1 de abril de 2010

EL ALMA DE EL ALMORQUÍ

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(Dedico esta entrada a mi padre, por ese amor a Las Casas que comparto)
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Eran los tiempos de la inconsciencia y la despreocupación, aquellos años de espíritu libre en los que no había problema alguno para caer rendido de sueño por las noches y dormir de un tirón hasta el nuevo día.
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Me encontraba en el periodo de vacaciones de la Semana Santa, con una montaña de apuntes por pasar a limpio y más temas que estudiar de los que me apetecía. Pero me bullía dentro un deseo por hacer algo que llevaba planeado para esos días de descanso que por fin habían llegado. Sabía que aprovecharía mucho mejor el tiempo y todo tendría un mayor aliciente si me largaba unos días y me recluía yo solo en aquella casa.
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¿Allí te vas estudiar? Pero si no hay agua, ni luz eléctrica... —advertía extrañada mi madre
Da igual. No necesito nada de eso. Me apetece mucho estar allí yo solo.
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Mi padre, que siempre ha tenido alma de Robinson, me comprendió perfectamente y me dio las llaves, además de instrucciones para abrir la llave de paso exterior y acoplar una manguera que me permitiera disponer de agua para asearme.

No recuerdo con precisión qué viandas me llevé, sólo que puse a hervir una gran olla de arroz y que me sirvió como base para acompañar todo lo demás. Y que cuando necesitaba algo de dulce mezclaba ese arroz con miel.
Con todos los apuntes de la Universidad, la comida, el agua, unas sábanas, una manta, una pequeña radio y algunas velas monté en el coche y me dirigí hacia Las Casas del Señor.
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Las Casas del Señor es una pedanía situada a 12 kms de Monóvar que por siempre estará ligada a los recuerdos de mi familia.
Mi padre veraneaba allí de niño y tanto se impregnaron sus retinas de aquel paisaje que ya no pudo desvincularse de él jamás y terminó por contagiarnos su amor por el lugar.
Pueblo pequeño y recogido en el que todo el mundo se conoce, con un campanario visible desde cualquier punto y una sierra paralela de grandes pinadas en su frente.
En la época en la que sitúo este relato acababa de comprar una casa antigua en la que estaba haciendo unas reformas con la intención de mejorarla y venderla. Yo sólo la había visto una vez y muy de pasada, pero recordaba una habitación con una cama de tiempos de maricastaña y un patio central abierto y muy agreste que sin duda había servido como corral en otros tiempos.
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Llegué al atardecer, con la suficiente luz todavía como para adecentar aquella habitación, preparar la cama y buscar un lugar apropiado para todo lo que había llevado. Cuando terminé apenas había luz y no quise dar un vistazo al resto de la casa porque, aunque no tenía miedo, (entonces no lo tenía) prefería no sugestionarme ante cómo se ven las cosas cuando se alargan las sombras.
Encerrado en aquella habitación, que se convertiría en mi cuartel general, cené a la luz de un par de velas acompañado por el sonido de las voces de la radio. Me encontraba tan a gusto, me sentía tan libre... Cuando llegó la hora de acostarme empujé una de las esquinas de la cama contra la puerta. Porque nunca se sabe...
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Fueron días muy soleados los que disfruté en aquella casa. A la mañana siguiente desayuné en el patio, que estaba totalmente invadido por la hierba y comencé a estudiar también allí afuera. Horas después tenía mi camiseta liada en la cabeza y me iba refrescando con la manguera para soportar mejor el sol. Era una delicia tanta quietud, tanto silencio que sólo rompía el zumbido de alguna abeja remoloneando entre las flores o el tañido de la campana de la iglesia en la distancia. A veces dejaba los apuntes en el suelo y observaba lo que me rodeaba. Alguna lagartija se asomaba entre las piedras a tomar el sol conmigo, un pajarillo entraba y salía del hueco de uno de los muros, un par de mariposas blancas jugaban a hacer zigzags contra el azul del cielo... Nada, absolutamente nada valía más que aquellos precisos momentos.
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Cansado finalmente de mis tareas académicas me coloqué un viejo sombrero de paja que encontré en alguna percha y salí a dar una vuelta. Me encaminé hacia El Almorquí, que es un enorme caserío abandonado a un kilómetro y medio de Las Casas.

