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30 de septiembre de 2024

EL RELOJ DE LAS TORRES GEMELAS

(Muestro a continuación un diálogo entre mi amigo Juan Luis y yo, que está completamente inspirado en auténticas conversaciones entre mi amigo Juan Luis y yo)

***

Juan Luis: ¿Te acuerdas de cuando vimos Million dollar baby?

Juan:  Sí, claro.

Juan Luis: Ya hace veinte años.

Juan: ¿¿Qué?? ¡Mentira! Te lo acabas de inventar.

Juan Luis: ¿A que cuesta creerlo?

Juan: Es que ni lo creo ni lo acepto. ¡¡Si me acuerdo de que fue hace poco!!

Juan Luis. Pues veinte añazos han pasado.  Pero tranquilo, que dicen que veinte años no es nada, que febril tu mirada.

Juan: Con estas cosas me da la sensación de que uno se queda mirando un rato una pared y cuando se da la vuelta han pasado horas. ¿¿Cómo es posible??

Juan Luis:  Yo he estado pensando… y todo esto del tiempo pasando tan rápido… tiene una explicación.

Juan: Ah, ¿sí?  Acláramelo, por favor.

Juan Luis: Es por el reloj. El reloj que estaba en el sótano de las Torres Gemelas.

Juan: ¿¿Cómo??

Juan Luis:  No era cualquier reloj. Era EL reloj. El que mantenía el tiempo en orden. Estaba en el sótano, escondido bajo los cimientos, controlando la velocidad exacta de los segundos, los minutos, todo. Y cuando las Torres cayeron…  el reloj se estropeó. Desde entonces, el tiempo se volvió loco. Por eso todo pasa tan rápido ahora.

Juan: O sea, ¿me estás diciendo que el motivo por el que ya estamos en septiembre y siento que enero fue ayer…

Juan Luis: Sí, no lo dudes.  Además, ¿no te has dado cuenta de que es desde el atentado de las Torres cuando más hemos notado que el tiempo corre que se las pela?

Juan: ¡Joder, tienes razón!  Antes no tenía yo esta sensación de que todo fuera tan deprisa.

Juan Luis:  Exactamente. Piensa en los 80 o en los 90. Los días parecían eternos. Tenías tiempo para todo: ir al colegio, ver dibujos animados, dormir la siesta, salir a jugar... ¿Y ahora? ¡Cierras los ojos un momento y ya es Navidad otra vez! ¡El reloj de las Torres Gemelas era lo que mantenía el tiempo fluyendo de manera normal!

Juan: ¿Y ahora qué? ¿Nadie sabía esto? Por qué nadie ha dicho: "Oye, ese reloj enorme del sótano, vamos a arreglarlo antes de que se nos vuelva loco el planeta"

Juan Luis: No, claro que nadie lo sabía. El reloj lo construyeron en secreto en los años 70, cuando se levantaron las Torres. Solo unas pocas personas sabían que existía. De hecho, hay un rumor que dice que los relojeros que lo fabricaron son tataranietos de los que construyeron el Big Ben. Y no era un reloj normal. Era una máquina perfecta, con engranajes cuánticos y energía cósmica.

Juan: Oye, entonces… ¿cabe la posibilidad de que no solo regulara el tiempo en la Tierra? ¿Y si estaba regulando el tiempo en todo el Universo?

Juan Luis:  Pues no me extrañaría nada. A lo mejor en Saturno están pasando los años en un suspiro. Y puede que en Júpiter ya estén en el siglo que viene. Lo que pasa es que allí no hay nadie para notarlo ni para quejarse.

Juan: ¿Y los que hicieron el atentado sabían todo esto?

Juan Luis: No creo. Es mucho lo que están perdiendo también. Está claro que todo el mundo veía muy bien las Torres, pero no se imaginaba lo que había debajo.

Juan: Pero algo habrá que hacer, ¿no? ¡Que llamen a todos los relojeros del mundo y vayan a Nueva York con destornilladores!

Juan Luis: No, ya no se puede reparar. Los planos se perdieron, los que lo construyeron desaparecieron… Y era un mecanismo tan complejo que ni Einstein podría haberlo entendido. Era el corazón secreto del tiempo. Y ahora… está roto para siempre.

Juan: ¡Pero esto es muy triste!

Juan Luis: Yo no me atrevo ni a pestañear, porque en un microsegundo puedo pasar al 2025.

Juan: Menos mal que cuando veo películas de Paco Martínez Soria o algún episodio de Curro Jiménez siento que retrocedo décadas.

Juan Luis: Ah, bueno, eso te salva. Pero ¿ves? Justamente eso. Las series de hoy son el reflejo de este desajuste temporal. Antes, un episodio en la tele duraba 30 o 40 minutos, pero te sentaba como si hubiera pasado toda una hora. Ahora, ¿cuántos episodios puedes ver en un rato? ¡El tiempo se comprime y se estira sin sentido!

Juan: Porque el jodido reloj está muy estropeado.

Juan Luis: ¡Está rotísimo!

Juan:  Y, claro, los relojes comunes ya no valen para nada, ¿no?

