11 de marzo de 2011

A VECES LLEGAN FOTOS...

Aparecieron en mi correo la semana pasada un par de sorpresas muy agradables.
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Dos personas distintas y de lugares distantes entre sí, me enviaban casi al mismo tiempo dos fotografías que, al aparecer sobre mi pantalla, me trajeron de golpe nítidos recuerdos de mi niñez.
Casualmente, (me encantan las casualidades) venían a mostrar un mismo lugar estrechamente relacionado con mi pasado colegial.
Las dos me hicieron sonreír ampliamente (y suspirar pensando en el mucho tiempo que ha transcurrido)
Por un lado, Isabel, me enviaba desde Asturias una antigua postal de la Plaza Castelar de Elda, que acababa de encontrar en el fondo de un cajón en casa de su padre, a donde había ido "a rescatar tesoros".
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Me resulta tremendamente gratificante la historia de Isabel y mi blog.
Lo descubrió por azar a principios del año pasado. Alguna entrada leyó relacionada con Elda -lugar en el que había veraneado varios años con sus padres siendo una niña- que la impulsó a guardarla para echarle posteriormente un vistazo cuando tuviera tiempo. Lo que ocurrió después es una de esas cosas que le colman a uno de satisfacción.
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Isabel empezó a leer y leer, y se sintió tan identificada con las historias y los lugares de los que yo hablaba, que no se resistió a escribirme un entusiasta correo para decirme que me había descubierto y que llevaba "horas" sumergida en la lectura.
"Tu blog me ha despertado un montón de recuerdos de infancia que me han hecho feliz", me dijo, haciéndome tremendamente feliz a mí también.
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Esta foto, que debe tener más de 40 años, (tal vez no habíamos nacido ninguno de los dos cuando se tomó) le traía a Isabel recuerdos de los tiempos en los que iba con sus padres "a dar un paseíto por allí y a tomar luego unos granizados de limón".
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A mí me trae muchos más.
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Porque esta plaza fue durante muchos años el privilegiado recreo de mi colegio, que estaba en la calle Joaquín Coronel. ¿Veis en el extremo izquierdo de la fotografía una casa con dos ventanas azules? Esa es la calle, y a menos de 100 metros de esa casa estaba el Colegio Lloret, que tenía un patio tan pequeño que la mayoría de las veces los profesores preferían traernos aquí en la hora de esparcimiento.
Aquí nos comíamos el bocadillo que traíamos de casa, o la torta de sal o azúcar de la Panadería de Lozano (que estaban tan buenas como su hija).
Aquí jugábamos a las canicas, o cambiábamos cromos o hacíamos el cabra.
Aquí le compré una calculadora molona a un compañero que necesitaba dinero y me la vendía. Entonces una calculadora nos parecía el no va más de la tecnología. Recuerdo que me echó en cara el que se la pagara con monedas húmedas y ennegrecidas que yo había sacado de mi hucha esa misma mañana. Como la hucha era un pez de plástico, a veces había jugado con él en la bañera y las monedas salieron... de aquella manera.
Podría señalar el lugar exacto donde se hizo la transacción.
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El parque es enorme, pero a pesar de ello, cada grupo tenía su lugar predilecto y era raro que cambiáramos de posición, salvo si nos daba por correr o perseguirnos jugando a ser personajes de La guerra de las galaxias o ladrones y policías a lo Starsky y Hutch.
Con el paso de los años y los cursos, las aficiones fueron cambiando, como es natural.
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Pero pese a que la mayoría de los recuerdos son de la etapa escolar, atesoro uno en particular que no sé por qué fue el primero en venirme a la cabeza cuando vi la foto.
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Recuerdo que una mañana de domingo mi abuela Paquita me peinó y repeinó con mucha agua de colonia, como a ella le gustaba (qué segundos de agonía entre vapores perfumados) y me trajo aquí muy decidida.
Me encontré con que había un montón de mesas blancas plegables por toda la plaza. Entonces me explicó que me había inscrito en un concurso de dibujo, pues le hacía ilusión que su nieto participara. Yo debía ser muy pequeño porque no vino conmigo mi hermano, que luego resultó ser el dibujante nato de la familia.
Ni siquiera me dio tiempo a pensar que yo no sabía dibujar pues inmediatamente me sentaron ante una de aquellas mesas, con lápiz, borrador, colores y folio en blanco sobre ella y me pidieron que plasmara en el papel el rincón de la Plaza que prefiriera.
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- ¿Por qué no pintas la estatua? – me propuso mi abuela.
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Pero yo levanté la vista para mirar a Castelar subido en aquella columna con el brazo en alto, como dando un discurso silencioso a la muchedumbre, y decliné la oferta. Aquello era muy difícil.
