10 de marzo de 2016

A LA EDAD DE LOS 50

Este año cumplo 50.

Bueno, he conseguido escribirlo sin llorar. Algo es algo.

Como diablo, este acontecimiento me tiene sin cuidado, son ya miles de años viviendo en la Tierra, (desde que Dios creó a los dinosaurios, o incluso antes, que no me acuerdo bien) así que un año más no me supone nada.

Pero como humano, es decir, como JuanRa... ay, amigos, que no lo llevo nada bien.

Conozco gente que sufrió la crisis de los 30. ¿Qué bobada es esa? ¡Si los 30 son pura pipiolez! En aquel entonces ni me inmuté.

Más habitual es que haya crisis a los 40. Bueno, pues se ve que me pilló en un momento de esplendor y los acepté de buen grado. No hubo crisis.

Pero los dichosos 50...  ¡agg, me causan demasiado respeto, me tocan bastante la moral y me hacen rebelarme contra el tiempo!

¿Que voy a cumplir 50? No, no y no. ¡No puede ser!  O vale, sí puede ser, ¡pero me niego!  Yo no puedo ser un señor de 50 porque soy muy joven para aceptarlo. 
¡No me han dado tiempo ni de hacerme a la idea!
 
Necesito una prórroga, una moratoria, un ¡aviso, no juego!... ¡algo! Pero que no me hagan pasar por esta injusticia.

Me duele en el alma recordar que  cuando yo era joven, siendo más joven , si oía decir que alguien estaba en los 50, inmediatamente lo catalogaba como "gente mayor". Pero mayor mayor, ¡tirando ya a viejuno!  Esa era una realidad incuestionable  y no había vuelta de hoja. 

Creo que hoy daría lo que fuera por viajar en el tiempo y darle una buena colleja a aquel JuanRa que pensaba tantas bobadas.

¡Qué equivocado estabas, tonto-las-ánforas! Claro, qué fácil era para ti juzgar desde fuera y desde lejos, ¿eh?, desde la comodidad de la juventud, tan creidito tú de ser sabio y dueño de la verdad. ¡Calamidad! ¡Bocachancla!

Así que ahora sé que los jóvenes de hoy pensarán que  soy un viejuno, y por más razones que les quiera dar de que no es así, no les convenceré, porque son jóvenes y botarates.  Y solo de imaginarlos me entran unas ganas de levantarme del brasero y arrearles con el bastón y decirles ¡¡qué sabréis vosotros, rufianes!!

La culpa de que hoy me fastidie este tema la tenemos nosotros mismos, los seres humanos. 

Los científicos se han cansado de explicar que el tiempo no existe. Repito: no existe.

Y cantamañanas de nosotros, creyéndonos más listos que Einstein, lo medimos, lo cuantificamos, lo calculamos matemáticamente, inventamos calendarios, fabricamos relojes, atrasamos la hora, la adelantamos, quedamos a las cinco,  ponemos el despertador a las siete, le añadimos un día a febrero, lo volvemos a dejar como estaba, le quitamos una hora a Canarias, celebramos aniversarios, preguntamos cuántos años tienes... 

¡Ceporros! ¡Eso es lo que somos! ¡Unos ceporros del copón!

En vez de hacer caso a Einstein, que dijo que  el Universo es un bloque estático que no cambia, en el cual el futuro y el pasado no difieren, de tal forma que la izquierda y la derecha no se diferencian físicamente, y no solo no existe el presente común, sino que todos los momentos son igualmente reales.

 ...

Vale, es jodido de procesar, ¡¡pero lo dijo Einstein, coño!!

Si no hubiéramos medido jamás el tiempo, hoy todo sería hermoso y perfecto. Y yo no estaría de mal café.
Es cierto que no se habría escrito La vuelta al mundo en 80 días, ni nos beneficiaríamos de la hora feliz, pero en contrapartida habría miles de ventajas. 

Para empezar no tendríamos edad y eso, generación tras generación,  hubiera supuesto una configuración distinta de nuestros cerebros, que no tendrían ni pajolera idea de cuándo debe empezar la vejez.

Imagino que siempre habría excepciones,  alguna neurona listilla que aspiraría a una revolución mental:

Neurona listilla:  Oye, ¿no llevamos mucho tiempo trabajando?