Juan Luis: Puro adorno.  Los relojes de pulsera, los de pared… Esos ya no sirven. Están tratando de seguir el ritmo, pero es inútil. El tiempo ya no sigue las reglas.

Juan: ¿Y si logramos encontrar a algún descendiente de los relojeros originales? Puedo empezar desde ahora mismo a buscar en las Páginas Amarillas.

Juan Luis: No sé, busca en la RE de relojeros, a ver.

Juan: Mañana mismo me pongo a ello. ¡Lo que sea por salvar al mundo!

Juan Luis: Yo no dejaría para mañana lo que puedas hacer hoy.

Juan: Calla, no me agobies, que bastante disgusto me has dado hoy.



17 de febrero de 2017

RISAS CON JOTA ELE

A mi amigo Juan Luis lo conozco desde que íbamos a 3º de E.G.B. ¡Casi nada!

Aunque sobre algunas cosas tenemos gustos muy dispares y aficiones completamente distintas, si hay algo en lo que coincidimos plenamente es en nuestro particular sentido del humor.

Los dos somos muy dados a buscar y potenciar el surrealismo, a llevar cualquier situación hasta el absurdo. Incluso en las vivencias más serias ha sido capaz de encontrarles el lado cómico, y esto me parece algo admirable en él.

Tan acostumbrados estamos a seguirnos la corriente en historias sin pies ni cabeza, que en ocasiones no hemos tenido en cuenta que había terceros escuchando y que probablemente quedaron cuestionándose nuestra salud mental.

A falta de poder presentaros a Juan Luis en persona, traigo hoy al blog algunas de las muchísimas anécdotas que con él tengo. Las extraigo de un pequeño cuaderno en donde fui anotando todo aquello que me hizo reir. Creo que al final os haréis una idea de ese singular humor al que me refiero.


Cuando en 1985 le dije que me había tocado hacer la mili en Plasencia exclamó:

—¡Plasencia! ¡En Italia! ¡Belíssima! ¡Belíssima!

Desde entonces siempre hemos dado por supuesto que yo hice el servicio militar en Italia. 
Este es un mensaje que me envió muchos años después:

19 octubre de 2002:

JL: Esta semana he pasado por la más bella ciudad italiana: Plasencia. Por cierto, tus compañeros de la mili me han dado recuerdos para ti.
YO: ¡Anda! ¡No me digas que ellos siguen allí!
JL: Sí, y te echan mucho de menos. Sobre todo Giuseppe.

******

Cuando Osama bin Laden era el terrorista más buscado del planeta y nadie sabía dónde se encontraba, a Juan Luis le dio por decir que estaba escondido en el trastero de mi casa de campo de Petrel. Era habitual en nuestras conversaciones que me preguntara por él.

—Bin Laden sigue allí, ¿no?
—Pues sí —respondía yo igual de serio—. Allí está, sentado en un taburete.
—Supongo que no hará mucho ruido.
—Ni tose.

En una ocasión en que yo estaba de boda me envió un mensaje al móvil:

Tú te vas de boda tan a gusto y mientras tanto el Bin Laden no para de llamarme para ver qué hay de comer. ¡Que tiene hambre! ¿Cómo eres tan descuidado? ¡Haz el favor de venir a atenderle! ¡Tráele un platico de gambas o algo!”

******

Cuando se anunció que empezaba la Guerra de Irak, me mandó este mensaje:

¡Oye, que me han ofrecido un viaje a Bagdad a buen precio! Siete días con visita turística de la ciudad, comidas típicas, paseo en camello, fuegos artificiales... ¿Te apuntas?”

******

Al día siguiente de que la cantante Rosa participara en Eurovisión, me preguntó si había ganado España.

—Pues no, no ha ganado.
—¿¿Cómo que no?? Si yo no hacía más que oír: “ROSA, twelve points”, “ROSA, ten points”... (Y pronunciaba Rosa tal y como se pronuncia Rusia en inglés)
  
******

Salíamos del cine de ver Matrix:

—Bueno, ¿qué te ha parecido? —le pregunté.
—Es una película de kárate, pero en vez de karatekas son modelos de la pasarela Cibeles.
—¿Y el argumento lo has entendido?
—¡Claro! Pero no me pidas que te la explique.

                                                                      ******

Siempre que vemos una casa muy vieja o incluso abandonada, nos preguntamos si quedará alguien dentro en buen estado de “conversación”.

Cuando se anunció que habían sido hallados los restos de Miguel de Cervantes, nos mensajeábamos:

También es muy típico entre nosotros que nos informemos de los fallecimientos de gente famosa, e incluso que nos preguntemos si alguien en concreto murió o no.

Mensajes del 12 de junio de 2003:

JL: Ha muerto Gregory Peck. Pero...¿no se había muerto ya?
Yo: Ha muerto en EEUU. Y en España también. Pero en Tailandia sigue vivo.
JL: Ah, me reconforta saberlo.
Yo: Por cierto, ¿murió Gina Lollobrigida?
JL: ¡Qué dices, hombre! ¡Si ayer almorcé con ella!

