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28 de mayo de 2026

NO PREPARADO

Pascual llevaba varias horas estudiando.

Sobre la mesa se amontonaban libros abiertos, apuntes garabateados, bolas de papel arrugado y tres tazas con posos de café, como rotondas en un perfecto caos arquitectónico.

Impulsó la silla hacia atrás con los pies, abrió el cajón y revolvió entre los folios, lápices y cajas de grapas en busca de un analgésico. Dio con una pastilla suelta al fondo, sin blíster ni nombre, y se la llevó a la boca sin pensar.

Durante los siguientes minutos sintió un calor creciente que le subía por la nuca.

Entonces la mesa se inclinó hacia un lado.

Ocurrió de repente, como si una pata se hubiera quebrado de golpe, y Pascual sujetó todos los libros con ambas manos para que no cayeran. De improviso, la mesa fue volviendo a su horizontalidad.

«Tengo que descansar un poco», pensó.

Se echó sobre la cama y se quedó mirando al techo.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que su habitación era triangular, no cuadrada como siempre había pensado. De hecho, podía ver claramente, casi al alcance de la mano, las longitudes de los tres lados, “a”, “b” y “c”.

Parpadeó varias veces, pero las anotaciones en rojo sobre el techo seguían allí.

«¿Cuándo escribí todo eso?»

Tuvo intención de levantarse para mirar más de cerca unas ecuaciones que parecían latir sobre la pared, pero no consiguió incorporarse. Sin embargo, las piernas empezaron a flotar y se abrieron como una L, convirtiéndose en catetos. Pascual se apresuró a mover un brazo para trazar la hipotenusa. Arañaba el aire, pero no conseguía dibujarla.

Se concentró entonces para darse un impulso y logró rodar sobre la cama hasta caer al suelo.

Se hundió en agua espesa.

Flotaba y se hundía al mismo tiempo, sin llegar a entender si él era el responsable de cada ascenso y descenso o dependía de otras fuerzas.

«Igual al peso del agua que desplazo», pensó mientras daba una brazada hacia la silla.

Pero al tocarla se hundió de inmediato y las ondas empujaron a Pascual, desplazándolo hacia las profundidades nunca exploradas que había bajo la mesa.

¿Era realmente una mesa? No quedaba rastro de madera, sino una extensión de roca húmeda.

Viajó a través de una cueva profunda con un techo tan alto que se perdía en la oscuridad.

Cuando por fin se detuvo apareció un fuego que proyectaba sombras en la pared. Todo lo que ocurría fuera de su campo de visión se filtraba como formas borrosas.

Miró y tocó las cadenas que le rodeaban los tobillos. Intentó moverse, pero no consiguió salir del alcance de la luz. Lo único que veía con claridad eran sombras que pasaban ante él.

«¿Qué habrá más allá del fuego? ¿Y si hay algo que no alcanzo a ver?».

El fuego se apagó en el instante en que amanecía.  

 

El agua de la ducha lo despejó por completo, pero notaba un regusto a medicamento en la boca.

Pascual salió a la calle con la desagradable sensación de que no iba preparado para los exámenes.

Aun así, todos —Matemáticas, Física y Filosofía— le salieron mejor de lo que pensaba.

  


Dedicado especialmente a mi amiga Ángeles, mi antítesis luminosa.

Tal vez este Pascual sea el Pascualito de tus cuentos, 

pero no me atrevo a asegurarlo.



14 de enero de 2026

ARCHIVO CORRUP%TO

<reject> running this file may damage the device3005J.por lo que te decía, que me gusta hacer un poco el pavo durante las campanadas de Nochevieja. nadas de Nochevieja.

Poco antes de que empiecen, todos nos asignamos un número para decir en voz alta cuando suenan.

 “¡UNO!” y nos comemos la primera uva. “¡DOS!”... y así.

Este año, tras el UNO, yo exclamé ¡ACEITUNO!, y ya noté en las caras que se preparaban para alguna de mis PARidas.

—¡DOS!

—¡VAYA POR DIOS! —aquí ya empezó alguna risa.

—¡TRES!

—¿NO HAY ENTREMÉS?

—CUATRO.

—¡MENUDO TEATRO!