Resto de neuronas:  ¿Tiempo? ¿Qué es tiempo? 

Neurona listilla: Quiero decir... que la magnitud física de este individuo... como que está alargándose más de la cuenta , ¿no?

Resto de neuronas: No hables raro, di qué pretendes.

Neurona listilla: Pues que a este cuerpo ya le corresponderían arrugas y canas, creo yo.

Resto de neuronas: ¿En qué te basas?

Neurona listilla: Pues está claro, en que ha vivido mucha vida, que la juventud ya es pasado.

Resto de neuronas: ¿Pasado? ¿Qué es pasado?

Neurona listilla:  Bah, da igual, no me hagáis caso.  Seguid con lo vuestro.  



Qué bonito es esto de tener un blog  para poder maldecir al pasmasuegras que inventó el calendario. ¡Malparido! ¡Comeflores!

Si hoy me han notado especialmente picajoso y protestón es porque tenía razones para hacerlo. 
Hace un rato, estaba mirando mi móvil, y de repente la pantalla se ha apagado y en el cristal en negro he visto reflejado a un señor mayor , mirando con unas gafas de cerca que le hacían viejuno de categoría superior. ¡¡Y he tardado en darme cuenta de que era yo!! ¿¿Saben ustedes el cabreo que da tener que reconocer que sí, que va a ser verdad que voy a cumplir 50??

De verdad que si no fuera por lo joven y sensato que soy, hoy mataba a todo el mundo a garrotazos.

26 de febrero de 2016

YECLA, PROTAGONISTA

De un tiempo a esta parte me han ido llegando noticias con Yecla como telón de fondo.

Son buenas noticias, de esas que me sorprenden gratamente y me hacen sacar pecho, orgulloso de mi patria chica.

La primera fue hace un par de semanas, cuando un amigo me enviaba un enlace que me llevó a saber que un vino elaborado en Yecla ha sido seleccionado como uno de los tres mejores vinos de 2015 por su relación calidad - precio.
Ahí es nada.

Casualmente el mismo día en el que me enteré, mi hija había hecho una excursión a las Bodegas Castaño de donde procede.

—¿Qué tal en el cole? —le pregunté— ¿Os ha gustado la visita?

—Pues no mucho —contestó—, porque en algunos sitios había una peste que no se podía aguantar. ¡Teníamos que ir con la nariz tapada! Y a los profesores les han dado vino, pero a nosotros nada.

Hay temporadas en las que el cuerpo me pide tomar un poco de vino tinto para acompañar las comidas. Siempre que me lo sirvo (con dos dedos me es suficiente) me acuerdo de una profesora, una de las más veteranas de la Universidad de Alicante, que una vez coincidió en el comedor frente a mí. Mientras se servía un poco de vino tinto me miró y me dijo en voz baja, como si se tratara de un secreto:

—Es que esto es bueno para matar los bichitos (y se señalaba el vientre al decirlo)

Aquello se me quedó grabado.

En fin, tendré que probar este Solanera de mi tierra y ya veré si me gusta tanto como otro vino yeclano que me parece excelente, el tinto Iglesia Vieja.

La otra noticia tiene que ver con el grafeno.


No sé vosotros, pero hasta hace dos días yo no tenía ni idea de lo que era esto del grafeno, ni siquiera lo había oído nombrar.
Sin embargo ahora no salgo de mi asombro al conocer que es un material que en breve revolucionará el mundo entero por sus múltiples aplicaciones en la informática, la arquitectura, la sanidad, la automoción, la energía y otros muchos campos.

El grafeno proviene del grafito, el material con el que se hacen las minas de los lápices. Unos científicos rusos descubrieron, por pura casualidad, que sus átomos se disponen en forma de panel de abeja y que esto hace que tenga una alta conductividad térmica y eléctrica.

El grafeno es además de una gran dureza. Se comprobó que es 200 veces más duro que el acero e incluso más que el diamante, siendo hasta hoy el material más resistente del mundo.
Por si esto fuera poco, es ligero, flexible y transparente.

Así que gracias a las características del grafeno, en un futuro cercano los procesadores alcanzarán una rapidez y una potencia 25 veces superior a la actual.