El Almorquí es un lugar sobrecogedor. Siempre que lo he visitado con familiares o amigos me ha parecido encontrarme en un decorado de la posguerra, con casas semiderruidas mostrando largas vigas de madera apuntaladas en algunas paredes que se resisten a sucumbir a pesar del paso del tiempo. No se le puede negar un aire misterioso a todo el conjunto, no obstante he sentido siempre una irresistible atracción por aquel caserío centenario.


Una vez más lo volvía a explorar, pero esta vez yo solo.





La cálida temperatura exterior contrastaba notablemente con la fresca atmósfera que se sentía dentro de cualquiera de aquellas casas vacías en las que ya sólo habita el silencio. Como ya escribí en una ocasión: Las casas abandonadas acaban derrumbándose porque no soportan el peso de la ausencia.





Me producía una peculiar desazón encontrar antiguos calendarios de los años 60 y 70 colgados en algunas paredes, como si el tiempo se hubiera detenido en aquellos lugares para siempre haciendo huir a la vida por cualquier ventana. De igual forma resultaba inquietante encontrar botellas o platos sobre las mesas, como si hubieran quedado congeladas escenas cotidianas de convivencia familiar.




Encontré puertas que daban acceso a otras puertas hacia más puertas.


En uno de los pisos superiores de una de aquellas casas encontré un viejo baúl de madera que llamó mi atención y no me pude resistir a abrirlo. Un desorden de viejos papeles, amarillentos y quebradizos apareció ante mis ojos a la luz de una pequeña ventana. La brisa silbaba a través de algunas rendijas y hacía temblar a intervalos los cristales. (Si no fuera por el maravilloso día exterior hubiera salido de allí volando)



Al curiosear entre aquellos papeles descubrí algo con vida propia: cartas. Cartas fechadas en los años 30 y 40. Cartas destinadas a hombres y a mujeres. Trozos de vida grabada en papel con letra picuda difícil de descifrar.
Estuve leyendo algunas y en todas predominaba la nostalgia y el deseo de reencuentros. En algunas de ellas me pareció percibir el aroma de la lavanda. Tuve el impulso de llevármelas todas pero pensé que tal vez no las supiera conservar tantos años como debían estar allí y preferí dejarlas durmiendo en el olvido para siempre.



Sí me llevé de todas formas, la más antigua que encontré, fechada en el año 1911, así como algunos papeles que me llamaron la atención, entre ellos uno del Doctor Pertejo, que fue un médico de Elda al que llegué a conocer siendo niño pues fue médico de mi familia. Qué curioso comprobar que se desplazaba a El Almorquí a atender a sus pacientes. Pensar que había muerto hacía tantos años y que yo encontraba una nota escrita de su puño y letra en semejante lugar resultaba tan paradójico. Al tiempo y las casualidades les debe gustar jugar al escondite.



Otra cosa que allí encontré es un almanaque de bolsillo del año 1910. Fue precisamente al volver a verlo recientemente en mi álbum de recuerdos, cuando decidí escribir hoy esto, pues me parece fascinante que se cumplan 100 años desde que se editó y una veintena desde aquella inolvidable experiencia en el interior de las casas de El Almorquí.


Después regresé a mi cuartel general.
Al cruzarme con algunos de los hombres y mujeres del pueblo nos saludamos amablemente.
Las campanas repicaban pues debía empezar la misa pero yo me metí en mi convento de clausura particular, aquel de la paz y el silencio, el de las lagartijas en su patio, el del arroz con miel y las velas.
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Aquella casa se vendió finalmente.
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Nunca he vuelto a vivir una experiencia como aquella en la que fui un feliz ermitaño que se alimentó de soledad por propia voluntad, cuando cada día se presentaba con tantas ganas de ser estrenado y cada noche, rendido de sueño, apagaba de un soplido la vela que iluminaba la estancia y dormía de un tirón hasta el nuevo amanecer.

26 de marzo de 2010

AITANA ESTRENA EDAD


¿Sabes una cosa, Aitana?
El primer biberón de tu vida te lo dio Samuel cuando fue a verte al hospital el día que naciste.
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Llegó con carita expectante y un poco asustado ante algo tan novedoso para él como el hecho de tener de pronto una hermana.
Lo felicitaban, le besaban y él caminaba confuso y con ojos anhelantes por verte.
Por fin lo alzaron a tu lado y pudo darte su primer beso.
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Y allí estaba yo para filmar aquel encuentro entre vosotros. No imaginaba que captaría tantas miradas de amor hacia ti por parte de tu hermano, siendo tan pequeño.

