Hace unas semanas, mi amiga Ángeles hizo un viaje a Portugal que la dejó maravillada. Entre los muchos lugares que visitó, quedó especialmente prendada de la Quinta da Regaleira, en Sintra.
La Quinta, de principios del siglo XX y Patrimonio de la Humanidad, fue un encargo del noble y filántropo portugués Antonio Carvalho Monteiro al arquitecto Luigi Mangini, que viajó por toda Europa recopilando ideas e inspiración. Los elementos arquitectónicos son románticos, manuelinos, neogóticos y mitológicos.
Además del maravilloso palacio, que fue residencia de Carvalho Monteiro, en la finca hay estanques, cascadas, fuentes, un invernadero, torreones, escaleras, caminos que suben y bajan, una capilla, estatuas, túneles y, por supuesto, el famoso pozo iniciático.
Todo ello acompañado de una vegetación exótica y exuberante, formando un jardín enorme de fantasía y misterio.
El pozo iniciático tiene relación con la masonería. Los masones debían ascender por el pozo hasta la entrada superior, custodiada por los dragones de la fuente, en un rito iniciático que representaba el renacer, el ascenso desde el infierno.
Así que Ángeles me puso los dientes largos al contarme que había descendido a los infiernos "en una visita muy emocionante, muy divertida y, cómo no, también algo peligrosa"
Tuvo la genial idea de esconder allí un diablillo para nuestro juego de los Cazadiablos. Esto fue lo que me contó al volver:
"Primero estuve en el pozo iniciático, también conocido como La Torre invertida de Sintra, que representa el infierno de Dante.
Como ya sabrás (que para eso es tu reino) es un pozo de piedra en espiral, con nueve pisos que bajan a 27 metros de profundidad.
Hubiera querido dejar ahí nuestro diablillo, pero no encontré ni una grieta ni un hueco... Pero al menos, para que quedara constancia del hecho, lo puse un momento sobre la piedra y le hice la foto de rigor.
Y se le ve contento, ¿verdad?
Al salir del pozo por abajo se entra en una gruta, y por allí pasé yo con mucho miedo y precaución en busca de la luz del día.
Menos mal que los tramos los tienes medianamente señalizados, porque allá abajo la oscuridad es absoluta.
Por uno de los túneles de esta gruta se llega a una cascada.
Hay dos pasillos que dan a la cascada. En el de la izquierda (o sea, la siniestra) es donde dejé el diablillo, en uno de los huecos de la pared.
Por la parte superior del pozo se sale a la Fuente de los Dragones,
en cuyos alrededores me encontré con uno de tus ayudantes
que con muy mala cara me dio un saludo para ti"
*********
Fascinado e hipnotizado quedo con el lugar elegido. Y me encanta que a la larga lista de lugares con diablo escondido sumemos desde ahora uno nuevo en un lugar tan especial.
¿No os apetece, así de repente como a mí, ir a cazar el Diablo de Sintra?
¡Un millón de gracias, Ángeles!
(Yo me bajo a merendar. Ya nos vemos otro día)








