 ******

Estando de viaje por Alemania:

Me gustaría que estuviéseis aquí, viendo la fábrica en la que estoy ahora. Es como un escenario del holocausto nazi. ¡Da mieden!    Perdón... creo que nos fusilan ya”


 ******

Tras ver una nueva entrega de El Señor de los anillos:

JL: Acabo de cruzarme con Scrotom, hijo de Teton. Caminaba en dirección a Guldom para ver a los Sobrink, que están en guerra con los Kabroms.
Yo: Yo también lo he visto. Me he puesto nervioso y lo he matado sin saber si era bueno o malo.
JL: Has hecho bien, ¡qué coño!
******

JL: Qué pena. Acaba de morir Elvis en Perú
YO: Pues era el último lugar en el que seguía vivo.
JL: Sí, se nos fue un grande :(


Nota: También hablé sobre Juan Luis en :

8 de agosto de 2016

MAZINGER Z Y LA FIEBRE POR LOS ROBOTS

¡Hola, gente!

¿Cómo llevan ustedes el verano? Bien, ¿no? 

Yo he pasado unos días en Petrel, en el Hotel Cabrerator, disfrutando del cariño y las buenas artes culinarias de Mamá Diablo, que es algo que siempre viene muy bien.

Además recibí una visita muy especial. 

Después de aquel primer encuentro blogger hace cinco años en Valencia, mi querido amigo Peibol vino a pasar un par de días al Hotel y conoció a parte de mi familia.

Entre otras muchas actividades pudo contemplar el famoso templo egipcio de Fran

También estuvimos en Marruecos sin llegar a salir de España, pero esto es algo que contaré en otra ocasión.

Una de las grandes cosas de volver al lugar en el que tantos años viví, es que siempre encuentro ocasión para rebuscar entre el montón de recuerdos de infancia que hay por allí guardados. 
Esos mágicos viajes  en el tiempo...

Hoy os voy a presentar una colección de robots. No son robots de metal, claro, sino de papel, unos "brutos y monstruos mecánicos" que Tomás y yo, siendo niños, nos afanábamos en crear.

Los dibujos los hacíamos en la parte en blanco de un rollo de empapelar paredes que nuestra madre nos permitió utilizar. Después los coloreábamos, los recortábamos con cuidado y el último paso era pegarlos en la pared de nuestra habitación.

El hobby nos resultaba tremendamente divertido, y tan productivo que una de las paredes se cubrió por completo, de un lado al otro y desde el suelo hasta el techo. Era impactante entrar y ver semejante ejército multicolor, y aún recuerdo la satisfacción que nos producía, todo lo contrario que a nuestra abuela, que aquello le parecía un horror.

Aún hoy, cualquier mención a Mazinger Z nos retrotrae a aquellos sábados por la tarde en que, fascinados, nos sentábamos a ver aquellos dibujos animados japoneses. Inmediatamente después colocábamos en la puerta de nuestro cuarto un cartel de "NO MOLESTAR" y dábamos rienda suelta a la imaginación para seguir "fabricando" robots.

27 de julio de 2016

TOÑY

¿Sabes, Toñy? A pesar de los muchos años que han pasado sin verte, aún recuerdo muy bien tu voz. 
Me basta con cerrar los ojos para oírte hablar y aún consigo ver tu limpia mirada y esa sonrisa entre tímida y divertida que iluminaba tu cara.

Cómo me acuerdo de aquellas visitas en verano, de aquellos trayectos con tantas curvas que la impaciencia por llegar nos hacía larguísimos. Del momento en el que el autobús entraba por fin al pueblo y paraba justo delante de tu casa, e inmediatamente mirábamos a tu balcón esperando verte asomar. Y el corazón nos latía deprisa, por la emoción y la alegría de volver a ver a nuestras amigas.

Como si de ayer mismo se tratara, veo cómo nos hacíamos fotos en las fuentes de La Toba, o tomábamos una Coca Cola en el Avenida , o dábamos paseos sin rumbo por el pueblo... ¿Recuerdas aquella vez que entramos en tu casa y pusiste el tocadiscos? Sonó el Words, de F.R David y Souvenir, de OMD, que siempre fueron los temas que identificaron a nuestra pandilla.
La nostalgia me inunda cada vez que escucho esas canciones de nuevo.

Qué sencilla era la vida entonces...

A veces me parece mentira que el tiempo no haya diluido nuestra amistad. Sin duda, aquellos años de adolescencia calaron muy hondo en todos nosotros y los recuerdos que tenemos siguen siendo tan dulces y tan de verdad como era todo entonces.
Había tanta alegría al vernos... Y también algunas lágrimas al despedirnos...

La adolescencia quedó atrás y cada cual siguió su vida. Los años han ido pasando muy deprisa, tan deprisa que hoy nos parece mentira que hayan sido tantos. Pero ¿no sientes que jamás dejamos de ser amigos, que aquellos jóvenes de entonces se hicieron adultos pero no del todo y que el cariño nunca menguó?

Tres décadas después, pensé que teníamos que volver a reunirnos y se me ocurrió crear un grupo de Whatsapp en el que estuviéramos todos. Gloria y Adela me dieron los teléfonos que yo no tenía, y de nuevo, como por arte de magia, estábamos comunicados en “AYNA: EL REENCUENTRO”.

