9 de abril de 2012

RENOVARSE O MORIR

- ¡Señora!... ¡Eh, oiga!... ¡Su zapato! ¡Se le ha caído un zapato!
Pero la anciana desciende el último escalón del autobús sin mirar hacia atrás, y una vez en la acera comienza a arrastrar ambos pies con una leve cojera. El zapato, lanzado por el conductor, cae a su lado sin hacerla reaccionar. Desde sus ventanillas algunos pasajeros la ven alejarse absortos cuando el conductor, alzando los hombros resignado, se dispone a continuar el trayecto.
En el momento en que la mujer alcanza la entrada al parque, el bolso le resbala del hombro y cae al suelo. Pero ella, sin dejar de mirar al frente, continúa caminando.
Al granjero le molesta mucho el sol esa mañana, y el tener que parapetarlo con el brazo continuamente le está poniendo de muy mal humor. La luz le hiere en los ojos y siente la urgente necesidad de ocultarse en algún lugar oscuro. En cualquier lugar.
Entra en el corral y se sienta pesadamente en el suelo, con la sensación de que le va a estallar la cabeza. Algunas gallinas picotean los granos que encuentran por el suelo. Él mira cómo sus cuerpos van cortando las lanzas de sol que se filtra entre las tablas, y el juego de luces le irrita, le desespera, le hace odiarlas salvajemente.
En un instante se aloja en su interior el deseo de matarlas a todas con sus propias manos. Sonríe con la mirada perdida.
- Si hoy no espabila le dices que se marche – le dice la carnicera a su marido.
- Mujer, es su segundo día… Y es demasiado joven, ya irá aprendiendo.
- ¿Pero es que no tienes ojos en la cara? Ese no ha nacido para este trabajo. Si parece que no tenga sangre en las venas…
- Calla, que viene.
Se acerca a ellos un flaco adolescente de piel muy blanca y marcadas ojeras. Mira a ambos con la cabeza ladeada. Lentamente la va levantando para dejarla caer otra vez, como si le pesara.
- Hijo, ¿te encuentras bien? – le pregunta el carnicero
- Este chico toma drogas o algo – dice ella con la mano sobre la boca.
- Dime… ¿te gusta este trabajo? – y viendo que no parece tener ganas de hablar, le pide que le acompañe. El joven le sigue arrastrando los pies.
- ¿Qué le has dicho? – le pregunta la mujer cuando vuelve.
- Le he puesto a limpiar vísceras. Ahora vamos a comprobar si vale o no vale.
Unos minutos después le encuentran encorvado y balanceando su cuerpo, devorando con ansiedad un manojo de tripas que caen desde sus dedos y su boca hasta el suelo. En su desesperación se ha mordido las manos, de las que brota la sangre para escurrir por sus blancos brazos y resbalar por su brillante mandil blanco.
La joven camarera ha terminado de colocar las sillas sobre las mesas para disponerse a barrer el local. El jefe ya se ha marchado y ella se ha cerrado con llave. No le gusta quedarse sola y mucho menos de noche. Está lloviendo y se siente inquieta. Piensa que debe faltar poco para que llegue su padre para recogerla.
Un coche toca el claxon en la calle y ella se apresura a coger su abrigo y apagar las luces para disponerse a salir. Pero el coche pita con insistencia y esto le parece extraño. Se acerca a uno de los ventanales para mirar al exterior. Delante de un coche, una señora muy mayor está de pie en medio de la calzada, sin moverse. La luz de los faros y la lluvia le confiere un aspecto horrible. El conductor pita y pita pero la anciana no se inmuta.
De repente parece mirarla y arranca a caminar. Le falta uno de sus zapatos.
La camarera se asusta y corre hacia el teléfono para llamar a su casa. Es su madre la que responde y parece más asustada que ella.
- Hija, tu padre no va a poder recogerte.
- ¿No? ¿Por qué no?
- Está… está… le he encontrado en el corral. Estaba como loco, persiguiendo a las gallinas. Yo… - solloza – le he pedido a tu hermano que entrara a ver, porque me ha parecido que… creo que las estaba matando a todas y… no me atrevo…
A la joven camarera se le resbala el teléfono de las manos cuando al volverse encuentra el rostro de la anciana pegado al cristal del ventanal, mirándola. Empieza a gritar, y las lágrimas acuden a sus ojos. Temblorosa vuelve a coger el teléfono.
- ¡¡Mamá, dile a mi hermano que venga a por mí, por favor, dile…
- ¡Hija, tu hermano sigue en el corral. Estoy esperando a que salga. Yo… he llamado a…
Un estruendo de cristales rotos la deja paralizada. La anciana ha conseguido entrar destrozando el ventanal con un fuerte golpe de su cabeza y se acerca hacia ella con los brazos por delante. Una gran brecha sangrante en la frente le dibuja líneas rojas por el rostro.
La camarera busca un cuchillo con el que defenderse y encuentra uno enorme en el fregadero. Cuando se gira ya tiene a la anciana muy cerca, y ésta, abriendo una boca por la que asoma un enjambre de dientes podridos le dice:
- Joven, tienes suerte de que esto sea solo producto de la imaginación de JuanRa. Eso es lo que te va a salvar.
- ¡Idiota! – le grita la chica llorando- ¡Ya podía haberlo dicho antes, que me ha dado un susto de muerte!
_________________________________________
Sí, lo admito, me apasionan los zombis. Me gustan más que a un tonto un lápiz. Todos los muertos vivientes, tanto si están presentes, caminando con su macabro pendular, como los ausentes, que no dejan de intuirse en las sombras.
Disfruto sumergiéndome en sus paisajes: las ciudades abandonadas, las desiertas avenidas, el inquietante silencio en el interior de los edificios, en los comercios saqueados y polvorientos…
Me recreo en los sobrecogedores detalles: la sucia muñeca en la calzada, el coche solitario con esqueleto al volante, unos cuervos amontonados sobre un cuerpo en la hierba…
Y ellos, podredumbre de harapos y bocas descarnadas, heridas putrefactas y cráneos carcomidos, cuencas vacías y supurantes llagas.
Vivos muertos, muertos vivos, hambre sin fin.
Es un mundo tan inmundo que se torna atractivo sin poderse evitar. Traspasa el umbral de lo repugnante hasta dar la vuelta a la rueda y volver a rozar lo bello. Es la belleza de lo marchito, el perfecto desequilibrio, lo poético vuelto del revés.
- Es curioso – me decía ayer mismo mi Jefe- que también yo crea en la resurrección de los muertos. Por supuesto, yo la veo desde mi experiencia, mucho más excitante. Es el mismo canto a la Eternidad. Pero la de las Tinieblas…

