19 de junio de 2014

MI EXPERIENCIA AMANECISTA

Me comprometí a contaros el viaje a Ayna del pasado 6 de junio, y aquí vengo a hablaros de él con mucho gusto. 
He decidido dividirlo en tres partes, - los tres días de aquel fin de semana-  en consideración a todos aquellos que os empachan las longanizas (y, qué narices,  porque yo mismo me di cuenta de que contarlo todo de golpe era un sin dios)

La cosa no pudo salir mejor, en todos los aspectos. Las ligeras dudas que a veces me asaltaban de si me sentiría desplazado yendo solo a una quedada de la que solo tenía referencias de oídas, se disiparon nada más contactar con los primeros amanecistas.

Pero empezaré por el principio, como debe ser.

Si hay algo que no deja indiferente a nadie es lo que impacta llegar a Ayna, y esto es algo que he oído comentar a mucha gente. Uno va viendo el típico paisaje manchego, con sus grandes llanuras, con sus  colores pardos inundados de sol, y de repente entra en unas sombrías gargantas de montaña en las que comienza a aumentar el verdor.

A dos kms del pueblo, sin divisarlo todavía,  encuentras  un gran cartel que dice Bienvenido a la Suiza Manchega. Vistas panorámicas. Una curiosidad irresistible te hace detener entonces el coche, subir una escalinata de piedra (foto 1) y  acercarte a la barandilla del mirador... y allá abajo, ohhh, maravilla: la visión de un pueblo abrazado a la montaña con un río a sus pies cuyo rumor escuchas desde aquella altura, y predominando el verdor por todas partes (foto 2)
¿Y cómo creéis que se llama ese mirador? ¡¡Mirador del Diablo!!  ¡Toma ya! ¡Rindiéndome honores y todo! :D (foto 3)


Me quedé unos minutos allí, observando aquel paraíso y pensando que no podía estar en mejor sitio el día de mi cumpleaños.
Desde aquel punto hasta el pueblo se desciende por una carretera con tantas curvas que parece que la haya diseñado un niño. ¡Se tarda una eternidad en bajar del todo!

El hotel en el que me alojé se llama Felipe II. Tiene unas vistas extraordinarias a la frondosa cuenca por la que pasa el río Mundo, y su decoración está muy enfocada a la película que por allí se rodó.
Dos grandes fotografías de escenas de Amanece, que no es poco te reciben nada más entrar (foto 4), y en el hall, un gran ninot (indultado de alguna falla valenciana, al parecer) representa a José Luis Cuerda con embutido manchego en  mano (foto 5)

Aprovechando los muchos personajes de la película, cada habitación, además de su número, tiene una fotografía encima de cada puerta. Te pueden dar la de Luis Ciges, o la de Chus Lampreave, Gabino Diego, Antonio Resines, Fedra Lorente... (foto 6)

Disfruté muchísimo recorriendo el pueblo y fotografiando muchos de los lugares que tantas veces había visto años atrás, comprobando que casi todo seguía igual, salvo algunos cambios que no me pasaron desapercibidos.

Se veían algunos carteles de la Quedada por aquí y por allá, y algo que me llamó mucho la atención es que había paneles metálicos informativos, que incluían fotografía, justo en los lugares que sirvieron de escenario clave en la película. 
Pude ver, por ejemplo, una casa grande cerrada y junto a su fachada uno de esos paneles (foto 7), que me informaba que allí dentro se rodaron las escenas de la taberna, aquella en la que los hombres podían emborracharse si iban escoltados por la Guardia Civil, y bebían escuchando a una soprano que interpretaba a Puccini, (muy lógico todo, jajajaja). Lo que entonces no imaginaba es que dos días después entraría en esa “taberna” y yo mismo interpretaría un papel ante los ojos de todos los amanecistas!! (¡Pero, todo a su tiempol!)


 Sobre las 7 de la tarde se empezó a escuchar por altavoces la banda sonora de Amanece, que no es poco (una buena forma de  localizar el punto de encuentro sin pérdida) y en el Mirador de los Picarzos, una amplia terraza con vistas al río, me encontré a los primeros amanecistas.