Y fue cuando llegamos al “¡NUEVE!” y grité “¡ME SE MUEVE!” que ni yo mismo pude continuar de la risa que nos entró.

Yo no sé si hago bien, por aquello de la suerte de comerse todas las uvas para empezar bien al año, pero empezarlo con risas tampoco está nada mal. <delete>

—¡SEIS!

—¡NO ME MIRÉIS!

C de CEMENTERI DE COTXES. Als afores de la ciutat, ia certa distància, vaig veure un desballestament que m'encaixava perfectament per a la tercera lletra. (vemos)

Este es un AUDIO de HERMANO FRAN:

«Me acaba de decir la mamá: Fran, ¿cómo se llama la actriz que hizo la de VICKY WALKMAN?  Y digo ¿¡Cómo!? Y ella: Sí, esa… VICKY WALKMAN… y yo me he muerto de risa cuando he sabido que quería decir PRETTY WOMAN».

I'm Carrie not-the-kind-of-girl-you'd-marry... That's me

María Sarmiento, la que se fue a ca… Error403

 ¡Ah, os cuento lo del perro!

Mis vecinos del tercero tienen un Rottweiler.  Siempre lo llevan atado y controlándolo porque es muy agresivo

C de CEMITÉRIO DE CARROS. Nos arredores da cidade, e à distância, vi um ferro-velho que se encaixava perfeitamente na terceira letra. 

El otro día bajaba yo en el ascensor con mi gorro de lana y cuando se abrió la puerta estaba la vecina con el perro.

Ella estaba tan tranquila sin imaginar que había alguien dentro del ascensor. El perro al verme, lo noté, se pegó un buen susto, y su reacción inmediata fue echárseme encima.

Me mordió en la muñeca y no se soltaba.

Por suerte llevaba yo un abrigo gordo que amortiguó algo. que amortiguó algo <reject>

Fueron segundos de mucho agobio porque el perro no se soltaba y la dueña se interpuso entre los dos intentando calmarlo.

 Cuando por fin se soltó exclamé ¡¡Joder, qué susto!!

Y me fui a la calle. Del susto no noté nada. Pero al rato empezó a dolerme.

Y cuando miré tenía un punto rojo que sangraba.

Así que fui a Urgencias. gencias. encias. cias.

Me la desinfectaron y pusieron una pomada antibacteriana.

No hizo falta vacuna del tétano porque ya me la pusieron en su día.

No quiero ni imaginar lo que debe ser que te ataque un perro así sin que lo detengan.

¡O que coja a un niño!

Imagino que la vecina se quedaría acojonada por si denuncio.

No lo voy a hacer porque no tengo ganas de malos rollos.

Pero odio a esos perracos locos  y que haya gente a la que le gusta tenerlos.  device3005J

 «No se puede completar la acción porque el archivo está corrupto.» llegó cuando Willem Einthoven, que trabajaba en Leiden (Países Bajos), descubrió el galvanómetro de cuerda, mucho más exacto que el galvanómetro capilar que usaba Waller.[4]​

«El infierno son los otros.» — Jean-Paul Sartre. Abrimos los sábados.

La instalación ha sido bloqueada por motivos de seguridad. dadiruges ed sovitom rop adaeuqolb odis ah nóicalatsni aL

¡ME SE MUEVE!

26 de febrero de 2025

TE VOY A DAR LA CHAPA

Javi corría en el recreo cuando de repente se le contrajo el rostro en una mueca  y, tras dar dos saltos a la pata coja, se sentó en el suelo. Las chicas que estaban cerca lo miraron entre sorprendidas y curiosas.

El profesor, que había estado observando desde lejos, se acercó enseguida.

—¿Estás bien? —preguntó, agachándose junto a él.

Javi asintió, pero sentía una punzada en el tobillo.

—Me he torcido el pie —dijo tímidamente.

El profesor no dudó ni un segundo y le quitó el zapato con rapidez para ver si podía ayudar.

Y ahí quedó al descubierto un agujero en el calcetín por el que le asomaba el dedo gordo como un espectador curioso.

Un par de chicas soltaron una risita y Javi, completamente rojo, desvió la mirada al suelo, deseando que se lo tragara la tierra.  El profesor, ajeno a la situación, continuó revisando el tobillo, mientras Javi se moría de vergüenza.