Me alegró muchísimo saludarte otra vez, y me dijiste que tenías una hija de tres años. 
“Es mi mayor tesoro”, escribías.
Qué buena idea has tenido – me decías – Esto del reencuentro me parece muy bonito, pero creo que de momento no me siento preparada.”

Ahora comprendo por qué lo decías.

Hace poco más de un mes, hojeando un libro, encontré una pegatina que hiciste para mí. Decía JUAN con colores muy vivos. La fotografié y te la mostré. Poco después me enviabas tú la foto de un naipe repleto de frases mías. Me hizo mucha gracia que los dos conserváramos aquellos detalles tan sencillos pero tan llenos de valor para nosotros.

"Aún guardo todas tus cartas", te dije.
"¡Y yo las tuyas! Las tengo en el pueblo. Cuando vaya las revisaré"

Lo que no te dije es que las tengo ordenadas por fechas y encuadernadas.
Y hoy las veo y no soy capaz de releerlas porque me cuesta mucho aceptar que ya no estés con nosotros.

Yo no sabía que estabas enferma. Ninguno lo sabíamos porque a nadie se lo dijiste. Imagino que no querías que ningún amigo sufriera por ti, y eso dice mucho de la persona prudente, sencilla y discreta que siempre has sido.

Hoy estoy muy triste, Toñy, pero te prometo que no durará mucho. Ya sabes que soy una persona positiva y voy a transformar mi dolor en un cariño imperecedero. Además, estoy convencido de que tú vas a conseguir que aquella pandilla de entonces vuelva a reunirse de nuevo, que conmemoremos y consolidemos nuestra amistad treinta años después. Porque la vida ha pasado, pero con nosotros permanecen los dulces recuerdos de aquellos tiempos de inocencia y felicidad.

Seguramente dabas por hecho que tú no te reunirías con nosotros, pero te equivocabas, Toñy, porque sí que vas a estar. Vas a estar presente y más viva que nunca. Entre todos, junto a todos. 

Y si antes amaba Ayna, a partir de ahora la amaré mucho más, porque vas a estar en ella para siempre.

Y quiero que sepas que tarde o temprano conoceré a tu hija, y sé que al mirarla veré en ella tu mirada y tu sonrisa y podré darte entonces el beso de despedida que no me ha dado tiempo a darte.

Hasta siempre, querida Toñy.
Hasta siempre, amiga mía.


15 de julio de 2015

¡¡NENES, ALASKA!!

Siguiendo con los recuerdos relacionados con la música, hoy contaré una anécdota que al rememorarla  siempre me hace reír.  A mí y a mi amigo Juan Luis.

Solo podía titularse ¡¡Nenes, Alaska!! (ya entenderéis por qué) pero podría llevar el subtítulo de El día en que mi madre fue más joven que yo, o lo que es lo mismo: El día en que fui mucho más carroza que mi madre.

Para situarnos en el día en cuestión,  hemos de retroceder a los primeros años ochenta, cuando el panorama musical era un constante hervidero de canciones de grupos y solistas que ocupaban listas de éxitos en la radio y que también se promocionaban con frecuencia por televisión. Para mí, y para tantos jóvenes de entonces, el día a día era música y más música, y nunca nos cansábamos de descubrir lo mucho que nos ofrecía.

Recibía yo entonces en mi casa el BID, el Boletín Informativo Discoplay, que como muchos  recordaréis era un catálogo en el que se ofertaban discos que uno podía pedir rellenado una solicitud  y pagándolos contra reembolso al recibirlos. ¡Cuánto me gustaba  hojear el BID, e ir señalando todos aquellos discos que me atraían!
En aquellos años, gran parte del dinero que ahorraba iba destinado para la compra de discos,  y nada me satisfacía más que conseguirlos a buen precio, y en este sentido Discoplay me hizo grandes favores.

Desde Madrid recibí muchos longplays que continúan hoy como tesoros de vinilo en mi discoteca. Recuerdo que el primero fue el Synchronicity, de Police, que escuché durante horas. Después llegarían discos de Fleetwood Mac, de Pat Benatar, de Joaquín Sabina,  Mike Oldfield, Pink Floyd, Depeche Mode, A- Ha... Sin duda, el hecho de que pasaran unos días antes de recibirlos los hacía aún más deseados y más especiales.

Bien, nos vamos acercando a esa exclamación de ¡¡Nenes, Alaska!! , mítica para mí, con la que he abierto esta historia.
Ahora habréis de imaginaros a Juan Luis y a mí repasando uno de aquellos BID. Debía ser 1984, (¡qué año tan orwelliano!). Las paredes de mi habitación  estaban decoradas con posters: de Olé olé (con Vicky Larraz, aún no había llegado Marta Sánchez al grupo), de Queen, y, sobre todo y cómo no, de ABBA.
(Juan Luis habla en azul y yo en rojo)