Han pasado tres años desde entonces.

☻Eres una muñequilla saltimbanqui que hablas por los codos pero que te quedas muda ante los extraños.

☻No deja de pasmarme tu perfección al pronunciar las palabras.
—Papá, hoy en el cole he tenido si-co-mo-tri-ci-dad. (¡¡Pero si la palabra es más grande que tú!!)

☻Me gusta ser el primero al que llamas por las mañanas, aunque me encantaría que lo hicieras algo más tarde. Las siete no son horas, Aitana. Y aún menos los domingos.

☻Me divierte enormemente tu valentía.
Mira, papá, un perro. A mí no me dan miedo los perros. ¿A que a mí no me dan miedo los pe... ¡¡ay, ay, cógeme en brazos!!

☻Es un gozo oír la risa de Samuel cuando jugamos al Veo Veo.
Ahora me toca a mí —protestas.
—Vaale, ahora tú.
Una cosita que empieza por... ¡la A!
—¡Payaso! —exclama Samuel.
íSíííí!  dices tan feliz.

☻Me sacan de quicio los "me ha pegadooo" "me ha empujadoooo" "me ha dicho tontaaaa", pero pronto hay un borrón y cuenta nueva con cada abrazo y beso que os dais.

☻Perspicaz y observadora, he de admitir que el día que reconociste a quién pertenecía cada prenda que sacábamos de la lavadora, incluidos calcetines, me diste un poco de miedo.

☻Me chifla que me busques para que vea lo guapa que estás o cuando me pides que me agache para percatarme de lo bien que hueles.

☻Eres una vieja de mil años cuando das algunas órdenes:
—¡Samuel, venga, apaga la tele y prepárate, que nos vamos al cole!
—¡Papá, salte de la habitación y dile a la mamá que la estoy esperando!

☻Me sigue pareciendo genial tu deducción al mirar aquella foto de Gloria Fuertes en la contraportada de un cuento.
¿Qué le pasa papá?  y me la enseñabas.
—No le pasa nada
Sí, está llorando
—No, no llora
Sí, está llorando porque no sabe peinarse.
Perdóname, Aitana, porque sé que te molestó que me riera tanto.
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Hoy has cumplido tres años, y al igual que el año pasado, quiero asomarte por esta ventana para presumir de hija ante el mundo entero.


21 de marzo de 2010

DIABLOGRAFÍAS 8

DE ALUCINES DE CINE

(Pinchad las imágenes si las queréis ampliar)

AVATAR (2009)

EL PLANETA DE LOS SIMIOS (1968)

MILLENIUM (2009)














LA GUERRA DE LAS GALAXIAS (1977)

(O STAR WARS PARA LOS MÁS FRIKIS)

LOS OTROS (2001)


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EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

15 de marzo de 2010

APRENDA SUECO CON COMPROMISO



Aún hoy, al verlos en cualquier foto, 
reverdece un tanto por dentro aquella ilusión de entonces.


Hubo un tiempo en que estuve muy interesado en el idioma sueco. ¡Quería aprenderlo!

Fue una idea que se me metió entre ceja y ceja y que estaba obstinado en lograr. Por supuesto había un motivo de peso y ese motivo se llamaba ABBA.

Como ya conté en su día, lo mío con ABBA nació como un flechazo, de esos que casi hacen perder pie. Creo entender que la herida se infectó y su veneno se fue extendiendo como un romance de adolescente que crecería y crecería hasta convertirse en verdadera pasión.