Los ordenadores, televisores, móviles, etc... podrán ser flexibles, táctiles y transparentes. Las baterías durarán diez veces más que las actuales de litio.
Las prótesis para los implantes en cirugía también podrán ser de grafeno.
También se ha descubierto que el grafeno podría transportar información 100 veces más rápido que la fibra óptica actual.

Y todo esto, qué tiene que ver con Yecla, os estaréis preguntando.

Pues mucho, porque gracias a dos yeclanos, los hermanos Martínez Rovira, Yecla no va ser conocida únicamente por su industria del mueble, sino también por albergar la mayor productora de grafeno del mundo.

A pesar de que el material se conoce ya desde hace unos años, nadie había conseguido fabricarlo a gran escala, pero estos hermanos se empeñaron en dar con la solución hasta conseguirlo. Patentaron su logro y hoy serán los únicos que puedan fabricar grafeno con longitudes kilométricas, por lo que en adelante se podrán construir aviones, barcos, trenes, satélites... con este material.

El pueblo de Yecla está feliz con la noticia porque se prevé que puede dar trabajo a cientos de personas.

A mí me hace especial ilusión la cantidad de aplicaciones que tiene el grafeno en beneficio del medio ambiente, que son muchísimas, (pintura que haría las funciones de placas solares, por ejemplo) pero me preocupa el hecho de que el grafeno supone tal revolución y tal cambio, que ya hay muchos sectores (cementeras, farmacéuticas...) a los que no les interesan estos avances, y, la verdad, me disgustaría mucho que terminaran perjudicando su producción.

Y la tercera noticia va sobre gente chula de mi ciudad.

Hay aquí un famoso gimnasio llamado Lucasport que preparó a unos chavales para que participaran en el concurso de TV Got Talent España.
El grupo está compuesto por ocho chicos y ocho chicas que practican el baile moderno y se hacen llamar JaqueMate.

Pues bien, fueron seleccionados entre miles de participantes y el nombre de Yecla se podrá oír en ese concurso que emiten los sábados noche en Tele5.

En mi casa lo seguiremos muy especialmente porque conocemos a una de las participantes, Cristina, que es compañera de clase de Samuel.

Me despido por hoy con un video, también realizado por el Gimnasio Lucasport, en el que de una forma muy original se van presentando lugares emblemáticos de la ciudad, de esta ciudad tan guapa que produce excelentes vinos, que servirá el revolucionario grafeno al mundo entero y que baila al son de la alegría y la esperanza por un futuro próspero.


¡Brindo por mi Yecla!


12 de febrero de 2016

ESAS MALDADES QUE GUARDO

Rara es la vez en que entro en Internet y no encuentro algo relacionado con el diablo. 
Puede que a vosotros os ocurra lo mismo, pero como sois simples mortales de condición poco pecadora, no prestáis atención a tan atractivas señales, y la mayoría os pasarán inadvertidas.

En cambio yo tengo una predisposición genética que me impulsa a apretar el botón derecho del ratón y  guardar la imagen en el ordenador.
Llega un momento en que tengo tantas que podría enterrarme en ellas y no me veríais ni un cuerno. Entonces, cuando me aburro (y no hay moscas a la vista) las clasifico por carpetas:
 
"Diablos muy horribles" "Diablos de chiste" "Diablos de chiste 2" "Diablos culturales" "Diablos de leyenda" "Diablos con pezuña" "Diablos inclasificables" "Diablos para el blog"


Esta última carpeta tiene su gracia, porque la complemento con fotos que voy haciendo por la calle (que también está llena de atractivas señales, aunque vosotros no las veáis) o con dibujos, o con titulares de periódicos... hasta que llega un momento en que la carpeta se pone colorada, señal que indica que quiere que la publique.

Y eso es lo que toca hacer hoy.

Para empezar voy a exponer lo que podría ser la biblioteca del infierno
Aquí abajo,  en el trayecto que va desde la sala de calderas de vapor finlandés, a la de brasas saharianas, uno puede hacer un alto en el camino y leer un ratillo algún libro infantil...
... o  juvenil...
... o para adultos...
... o para adultos adulterados.