¡Vivan los zombis!

20 comentarios:

peibol dijo...

¿Cómo no van a gustarte los zombies, si crees en el "resucitado" más célebre de la mitología occidental? :p

Por cierto, tengo ganas de ver REC 3... y no hay quien quiera venir conmigo. Ains...

Esa niña que vive dentro de mí dijo...

Si los textos son tuyos, ¡enhorabuena!. Comparto tu pasión. Saludos.

JuanRa Diablo dijo...

peibol:

El país de procesiones y yo pegándome una maratón de pelis de zombis y "finmundistas" que empieza a ser preocupante :D
Ya me contarás la de REC 3 (secuestra a alguien :P)

Esa niña:

Asumo la autoría. Y la chaladura también :D

Juanjo dijo...

A mni tambien me encantan los zombies.Me pregunto porque sera
Un abrazo

Ana dijo...

Que relato mas escalofriante, la escena de la vieja pegada al cristal es espantosa, yo odio a los zombies, (lo siento no comparto tu gusto jaja)no puedo con ellos, son los seres mas terrorificos que pueden existir, siempre muertos de hambre y cayendose a pedazos, ese afán por las visceras y los cerebros no es normal, puaj, es que a mí me va mas lo verde, jeje.
Felicidades por tu relato y tu chaladura, no la pierdas nunca.
:D

Sese dijo...

No soy mucho de zombies ni me gustan las pelis. Ahora que hay clásicos imprescindibles como Yo anduve con un zombie. Qué miedo cuando salió el zombie negro con ojos saltones... miedo hasta que oí que se llamaba Carrefour!!!!!!, jajaja, la escena perdió toda la tensión creada por el director.

Saludos

Amig@mi@ dijo...

Te he dicho alguna vez que eres un genio?
Me encantó
Un beso

papacangrejo dijo...

QUE VIVAN... pero bien lejos de mi jajajaja Este fin de semana si que he pasado miedo jaja mi madre salía en una procesión y me pidió que le hiciera alguna foto, era la primera vez, y allí entre los que salían había 6 mujeres todas de negro, con velos negros joder me acojoné.
Por cierto el relato me ha gustado, ha sido terrorífico.

Misaoshi dijo...

A mi no me gustan especialmente, pero me ha enganchado tu relato.

Lástima jodieras la mejor parte con el final xDDDDDDDDDDDD quería saber detalladamente cómo la descuartizaban.