Linda Ronstadt... ¿quién será esta?
¿Quién?... Ah, sí, me parece que canta country
¿Y George Winston?
Ni idea, pero me da a mí que es todo instrumental. Igual es estilo Vangelis, o algo así.
¿Vas a pedir algo?
Sí, este de Dire Straits.
Vale, yo este de Sade. Podemos pagar gastos de envío a medias.
¡Mira aquí! ¡Discos a 100 y 200 pesetas!
¡Qué chollazo!
¡Cómprate este! ¡Nada menos que Gloria Lasso!
¿Gloria Lasso? Ni me suena
¿Cómo que no? La de La luna de miel. Y empezó a cantar con voz atiplada: Nunca sabré cómo tu alma ha encendido mi nocheee... la lunaaa de mieeel....
Jajajajaja, ¡ni de coña!
Sí, tío, pídelo y lo pagamos a medias. ¡Aunque solo sea para oírla y reírnos!
¿Y luego quién se queda el disco? Yo me niego a tenerlo, que tengo un prestigio que mantener.
Ah, yo tampoco, nos lo tendremos que ir quedando por temporadas.

Y así fue que por culpa de las risas, (y de la ganga), pedimos un disco de éxitos de Gloria Lasso, que llegó a Petrel unos días después.

Y en mi habitación volvíamos a estar los dos, escuchando nuestros nuevos discos cuando llegó el turno de desprecintar y dar protagonismo  a la Lasso, precedido de un hilarante preámbulo de falsa emoción.

No sé si estábamos extasiados con la Luna de miel o con Corazón de melón cuando de repente mi madre abrió la puerta de la habitación, asomó la cabeza y exclamó: ¡¡Nenes, Alaska!!
¿¿Cómo??
¡Que está saliendo Alaska en la tele, venid a verla!

Creo que no olvidaré en la vida la cara con la que me miró Juan Luis, y mucho menos el momento en que  dijo “¿Qué está pasando aquí?”, que me hizo reír a carcajadas al comprenderle inmediatamente.

Porque ¿cómo era posible que mi madre nos llamara emocionada por ver a la extravagante y moderna Alaska mientras nosotros escuchábamos como pánfilos a una mujer nacida en los años 20? ¿No debía haber sido al revés, que ella estuviera escuchando a Gloria Lasso y nosotros disfrutando del Cómo pudiste hacerme esto a mí, de Alaska y Dinarama?
El contraste entre Alaska moviendo su melena y  largas uñas en la tele cuando aún se oía a lo lejos en mi habitación “Ya siempre unidos , ya sieeempree”, nos hizo reír hasta no poder más. 
De repente nos habíamos convertido en unos jovencitos ñoños que escuchaban canciones pasadas de moda, y mi madre pasaba a ser  la más transgresora de la familia.  De hecho, unos años antes ya nos había dejado de piedra al decir que le encantaba el Whatever you want, de los Status Quo. “Me gusta muchísimo, tiene mucha fuerza”  Y aún hoy, a sus 74 años, flipa con Michael Jackson, y deja todo lo que tenga entre manos por verle en actuaciones en TV.

Muchos años después, cuando la música bakalao que tanto hemos despreciado Juan Luis y yo, era lo que predominaba en los gustos de los jóvenes, volvimos a tener un puntazo friki inolvidable.
Se nos ocurrió pasar en coche  por la puerta de los pubs y discotecas de moda con las ventanillas bajadas y con la música a todo volumen, tal y como acostumbraban a hacer muchos chavales de la época. Pero nosotros no llevábamos aquellos ruidos de máquinas ralladas de entonces, nosotros llevábamos... otra cosa.
Sí, nuestra forma de contraatacar contra el mal gusto de forma extrema fue dejar que del interior de nuestro coche sonara a todos los decibelios posibles el  Hablemos del amor de Raphael y otra vez aquello de Nunca sabré como tu alma ha encendido mi nocheee... de Gloria Lasso, que parecía un ángel glorioso atravesando el horror de los infiernos.

Solo cuando dejábamos atrás las caras de estupefacción de la gente, estallábamos en risas.

Hace poco le pregunté a mi amigo si se acordaba del “¡¡Nenes, Alaska!!
Calla, calla, que no se entere nadie de aquello.
No, tranquilo, solo lo voy a contar en el blog.
¡Cómo te atreves! Bueno, pero que conste que al final el disco de Gloria Lasso te lo quedaste  tú. ¡A mí que me registren!

29 de mayo de 2015

COLLAGE A LA CHATEAU

Conversando a través del whatsapp con mis hermanos:

Fran: Voy en el tren, camino de Barcelona.
Ana:  Y eso?
Fran: Tengo que mirar unos materiales para mi trabajo.
Ana: Yo estoy en Valladolid.
Yo: Guaauu, somos gente de mundo!!!  Yo en Villena :p
Ana: Jajajajaja
Fran: Me gusta esta foto. Qué opinas, Juan?
Yo: Me encanta! Dónde es?
Fran: Está todo en movimiento menos lo que capta la atención. No tengo ni idea de dónde estoy. Algún pueblo entre Valencia y Sagunto.

Y así, como el viaje era largo y Fran se aburría, nos fue enviando fotos tomadas a través de la ventanilla.

Tomás: Me gusta tu fotoviaje. Ve comentando.
Fran: Voy a tomar algo al vagón bar.