Fotos de diablos tendré  unas 12.852 y mi intención es llegar a las 66.666, para así llamar a Pepe Guiness y que me reconozcan el mérito. (Y después ya tocará que se acabe el mundo o algo)

Pero de entre todas, hoy voy a exponer una de las más chulas, porque además viene con mosca incluida. Sí, la famosa mosca que siempre mato con el rabo cuando me aburro (que no sé muy bien cuándo es eso, la verdad)

En esta carpeta tengo también cosas poco serias...

... que quedan compensadas con otras de mucha risa


Este verano, paseando por las calles de Benidorm, encontré el mejor nombre que se le puede poner a un pub de ciudad costera calenturienta.

Y luego está ese amplio mundo de comprar y vender a través de Internet. En la red puedes encontrar de todo, y cuando digo DE TODO, quiero decir hasta sartenes con cuernos...


...con las que puedes hacer riquísimos huevos fritos diabólicos (seguro que los cuernos salen churrascaditos) 

O  qué tal unos calcetines molones...
... con los que siempre podrás decir que tienes el diablo a tus pies, que también tiene su punto de soberbia.

Ya os advierto que el Cielo es un lugar aburridísimo. Toda la eternidad sonando el "Spotify celestial" en el hilo musical, soportando una y otra vez todas las versiones del Ave María de Schubert. 
No, en serio, llega un momento en que te quieres morir (pero entonces te das cuenta de que ya estás muerto y te da por llorar a lo bestia)
Aquí abajo, en cambio,  además de montarnos unas tremendas barbacoas, cualquiera puede aprenderse chistes...
... para hartarse a reír de "los de arriba" 

Y si te parece que la eternidad pasa muy lenta, y te aburres un poco, hay otros libros para solucionarlo.
Por cierto, este me encanta. Mirad cómo se llama uno de los dibujantes. ¡¡JUANFRA CABRERA!! ¡¡Por sólo una letra NO SOY YO!!

Este es un dibujo de Aitana que ya os mostré y que, a pesar de presentarme con una pata de palo y la otra de morcilla,  se ha convertido en mi avatar favorito. 
Pero recientemente encontré otro dibujo aún más antiguo. Con 5 años me hizo este retrato:
Sí, debe aprender a hacerme los tridentes más manejables, y ya le dije que con ser diablo me sobra, que lo de vampiro ya es too much.

Me despido por hoy con un par de aportaciones caseras, con la intención de que sirvan para que alcancéis de una vez la condición ultra-pecadora, que os sigo viendo demasiado "celestiales".


2 de febrero de 2016

CUANDO ÉRAMOS TAN PEQUEÑOS...

Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa es en ella una maravilla.

Gilbert K. Chesterton (1874-1936) 
Escritor británico.




Suelo ver por mi barrio a una mujer joven caminando ligera por la acera, y un niño de tres o cuatro años que se apresura por alcanzarla.

La primera vez que los vi, el niño iba llorando y ella lo ignoraba por completo, llegando a dejarlo varios metros atrás. 

Pensé que a la criatura le habría entrado la típica rabieta que a veces les da a los niños y que la madre, para darle a entender que no cedería a su chantaje emocional, estaba metida en su papel con determinación.

Lo que me chocó es que llegó a cruzar una calle sin mirar atrás, y el niño, viendo que su madre se alejaba demasiado, corrió a su encuentro.
Finalmente los perdí de vista, pero me quedé inquieto pensando si, siguiéndola, cruzaría alguna calle sin mirar.

La segunda vez que me los crucé, supe que eran extranjeros; rumanos, pensé. La madre estaba echando al niño una bronca. Se había detenido para encararlo a ella y le gritaba. El niño alzaba la cabeza y la miraba con ojos llorosos. Cuando levantó los brazos para tocarla, para abrazarla tal vez, la mujer empezó a caminar con viveza, como suele hacer, y el niño, otra vez, la siguió apesadumbrado.

Ese día estuve en el trabajo con el ánimo algo decaído y volví a casa con cierto malestar que en un principio no supe a qué achacar, hasta que me acordé de la escena de aquella mañana y entonces me di cuenta de que la imagen de aquel niño tan pequeño que había intentado tocar a su madre y ésta le había rechazado me había afectado.