—Bueno, yo creo que no es nada grave —dijo el profesor, levantando la vista y viendo la cara del muchacho—. Luego te pones un calcetín nuevo, ¡y listo!



Ramiro se apartó un momento del grupo durante la pausa. El trabajo le había resultado insoportable todo el día, y necesitaba un respiro. Sacó un cigarrillo, miró a su alrededor para asegurarse de que nadie lo veía y lo encendió con rapidez. “Solo un minuto”, pensó.

Ni por un momento imaginó que don Toribio pudiera estar ese día en su despacho, observando a través de la persiana de lamas, y que había visto con claridad cómo un cigarro le humeaba entre los dedos.

Unos segundos después apareció ante él con cara de bulldog.

—¿Le parece que esto es profesional? —exclamó con esa mirada que helaba la sangre.

Ramiro tragó saliva, se le cayó el cigarro y lo aplastó con el pie.

—Era... Era sólo una calada, don Toribio. Para relajarme un poco. Es que hoy…

—¿Cuántas veces he dicho que está prohibidísimo fumar? —lo interrumpió, alzando la voz.

Ramiro intentó justificarse de nuevo, pero las palabras, como el humo, se le quedaron atrapadas en la garganta.

—Y además esta peste…   ¡Lávese las manos y que no lo vuelva a ver con un cigarro otra vez!

Cuando don Toribio se marchó, Ramiro recogió los restos del cigarro como si borrara la huella de un crimen y se dirigió al baño, rabioso por una bronca tan desproporcionada.



Nico está sentado en la mesa de la cocina, mirando con cara de asco el plato que tiene frente a él.

—No sé cómo puedes comer esto —dice, escarbando con el tenedor la mezcla de arroz, salsa de tomate y los restos de algo no identificado.

—Es lo que hay —responde Ernesto sin levantar la vista de su móvil—. Si no te gusta, hazte otra cosa.

—¡No es eso! Es que todos los días haces lo mismo. ¡Comida basura!

Ernesto se encoge de hombros, sin inmutarse.

—Mañana puedo hacer espaguetis a la boloñesa si quieres.

—¿En serio? ¡Eso suena genial!

Ernesto lo mira de reojo, levantando una ceja.

—Pero para eso necesito más pasta.

—¿Más pasta? —pregunta Nico.

—Literalmente, señor marqués —dice Ernesto con tono sarcástico—. No puedo hacer espaguetis con lo que hay en la nevera. Si quieres comer bien, tienes que poner más dinero en el bote. Es lo que acordamos.

—¡Qué poco enrollao eres, Ernestico! ¡Y qué mala vida me das!



Si en algo había acuerdo unánime era en el hecho de que Joanna McGregor tenía una belleza impecable, casi divina, una reencarnación de diosa griega.  Otro aspecto no tan admirable era su evidente obsesión con la imagen. Cada aparición pública era una exhibición de poses ensayadas y el lucimiento programado de un vestuario a la última moda. Se decía que no era capaz de salir a la calle sin una generosa capa de maquillaje o sin que el cabello estuviera perfectamente peinado.

Pero cuando le ofrecieron el papel de una enferma terminal, sorprendió a todos. Aceptó sin reservas, sin pedir retoques de imagen, ni condiciones. En el tercer día de rodaje, los técnicos la miraban asombrados cuando ella, sin dudar ni un instante, se sentó en la silla para que le raparan la cabeza al cero.

Los fotógrafos, que antes la habían seguido por su rostro perfecto, ahora captaban la piel sin maquillaje, el semblante demacrado, los ojos hinchados… Y a Joanna McGregor no le importaba lo más mínimo.

—¿Por qué aceptaste este papel? —le preguntó un periodista al final del rodaje.

Joanna le sonrió levemente.

—Porque me cansé de actuar para que la gente viera en mí a una diva. He preferido mostrar a la mujer que realmente quiero ser y lo que soy capaz de dar.



Arturo espera apoyado en el carrito del bebé bajo la sombra de un árbol frente al supermercado. Ha preferido no entrar por si el pequeño se despertara y empezara a llorar, así que se ha quedado fuera, distraído, viendo a la gente pasar.