Fran: Me atraen las fotos del movimiento humano, los quehaceres cotidianos, los viajes...
Yo: Un momento!! Nadie se ha dado cuenta de que la señora de la falda roja es una zombi?? Ampliad la foto!!
Tomás: Ostras, siii!!! 
Yo: Se nota que arrastra los pies!
Ana: Jajajajajaja, me matas, Juan!
Fran: Está a punto de morder a alguien!!
Yo: Eso si no lo ha hecho ya...

Un par de minutos después subo esa misma foto al grupo tras pasarla por Photoshop y demostrar que efectivamente era una zombi.
Yo: Miradla, ahí va!! No solo es una muerta viviente, además es carterista!!

Hubo pitorreo para rato.

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Desde Barranquilla (Colombia) , Milena me comunica que mi padre ha conseguido un coche de ocasión.

Milena: Nos hacía mucha falta. Espera, te envío una foto para que lo veas.
A mi los coches nunca me han importado lo más mínimo, pero al ver la imagen entiendo perfectamente por qué quería enseñármelo.

Yo:  No me lo puedo creer!! 
Milena: Has visto la matrícula?
Yo: Que si la he visto!? Es lo que me faltaba por ver!!

Empiezo a creer que todo está escrito, que el destino me llama a gritos y que tengo que telefonear a Iker Jiménez y que se ponga a investigar a esta familia.


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Intercambio de mensajes con mi amigo Juan Luis, a propósito del hallazgo de los restos de Cervantes.


Chateando con Peibol, amigo bloguero de Tenerife:

Yo: El tema de piercings y tatoos no me ha atraído nunca. No me haría nada de eso.
Peibol: Yo en todo caso un tatoo muy pequeño.
Yo: De qué?
Peibol: De un perenquén.
Yo: Ah, claro, tu seña de identidad (a Peibol le encantan los perenquenes, es decir, las salamanquesas)
Bueno, aunque siempre ha habido un símbolo que me ha gustado, el de la Ruta 66.
Peibol: Te lo tatuarías  personalizándolo tal vez?
Yo: ???
Peibol: Algo así? (Y envía dibujo hecho en pocos segundos)


Yo: Jajajaja. Perfecto!! Ese es el tatoo que yo me haría!!!

(Aprovecho para anunciar que Peibol, después de una ausencia bloguera de casi 3 años, ha vuelto a publicar una entrada. Está claro que los viejos rockeros y  los buenos blogueros... ¡¡NUNCA MUEREN!!)

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Me despido con un montaje de video hecho con viñetas y frases graciosas que me han ido llegando al wassap (dejemos ya de llamarlo, whatsapp, que es un incordio)  Algunas me hicieron soltar una buena carcajada. 
Por eso las comparto, esperando que a vosotros también.


24 de abril de 2015

Y ENCONTRÉ A CARITA NORDIN

Como ya conté, tenía yo 16 años cuando empecé  una correspondencia postal con una chica sueca cuyas señas me dieron en una  clase de inglés del Instituto.

Guardo de aquella época un muy grato recuerdo, y al mirarlo desde la perspectiva de mi edad actual, me invade una dulce añoranza. 

Es mucho el tiempo que ha pasado, pero aún recuerdo  bien  aquella ilusión  por sentarme a escribir, tratando de hacerlo en el mejor inglés posible, contando cosas de mi vida, de mi familia, de mis aficiones..., y metiendo finalmente en el sobre cualquier detalle de poco peso que pensara pudiera agradar a mi nueva amiga.
Cómo ha desaparecido prácticamente aquello de echar las cartas al buzón  y esperar con  anhelo la respuesta…

Aquella correspondencia solo duro tres años, pero fue bastante fructífera. Hasta singles de vinilo llegamos a intercambiar, además de fotos, postales, cromos, y cosas por el estilo. En el año 1985 la cadencia en nuestra correspondencia se fue espaciando, y un día el cartero me devolvió la última carta que yo le envié, pues al parecer había dejado de vivir en aquella dirección. 
Desde entonces no volví a saber más de ella.

En todos estos años me asaltó en ocasiones una pregunta: ¿Qué sería de aquella chica?

Pues bien, por esta manía mía por escribir historias, hace año y medio me apeteció contar en el blog la de aquella amistad por correspondencia, y comencé a redactar aquellos recuerdos en una entrada que titulé UNA SUECA LLAMADA CARITA NORDIN.  

Reconozco que al hacerlo se me pasó por la cabeza la posibilidad de que ella me encontrara casualmente a través de internet, pero sin llegar a creerlo del todo.

El pasado 31 de enero encontré en mi bandeja un correo electrónico en cuyo asunto tan solo figuraba un nombre: Carita Nordin.
Como imaginaréis, me dio un vuelco el corazón, pues pensé que era ella, que había dado conmigo.
Pero no, eran unas  frases, breves y concisas, como si se tratara de un telegrama,  que me enviaba  un tal Mojca,  y que en inglés me decía

Hola.  Carita Nordin fue también mi amiga por correspondencia.  Ella vive en Alemania ahora. Recibí su última carta en la primavera de 1994. Tal vez sea esta la chica/mujer que ambos buscamos.
Y añadía una dirección de Facebook.

