Quizás fue la primera vez en percatarme de lo ameno y gratificante que podía llegar a ser un blog, que de verdad había gente muy divertida "al otro lado", dispuesta a seguirme el rollo en cualquier aventura.
Seis años después, (¡cómo pasa el tiempo!) he querido continuar con la filosofía de aquella entrada, en la que solicitaba me fueran enviadas fotos de calles de nombre curioso, y me satisface comprobar que, aunque el mundo de los blogs parece estar en horas bajas, aún sigue habiendo excelentes colaboradores que avivan las llamas de este infierno. Quiero daros las gracias a todos por ello (¡y caldera privilegiada, claro!)
El primero en atizar el fuego fue Carlos, que desde Tarazona, en la provincia de Zaragoza, me enviaba la foto de la calle CIEGOS.
La particularidad de esta calle estriba en un hecho singular, y es que la placa, aunque no lo parezca, está pintada a mano. Y por qué, os preguntaréis, pues porque el Ayuntamiento, harto de los constantes hurtos de esa placa, decidió dar una solución definitiva, y alguien terminó pintando las letras sobre la pared, como dice Carlos, "al fresco y con buen pulso".
Se supone que la arrancaban los jóvenes para decorar sus peñas, por aquello de los "ciegos" etílicos, que debía hacerles mucha gracia.
Ángeles, desde Málaga, aporta la foto de la calle CINCO BOLAS. Y nos cuenta su interesante historia.
"He elegido la calle Cinco bolas, porque
de pequeña ese nombre me llamaba mucho la atención.
La calle está en el centro histórico
de Málaga. Es una calle larga y muy estrecha que comunica dos calles
mucho más importantes y transitadas: la calle Nueva y la calle San
Juan.
En esta callecita había, y sigue
habiendo, una mercería a la que yo iba con mi madre en muchas
ocasiones, pues allí compraba ella ovillos de lana, madejas para
punto de cruz, botones, etc.
La tienda —también muy estrecha y
alargada— se llama “Lanas Cinco Bolas”, y yo creía que la calle
se llamaba así por la tienda, y no al revés. Y creía que la tienda
se llamaba así porque vendían “bolas” de lana, o sea ovillos.
Pero no era así, no. La calle se llama
Cinco bolas porque la Iglesia de San Juan, que está en uno de sus
extremos, tiene cinco bolas de colores en la fachada. ¿Y qué hacen
ahí esas cinco bolas? Pues según he leído, hay varias teorías al
respecto, pero en realidad todas esas teorías se pueden agrupar en
una sola, como sigue.
La iglesia de San Juan fue fundada por
los Reyes Católicos después de la Reconquista de Málaga (1487).
Las famosas cinco bolas, que forman una cruz, representan cinco balas
de cañón, puestas ahí para dar gracias por la victoria, y se
habrían pintado con cinco colores que tiene relación con la fe
cristiana: el verde (esperanza); el rojo (amor y sacrificio); el
morado (penitencia); azul (el cielo y la pureza) y amarillo (el sol y
la majestad de Cristo).
Además, se dice también que esta cruz formada con las cinco bolas
servía para indicar una entrada secreta que daba acceso a un
convento adyacente que los nobles de la ciudad usaban como casa de
citas".
Callejeando, callejeando, subimos a Barcelona, donde Montse nos muestra el carrer ESPOLSA-SACS. Atención a su historia:
Se llama "carrer d'Espolsa-sacs"
que quiere decir "calle de Sacude sacos"
Es una calle estrecha, casi un pasaje
de arco rebajado, en el barrio gótico de "Ciutat Vella" el
más antiguo y emblemático de la ciudad.
Una calle del siglo XV a la que la
Asociación de Comerciantes de la zona dedicaron, en 1980, un cartel
(ver segunda foto) contando en él la historia y el motivo por el
cual se llama así.
La inscripción, traducida dice :
"En el siglo XV en donde está
esta calle, daban las ventanas de un convento que en la calle
Mont-sió tenían los monjes agustinos, conocidos como frailes del
saco. Vestían hábitos de sargil (es un tejido antiguo como de ante)
sin forma, como un saco, que no podían lavar ni remendar mientras
les quedara un trozo. Solamente los podían sacudir, cosa que hacían
desde estas ventanas"
(Tienes razón, Monste, no quiero ni pensar en los "efluvios" que planearían por la zona cuando sacudieran sus sacos).
Es el turno de Hitlodeo, que para el álbum me presta la calle CURA, de Majadahonda (Madrid)
He de decir que me reí mucho con la anotación que dejaba Hitlodeo a pie de foto, que decía:
¡Qué irreverente! Hacer callar al cura... : D :D
Y yo me pregunto ¿Cura? ¿Pero qué cura? ¿A qué religioso ilustre se refieren? ¿O es que es cura como sinónimo de curación? Como si dijéramos "Vivo en la calle Medicación".
En cualquier caso me quedo con ese
"¡Calle, cura, no me dé el sermón!"
Jair aporta la placa de una calle de sonoro nombre: ONCE MIL VÍRGENES, en Ponferrada (León)
Haciendo investigaciones, deduzco que hace referencia a las primeras integrantes de la orden de las ursulinas, que según una leyenda de la Edad Media, fueron once mil.
Siglos después, el dramaturgo Enrique Jardiel Poncela escribió la obra cómica: ¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes?
David nos descubre la calle TRAMPA, en Almagro (Ciudad Real)
Imagino que el cartero entrará en esta calle sin poder evitar todas las amenazas: C/ Trampa, 1; Trampa 2, Trampa, 3... ¿Será una calle segura? ¿Explotará el cartero ante algún portal?
Si también existiera allí la calle Cartón, sería chulísimo responder "Yo no vivo ni en Trampa ni en Cartón". (Juas!)
Mi amiga granaína María José Olalla, me regala la placa de la calle CRISTO DE LA REPOLLA, que se encuentra en Cifuentes (Guadalajara)
Era urgente para mí el averiguar de dónde viene ese Cristo de la Repolla, del que jamás había oído hablar, y descubro que hay en internet un video explicativo.
La verdad, puedo entender que se llame "polla" a una gallina joven, pero que dos gallinas jóvenes sean ¡¿una re-polla?!... ¡¡Por los clavos del cristo!!
El último cromo es el de la calle de LA VIDA POBRE, que se encuentra en Toledo, y que tomo prestada del instagramero Mellow_gold.
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Y así, a aquellas primeras páginas del álbum de las calles extraordinarias de 2008...
...añadimos hoy una nueva página.
Dejo abierto este álbum para futuras colaboraciones, porque para callejear, pegar cromos, compartir, aprender y disfrutar no importa el tiempo que pase, ¿verdad?
Y ahora repitan conmigo: ¡Vivan las calles extraordinarias!! ¡¡Vivan los blogs!!