Montse sale del supermercado con la bolsa en la mano y un suspiro de alivio.

—Ya lo tengo todo —dice, acercándose con paso rápido— Vamos para casa.

Arturo la mira, satisfecho, y empieza a andar.

Pero Montse se detiene de repente y revisa la lista.

—¡Ay, Arturo! —exclama— ¡La sal!

Él se queda mirándola sin decir nada y ella pone su cara de corderito bueno.

—Venga, cari…



 

14 de noviembre de 2024

EL DÍA EN QUE MURIÓ EL ORO

 


El día en que el Oro murió, sus amigos se reunieron en el velatorio.


LA PLATA: (llorando) Ag, Ag… ¡El pobre...! Tan sólo dijo Au, Au… y se nos fue.

EL TITANIO: Estoy hundido.

EL HIERRO: Tened Fe. Ahora brilla en el cielo.

EL ALUMINIO: Al… alguien quiere té o café?

EL SILICIO: Yo Sí.

EL NIQUEL: Ni té ni café, gracias.

EL SODIO: Yo tampoco quiero Na.

EL OXÍGENO: Abrid las ventanas. Está esto muy cargado.

EL PLOMO: Sí, muy pesado.

EL AZUFRE: Sssssss, bajad la voz!

EL YODO: I los demás lo saben?

EL RADIO: Ya lo he retransmitido a todos.

EL HELIO: He venido yo el primero.

EL FRANCIO: Yo me enteré en Paris.

EL GERMANIO: Y yo en Berlín.

EL BROMO: Brrrrrr. ¡Cerrad ya la ventana!

EL IDRÓGENO: Con las prisas me he dejado la H en casa.

EL FLUOR: Y yo el cepillo de dientes.

EL BARIO: Ba, eso no es importante.

EL MERCURIO: ¿No hace mucho calor aquí?

EL NEON: ¡Encended las luces!

EL OSMIO: ¿Os queréis callar?

Lástima que cuando llegó Don WOLFRAMIO, el notario, para hablar de la herencia, se alteraron todos tanto que la reacción fue espantosa.

¡Menudos elementos!

***

Nota

Escribí este texto en el año 2008. 

Lo he rescatado de la entrada ANTE LA CRISIS... RISAS

28 de junio de 2024

DAME UN TITULAR

 Ahora que estamos sumergidos en plena EUROCOPA de fútbol no quedará muy fuera de juego esta entrada.

Se trata de una selección de titulares extraída de una libreta que escribí a finales de los años 90 y a la que puse por nombre "MARCADORES Y PORTADAS" (con toda la intención, pues empezaba por MARCA y acababa en AS, los dos famosos periódicos deportivos)

La idea era escribir una serie de titulares que jamás existieron pero que podían haber aparecido en portada si de mí hubiera dependido tal decisión.

En los años 90, es decir, anteayer, (un momento, ¿anteayer?... bueno, mejor no sacar cuentas) yo era muy futbolero, (nada que ver con lo poco que me atrae hoy ese mundo) y seguía con interés todo lo relacionado con el Real Madrid. A lo que siempre he sido muy aficionado es a los juegos de palabras y por eso, cuando el madridista Raúl metía cuatro goles yo imaginaba el titular: TETRAÚL. (Pues sí, con tan poca cosa me divertía)

Y en esa línea, ahí van algunos más.

  • Imaginemos que el Athletic de Bilbao vence al Real Madrid ¿Qué podríamos encontrar el lunes en portada?

LOS LEONES LE PLANTAN CARA A LA CIBELES



  • El Salamanca juega un partido soso y aburrido. Para colmo de males expulsan a un jugador. Es fácil:

SIN SAL Y MANCA

  • Un partido que transcurre sin goles. Es necesario ganar pero el encuentro no varía del empate a cero. En el minuto 90 Hierro marca. ¡Menudo titular!:

HIERRO ROMPE EL A-CERO



  • El madridista Víctor mete un decisivo gol que hace ganar a su equipo:

VICTOR Y VICTORIA



Reconozco que el titular que sigue es de lo más rebuscado. John Benjamin Toshack, míster del Real Madrid, queda muy disgustado cuando su equipo pierde en Ginebra. 