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Me decanté por dibujar un banco, una fuente y unos pajarillos picoteando migas de pan. De vez en cuando alzaba la vista del papel para curiosear en los dibujos de los niños que me rodeaban. Algunos sí se habían atrevido a inmortalizar al orador de la columna y aún tengo la imagen de uno que estaba quedando realmente bien.
Cuando terminé y vi el resultado final del mío, recuerdo que no me gustó en absoluto, pero mi abuela me lo tomó de las manos para exclamar:
- ¡Precioso, hijo, lo has hecho precioso!
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Ni que decir tiene que no gané premio alguno, aunque sí me dieron algún detalle relacionado con material escolar, pero era algo que entregaron a todos aquellos niños por participar.
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Hoy, desde la enorme distancia que me separa de aquel día, me emociona recordar a mi abuela, sentada satisfecha a mi lado, mirándome dibujar durante todo el tiempo que estuve concentrado en mi trabajo.
Cuánto ha llovido.
Daría cualquier cosa por volver a revivir aquella mañana de domingo con ella.
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Paralelamente, mi amigo Txema, me enviaba otra foto que había descubierto en internet.
Txema es vecino y amigo desde la infancia. Hemos crecido a la par, montados en nuestras bicicletas, haciendo excursiones, espiando por la ventana de una vecina cuando se desnudaba para acostarse, yéndonos de viaje con padres primero y solos después...
Para Txema era sagrado oir en la radio las crónicas de deportes, sobre todo las de José María García, lo que para mí fue siempre un rollo soporífero. Hoy es periodista deportivo, aquello que siempre soñó.
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De pequeños empezamos en el mismo colegio, pero Txema se cambió pronto a otro y siempre nos hemos "peleado" al defender el de cada cual como el mejor, por eso, cuando descubrió esta foto me la envió añadiendo una nota: Te va a gustar.
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Y tanto que me gustó. Imaginad la impresión que me produjo volver a ver de golpe a mis tres profesores del cole sentados juntos en la cafetería de aquella plaza, en alguno de aquellos recreos. Y verles tal y como yo les recuerdo hoy, con la perspectiva del niño de entonces.
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Ahí están, como si no hubiera pasado el tiempo, de izquierda a derecha: Don Antonio, Don Paco, ya fallecido, y Don Tomás.
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Todavía si les encontrara hoy, no podría quitarles ese Don con que les tratábamos. De igual forma que seguiría llamando Señorita a la única profesora que falta en la foto, la Señorita Lola, que fue nuestra maestra en 3º, 4º y 5º de EGB.
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En 6º lo fue Don Paco, que era todo un revolucionario para la época, vistiendo siempre informal con vaqueros y camisa desabrochada, y mucho más liberal que el resto. Nosotros le llamábamos Sandokan, por la barba. Qué pocas veces se quitó esas enormes gafas de sol que le caracterizaban.
Era un fumador compulsivo y aquello agravó fatalmente su salud.
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Don Tomás fue nuestro tutor en 7º. Era bastante ameno dando sus clases de Historia, pero no había cosa que más le crispara que alguien le desconcentrara mientras explicaba las lecciones. Si eso ocurría se levantaba tranquilamente de su mesa y sin dejar de exponer el tema que tuviéramos entre manos se acercaba al punto de donde venía el cuchicheo, agarraba del pelo al infractor le daba unas catorce vueltas a la cabeza tirándole de los cabellos y volvía a su sitio.
No se volvía a escuchar ni el vuelo de una mosca.
Recuerdo cómo mirábamos de reojo al afectado en cuestión, que se sacudía, con lágrimas en los ojos, los pelos arrancados.
Es un pena que recuerde tan pocas cosas de él y que sean estas escenas la que han sobrevivido en mi memoria.
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Y en el último curso, antes de marcharnos al Instituto, Don Antonio, el más serio de los tres y al mismo tiempo el más divertido.
De Don Antonio recuerdo sus lecciones de Literatura:
"Escriban: Don Jacinto Benavente, escritor del siglo veinte... jeje"
...sus expresiones: "Nenico, o te callas o te suelto un soplamocos..."
...sus paridas: "Azucena, en tu casa te dirán por la noche: "Azu, cena", ¿verdad?"
Pero sobre todo su forma de hacernos reír contándonos sus chascarrillos con un amigo – nunca supimos si real o imaginario- que él llamaba "mi amigo Sarasate".
- Hoy me he encontrado en la calle con mi amigo Sarasate - decía. Y toda la clase, sólo con eso, empezabamos a reír.
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Y por encima de todo, de Don Antonio recuerdo algo que conté en una de las primeras entradas que escribí en el blog, sobre aquellas veces en que de repente me preguntaba: "Cabrera, ¿eres feliz?"
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Isabel, Txema, un millón de gracias por estas fotos. Espero que sigamos en contacto muchos años más, compartiendo recuerdos y todos los momentos de felicidad posibles.
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El blog de Isabel: http://micasaestucasa-isabel.blogspot.com/
El blog de Txema: http://txema-rico.blogspot.com/