A pesar del tiempo transcurrido desde entonces, los cuatro suecos no han descendido de mi altar musical, si bien fueron aquellos primeros años (desde que los conocí en 1979 hasta que se separaron en 1982) los que recuerdo como aquella época intensa y extraordinaria de mi vida. Eran mis dioses particulares y mi mundo giraba en torno a ellos.
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Yo fui de esa clase de fan entusiasta que se desvivió por conseguir cualquier cosa relacionada con el grupo: recortes de revistas, posters, letras de canciones, fotos, grabaciones de sus actuaciones en TV… Cualquier logro en este sentido me satisfacía enormemente. (Hay que tener en cuenta que faltaba mucho para que internet llamara a nuestras puertas. Hoy se consigue todo de manera muy fácil, aunque el encanto no es el mismo, ni de lejos.)
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Cuando digo que mi fanatismo fue extraordinario no lo digo por decir. Formé parte de un club de fans que regentaba Ramón Andrew, un chaval gallego que nos empapaba de noticias. (Lo que son las cosas de la vida, muchos años después de que aquello acabara, me he reencontrado con él gracias a internet. Ambos, casados y con hijos, seguimos atesorando aquellos recuerdos en los que la música de ABBA sonaba constantemente en nuestras vidas. Los recuerdos felices son un rescoldo que jamás se apaga)
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Gracias a esta correspondencia supe que cada miembro del grupo, antes de juntarse y hacerse tan famosos, ya eran cantantes de renombre en su país y que habían grabado discos en solitario. He de reconocer que no me interesaron lo más mínimo las carreras musicales de los componentes masculinos del grupo, pese a ser el alma de aquellas composiciones. Yo bebía los vientos por ellas, por las vikingas, por Agnetha y por Frida.
Y como buen fan, (o como chalado, vaya usted a saber) eché mano de mis ahorros para que me llegaran discos de ellas desde Suecia. 
De alguna manera poder escucharlas en nuevas canciones era como aumentar el número de temas de ABBA. No era el mismo estilo, claro está, pero eran sus magníficas voces al fin y al cabo.
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Eso sí, cantaban en sueco.
.Al principio me fue difícil acostumbrarme a escucharlas en aquel sonido nuevo que no fluía de forma tan agradable como el inglés y, por descontado, ni pajolera idea de lo que decían. Pero allí estaba yo, escuchando tantas veces aquellos temas que llegué a aprenderlos a fuerza de seguir sus letras mientras los cantaba.
.Y así observé que la a con el circulito arriba (å) se pronunciaba /o/ como en många /monga/ (muchos) y que la k al principio de palabra sonaba como una /sh/ como en Kärleken /sherliken/ (el amor), entre algunas otras muchas cosas que me fascinaban.
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Y ese interés por descubrir lo que me estaban cantando Frida y Agnetha me llevó a una situación bastante embarazosa que hoy, al recordarla, me hace reír.
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En alguna revista encontré uno de esos anuncios en los que te animan a aprender un idioma. "¿Quiere usted aprender inglés? ¿Francés? ¿Alemán? ¿Italiano?... "
De repente descubrí que en aquella lista también incluían el sueco. “¡El sueco! ¡Ah, cómo me gustaría…!”
“Pida información sin compromiso” decía claramente el anuncio.
“Estupendo” —me dije, y escribí mis datos pensando en que me enviarían algún folleto informativo que me permitiera saber en qué consistía la cosa. Y con esa idea eché la carta al buzón, con una cruz en la casilla en la que decía SUECO.
Tan inocente y feliz.
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Pero para mi sorpresa llegó poco después a mi casa un señor bien trajeado y con un maletín en la mano que preguntó por mi padre, o eso creí yo cuando dijo su nombre y apellido, que son también los míos.

—Buenas tardes, caballero —le dijo—. Vengo por la petición que nos hizo usted interesándose en aprender… a ver  —y miró un papel— … era sueco, ¿no?
—… ¿Cómo dice?  —preguntó perplejo mi padre.

Y yo que estaba allí mismo y escuché aquello me quedé con una cara de Estocolmo alucinante.

“¡La madre que…! —pensé asustado— ¿La información no venía en forma de folleto? ¿La trae un hombre vivo?”

—Sí, a ver… —continuaba el señor trajeado — tengo aquí una carta… —y se puso a leer los datos.

Recuerdo que me arrepentí de inmediato. Comprendí que el hombre vendría con toda la intención de venderme el curso y eso pondría en un compromiso a mi padre. Para mí lo de aprender sueco era una ilusión secreta, no la había comentado con nadie. ¿Qué hacía ese tío en mi casa contándoselo a mi familia? Por desgracia, la tierra no parecía tener intención de abrirse para tragarme, así que no tuve más remedio que intervenir.