Tiene su gracia que de tan pocas palabras salga tanto líquido:

JB VINO DE GINEBRA CON MAL CAFÉ




  • Va un equipo cualquiera, muy confiado por llevar una buena racha, hasta que se enfrenta a Las Palmas y pierde. Titular:

BOFETÓN CON LAS PALMAS

  • El Barça necesita ganar y sumar puntos, pero no lo consigue. A Luis Enrique le hacen una entrada durísima y le dan tres puntos en la pierna. Titular del lunes:

PUNTOS QUE NO PUNTÚAN

  • El Villarreal juega para no descender a Segunda División. Con un sobreesfuerzo lo consigue. Un acertado titular:

EL SUBMARINO AMARILLO SALE A FLOTE



  • Christian Karembeu pudo ser del Barça, pero finalmente fichó por el Madrid. El titular podría ser toda una paradoja:

KAREMBEU ES BLANCO



  • No ha sido nunca un titular, sí un chiste, pero imaginémoslo como portada deportiva. Juega el Levante contra Las Palmas. El árbitro es nefasto y perjudica a ambos:

                    Levante Las Palmas

                                   ¡¡ESTO ES UN ATRACO!!

  • El Osasuna gana un mítico partido que le permite subir a Primera División gracias a un gol de Señor. Ahí va la portada:

Bendito lo que viene en nombre de Señor

OSASUNA EN EL CIELO


28 de marzo de 2024

PON UN ROBOT EN TU VIDA

 Sin duda el origen de la vida es uno de los grandes misterios de la misma que muchos científicos han estado tratando de comprender durante toda su ídem.

Sin embargo, el otro día yo mismo fui capaz de crear vida mientras ordenaba la caja de herramientas.

Así de simple.

Dos arandelas estaban casualmente posadas sobre un conector de mangueras y vi claramente unos ojos que me decían: “Sé que me has visto como yo a ti. Anda, haz algo bonito conmigo y déjame que entre en tu vida”

Me enterneció esa mirada y un repentino interés me impulsó a terminar ese prototipo de androide que había estado durmiendo allí dentro sin yo saberlo.

Os presento a Punky 16.

Se llama Punky por su peinado, realizado con 6 tornillos. Y el 16 es el número de piezas con las que está hecho.

Me costó mucho que mantuviera el equilibrio (algo normal en todo neonato) hasta que pude solucionarlo poniéndole unos zapatos muy baratos: dos monedas de céntimo.

Estoy contento con el resultado; Punky 16 es un robotillo entrañable que luce contento allá donde lo coloque.

Me gusta imaginar que en un futuro más o menos próximo pueda añadirle un chip de inteligencia artificial para poder hablar con él.

Como si lo viera…

-Punky, dime la lista de los reyes godos.

-Claro, JuanRa, ahí va: Alarico, Ataúlfo, Sigérico, Walia, Teodorico…

 

No, no ¡un momento!, puestos a imaginar, el chip será de verdadera inteligencia.

-Punky, dime la lista de los reyes godos.

-Te permito la familiaridad de llamarme Punky, pero sabes que mi nombre es Punky 16.

-Por supuesto, por supuesto.

-¿Y te interesa de verdad que te diga la lista de los reyes godos o lo haces por comprobar que funciono bien? Porque demasiado aleatoria y caprichosa veo yo esa pregunta.

-Bueno, lo reconozco, me aburro y quiero preguntarte cosas.

-En ese caso, accedo: Alarico, Ataúlfo, Sigérico, Walia, Teodorico…

-Perfecto, Punky 16. Ahora me gustaría escuchar “In the army now

-¿La versión de Status Quo? ¿O prefieres que la interprete yo a mi estilo?

-¡Pero cómo! ¿Serías capaz de algo así?

-La duda ofende, JuanRa. Escucha…

 

Y Punky 16 resultará ser un músico excelente.

 

-Oye, Punky 16, ¿cómo se llamaba el libro que…

- El laberinto de las arandelas.

-¿¿Cómo has sabido lo que te iba a preguntar??

-Porque te conozco como si te hubiera parido.

 

Ahora que lo pienso, no sé si sería tan atractivo que fuera tan inteligente. A ver si al final le iba a coger miedo…

De momento me lo quedo así, callado y con esa carilla de saber más que los ratones coloraos.