Los he vuelto a ver en otras ocasiones. La mujer, que ya me han dicho que es lituana, siempre camina con  gesto severo unos pasos por delante del pequeño. Y él solo hace que seguirla como un perrillo aturdido.
Todavía no los he visto cogidos de la mano.

Desde que soy padre me afectan enormemente las imágenes de niños tristes, de niños sufriendo. Me superan. Nada me alegra más que ver a un niño reír a carcajadas y me satisface encontrarme con escenas de cariño de padres hacia sus hijos y viceversa. Besos, abrazos, caricias, cosquillas...

La infancia debería ser siempre una etapa enormemente feliz.

No digo que a los niños haya que concederles todo, ni mucho menos, pues han de aprender que no todo se consigue siempre facilmente y que en ocasiones habrá que encarar más de una frustración, pero que no les falte nunca un referente en el que confiar y al que aferrarse.

Sé que es un deseo utópico, pero debería ser obligatorio, como una ley universal que hubiera de cumplirse a rajatabla, o mejor aún, algo natural e innato en los seres humanos, el desvivirse para que no sufriera ningún niño en ningún lugar del planeta.

Me consta, a todos nos consta, que muchos, muchísimos de ellos pasan hambre y que otros tantos están enfermos y con pocos recursos para salir de sus miserias, y es algo muy triste y muy injusto. Por eso mismo, porque otros sufren tanto, no logro concebir que haya niños a los que se les llegue a privar de algo tan básico y tan vital como es el amor.

¿Cómo es posible que crezcan niños sin una persona a su lado que les de cariño, y seguridad y confianza? Puede parecernos inconcebible, pero por desgracia ocurre.

Creo, sinceramente, que de igual forma que nadie debe conducir si no demuestra antes que está cualificado para hacerlo, sacándose un carnet, o que igual que para cualquier carrera que se pretende desempeñar hay que formarse previamente y demostrar que se está preparado, para algo tan serio y de tanta responsabilidad como es ser padres, con más razón todavía habría que pasar unas pruebas. No sé de qué tipo, pero tengo muy claro que no todo el mundo está capacitado para ser padre.

Y aunque este caso que he contado, el de esta mujer que siempre va por delante de su hijo, al que veo agobiado por alcanzarla, fueran solo impresiones mías y ese niño sea en realidad feliz y se sienta querido (ojalá sea así), qué duda cabe que hay infinidad de casos de niños que apenas reciben atención ni cariño.

Estos días mis pensamientos rondan en ese deseo que no puedo hacer realidad más que en mis propios hijos, y mi empeño es que tengan una infancia feliz.

Que luego la vida depare a cada cual lo que le tenga que deparar, pero que al menos queden siempre los recuerdos de la niñez como aquel bello oasis de nuestra existencia que nos haga sonreír de dicha al rememorarlo.

He encontrado este video con grabaciones de 2008. En ocho años Samuel y Aitana y sus primos Cristian, Anna y Marta han crecido tanto que la infancia ha quedado atrás para casi todos. Eso significa... ¡que ahora empieza la adolescencia! (¡Glubs! ¡Socorro! :p)

22 de enero de 2016

CABRERA

Era yo un joven estudiante cuando oí hablar por primera vez de Guillermo Cabrera Infante, y recuerdo que toda mi atención se disparó hacia el profesor que, de repente y sin venir a cuento, nombraba a alguien de mi familia. No era solo que fuera Cabrera como yo, es que además era Guillermo, como mi tío (el hermano mayor de mi padre) y como mi bisabuelo, del que me habían contado algunas cosas. ¡Tenía que ser de mi familia a la fuerza!

Sin embargo descubrí que el tal Guillermo citado por el profesor era un escritor cubano al que probablemente no nos unía ningún parentesco. Digo probablemente porque también recuerdo que cada vez que en televisión aparecía algún rótulo superpuesto con el nombre de algún Cabrera participando en un concurso, o un ciudadano Cabrera que contestaba a alguna encuesta por la calle, o un Cabrera que se convertía en noticia por el motivo que fuere, mi padre siempre decía: “¡Mirad, un Cabrera! ¡Quién sabe si será familia nuestra!”