Doctora Anchoa dijo...

¡¡¡A mí también me encantan!!!. Supongo que es por una especie de fascinación por un mundo post-apocalíptico. El relato fantástico, me he leído varios libros de zombies y les das mil vueltas, y no es peloteo XD.

Lillu dijo...

Argh, qué miedito me has dado! Y eso que a mí los zombies básicamente me hacen gracia, más que darme miedo XDDD

saluditos

JuanRa Diablo dijo...

Juanjo:

¿Y dejas en el aire la incógnita? No serás un blogero zombi tú, no?? xD
Me he acordado del chiste aquel:
"Pepe, aquí huele a muerto... ¡Pepe!... ¿¿Pepe??" :D

Ana:

Bueno, también podríamos encontrar a un zombi caminando entre un campo de amapolas, o una fila de ellos tropezando por valles de inmenso verdor y cascadas de ensueño.
¿Ni aún así te gustarían? ¿No cuela? XD

(Yo soy del CFC: Club Chalaos Forever :p)

Sese:

He tenido que ir a comprobar eso del zombie Carrefour porque me costaba creerlo. ¡¡Y tienes razón!! Jajajaja. Tanto afán por meternos el miedo en el cuerpo y con el nombre se va todo a pique (que no Piqué :p)
Desde ahora miraré esos hipermercados de otra forma. La verdad es que un poco zombis sí que parecemos los consumidores por sus pasillos: comprar, compraaar, compraaaar...

Amig@mi@:

¿Tú crees? No sé, pídeme tres deseos, a ver... ;P

papacangrejo:

Ya me dirás si las fotos de tu madre salieron movidas, porque te he imaginado cámara en mano con tembleque incorporé xDD
Tendría que haberte metido en el relato, rodeado de zombis (para divertirme un rato, digo :D)

Misa:

¿En qué quedamos entonces?, ¿te gustan o no te gustan las vísceras sanguinolentas, las tripas que se escurren, los cerebros licuados y chucherias de este tipo?
Tú dices que no, pero sííí, que un poco devoradora sí eres ;p

Doctora Anchoa:

Biennn, eres de los míos. Una peli con imágenes del fin del mundo y uno pocos supervivientes, ¿puede haber algo más interesante?
Gracias, abrumaíto me dejas :))
Por cierto, ¿qué libro de zombies me recomiendas? Yo más allá de Stephen King no he leído nada del tema.

Lillu:

¿Que te hacen gracia los zombis? Pero cómo puedes dejarles con el culo al aire de esa forma. Si su razón de existir es acojonarnos vivos...
Anda que si alguna vez eres la prota de una peli de éstas, a ti te devorarían la primera. Cuidadín, eh?

Eli E. Torres dijo...

Oh, JuanRa, estás un poco loco.. los zombies que has descrito son especiales, porque no parecían estar muertos, y de repente lo estaban, aunque lo mismo es un virus o algo, como en 'the walking dead'... te recomiendo el comic, de hecho voy a hacer una entrada en mi blog para regalártelo.

Un bocado de zombie!!

isaormaza dijo...

¡Genial! Esta vez tu jefe estará orgullo de ti jajaja Empezamos suavecito, con la anciana que pierde el zapato y pensamos: una historia triste, de esas que dan penita... ¡Si, jaja! ¡Fíate del diablo y no corras! Acabarás en un baño de sangre. Lo dicho: el Diablo estará encantado :-D

Ángeles dijo...

Ahora puedo decir sin temor a parecer rarita, que el primer voto de tu encuesta zombiana lo emití yo, y que voté por la opción 'mogollón'.

A mí lo que más me gusta de las historias de zombies y otros apocalipsis es eso que tú refieres con tanto tino: los paisajes urbanos desolados, las calles desiertas, los comercios abandonados... es emocionantísimo.

Y la forma en que explicas dónde radica la belleza de las historias de zombies, me parece de una profundidad filosófica fabulosa. I'm serious.

Mae Wom dijo...

Jajajaja! Qué buen relato!! El final es imprevisible, como tú!! Buenísimo. :DDD
A mí no es que me gusten especialmente pero The walking dead, sí. Menos mal que han dado un giro, que ya les iba haciendo falta y ahora está mucho más emocionante (bueno, ahora hasta que lo vuelvan a reponer, que no son c*br*n*s ni ná, cortando en lo mejor :)) ) Seguro que ya te lo he dicho pero si no lo has leído ya te recomiendo el de Cellular de Stephen King...pero seguro que ya lo has leído y seguro que ya te lo he dicho...Una gata desmemoriada, qué mal! :P La serie de Walking me recordaba mucho al ambiente de ese libro y lo de la búsqueda de un sitio libre de zombies, etc, etc..