O que los engranajes dentaos, que le va mejor.


 

29 de febrero de 2024

UN CUENTECILLO REPELENTE

 


—Papi, ¿por qué no me cuentas de nuevo el cuento con el que me sueles deleitar?

—¿El del pequeño ánade antiestético?

 —No, el de la Cicadidae y la Formicidae.

-Ah, la insigne fábula. De acuerdo; procedo entonces. Era la estación estival, durante la cual las condiciones climáticas propiciaban la actividad intensiva de los artrópodos. Y en ese hábitat compartido, la Cigarra y la Hormiga se encontraban...

—Pero, papi, no las menciones como Cigarra y Hormiga. Yo prefiero la Cicadidae y la Formicidae.

—Mas de sobra sabes que también tienen sus nombres vulgares, ¿verdad?

—Afirmativo. Y sé que a las cigarras también se las conoce como chicharras, chiquilichis, cocoras, coyoyos, tococos, campaneros y totorrones.

—Me congratula saber que no lo has olvidado.

—Reanuda el relato.

—Prosigo, pues. La Cicadidae se dedicaba a la emisión de sonidos a través de su aparato estridulatorio, generando patrones acústicos que cumplían funciones comunicativas y reproductivas. Mientras tanto, la Formicidae, en este caso taxonómicamente asignada al género Camponotus, se entregaba diligente a la recolección y almacenamiento de recursos, desplegando comportamientos sociales altamente organizados.

—Cuán dispares sus actividades, ¿verdad, papi?

—Así es. La laboriosidad y disciplina de las Camponotus se manifestaba en la construcción y mantenimiento de complejas estructuras en el subsuelo, así como en la búsqueda eficiente de fuentes alimenticias.

En el transcurso de la estación cálida, la Cicadidae, seducida por la melodía de su propia creación y confiando en la abundancia estacional, optó por desatender la provisión de recursos para el futuro. Mientras tanto, la Formicidae, abocada a una planificación meticulosa y una gestión prudente de sus actividades, dedicó tiempo y energía al acopio de alimentos y la fortificación del nido. Ni que decir tiene que la Cicadidae, en su éxtasis musical, menospreciaba las labores cotidianas de su atareada compañera.

—Papi, ¿por qué te has referido con anterioridad a la Formicidae como Camponotus? Podría tratarse también de una Solenopsis. ¿O me engaño?

—No andas desencaminado, hijo mío, aunque las Solenopsis son las hormigas coloradas u hormigas de fuego, un género de hormigas picadoras, y en mi opinión tal condición no parece encajar en las bondades de un cuento para niños.

—Comprendo. Puedes proseguir.

—A medida que los días avanzaban y la estación estival llegaba a su fin, las circunstancias tomaron un giro inesperado. Las condiciones climáticas cambiaron, dando paso a una estación fría y desafiante. La Cicadidae, desprovista de reservas sustanciales, se encontró en una situación precaria, incapaz de obtener recursos para su subsistencia inmediata.

 En contraste, la Formicidae, previsora y metódica, contaba con reservas significativas que le permitieron afrontar sin contratiempos los desafíos impuestos por la temporada invernal. Su diligencia y planificación fueron la clave para superar las previstas adversidades.

—Ahora es cuando llega el dramático desenlace, ¿verdad, papi?

—Efectivamente. El insecto cantor había ignorado siempre las miradas juiciosas y los sabios consejos del social himenóptero y ahora desfallecía de hipotermia e inanición. 

“Camponotita de mi vida”, le decía suplicando cobijo y sustento, “¡Ayúdame a no sucumbir!” “Ah, insensata musiquera…

—Jajajaja ¡Musiquera! ¡Qué palabra tan vulgar!

—Ah, insensata musiquera —respondía la otra sin compasión desde su refugio subterráneo—, convencida estabas de que el ritmo estridente de tus cantos sería suficiente para sobrevivir. Ya ves que la planificación y el trabajo duro tienen una gratificante recompensa cuando el invierno nos sorprende.

—¿Sabes, papi? Me ha entrado hambre.

—¿Vamos a la biblioteca entonces?

—¡Sí, con presteza!