Leí esas líneas infinidad de veces, sorprendido ante algo tan inesperado. Esta persona parecía haber dado con mi entrada sobre Carita y se había molestado en escribirme. Me parecía algo increíble, e  intuí que  podía ser el principio de algo grande, por lo que no dejé de pensar en las cosas tan curiosas que en ocasiones nos acontecen gracias a internet.

Cuando pinché el enlace  que me adjuntaba, encontré la página de Facebook de una tal Carita Grosse. No era su apellido, pero tenía lógica:  lo habría cambiado al casarse.  Apenas había fotos en su cuenta, pero sí encontré un par que, tras observarlas detenidamente,  me convencieron de que se trataba de ella, de aquella penfriend de la adolescencia.

La verdad es que quedé bloqueado durante unos segundos ante tanto acontecimiento imprevisto.
Lo primero que hice fue escribir a ese Mojca para agradecerle la información.
Al hacerlo me percaté de algo curioso, y es que su dirección de correo incluía una cifra: 666. No pude resistirme a comentárselo

“Una última cosa, le dije, ¿por qué en tu dirección de correo aparece el 666? ¿Sabes que a mí me llaman diablo por haber nacido el 6-6-66?”

Su respuesta fue inmediata:

¿Me estás llamando Diablo a mí también? Mira que te di la dirección correcta, y un diablo nunca  haría algo así, ¿o sí? jajaja.

Finalmente resultó que su fecha de nacimiento era muy similar a la mía: 6/3/66, pero que jamás había asociado esa cifra con el diablo.
Me hizo saber que es de Eslovenia pero que actualmente vive en Austria, y me animaba a escribir a Carita sin miedo a equivocarme

“Poco después de escribirte, me dijo, Carita aceptó mi solicitud de amistad en Facebook y ya hemos hablado largo y tendido. Sí, Juan, es ella”

Así que, maravillado por haberla encontrado después de tantos años, también toqué a su puerta de Facebook, esperando respuesta.

Las sorpresas se fueron desencadenando una tras otra.
Mojca pasó de escribirme correos a contactar conmigo a través de esta red social, y descubrí que no era un hombre como yo había dado por hecho, ¡Mojca era una mujer! Y toda una “diablesa” debo añadir.

"¿Sabes que todo este tiempo pensé que eras un hombre?"
"Bueno, es normal, porque Mojca solo es común por aquí. Es un antiquísimo nombre esloveno que literalmente significa My girl (mi chica/mi novia) Es un nombre pagano, así que ninguna mujer puede bautizarse así. Ahora que lo pienso, empiezo a verme más relacionada con ese 666, jajaja"
"¿Lo ves? ¿Te sientes ya más “diabla” desde que te dije lo del 666?"
"¡Nooo, imposible ser más diabla de lo que ya era!"

Me contó entonces las interesantes pesquisas que había llevado a cabo hasta dar con Carita, incluyendo la gran sorpresa de encontrar una foto de su amiga sueca en el blog de un español.

¿Cuánto tiempo duró vuestra correspondencia?, le pregunté.
Pues desde que teníamos 12 o 13 años hasta que nació mi primera hija. Después se marchó al extranjero y le perdí la pista. ¿Y en tu caso?
Tres años, desde 1982 a 1985
¿¿Sólo tres años?? ¿Y con solo tres años le dedicas una entrada en un blog? Si llegan a ser  12 o 13 como yo,  ¿qué habrías hecho? ¿Una telenovela?

(Si esto no es respuesta digna de una auténtica diablesa que baje Dios y lo vea, jajaja)

Los días fueron pasando y yo esperaba impaciente a que Carita me saludara.

No tardará en hacerlo, ya verás – me dijo Mojca en la siguiente ocasión en  que chateamos. Ya le he comentado que  hay alguien como en aquella película, que está “Buscando a Carita desesperadamente” Ya le he contado que has escrito sobre ella en un blog y hasta le traduje algunas cosas. No es que sepa yo español, pero sí hablo italiano,  y entre eso y la ayuda del traductor…

Y sí, el momento llegó, amigos. Primero el aviso de que Carita Grosse había aceptado mi solicitud de amistad (qué formulario tan formal este de Facebook)

Y después sus primeras palabras…

¡Hola Juan! Efectivamente soy yo, y me acuerdo perfectamente de ti. ¡Es increíble, después de tantos años he contactado con mis dos penfriends a la vez!

Ahora sé que tiene 3 hijos, que vuelve a vivir en Suecia y que, casualidades increíbles de la vida, también trabaja en un centro para mayores como yo.

Han pasado 30 años,  y sin embargo os aseguro que por momentos sentí que el tiempo no había transcurrido, y que Carita y yo éramos los mismos chavales que en aquellos años   se contaban cosas de sus vidas, y  con la misma ilusión de entonces.

Prometí a Carita y a Mojca que escribiría esta entrada sobre el reencuentro, y ya me han dicho que la esperan con ganas.  
A “la diablesa” Mojca, además de felicitarla por sus labores como excelente detective,  quiero dejarle este mensaje:

"Infine mi piacerebbe ringraziare Mojca per aiutarmi trovare Carita  in questo infinito mondo dopo tanti anni." 