Mi bisabuelo Guillermo Cabrera Navarro fue notario, algo que nunca se me ha olvidado por las muchas veces que mi abuelo Juan nos decía a los nietos: “¡Estudiad mucho, que me haría mucha ilusión que alguno llegara a notario como mi padre!” 

También añadía que era esa una carrera dificilísima, consiguiendo así que todos miráramos y admiráramos al hombre de la foto que había en su despacho, y al mismo tiempo descartáramos secretamente semejante reto si suponía estudiar tanto.

El padre de Guillermo, Juan José Cabrera de la Cuesta, (es decir, mi tatarabuelo) fue profesor, y, según cuentan, muy inteligente. Cuando su hijo terminó la carrera de Derecho, tanto él como Purificación, mi tatarabuela,desearon que empezara a ejercerla cuanto antes, pero resultó que Guillermo aspiraba a algo más y dijo a sus padres que quería presentarse a las oposiciones de Notaría.
Para participar en aquella oposición había que pagar una considerable cantidad de dinero, por lo que su padre no estaba muy de acuerdo, pero no queriendo que fuera esa la excusa y teniendo constancia de que lo más importante en aquel examen era el conocimiento del Código Civil, se sentó frente a su hijo y le dijo:
 —¡Vamos a ver qué tal vas en este tema!

Y abriendo el libro por una página al azar, le preguntó los artículos de la misma. Después saltó a otra, luego a otra... Después de 15 ó 20 intentos comprobó que contestaba con exactitud a todos ellos. Cerró el libro y le dijo:
—Preséntate, hijo. Tienes mi apoyo.

Siendo ya Notario sacó además, por puro capricho, la carrera de Registrador de la propiedad y la de Juez.
Admirable, ¿no es cierto?
Durante el transcurso de su vida tuvo, y esto sí que es imposible de olvidar, ¡21 hijos! (de dos mujeres) Me cuesta imaginar algo así, pero supongo que si fue capaz de recordar todos los artículos del Código Civil, se acordaría del nombre de todos sus hijos, digo yo.

Curiosamente no llegué a conocer a ninguno de los hermanos de mi abuelo porque cada cual partió para diversos lugares de la geografía, y eso es lo que me ha hecho pensar tantas veces, al escuchar que alguien se apellida como yo, si será descendiente de alguno de aquellos otros 20 hijos de mi bisabuelo.
También me parece curioso no haber coincidido con más Cabreras durante mis años de escolar, ni en el Instituto, ni en la mili. En la Universidad solo conocí a un Cabrera de segundo apellido; era de origen valenciano.

A lo largo de los años, mi hermano Fran ha tenido (y sigue teniendo) diversas pasiones que ha explotado al máximo, disfrutándolas siempre con locura. Una de ellas fue crear el árbol genealógico de nuestra familia, intentando llegar al antepasado más lejano posible.

Por la parte materna llegó a ramas altísimas que nunca imaginó alcanzar, y fue gracias a que consiguió acceder a archivos parroquiales de Petrel y localidades cercanas.
Por el lado paterno, en cambio, la cosa fue más complicada puesto que para seguir investigando debía desplazarse a poblaciones como Vélez Rubio o Caniles de Baza y aún no ha tenido oportunidad de hacerlo.
Así que seguimos a la espera de comprobar lo que en mi familia siempre se ha comentado como algo posible: ser descendientes de Ramón Cabrera Griñó, que pudo ser el abuelo de Juan José Cabrera de la Cuesta.

Ramón Cabrera Griñó, conocido como El Tigre del Maestrazgo, fue un general de las tropas carlistas (el militar que más resistió), que adquirió los títulos de Conde de Morella y Marqués del Ter, y que acabó sus días exiliado en el Reino Unido.
Fran estuvo en el cementerio de Londres donde se supone descansan sus restos, pero lógicamente le resultó imposible localizar su tumba entre tantas otras.

Nos contaba mi padre, que llegó a leer su biografía, que en las guerras carlistas, como no lograban vencerle, secuestraron a su madre con el propósito de que se rindiera. Como no fue así, la fusilaron. El Tigre del Maestrazgo se vengaría con una sanguinaria batalla en la que acabó empalando a los que la ejecutaron.