—Ah, sí, bueno… yo pedí información…
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Mi padre se me quedó mirando, el hombre trajeado del maletín se me quedó mirando y yo puedo hoy imaginar perfectamente lo que ambos debieron pensar.
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El hombre trajeado: "Así que es un chaval el que quiere aprender sueco... Y su padre no lo sabía… ¿A que me voy sin vender ni un lápiz?...

"Mi padre: "¡Vaya, por Dios! Mi hijo no me había comentado nada de esto. Menudo aprieto. Por una parte no puedo despachar a este hombre para que se largue pronto, después de la molestia que se ha tomado en venir. Por otro lado, no voy a despreciar de mi hijo el que muestre interés por aprender un idioma. Vamos a ver… aquí el único problema es… "
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—¿¡Sueco!? ¿Cómo que sueco? ¿Por qué sueco? —me preguntó.
—Bueno… yo…

Desde luego no iba a decir que para entender lo que cantaban las chicas de ABBA. ¡Demasiado ridi! Tampoco podía echarme atrás después de, por mi culpa, hacer venir a un hombre trajeado. (Maldita sea —seguía pensando yo—, ¿quién cojones le mandaba asomar por aquí? ¿No podía hacerme llegar un folletito y punto?) 
No me quedaba otra opción que mantenerme digno.

—Es que me atrae mucho ese idioma. Incluso lo sé leer, y me gustaría aprenderlo.
—Pero… no es por quitarte la ilusión —me decía mi padre—, pero ya que te pones a aprender un idioma nuevo, mejor que sea uno con más salida… El francés, por ejemplo… O el alemán, incluso.
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Buff, cómo recuerdo aquel momento. Yo era el primero en admitir que era un deseo personal que no me llevaba a ningún sitio. Pero aceptar cualquier otro idioma, sin apetecerme en absoluto, sí me parecía tirar el dinero. Al mismo tiempo, mantenerme en mis trece tampoco me parecía buena idea porque la economía familiar no estaba en aquel entonces para caprichos suecos.
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El hombre se fue sin vender ni un lápiz. El pobre pasó de alentar la idea de mi padre con lo del francés a intentar convencerlo de que se me veía ilusionado con el sueco. Pero llegó un momento en que se rindió ante mi indecisión.
(Hoy lo pienso y caigo en la cuenta de que con que me hubieran comprado un diccionario de sueco – español habría bastado para hacerme feliz).
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Y aquí acaba la historia.

Aunque si alguno se queda con la incógnita de si continué con esa espina clavada le diré que no. En absoluto. Muchos años después y gracias al maravilloso mundo de internet, encontré estupendas páginas para aprender el idioma, con su vocabulario, sus ejercicios, su diccionario… Y lo pasé bomba traduciendo temas de Frida y Agnetha, aun cuando hace ya una eternidad que dejaron de cantarme canciones suecas al oído.
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Pero la magia nunca muere.

Tampoco la ilusión.



Frida canta en sueco Vill du låna en man? (¿Quieres que te preste un hombre?)

10 de marzo de 2010

TODA ESPAÑA PECADORA (Final)