Siempre hay alguna historia que contar, pero una tan imprevista como esta, en la que puedo poner  un final tan alegre  a un episodio  que había quedado sin cerrar, es, me parece a mí, insuperable.
Y quién me lo iba a decir…
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Foto 1: Año 1982. Yo leyendo una carta de Carita Nordin a unos amigos.
Foto 2: Una de las fotos que me envió Carita cuando nos escribíamos, que sirvió para que Mojca contactara conmigo.
Foto 3: Carita en la actualidad. 

27 de febrero de 2015

MI COLECCIÓN DE DIABLOS

Hace unos días, al llegar a casa por la noche, me esperaba un paquete postal encima de mi escritorio. 

Como no es nada habitual para mí recibir paquetes (sin contar los que me da mi mujer cuando hago mal las camas) lo desenvolví con ilusión y  descubrí que me enviaban... ¡un diablo! 

Está hecho de ganchillo, es de un color rojo furioso, y  lo remitía Natty, diciéndome que lo había hecho ella misma para mi colección. ¡Qué grande!

Natty es una bloguera que hace tres años participó en el juego de esconder diablos por el mundo. Ella los escondió en Concepción, una ciudad al otro lado del planeta, ¡nada menos que en Chile! 
Así que al colocar mi nuevo diablo chileno junto con los demás, he visto que ya son diez mis queridos cornudos,  y creo que es hora de presentarlos todos juntos en sociedad.
Aquí van:

1) Este diablo metalizado fue el primero en llegar. Me lo envió mi amigo Peibol, bloguero de Santa Cruz de Tenerife, con el siguiente texto:
"Este personajillo es obra del artista canario César Manrique (cuyo segundo apellido era Cabrera, quizás de ahí venga alguna conexión infernal) 
Es el emblema del Parque Nacional de Timanfaya, en Lanzarote, y un símbolo representativo de la isla en general"

2) El coleguilla de la foto, con demasiado buen rollo para ser diablo, fue un regalo de "amigo invisible" en una cena navideña en el trabajo. Tiene tan buena fotogenia que lo contraté como protagonista en el video del quinto aniversario del blog. Diría que al carecer de sonrisa el primero, este la tiene doble.


3) Aquí no hay sonrisa, esto ya es toda una carcajada diabólica. Me encanta este abridor diablo que me envió mi querida Bichejo desde Madrid. No lo utilizo para abrir botellas porque entró de cabeza al feliz retiro de mi museo privado. Su ombligo, como veis,  es una incógnita.


4) A este diablillo enano lo llamo Vudú. Tiene un diminuto cascabel en la cabeza, dos retorcidos cuernecillos, pantalones de dos tallas menos  y un tridente de alambre muy molón. Me lo regaló Carmen, compañera de trabajo, que al verlo en un mercadillo, no sé bien por qué, se acordó de mí.


5) Este es otro de los miembros del club, sin duda el más cachondo y fogoso. Me lo regaló otra compañera, Mar, mi manchega favorita. Me dijo que le salió en un roscón de Reyes repleto de regalillos eróticos, y al ver que era un diablo con los cuernos muy bien puestos, no dudó en dármelo para la colección.


6) Era necesario que algún Pitufo dejara de ser azul-cielo para convertirse en algo mejor. He aquí a Pitufo Diablo, susurrando las más jugosas tentaciones en nuestros oídos. Otro regalo de Peibol, que me entregó en mano el día en que nos conocimos en Valencia. Para él llevé, haciendo un guiño a su blog,  otra miniatura,  "La oveja que da collejas


7) David, el hijo de mi compañera Mar, es un apasionado de la papiroflexia, el origami y cualquiera de las manualidades hechas con papel. Este Hellboy de cartulina es un regalo suyo para la colección.  Echad un vistazo a sus trabajos: Origami: El arte del papel.


8) Desde Aguadulce, Almería, mi amiga Montse me hizo llegar esta risueña diablesa, la única que he permitido que me roben,  pues Aitana se la llevó a su habitación nada más verla.

9) A medio camino entre el angelote rollizo y el vampiro loco, este llavero de madera también luce entre mi diabloteca. Me lo enviaba hace unos meses Peibol, pecador reincidente, desde Lanzarote. (Lapsus, me comunica que lo compró en Roma)


10) Y por fin, Nattiusko, mi diablo chileno, el último en llegar a esta familia de satanases y que parece estar contando a todos cómo fue su viaje en avión.


Antes de despedirme os vuelvo a dar las GRACIAS a todos por estos diablos. Todos ellos me son muy valiosos pues sé que me los regalasteis con ilusión y cariño, y con esa satisfacción los conservaré siempre.
Gracias también a todos los que habéis estado enviando fotos de diablos para el Museo del otro blog. Empezó como una idea arrebatada y ya vamos por 80 vitrinas!! 
(Podéis seguir enviándolas a mi correo, sin miedo)

Por mi parte solo añadir que si alguno de vosotros termina yendo al Infierno en vez de al Cielo (todo podría ser), que no se apure, solo tenéis que preguntar por mi y ya haré yo por haceros alguna rebaja en el sufrimiento eterno. Tengo descuentos, pases especiales, regulador de vapor en saunas, tarjetas VIP...