Cambiando de tema digo yo, que ya tengo medio maquinado eso que habíamos dejado pendiente en semana santa y que si mejor te puedo escribir al correo y te detallo el plan. :) Y si me confirmas a qué correo ya sería la caña. :D

Speedygirl dijo...

Los zombies bellos???????? Poéticos???????? tururú!!!!!!!! jajajaja

Montse dijo...

¡Madre mía, qué relato, es buenísimo! parecía que lo estaba viendo a medida que iba leyendo ¡y ese final, genial!
No me gustan mucho los zombies, tengo un mal recuerdo de ellos, una noche oscura caminando cerca de un cementerio después de haber visto en un cine de pueblo "la noche de los muertos vivientes" ¿te imaginas?. Primero las bromas y las risas (éramos tres quinceañeras y una pareja con pocos años más) y luego me entró el miedo al pasar por el cementerio, en mi vida he pasado una noche con tanto miedo. Ahora me hace gracia, pero "in situ" lo pasé fatal.

Me ha encantado, eres magnífico escribiendo.
Un besazo ;)

JuanRa Diablo dijo...

Speedy:

A ver, es que tú los miras solo superficialmente. Pero si te asomaras por la terraza de un edificio altísimo y les vieras deambulando por las calles con esos pasos descompasados y ese caminar sin rumbo... reconócelo: se te pondría la carne de gallina. Eso es porque son poesía en estado puro.

Eli:

El otro día me puse a hojear el comic en una librería. Los únicos cómics que yo he leído son los tebeos de cuando era un zagal, jaja. Pasar de Rompetechos o Mortadelo a The walking dead, eso sí que sería avanzar.
Me muero (viviente :p) por leer esa entrada, Eli

Un abrazo de lo más vírico :p

isaormaza:

Pues ya ves, para una vez que escribo algo para tenerle contento y no aparece por aquí. Desde el día de la huelga, que se echó en una hamaca, no le he vuelto a ver. Roncar sí le oigo. Bah, esfuérzate para esto... :(

Ángeles:

Sí es que no podía ser de otra forma, que tú eres mogollona! :D
Pero me doy cuenta de que decir abiertamente que te encantan los zombies te hace parecer raro, sí, más que un perro verde. Pero de todas formas un perro es un buen animal, y el verde es un bonito color, así que... a mí, plim :D

Y qué bueno que me entiendas. Si es que cualquier cosa que sacuda las emociones es muy digno de tener en cuenta.
Tendremos que crear una nueva filosofía tú y yo: el estifenkianismo ;)

Mae Wom:

Pues para no gustarte especialmente, la serie que sigues es un bocado de lo más exquisito. Yo la saboreo con ganas y no me empacha :D
He leído todas las primeras novelas de Stephen King, por lo que no sé nada de Cellular, y no recuerdo que me la recomendaras. La que sí me recomienda muchas de SK es Ángeles, la comentarista que te precede, que es una experta en el maestro del terror.
Tomo nota de ese libro, que estoy en una etapa zombista de lo más zumbada :p Gracias

Y... jeje. Mi correo está en la barra lateral, (jotacaroz en hotmail). Negociemos, gatuna. Mola que quieras tener tratos con el diablo. Mola mucho.

Montse:

Parece que sería fácil de llevar a la pantalla, ¿verdad? Escrito un poco así, a lo storyboard. Es que me gusta tanto este género que lo visualizo enseguida. Y cuando te da por algo...
Me sé de una que tras leer ciencia ficción nos está contando un relato de esos que quieres saber más y más :P

Jaja, lo que parece que veía yo es a esa Montse quinceañera bien agarrada a alguna amiga, acojonaita al pasar por el cementerio. Mira que es puñetera la sugestión... xDD

Luego mi hermana me dice que no me lo crea, pero a mi estos halagos me ponen muy tonto, ¿eh? Gracias Montse :)

Anónimo dijo...

Oye...fantástico relato. Pues estarás contento porque los zombis están más de moda que nunca. A mí, la verdad, no me gustan estos monstruos, prefiero los vampiros que son más refinados. Ahora eso sí, La Noche de los Muertos Vivientes me parece una peli magnífica. Y lo que sí me interesa es lo que comentas de la ciudad abandonada. Si nos gusta una casa en esa estado, pues una ciudad ¡figurate! Por eso me gusta mucho el comienzo de Soy Leyenda, por ejemplo.
carlos