27 comentarios:

Lillu dijo...

Los recuerdos de la época del cole siempre son súper tiernos, aunque en su momento fueran regañinas o peleas de críos :D Yo he recuperado hace poquito la amistad con un par de niños del colegio, de cuando tenía 11 ó 12 años, gracias a Facebook, y me ha invadido la nostalgia totalmente :)

saluditos

Anónimo dijo...

Tomas: De donde a sacado esa foto Txema...... Quiero saberloo...!!!!!

Txema Rico dijo...

Me alegro haberte hecho sentir tantas cosas buenas al recibo de esa peculiar foto del triunvirato sentados a una mesa en el mítico bar de la mítica Plaza Castelar. Poco más que añadir a tus comentarios...nostalgia, nostalgia y mucha nostalgia...Cualquier tiempo pasado fué mejor?
Un abrazo amigo...

P.D. Era ( y es) Panadería Lozano. La de Soriano estaba (y creo que sigue estando) un poquet més amunt, enfrente de la tienda de Rosarito...

Ana dijo...

Que buena entrada, me ha encantado leerte, jaja, cuentas las cosas de una manera que llegan mucho, y que hacen que una de cierta forma se sienta identificada, es como regresar a otros tiempos, de niñez, inocencia, de recuerdos... ternura. ¡Que abuela orgullosa de su nieto! Pero las abuelas son así, ¿eh?
Es verdad lo de la calculadora, era lo mas de lo mas, igual que el reloj casio con mil historias.
Que pena que no seas guionista, me parece que los de "Cuéntame" se rifarían por ti, jeje, me imagino a Carlitos viviendo las mismas peripecias que tú, jaja.
Un beso
:)

JuanRa Diablo dijo...

Lillu:

Para esas cosas reconozco que Facebook es único. Cuánta gente me ha comentado ya de alegrías por reencuetros con antiguos compañeros desde que se abrió una cuenta.
¡Disfrútalo! :)

Tomás:

¡¡Y yo!! Haremos turno de preguntas y respuestas en Next Panxa.

Txema Rico:

Pues yo sacaré el positivismo que me suelo guardar en los bolsillos para decir que muchos tiempos pasados fueron de puta madre, pero también los hay hoy y hay cientos por llegar.
Lo que me jode es que el progreso vaya mejorando muchas cosas y al mismo tiempo destruyendo la esencia de tanto bueno que conocimos.

PD. ¡Claro! ¡Lozano y no Soriano! ¡Los anos me han confundido, pardiez! :D
Ya lo he corregido. Gracias.

Ana:

Jejeje, no creo que fuera bien recibido el diablo en los platós de TV, ni aunque me acompañara mi abuela XD
Muchas gracias Ana, y me alegro de que te sientas identificada. Pero tú naciste anteayer, ¿no? ¿O ese gatito lindo tiene ya sus siete vidas? :P

Isabel-isaormaza dijo...