Un sexto sentido me mantenía alerta.
Hacía rato que la argentina me tenía mosca e intuía que en su actitud zalamera había gato encerrado.
Yo sólo deseaba salir de aquel asfixiante lugar, volver a casa, terminar de afeitarme y que me olvidaran por una larga temporada, así que encaucé la conversación al motivo por el que me debían haber hecho bajar hasta allí.
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—Fue divertido —dije.
—¿Ahá? ¿El qué?
—Ir consiguiendo que la gente se apuntara en el blog como Adanes y Evas. Me recordó a los tiempos en que era un niño y me gustaba coleccionar cromos. Era muy estimulante eso de que cada vez te quedaran menos huecos para completar el álbum.
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La porteña comenzó a patinar como un satélite a mi alrededor. En cada vuelta su mirada me parecía más intensa.
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—No te costó demasiado por lo que veo, ¿sí?
—No, poco más de un año. Al principio fue fácil, llegaban desde distintos puntos de la geografía y me decían : "Me apunto", "Apúntame a mí también"...
—Locos insensatos... ¡cómo me guuustan! - susurró con una sonrisa maliciosa.
—La primera pareja vino de la Comunidad Valenciana, la siguiente en aceptar era de Cataluña, luego Madrid, Canarias... Después se paró la cosa y pensé que tendría que afanarme para lograr el resto. Entonces fui a por ellos. Ya sabes, si Mahoma no va a la montaña...
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En ese instante la bella patinadora empezó a estremecerse en enérgicas convulsiones hasta que un sonoro eructo surgió de su boca. Frenó en seco y se acercó hasta mí. Me percaté de que un ojo se le torcía en un violento tic.
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—Disculpá, idiota, a mí no me arruinás más la salud con tu insoporrrrtable manía de hacer alusiones religiosas, ¿okey? ¡Parecés tarado!
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Ante la cara de frigorífico que se me debió quedar volvió a cambiar su actitud. Sonrió y me preguntó si era tan amable de rascarle la espalda pues le picaba mucho. Se giró mientras se quitaba la parte superior de su bikini y se levantaba el cabello de la nuca.
Dudé un instante y cuando por fin me decidí a hacerlo, la argentina se giró rápidamente perdiendo todas sus curvas de mujer y mostrándome la repulsiva figura peluda del diablo.
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—Demasiado tarde - me espetó con un gesto de desprecio como jamás vi.
—Ya imaginaba que eras tú —dije disimulando la humillación.
—Tú te lo has perdido. Quería recompensarte por tu buena labor consiguiendo el reto que te pedí, pero no has sabido aprovechar.
—No, lo que ocurre es que no has sabido tentarme — osé a decirle—, no has logrado engañarme, diablo.
—Debería hacértelo pasar muy mal por tu insolencia pero no merece la pena chamuscarme ahora. Pero no te hagas ilusiones, eres una triste pieza en mi ajedrez y de momento me sirves para mis propósitos.
—¿Y se puede saber qué cojones quieres ahora? No tendré que conseguir pintar de rojo el mundo entero, ¿no?
—No, no, ya elegí a otros infelices blogueros para que hundan sus países a base de tentaciones y pecados.
—¡Esto es absurdo! ¿Qué pecados? Una vez más: ¡la gente no está pecando, esto es sólo un juego!!
—¡Internet no es un juego, idiota!. Es el Mal en la Tierra y vosotros los mortales no lo sabéis, o quizás sí, pero no queréis verlo. Para el caso es lo mismo.
—¿Internet el mal?
—Sí, uno de los males, además de los microondas y Telecinco. Cuando os queráis dar cuenta del alcance de su destrucción será demasiado tarde.
—Esto... esto es una completa gilipollez. ¡No me creo nada!
—Mira, JuanRa, eres un pobre ignorante que no ve las cosas ni en sus propias narices, pero yo te voy a demostrar que estás equivocado. Te elegí porque intuía que a través de tu blog conseguiría llevar a cabo mis proyectos y así está siendo. Estás engañando a todo el mundo pero nadie sospecha de ti. ¡Eres perfecto en ese sentido! Escucha, amigo... tú publicarás ahora todo esto. Los lectores tendrán ante sus ojos evidencias de que el mismísimo Lucifer les advierte que esto no es un juego... ¿Crees que se asustarán? ¿Piensas que se echarán atrás? ¿Dirán acaso "Ay, mamita, que yo no imaginaba..."?
—¡Maldita sea! —protesté— Juegas con ventaja; ellos lo tomarán una vez más como una invención mía. Lógicamente pensarán que esto es un diálogo de ficción ¿Cómo van a sospechar siquiera que tengo tratos con el Diablo realmente?
—Ah, ese es su problema. Disponen de la opción de la duda. Son libres de elegir. Más mascado no se lo puedo dar. A partir de ahora podrán muy bien decirte: "Ay JuanRa, cuánta imaginación tienes, jaja, mira, ya sé que no es verdad pero por si acaso... no cuentes conmigo".
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Quedé pensativo por unos instantes. Mi cabeza era un olla a presión llena de incertidumbre. ¿Cómo podía salir de aquel atolladero?
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—¿Aceptas mi apuesta? —me preguntó mesando su barba de chivo.
—¿Cuál es la apuesta en concreto?
—Verás —me dijo moviendo el rabo con alegría—, de entre los 20 hombres y las 20 mujeres que decidieron morder la manzana elegirás al azar a un Adán o a una Eva. El elegido o elegida debe aceptar ser el Embajador del Mal en toda España. No sólo eso, habrá de escoger a quien guste del sexo contrario y que él o ella también acepte. Si ambos se autoproclaman soberanos pecadores sin dudarlo... yo habré ganado. En caso contrario... la victoria será tuya.
—Buff —resoplé—.  Tú y tus odiosos retos... me cansas tanto... ¿Puedo elegir ya y acabar de una vez con todo esto?
—He dicho al azar, no a dedo. Eres tonto, pero no tanto y bien podrías comunicarte primero con un amigo o amiga y rogarle que no acepte ese nombramiento para así ganar tú la apuesta.
—¿Y qué pasa si sale elegido alguien sin blog o alguien que no me sigue? Si no se da por enterado o enterada, ¿gano yo?
—En ese caso ya haría yo lo posible porque se enterara... ¡y decidiera! - dejó escapar una risa que fue creciendo en intensidad pero de repente se puso muy serio - Ahora lárgate. ¡Me molestas!
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Aparecí de nuevo en el cuarto de baño... pero en el de la vecina del tercero.
Aún me parece oirla gritar.
Después de una larga noche en vela he decidido que sea "el azar" el que proclame al Adán o la Eva que me hunda o me salve para siempre.