Pero volviendo a cosas más recientes, y haciendo memoria de anécdotas personales relacionadas con mi apellido, me viene a la cabeza la clase de octavo, con Don Antonio, que en la hora de Geografía iba preguntando al azar las provincias españolas. Eran los tiempos de Castilla la Nueva y Castilla la Vieja (y contando esto me siento un poco Juan el Viejo) Don Antonio preguntaba a unos y a otros por unas comunidades u otras pero cuando me llegaba el turno, siempre, repito, siempre, me decía:

—Cabrera... ¡Baleares!

Y yo empezaba: “Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera...
Y la clase estaba ya expectante para oírme decir:
—...y Cabrera.
Y empezaban a reír y aplaudir.

Y algo que me resulta entrañable recordar, que todavía no he contado en el blog y merece una entrada aparte, es que mi padre construyó en los años 80 una maravillosa cabaña de madera que quedó enclavada a los pies de una bella montaña en la localidad de Sax (Alicante). Cuando digo una cabaña no me refiero a un refugio para que jugaran los niños, no, quiero decir una hermosa vivienda de madera.
Nadie, (yo creo que ni él mismo) hubiera imaginado que sería capaz de construir algo así sin tener conocimientos de construcción.
En una de las ocasiones en que fuimos toda la familia a pasar el fin de semana en la cabaña, algún operario del Ayuntamiento había pasado por allí para clavar en la puerta una chapa metálica que decía: Cabrera, 11.

—¡Anda, qué chulo, has puesto aquí nuestro apellido! —le dije a mi padre.
—No —me contestó—, eso es la dirección. ¿Es que no os había dicho cómo se llama esta sierra?
—No, ¿cómo se llama?
—Esta es la Sierra Cabrera.
Y yo me sentí orgulloso de nuestra cabaña, de “nuestra” sierra, de mi padre y, cómo no, de mi apellido.

Nota 1: Aunque mi abuelo no llegó a verlo, uno de sus nietos, mi primo Francisco Cabrera siguió la misma trayectoria de brillantes estudios del bisabuelo Guillermo, y hoy es Juez.
Nota 2: Por casualidades de la vida, Saúl, el hijo de mi hermano Fran, se apellida Cabrera Navarro, como su trastatarabuelo.

Datos sacados de internet:

En España se estima que hay 31.169 personas que comparten el apellido Cabrera. Es el 124° apellido más común en España.

Como topónimos destacan los lugares de Cabrera en Madrid, Gozón (Oviedo), Montreal (Tarragona), Pelegrina (Guadalajara), Las Veguillas (Salamanca) y La Vega de Almanza (León).
Topónimos de Cabreras se pueden encontrar en el Castillo de Locubin (Jaén), Vélez Rubio (Almería), Villena (Alicante) y Cabreras Altas en Málaga.

Personajes con apellido Cabrera:

Vicente Cabrera: Impresor del siglo XVII. Fue nombrado librero de Valencia.
Ferrán Cabrera y Cantó: Pintor de Alcoy.
Ramón Cabrera Griñó: Militar carlista, nacido en Tortosa.
María Dolores Cabrera y Heredia de Miranda: Escritora.
Joan Batista Cabrera Ibarz: Primer obispo de la Iglesia Episcopal Española.
Ángel Cabrera Latorre: Zoólogo de Madrid.
JuanRa Cabrera Rodríguez: Diablo (o algo así)

10 de enero de 2016

ALGO MÁS QUE SIMPLES PAPELES

Recientemente le daba la razón a un amigo que, como yo, se sorprende cada vez que hace limpieza de cajones. Coincidíamos en que hay cosas de las que eres incapaz de desprenderte por mucho tiempo que pase y por absurdas que puedan llegar a ser, pero también ocurre que otras que han sobrevivido año tras año gracias a la nostalgia que nos despertaban, llega un momento en que las vuelves a ver y te preguntas: Pero ¿¡cómo guardo aún esta bobada!? 
Y la tiras a la basura sin pizca de remordimiento.

Hoy quiero hacer un repaso a unos papeles que tienen mucho valor sentimental para mí, y consciente de que jamás me desharé de ellos, decidí guardarlos en un álbum de recuerdos. 