¡Que ilusión me ha hecho! Hasta me he sentido un poco importante jeje. ¡Y que recuerdos! Los veranos en Elda era como un viaje a otro mundo ¡tan distintos a los veranos asturianos! Me encantaba ir al mercado y descubrir los nombres tan graciosos que tenía todo por alli. ¡Bajocas, por Dios! ¡Con lo fácil que es decir judías verdes! Sois geniales, de verdad... Y luego a la panadería a comprar "tapones". ¿Hay magdalenas más grandes en el mundo-mundial? Elda es otro mundo :D

H@n dijo...

Me ha recordad a mi época en el pueblo, y las fotos viejas de la familia de mi madre y las tertulias infinitas donde contaban historias sobre cada una de las fotos. Adoro esos momentos ^^

Oirte a ti, es ya como oir a alguien de la familia, me encantan las viejas hostirias llenas de viejos y entrañables recuerdos.

Yo también llamaba Don y Doña a todos los profesores, y les hablábamos de usted siempre! De hecho, aún tengo la costumbre, y algunos profesores se enfada porque les hace sentirse viejos =P

Ripley dijo...

efectivamente, en nuestras clases los profesores fumaban...delante de nuestras narices lo recuerdo perfetamente. también yo sufrí una bofetada del de literatura por una broma sin importancia. guardo especial simpatia por don Jaime, el de historia y don Pedro, mi tutor, como ves yo tampoco puedo quitar el "don". No como ahora que se ha impuesto una especie de colegueo entre alumnos y maestros, en fin una pena. me gusta que compartas estos recuerdos que son un poco los mismos de una epoca. un abrazo

Elena Lechuga dijo...

Me entró la nostalgia.
Te parecerá bonito...

Un beso fuerte

Speedygirl dijo...

Tenías una hucha en forma de pez???? de pez????? Las huchas molonas tenían forma de cerdito! XDDDD Y, por lo que parece, todos hemos tenido en EGB una "señorita" que se lamaba Isabel... Yo tb tuve una! XDDDDDDDDDD

Mae Wom dijo...

En primer lugar, que al Diablo le gusten las casualidades, no es casualidad: así tiene siempre a mano la coartada perfecta :P.
Tus recuerdos me han recordado lo penetrante que es para un niñ@ el olor de la colonia cuando te peinan. También me acuerdo que una vez, siendo bastante pequeña, quise echarme unas gotas de colonia y me vacié el frasco casi entero en la cabeza (y siguió por la espalda, la cara...).
Eso sí que fue agobiante XD
Y por último una reflexión-apunte sobre cómo se perciben las cosas de pequeñ@ y cómo se viven de mayor...Interesante.

Felices recuerdos!

Pecosa dijo...

Qué bonito, JuanRa, es todo tan ideal... Desde ir a hacer el recreo a semajante plaza (¡qué grande y qué bonita!) hasta la foto de esos profesores maravillosos que se tomaban algo en la terracita mientras os veían jugar (¡me encanta Don Paco! Una pena que fumara tanto...)

Qué risa me ha dado lo de Don Tomás y sus tirones de pelo. Esas cosas imponían más que una bronca o un castigo, esa frialdad a la hora de dirigirse a su presa sin interrumpir su discurso y retorcerle un mechón. Por dentro seguro que se descojonaba al veros conmocionados, ¡jajaja!

Y esa abuela maravillosa que lleva a su nieto a un concurso de dibujo, qué maravilla. Seguro que el dibujo era genial, mucho más original que dibujar la estatua, sin duda.

Como siempre, tus historias de la infancia me encantan y a la vez me dejan pensativa...
Ahora sólo se me ocurre preguntarte: Cabrera, ¿eres feliz?

Preciosa entrada.

mochuELIn dijo...

Esas fotos son como troncos que escupe la marea a la playa y en los que las historias han quedado prendidas.

Hay algo más mágico que la memoria, algo más cálido que refugiarse en recuerdos gratos, algo más bonito que tener a la abuela, a los amigos y al sol de una plaza con la más absoluta tangibilidad??

Saludos hospitalarios

Amig@mi@ dijo...

A veces, cuando cosas así llegan y reavivan los rescoldos del fuego del ayer en nuestras mentes, es buen dedicarles unos minutos con los ojos cerrados, y dejarse llevar.
Me encantó.