Estoy muy cansado y no quiero pensar más.
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LAS DOS ÚLTIMAS CIFRAS DEL NÚMERO PREMIADO EN EL SORTEO DE LA ONCE DEL 25 DE MARZO de 2010 SERVIRÁN PARA LA PROPUESTA DEL DIABLO.
Por favor, que pase por esta entrada el Adán o la Eva agraciad@/ desgraciad@ (¡vete tú a saber!)
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Anasister 00-01-02 // Iván Arribas 03-04-05 // Umeka 06-07-08 // Umpi 09-10-11 // Ripley 12-13-14 // Molinos 15-16-17 // Peibol 18-19-20 // Lillu 21-22-23 // Calata 24-25-26 // Bichejo 27-28-29 // Rasanliz 30-31-32 // Mar Cortés 33-34-35 // Juana Mari 36-37-38 // El extraño desconocido 39-40-41 // Io 42-43-44 // Paco 45-46-47 // Fran 48-49-50 // Leyre 51-52-53 // Mar 54-55-56 // Mariano Planells 57-58-59 // MariLuz 60-61 // Manolo 62-63 // Elvis 64-65 // Ababoll 66-67 // Helena 68-69 // Geoorg 70-71 // Azafrán 72-73 // Metallica 74-75 // Manu 76-77 // Biónica 78-79 // Sommer 80-81 // Pepita - Lain 82-83 // Pasajera 84-85 // Ramón N.T. 86-87 // María 88-89 // Fran 90-91 // Isabel 92-93 // Millanbasket 94-95 // LuNaZuL 96-97 // Arturo 98-99.
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(Nota: Para bien o para mal, he tenido que asignar tres terminaciones a los primeros para que me cuadraran las 100 cifras. Sus blogs y perfiles se pueden ver aquí)

7 de marzo de 2010

TODA ESPAÑA PECADORA (2ª parte)