Os los presento en orden cronológico:

1975
Esta lámina pertenece al libro de la Comunión, libro que con los años quedó completamente destartalado, y solo quise conservar esta página en la que escribí mis propósitos: que Jesús me haga bueno y que me lleve por buenos caminos. Ser obediente, nunca más pecar y no pegar a mis hermanos. ¡Quién me ha visto y quién me ve!  ¡Ni rastro del diablo que estaba por venir! 
 
1977
Entradas de la primera vez que asistí a los cines Gloria e Ideal de Elda, un auténtico acontecimiento para mí entonces. En aquellos cines vería muchas películas mientras iba creciendo. Hoy son recuerdos nebulosos, dado los muchos años que hace que desaparecieron, como tantos otros cines: el Aguado, el Coliseo, el Cervantes...

1978
"A mi queridísimo nieto Juan, ahí van mil pesetas más por tu cumpleaños. Las mil pesetas de antes eran por tus brillantes exámenes. Con todo mi cariño. Tu abuelo  Juan"

Esta nota de mi abuelo vale muchísimo más que aquellas dos mil pesetas que recibí. Un año después me regaló un casete de ABBA que daría lugar a mi gran afición por el grupo sueco.

1979
 Aún conservo aquel regalo, por supuesto. Es un reloj de bolsillo plateado, con bonitos adornos en relieve. Me sentía un dandi con aquel reloj que no correspondía a mi edad en absoluto, pero que a mi me encantaba sacar del bolsillo para abrir su tapa y mirar la hora. Hoy no lo uso, pero es uno de mis tesoros de juventud.

1980
Fue en octavo de EGB cuando un día aterrizó en mi pupitre un papel doblado que venía desde algún lugar a mis espaldas. Recuerdo que, tras leerlo,  tanto mi compañero José Ramón como yo estuvimos dilucidando de quién podía ser. ¿Quién era la enamorada?
 Una mirada burlona de María Luisa, la más guasona de la clase, me desveló el misterio. 
Es increíble que aún conserve esta nota. 

1981
La primera vez que un billete de 200 pesetas vino a parar a mis manos lo guardé para no gastarlo. Y aún sigue aquí, nuevecito, reluciente, sin una sola arruga. Quién nos iba a decir entonces que la peseta nos diría adiós un día. 

1982
 "Aquí tienes tres singles. Solo los he usado una vez, así que están perfectos. Espero que te guste al menos uno de ellos. Pásalo bien y cuídate. Carita"

Una nota de mi amiga sueca, de la que ya hablé en el blog, y con la que no solo intercambié cartas, sino discos y  pequeñas sorpresas de todo tipo. 
1983


Billete de autobús de Albacete a Ayna. En cuanto teníamos ocasión, mi hermano, unos amigos y yo marchábamos ilusionados a reunirnos con las mejores amigas del mundo (y nunca mejor dicho eso "del mundo", pues por Ayna pasa el río Mundo) Entonces no podía yo sospechar que allí se rodaría Amanece, que no es poco y que décadas después me convertiría en un apasionado amanecista. 
Tampoco imaginaba yo en aquellos mis 16 años que 33 años después organizaríamos un reencuentro con aquellas queridas amigas de la adolescencia que está por realizarse.

1986
Uno de los permisos durante la mili en Madrid. Intenso año aquel en el que conocí a gente de todos los puntos cardinales,  di clases de inglés a un sargento, hice un intensivo curso de armero y recibí la triste noticia del fallecimiento de mi abuelo Conrado, el que tantos cuentos me contaba.

1989
"Juan: Tu cena está en el microondas. Utiliza el paño. Mrs Catt"

Nota de la "mamá inglesa" que me acogió en mi mes de estancia en Saltdean, Inglaterra.
Dada su avanzada edad entonces, supongo que aquella cariñosa mujer debió fallecer hace muchos años. Tener esta simple nota con su letra me llega a emocionar.

De ella, y de aquel viaje escribí una entrada a la que tengo un especial cariño: Postales desde Saltdean

Nada más por hoy. 


Voy a abrir la ventana a ver si se sale esta nostalgia que ha quedado flotando en el aire.