Nuria dijo...

Qué bonita entrada. Me ha hecho recordar mis tiempos escolares. Recuerdo que también me apuntaron a un concurso de dibujo, yo debía tener 7 u 8 años. Ni idea de lo que dibujé pero sí me acuerdo que gané el segundo premio: una caja de rotuladores. No veas lo feliz que estaba yo con mis rotus Carioca :)

Ana dijo...

Jaja Juanra, pues no, este gatito pachón aún va por su segunda vida, casi estrenando la tercera, ¡pero hombre yo también tengo memoria y me acuerdo de mi infancia!
Un beso
;)

Mica dijo...

Qué caña!! Yo creo que todos nos hemos visto reflejados en parte en esta historia, y nos has hecho recordar la nuestra propia.En mi caso nuestras profesoras eran todas "la señorita tal o cual" y si no "Sor"...

Doctora Anchoa dijo...

Qué chulo. A mí me encanta cuando me encuentro con algunos de mis antiguos profesores por la calle, me hace ilusión. Y hace un par de años que tuve que volver a entrar en el patio de mi ex-colegio... madre mía, qué recuerdos...

JuanRa Diablo dijo...

Isabel:

Y la cultura que se adquiere viajando, ¿eh? No todos saben llamar bajocas a las judías verdes, como ahora sabes tú :D
Ahora que lo dices yo también viajo muchísimo: si Elda es "otro mundo", y Yecla es "el extranjero", me pego unos viajes interplanetarios alucinantes!! XD
Un abrazo

H@n:

¿Cómo que oirme a mí es como oir a alguien de la familia? ¿Es que ya no te acuerdas de tu tío JuanRa? Claro, como no vienes a verme al pueblo, me tienes olvidao... XD

Inevitable no llamarles Don y Doña. La fuerza de la costumbre y a aquellas edades ya no la cambia nada, me temo.

Ripley:

Vaya, que en pocos años se ha dado la vuelta a la tortilla en cuestión de disciplina, eh? Y en normativa ni te cuento. Nadie nos creerá cuando digamos que los profesores podían fumar en clase. Y menos que se podía hacer en un Hospital! Si hasta nosotros que lo hemos vivido nos cuesta creerlo ahora.

Un abrazo ( ¡¡Y viva el año 66!!)

Elena Lechuga:

Nah, si esta nostalgia es de esa dulce, de la que no hace daño ni a los diabéticos... :p

Kisses

Speedygirl:

Ah, claro, los cerditos hucha también tuvieron un hueco, pero aquella era un feo pez de aspecto infantil. No he vuelto a ver nada igual. Se parecía a esto pero sin tanto detalle y todo rojo, incluido ojos.
Cuidado que mi "seño" se llamaba Lola, no Isabel. Tu ultra rapidez te ha confundido, Speedy ;)

JuanRa Diablo dijo...

Mae Wom:

En mi infiernillo tengo una factoría de casualidades y otra de contratiempos que me divierten mucho. Recuerdo cuando hice que se te derramara toda la colonia por la cabeza. ¡La cara que pusiste! XD La presunción se paga, pequeña.

La verdadera reflexión que yo tengo es si me habré hecho mayor de una vez o no hay manera de conseguirlo. :p

Dicha y salud, señora gatuna.

Pecosa:

Don Paco era el que menos nos imponía y el que más confianza daba pero siempre dentro de unos límites, claro, como era normal entonces.
Recuerdo perfectamente un día en que se debía encontrar mal y nos dijo que hiciéramos un dibujo libre. Se quedó parapetado en su mesa haciendo como que leía, ocultos sus ojos tras esas gafas oscuras.
Intuí algo raro y no sabía si interrumpirle cuando terminé mi dibujo. Al final me decidí y se lo enseñé. Era un niño tirando una piedra a un árbol para que cayera una manzana.
Se quedó mirándolo unos segundos y me estampó un 10 en la hoja.
No se me ha olvidado.

De haber estudiado conmigo, tú no te hubieras librado de esa pregunta por parte de Don Antonio.