El silencio era sobrecogedor.
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Quedé muy quieto, esperando que alguien me hablara, pero sólo se oía el mecanismo de mi reloj.
Todo el entorno había cambiado. Parecía encontrarme ahora en una inmensa sala cubierta de mármol negro.
De alguna forma había sido transportado a aquel lugar cuando cerré los ojos. La luz continuaba siendo escasa, si bien el ambiente era aún más sofocante.
Giré en rededor buscando al diablo pero no parecía haber rastro de él.
.De repente una corriente de aire fresco me llegó desde algún lugar y busqué desesperadamente el orígen. Necesitaba respirar. La atmósfera viciada de aquel lugar me mortificaba.
Surgió una claridad al fondo de la estancia y en el rectángulo de luz que adiviné como una ventana abierta se movía un cuerpo femenino. Cuando me acerqué más y se percató de mi presencia comenzó a llamarme.
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—Che, JuanRa, vení por acá... por acá... Dale, acercáte, vas a ver qué fresquito...
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Me costó mucho alcanzarla. Llegué con el cuerpo sudoroso y totalmente agotado. La mujer, hermosa hasta decir basta, sólo tenía puesto un minúsculo bikini rojo y unos patines.
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—Ayyy, sos lindo hasta con esa pinta. Pobreciiiiito. ¿Te trataron mal por acá, JuanRa?
—¿De qué me conoces? ¿De dónde has salido tú?
—¿Vos decís en dónde nací? Yo soy porteña —exclamó categórica— , ¿no se me nota? —me decía mientras se daba una sonora palmada en una nalga— Si se ve a la legua, querido.
—Bueno, sí, por el acento más bien. ¿Cómo es que me conoces?
—Ahh, ¿no sabés? Yo te cité acá.
—¿Eres la secretaria de...?
—¿De...?
—¿Del diablo? - dije bajando la voz.
—Ahhh, jajajaja, reboniiiiiito, tenés miedo de decir su nombre, ¿no? Sos liiindo de verdad, ¿eh? —me dijo acercándose mucho a mí— Pues sí, algo así soy, la empleada de ese hijo de su buena madre guacho cornudo del diablo. ¡Me tiene harrrrrrrta!
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Miré a un lado y a otro temiendo que apareciera en cualquier momento hecho una furia pero detrás de mí solo parecía haber oscuridad.
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—Pero vos tenés que estar contento —prosiguió mientras patinaba a mi alrededor—, al diablo lo alegraste mucho el otro día.
—¿Yo? Pues no lo he visto nada contento, si me acaba de decir que...
—No, no, él no demuestra jamás su alegría, ¡ni en pedo!, ay, sorry, ja! pero yo sé que está re contento por algo que vos lograste hace poco. Eso sí, prestá atención a lo que te voy a decir, tomálo como un consejo que viene de una mina que te aprecia, ta? Evitá decir una palabra que él no se banca. No nombres "al de arriba" adelante de él.
—¿A Dios?
La argentina se abalanzó hacia la ventana para asomarse por ella.
—Ahhh, qué linda está la noche - y aspiraba profundamente una y otra vez
—¿La noche? —quise saber extrañado— ¿Cómo es posible?¿Es que esta ventana da al exterior?
—Algo mejor que eso. ¡Da al espacio exterior! Vení... asomate y vas a ver.
.Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo erizándome la piel cuando comprobé que desde aquella ventana se veía perfectamente nuestro planeta, como si lo estuviera contemplando desde un cohete. Se apreciaba tan cercano y nítido que pensé que casi lo podría tocar si alargaba el brazo.
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— ¡Es impresionante! ¡No lo puedo creer! ¡Es la Tierra! ¡Qué... qué maravilla!
—¿Viste? Linda, ¿no? Y va a ser mucho más linda gracias a vos, JuanRa...
—¿Cómo? No comprendo.
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En esos instantes la Tierra giraba lentamente y mostraba ante mis ojos toda África y Europa.
—Ehhh —exclamé— ¿Por qué España se ve toda roja? ¿Está ardiendo?
—Nooo, jajaja, pero qué gil que sos, está así porque ya es territorio del pecado. Conseguiste el reto que te propuso el diablo. ¿Te acordás?
—¿Te refieres a aquello de lograr que un hombre y una mujer de cada comunidad se apuntaran en el blog como el Adán y Eva de las mismas?
—¡Exacto! ¡Sos un capo!
—¡Pero aquello era un juego! Nadie ha pecado de verdad.
—Bueno, vos lo llamás juego, pero de juego no tenía nada. Aquella gente, al morder la manzana, firmó un contrato muy serio.
—¿Qué manzana? ¡Yo no les di ninguna manzana a morder!
—Ya no importa, muñeco —y me puso una mano en el hombro—, la intención de pecar es igual que el pecado. Se los estaba pidiendo un diablo y ni siquiera dudaron: dijeron que sí. ¿Acaso no habrían mordido la manzana de habérsela ofrecido realmente? Yo te aseguro que tooodos te hubieran dado un mordisquito. De la manzana, digo.
Y entonces me mordió suavemente la barbilla. 
—Mmm, sos el complemento ideal para terminar de decorar mi habitación.
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—Pero... pero... —murmuré.
—Ehhh —exclamó de repente —, ¿qué es este bulto que tenés acá?
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Entonces me señaló con el dedo el chichón de la frente y respiré aliviado.
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CONTINUARÁ

Mi agradecimiento a mi amiga Vix (una argentina buena ) por su inestimable ayuda para dar voz a esta otra "mina mala". ¡Che, qué divertido fue! ;)