—¿Qué cenaste anoche?

—Los primeros capítulos de un ensayo de semántica contrastada. Y de postre unos poemas de Garcilaso.

—¡Admirable elección!  Yo me quedé plenamente satisfecho con el Naturalis Historia.

—¡Léxicos, papi! ¡Qué apetito voraz me invade!

28 de enero de 2024

MICROLENTEJAS

Yo no soy.

Yo no existo.

Por eso no me aparezco.

Los demás fantasmas dicen que soy un inútil,

pero cada uno es como es.

O sea, como no es.


M*I*C*R*O*L*E*N*T*E*J*A*S


¿Qué te parece si yo salgo de mi casa y tú de la tuya y nos encontramos en el camino? ¡VENGA! ¡VENGA! ¿camino el en encontramos nos y tuya la de tú y casa mi de salgo yo si parece te Qué?


M*I*C*R*O*L*E*N*T*E*J*A*S


Las sirenas se presentaron al concurso de canto. 

En el jurado de la gran final estaba Ulises.

Ganó la afónica.


M*I*C*R*O*L*E*N*T*E*J*A*S


El pistolero desenfundó primero.

El astronauta salió disparado por el espacio.


M*I*C*R*O*L*E*N*T*E*J*A*S


Era un coto de caza libre de zarzas, con agua en los pozos.

Se dejaba volar a las garzas, se abatía con gozo a los corzos.


M*I*C*R*O*L*E*N*T*E*J*A*S

 

—Si supieras qué sueño tengo…

—¿Qué sueño tienes?

—…

(¿En serio se ha dormido?)


M*I*C*R*O*L*E*N*T*E*J*A*S


—¡Qué vieja eres! —le dijo la mariposa a la tortuga.

—Eso no me lo dices dentro de unos días.

—¿Crees que no me atreveré?

—Ni siquiera serás capaz.


M*I*C*R*O*L*E*N*T*E*J*A*S


Todas las entradas se agotaron pronto.

Las salidas estaban más en forma.


M*I*C*R*O*L*E*N*T*E*J*A*S


SE VENDE CESTA DE LA COMPRA.


M*I*C*R*O*L*E*N*T*E*J*A*S


Fue un descuido muy breve en el que la gravedad quedó sin vigilancia.

Aquel fue el momento que esperaba la luna para escapar.


14 de diciembre de 2022

POM POM


 El presentador  se acerca al micrófono y antes de empezar a hablar le da dos golpes con el dedo. POM POM.

Como me temía, se está enrollando mucho, así que me espero a contarles lo importante y les ahorro una lectura tediosa.
...

Sí, parece que viene ahora.

«En la modalidad de “micronovela”... el ganador es…- está sacando una pequeña cartulina blanca de un sobre dorado- ... ¡la ganadora  es Marta Fergó, con “Un domingo infinito”!»

Los asistentes aplauden y desde el fondo de la sala se escuchan gritos agudos. Amigas, seguramente. 
Marta resulta ser una chica muy joven con una abundante cabellera rojiza que parece cobrar vida cuando sube los tres escalones hacia el escenario.

A uno de los asistentes empiezan a sudarle las manos y se las seca en el pantalón. Si pudiéramos decirle “Qué tal, Toni, ¿nervioso?”, diría que no, que hace calor, pero ya les digo yo que no es eso. Sí está nervioso, y además bastante turbado ante la gloriosa ascensión de Marta al atril. La ve desenvolverse con esa graciosa naturalidad al expresar sus agradecimientos, y esa forma de mover las manos como si moldeara el aire que la rodea lo tiene completamente cautivado. Pero no atiende a nada de lo que sale de su boca. No puede.

La diosa pelirroja desciende a su lugar de origen, otra vez entre aplausos, y el presentador, con la sonrisa en cuarto creciente,  muestra al público otro sobre dorado.

«En la modalidad de “macrocuento”... el ganador es… ¡Antonio Coloma, por “El gato con botox”!»

Idénticos aplausos que la primera vez, aunque sin alboroto en el patio de butacas.
Cesan los aplausos y nadie se ha puesto en pie.
¿Qué ocurre? ¿No ha venido Antonio Coloma? 
Ah, sí, alguien se levanta. Parece que estaba en la inopia. 
¡Anda, pero si es Toni! ¡Nuestro Toni, el de los nervios!