Nos presentamos, y pronto tuvimos que admitir que tendríamos que repetirnos los nombres muchas veces más. ¡Imposible retener tantos!
Escuché decir que venían de  Madrid y Alicante  en su mayoría, y que ya habían asistido a anteriores quedadas. Al decir que era mi primera vez, más de uno me dijo “Ya verás como repites”  

Uno de ellos, Gerardo, que también venía de Madrid, era uno de los organizadores y transmitía muy buen rollo. Se volcó en hacernos sentir cómodos a los que asistíamos por primera vez. 
Después fue llegando más gente, una pareja de Valladolid, otra de Murcia...  Me uní pronto a Francisco y Pedro, que al venir de un lugar tan conocido para mi como es Villena,  se convirtieron en compañeros  de inmediato.
La terraza se fue llenando de gente que pedía algo en el bar. Para mitigar el calor, las cervezas frías circulaban sin parar, y la algarabía de voces fue creciendo más y más a la par que el sol iba descendiendo en el horizonte. 

De vez en cuando  se escuchaba alguna consigna amanecista en voz alta: ¡¡Viva el munícipe por antonomasia!! o ¡¡Viva el cabo santo!! a las que se respondía con sonoros ¡Viva!  (si  uno se detiene a pensarlo resulta muy friky, sí, pero como dijo alguien por allí, “¡somos la versión rural de los frikis de Star Wars!” :D)

La primera cena esa noche fue estupenda. Había muchas mesas alargadas en las que cabían muchos comensales, pero  yo ocupé una de tan solo 5 personas, y tuve la gran suerte de que se sentara en ella Juan Ángel.

(¿Juan Ángel y Juan Diablo sentados en la misma mesa? 
¡¡Normal que amanezca por el lado contrario!!)

Juan Ángel es un ayniego que formó parte del reparto de la película cuando tenía 12 o 13 años, interpretando a  El niño deprimío, (foto 8) y hoy, además de regentar el Hostal rural Miralmundo, es el principal organizador de las quedadas en el pueblo.
Digo que tuvimos suerte porque nos contó muchísimas curiosidades del rodaje, divertidas e interesantes, y respondió a todas las preguntas que nos hacíamos. 
Supimos que mantiene contacto con todos los actores  que aún viven,  hablamos de lo que ha supuesto la película  para los tres pueblos donde se rodó y del boom en el que se ha convertido. Y es que es realmente curioso que Amanece, que no es poco cayera prácticamente en el olvido durante varios años, y gracias a las redes sociales haya resucitado de una forma portentosa, convirtiéndose en una película de culto que tiene fans de todas las edades. ¡Y no solo en España!

En uno de los brindis aproveché para decir a mis compañeros de mesa que era mi cumpleaños (no podía dejar pasar desapercibido un día así).  Lo que  no imaginaba  es que Juan Ángel se encargó de que se filtrara la noticia. Terminada la cena me hicieron llegar un trozo de tarta de queso con una vela encendida y todos los amanecistas del restaurante me cantaron el Cumpleaños Feliz.  ¡¡La leche!! Jamás me ha gustado ser el centro de atención pero he de reconocer que en aquellos instantes  se me salía la sonrisa de la cara, y solo por la emoción de un momento como aquel, ya mereció la pena el viaje.

CONTINUARÁ

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho tu forma de empezar el relato, dándonos a conocer a Ayna como si viajáramos contigo en el coche, en plan noventayochista. Muy bien.
Yo temía que en Ayna se ayunara mucho pero me alegro por tí que es completamente al revés.
¿Y por qué dos palitos en el II de Felipe II? ¿Será para dotar de amanecismo al hotel?
Supongo que tu antagonista Juan Ángel es el de camiseta colorada...pues sigue teniendo la misma expresión ¡no ha envejecido nada, el tío!
Y no me extraña nada que enseguida hicieras amigos y te cantaran y todo. Ya sabíamos todos que no ibas a pasar desapercibido tú por allí. Supongo que habrás reclutado un montón de almas para el infierno con tus malas artes.
En fin, que me alegro un montón de que el viaje saliera tan bien y de que que ahora nos lo cuentes tan detalladamente.

carlos

María José dijo...

Ohhh pues yo te habría leído del tirón... me ha sabido a poco :)

Lillu dijo...

Tiene pinta de ser una de esas experiencias irrepetibles que sin embargo se van repitiendo año a año y se convierten en tradición :)

saluditos!

