :)

saludos!

Nuria dijo...

Seguiremos paseando por las playas y dejando nuestros recuerdos en ellas :)

El Kioskero del Antifaz dijo...

Bonita entrada. Voy con retraso con tus entradas, ya que a veces, no solo los blogueros abandonan sus blogs, sino que también sucede que los lectores de blogs no tenemos tiempo de seguir a los que nos gustan, y casi, casi ni de actualizar el propio. Cosas del trabajo o de circunstancias personales que nos obligan más o menos a prestar atención a otros menesteres.

De todos modos, soy de la opinión de que muchos blogs nacen como consecuencia del estado de ánimo concreto de su propio creador. Mientras dicho estado de ánimo perturba, inquieta o entretiene al bloguero de turno su blog se mantiene vivo, pero en cuanto ese estado desaparece, el blog ya no tiene sentido y tiende a esfumarse también.

No me parece mal que desaparezcan blogs, ni me molesta la sensación de vacío que me queda cuando entro en un blog y lo encuentro abandonado desde hace algún tiempo. Creo que forma parte de la magia de internet y que conviene mantener presente que sí, que internet y la vida real son la misma cosa, pero que a diferencia de en la vida real, en internet, y más concretamente en el mundo de los blogs... la obligación no existe y que esa misma falta de obligación es la que hace meritorio el trabajo desinteresado de muchos blogueros.

Un abrazo JuanRa ;-)

hitlodeo dijo...

Que manera más bonita de describir los blogs. Se palpa la nostalgia por los desaparecidos, pero da gusto leerlo.
Y me encanta poder ver las olas de el mar batiendo sobre la playa. Supongo que es el efecto Madrid.
Un abrazo

Ángeles dijo...

¡Qué hermosa alegoría, Diablo!
Al leerla he sentido una agradable mezcla de nostalgia, paz y emoción.
¡Y unas ganas de estar en esa playa de las imágenes...!
Gracias.

Anónimo dijo...

Qué metáforas tan hermosas y tan acertadas.
Un día ocurrirá con esta casa lo que cuentas que pasó a esas que tanto anhelas...pero qué le vamos a hacer: los blogs siguen las funciones vitales de sus dueños...y un día mueren. Pero eso, saber que son perecederos, los hace mayormente atractivos. De todos modos, aquellos que nos hacen sentir, como este tuyo, siempre permanecerán en nuestros recuerdos como siguen las escuelas, los bares o incluso los cuarteles donde pasamos grandes momentos de felicidad.
carlos