De sobra sé que no les descubro nada nuevo, que lo habían supuesto de inmediato, pero me juego mi estilográfica favorita a que no sospechan lo que viene a continuación. Además estoy seguro de que les va a sorprender.

La maravillosa sonrisa de Marta cuando miraba a Antonio en el escenario hizo que éste  balbuceara más de lo habitual en él. No la había visto nunca y sin embargo ella parecía estar tan contenta como si el premio fuera para un amigo cercano. También es cierto que  pellizcó un poco su amor propio el percibir alguna risita contenida cada vez que él titubeaba, por lo que minutos después, cuando ambos se felicitaban, se armó de valor y la invitó a una cerveza.

No hicieron falta muchas invitaciones posteriores para que se hicieran novios.

Hoy se cumplen cinco años de aquella entrega de premios y vuelvo a estar en la misma sala. 
Y no, no he acabado con las sorpresas.

Presenté algo a concurso y soy uno de los candidatos a recibir un premio. 
Nada, una tontería, no vayan a creer, pero me hace ilusión porque está dedicada al pequeño Toni Coloma Fergó, mi ahijado.

El presentador no es el mismo de entonces pero hay cosas que nunca cambian. Antes de empezar a hablar, ya saben… POM POM.
...

Les dejo, que ya viene lo importante…

—En la modalidad de “Diario de amor por entregas” el ganador es...

15 de noviembre de 2022

MONTONCITOS BAJO LA ALFOMBRA

 A veces duermo tan profundamente que despierto empapado en petróleo.

 

***

 ¿Te imaginas qué bonito sería tener un novio astronauta?

 Saber que puede ir a Marte y venir a amarte...

 

 ***

  "Mamá, léenos otra vez ese cuento del príncipe y la princesa".

 "Había una vez..."

 "Pero sáltate el final, ¿eh? —dijeron las pequeñas perdices—, que nos da miedo."

 

***

 El dueño de la tienda de robots está que echa chispas.


—¡Llevo tres semanas sin venderos ni a uno solo!

Es que somos de una gama inferior.

¡Tonterías, a partir de ahora tenéis que poneros las pilas!

 

 ***

 "¿Cuál es el verbo?"

 "Corrían"

 "Muy bien, ¿y qué es "velozmente"?"

 "Mmm, ¿el adverbio?"

 "Eso es. ¿Y qué son "Juan" y "perro"?"

 "Son... son... ¡No me acuerdo!"

 "¡Sustantivos!"

 "¡Ayyy, es que soy muy malo para los nombres!"

 

***

 Los humanos los llaman eclipses.

 Pero no son más que cortes técnicos para cambiar bombillas.

 

 ***

 

Nunca se percató nadie de que aquel retrato de la doncella era tan realista que cuando un hombre joven lo admiraba se intensificaban sus carmesíes.

 

 ***

 Aunque parezca mentira en el infierno no funciona el agua caliente.

 Lo pasas fatal en la ducha.

 

 ***

 Cuando empecé a estudiar música no le encontraba ningún aliciente. Tanto solfeo, tanto solfeo...

Hasta que llegó lunabella.

 

***

 (Dos loros en una jaula)

 "Oye, ¿tú entiendes lo que dices?"

 "Lorito guapo..., lorito guapo..."

 "Vale. Me temo que soy un prodigio."

 

 ***

  —Y díganos, señor Descartes, ¿ha viajado usted mucho?

 —A ver, que pienso... Lugo Egipto.                                                                                                       

        ***         

 Soñó que se iba a la cama sin cenar siquiera, y que se desvestía muy despacio y muy cansado porque trabajaba muchas horas al día, y que en el autobús de vuelta a casa había estado pensando en todos los papeles que su jefe le dejaba encima de la mesa cada tarde desde que llegaba temprano tras comer en aquel bar de los filetes empanados que no sabían a nada, y que tendría que dejar el trabajo de la mañana al que debía acudir tan temprano que a veces se dormía y soñaba.

Soñaba que se iba a la cama sin cenar siquiera, y que se desvestía muy despacio y muy cansado...