-Pecosa, ¿eres feliz? - te hubiera dicho
- Sí - contestaría Pecosa
- Pues eres tonta (eso decía siempre él, jajaja)

¡¡Qué bueno!! He encontrado la fuente que yo dibujé

Muchas gracias ;)

mochuELIn:

Mi querida ave hospitalaria. Ultimamente no utilizas tus plumas solo para volar. Trazas con ellas imágenes de un lirismo cautivador.
¿Ya no sabes dar picotazos malignos? Jeje, cómo te drogan ;)
Cuídate y hasta pronto

Amiga@mi@:

"Rescoldos del fuego del ayer" Si es que el alma de pintora y poetisa se te adivina pases por donde pases...

Gracias :-)

Nuria:

Recuerdos que traen recuerdos. Esto es como una espiral que nos envuelve a todos :)
Los rotus Carioca, jeje, qué emblema! Si es que la frase debería ser:
"Más contento que un niño con zapatos nuevos... y con rotus Carioca" XD

Ana:

No hagas caso a mi parte diabólica. Algo malo estaba tramando queriendo saber tu edad.
Zarpazo si me sobrepaso ;)

Mica:
Pues parece que he removido recuerdos comunes, y me alegro. A lo mejor debería haber titulado la entrada ¿Te acordabas de...? jeje

Yo quiero conocer a una monja que se llame Teodora y llamarla SOR TEO. (ofuu, qué maloo) XD

Doctora Anchoa:

Para recuerdos los que viví al regresar a mi colegio poco antes de que lo derribaran. Cuánta emoción a flor de piel.

http://miescribania.blogspot.com/2009/10/adios-una-epoca_25.html

PD. ¡Que sea la última vez que te ocultas tras un disfraz tan difícil! :p

Pecosa dijo...

Esa fuente es mil veces más bonita y alegre que la estatua, dice mucho de ti que decidieras dibujarla. Aunque dice más aún que en un dibujo libre pintaras un niño tirando una piedra a un árbol para que cayera una manzana... Qué ingenio, no me extraña que Don Paco te pusiera un diez.

Loco dijo...

Ohhhhhh, si es que este tipo de recuerdos son los que nos hacen brotar una sonrisa cada vez que nos vienen a la mente.
Tendríamos que tenerlos en DVD para verlos los días de bajón.

Ay, la nostalgia.

Bichejo dijo...

La mayoría de mis mejores recuerdos están vinculados a la época del colegio. Mis amigas siguen siendo las amigas del colegio...

Procuro ir cada a año a la fiesta de antiguas alumnas, porque da mucho gusto encontrarse con la gente después de tanto tiempo.

Explotaré el filón "colegio"...

JuanRa Diablo dijo...

Pecosa:

Definitívamente te adopto. A ti y a tus pecas. XD
Ahora ya sé que ademas de una buena madre pariendo trillizos, serías una buena profesora y una buena abuela, jajajaa.

Loco:

Es verdad. Y para los días de bajón nos pondríamos nuestras Tomas falsas: resbalones, golpes, meteduras de pata... jeje

A saudade, Loco, a saudade... ;)

Bichejo:

Sólo he mantenido contacto con dos compañeros de colegio, que siguen siendo amigos. Me pregunto qué fue del resto.
Me encantaría un reencuentro así como haces tú.
Un saludo.

Ángeles dijo...

Qué emotivo, JuanRa, y qué bien contado, como siempre.

A mí eso de un profesor preguntándole a un alumno si es feliz, me parece una escena verdaderamente poética.
Qué bonito recuerdo.

Anónimo dijo...

¡Pero qué chulada macho! Esta sección dedicada a tu colegio y a tus tiempos de estudiante las estoy leyendo con la msma emoción sentiría si hablaras de mi experiencia.
Internet ha demostrado que las personas somos muy parecidas en todo el mundo.
Por cierto, que yo también llevé ese libro de SENDA y también el de 1er curso, el de Toni y la cometa de cartón. ¿me prestas las fotos que publicaste de ese libro?
carlos

JuanRa Diablo dijo...

Gracias, Ángeles
Además me encanta compartir estas cosas con gente de especial sensibilidad, como me consta que tú tienes :)

Claro, Carlos, después de semejante despliegue de amabilidades por tu parte, te presto las fotos que quieras :D
¡Gracias!