Ángeles dijo...

Me ha encantado la entrada, por lo que cuentas y cómo lo cuentas.
Así que no tengo más remedio que decir:
-¡Viva el bloguero por antonomasia!
-¡Viva el ser impresionante e inspirado!
-¡JuanRa, nosotros somos contingentes, pero tú eres necesario!

(Yo es que soy muy de plagiar, sabes, precisamente por inspiración amanecista).

Espero la segunda entrega con impaciencia.
Ah, y las fotos son geniales!

Anónimo dijo...

Maaaaaásssss....por favor más....estoy ya impaciente esperando...
Conforme lo cuentas, al final harás que me guste la peli y todo...el pueblo no, el pueblo ya me gusta desde hace lustros....
Un abrazo, diablo.
Txema Rico

maría josé olalla dijo...

Identificada con lo que narras, al igual que mi tocaya hubiera seguido leyendo todo del tirón y por supuesto hay que contestar a Angela con un enérgico y sonoro ¡¡VIVA!!

Montse dijo...

Yo también me he quedado con ganas de más y es que ¡lo cuentas tan bien!
Como no conozco el pueblo, ni la peli, ni nada de nada, me he sentido como tú, una novata en esta aventura y me alegro que lo pasaras tan bien.
Me sumo a ese !VIVAAAA!
Besitos.

JuanRa Diablo dijo...

Carlos:

Me alegra que te hayas subido en mi coche para hacer el viaje, y que después de esta parada para estirar las piernas quieras proseguir. No te vayas a marear ahora, ¿eh? :D

Quizás aquel Hotel haga reformas algún día y pase a llamarse Felipe VI, más actualizado. Yo solo hago saber que Dios es uno y trino, ¡hala!

Ah, una curiosidad, ¿sabes que Ayna se debe escribir con acento en la Y? Así: Aýna.

https://www.youtube.com/watch?v=6s5xuZGxCWs

Desde luego, mi único propósito al viajar allí era reclutar almas para el infierno, como bien dices, pero luego amaneció por el lado contrario y ya… me despisté.

Un abrazo

María José:

Ah, pues qué alegría que a ti no te empachen las longanizas :) Gracias.

Lillu:

Así es. Y se convierten en tradición porque crean adicción. Es un poco como los alzamientos de hostia del cura del pueblo, que arranca unos aplausos irremediables :D

Ángeles:

No me alborote el orden gritando vivas ahora... Le dije a usted, cuando me pidió comentar algo en el blog, que hiciera como el resto de los sureños, que unos días van en bici y otros huelen bien, pero no, usted se empeñó en armar misterios con Victor Hugo y Dostoievski.
Y ahora le da por plagiar a Cuerda, pero ¿no sabe usted que en este infierno es verdadera devoción lo que tenemos por Cuerda?

Un beso, querido espíritu amanecista

Txema:

Veeeenga, como te has portado bien, te pongo otra ración hoy domingo a la hora del almuerzo.

Y cómo no te va a gustar el pueblo, si fuimos invasores en los años ochenta :D

maría josé olalla:

Que aparezca por aquí una compañera de viaje me sirve de mucho, sobre todo para convencerme de que no fue un sueño aquello. :D

Ahora que lo pienso, si de verdad eres una amanecista , debes empezar a presentar a Lucía como tu madre :p

Un saludo, y gracias por escribir.

Montse:

Ya me contarás, el día que veas esta película, si no te entran ganas de aventurarte con tu marido hacia la Suiza manchega. No es necesario que vayas en sidecar, ni que te metas en una asamblea de mujeres que gritan que los hombres no valemos pa ná.

Besos, Montse


hitlodeo dijo...

El Mirador del Diablo, la tarta de queso por tu cumple, el cumpleaños feliz,... No sé como no te has quedado a vivir allí :)

JuanRa Diablo dijo...

hitlodeo:

Pues a vivir no, pero ya han pasado más de dos semanas y te aseguro que no dejo de "estar" allí :)

Un lugar muy especial Ayna.

Papa Cangrejo dijo...

Museo y todo! que grandes los amanecistas

JuanRa Diablo dijo...

Muy grandes y omnímodos, Papa cangrejo.
Y algunos hasta se desdoblan :D