30 de abril de 2015

LUNARES A PARES

- ¿Ves estos dos puntos que tengo aquí? - le dije un día a Samuel, señalándome dos pequeños lunares que tengo en la mano derecha – Son las marcas que me dejaron los dientes de  una serpiente.

- ¿¿Una serpiente?? - exclamó con aquella carita de asombro que ponía entonces - ¿Que te mordió una serpiente?
- Sí, se la quité del cuello a la mamá. A ella también le mordió. Mira, ¿ves?

Apamen tiene dos lunares muy juntos a un lado del cuello,  y otros dos un poco más abajo. Los señalé para que Samuel los viera.

- La historia fue que la mamá estaba tumbada en la hierba y una serpiente que había por allí se acercó y le mordió. Al verla, la agarré con la mano para quitársela, y conseguí que la serpiente se soltara.  Pero me mordió en la mano y rápidamente volvió a morder el cuello de la mamá. ¿Ves como le dejó las señales de los dientes a ella también? Mira,  aquí y aquí.

Samuel empezó a mirarme con recelo y al momento le escuchamos decir.

- Pero... ¿eso pasó de verdad o te lo has inventado?
- ¡Pues claro que se lo ha inventado, Samuel! – le dijo Apamen-  ¡Dile que no te tome el pelo!
- ¿Pero a que es una historia chula? Fíjate, fíjate, son como mordiscos de serpiente. Si te lo imaginas parecen de verdad.
- Es verdad, parecen.
- Y anda que no dolió... Era una serpiente pequeña ¡ pero mordía  más fuerte...!

 Samuel sonreía aceptando que prosiguiera la fantasía.
- ¿Pero era venenosa?
- ¡Muchísimo! Estuvieron a punto de cortarme la mano,  ¡y a la mamá el cuello!

Cosas de la vida, pasados unos años tuve ocasión de ampliar la historia. 
A Samuel le aparecieron dos lunares gemelos próximos a la axila izquierda. Surgieron de la nada y cuando los descubrimos le pregunté qué le había mordido.

- No me ha mordido nada, papá,  ¡son lunares!
- Eso es lo que tú te crees, pero yo le veo pinta de que sea un mordisco de la tarantola do Brasil. 
- ¿¿La qué?? 
- La tarantola do Brasil. Es una araña muy grande  que vive en el Amazonas y en Yecla. Es muy raro que muerda pero se debió meter en tu cama. Al moverte la aplastarías y por eso te ha clavado los dientes. Te ha dejado la señal ya para siempre.

Pero si Samuel ha consentido siempre mis historias rocambolescas, Aitana no se ha quedado atrás. 

Hace poco descubrimos que también a ella le ha aparecido su par de lunares gemelos, como si también quisiera entrar en la historia de esta familia de “mordidos”. Curiosamente sus ¿lunares?  están casi en el mismo lugar que los de su hermano: por encima del pecho izquierdo en dirección a la axila.

- ¡Papá, a mi también me ha mordido algo! - exclamaba contenta.
- ¡Esto es increíble! - le decía yo- Tengo que estudiar el caso de este mordisco. A ver, ¿te duele?
- No, nada de nada
- Lógico, los mordiscos del duende azul no duelen.
- ¡Anda!, ¿me ha mordido un duende azul?
- Sí, el único que existe. Dicen que duerme dentro de las almohadas y que solo muerde a las niñas más guapas del mundo. ¡Qué mala suerte has tenido! 
- Bueno, me da igual, como no duele... 

Así que ahora ando entre libros sobre mordeduras y sus consecuencias. Estoy leyendo uno que se titula “Dicen que son lunares, pero vaya usted a saber”, que me está dando muchas respuestas.

Dice su capítulo III:

"Aparecen siempre a pares en los más variados lugares, camuflados como lunares son ,muchas veces,  mordiscos singulares. 
Y aunque de ellos nada supura, su cicatriz dura y perdura"

Estudiándolos con más detenimiento descubro hoy que a mi me mordió verdaderamente una serpiente, pero no una serpiente cualquiera sino la Luciferina (Peccatia Paradisae).  Ahí podría estar el origen de mi verdadera naturaleza.

Apamen fue mordida por el  Vampiro enano de Calasparra, (Sorbetorum Persistentis) De ahí quizás  sus años de trasnochar y bailar sin problema ni dolor alguno.

A Samuel la consabida Tarantola do Brasil (Aracnata Goleata) que inocula en la sangre sabiduría y dotes futbolísticas.

La duda la tengo con Aitana porque en este libro no aparece el Duende Azul. Tendré que consultar más tarde  este otro llamado De duendes con dientes, a ver si me aclara algo.

Aunque tal vez alguno de vosotros tenga más libros sobre mordeduras y quiera ampliar conocimientos.
¿Tenéis mordiscos en el cuerpo? ¿Verdad que parecen lunares? ¿Sabéis de dónde provienen?

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Pero estáis en grave peligro! nada, nada, déjame que llame a mi amigo Van Helsing, que él sabrá lo que hay que hacer; seguramente con cuatro estacazos os soluciona el problema. No obstante, quizá me estoy alarmando demasiado y tan sólo sus consecuencias sean las que deja la mordedura del invisible gamusino; de hecho, a mí me mordió aunque nadie me creyó y cuando le enseñaba las marcas a la gente sonreían con malicia e insinuaban que me las había pintado yo con un rotulador. ¡Qué incrédulos!
De todas formas es una suerte que los bichos éstos se contenten con morderos a vosotros y no se líen a asaltar la nevera porque al precio que está todo casi es mejor así.¡Cuentistaaaaa! ¡Ostras, macho! ja,ja,ja ¡Tienes cada idea...!

carlos

Ana Bohemia dijo...

Que curioso todos tenéis lunares a pares, una señal identificadora propia de vuestra familia, ¿no?
Yo no tengo lunares a pares, pero sí uno bastante grande en la palma de la mano... creo que fue una picada traicionera de la Tarantela Latinis Bohemius gracias a la cual desarrollé una afición a los gatos monos, los estampados hippies y la música psicodélica que siempre aumenta mis necesidades de escribir, escribir y escribir. Creo que ese punto de la palma es una especie de salida cósmica por donde brotan estas ideas ingenuas de paz, amor y letras.
:D

Sese dijo...

Caramba!!! que cosas tenéis la familia, obras diabólicas, sin duda, no tendrá nada que ver Lucifer en tus ambas dos marcas?

Me quedo con la historia de Aytana!!

Saludos (y qué bien dibujas!!)

Montse Martínez Ruiz dijo...

Ya sabía yo que vuestra familia tenía algo especial ¡los lunares!
Que esa mordedura de serpiente es lo que te marcó definitivamente en el mundo de los infiernos tiene un pase, pero que le muerda una tarántula a Samuel ¡ondia, por Dios! es una perversidad. Lo que me gusta es el duendedillo de dientes largos, quer sólo muerde a las guapas :)
Si para formar parte de tu clan hay que dejarse morder, pues conmigo no cuentes, jeje.
¡Vaya derroche de originalidad, JuanRa!
Besitos.

Ángeles dijo...

A mí no me ha mordido nunca ningún bichejo de esos, ¡si ni siquiera me pican los mosquitos! En serio, jamás me ha picado un mosquito. Zumban a mi alrededor pero no se acercan. Bueno, ahora que lo pienso, a lo mejor es que de pequeña me picó algún ente picador de esos que dices y con su picadura me volvió repelente. O sea, que me inoculó algo que me hizo repelente de mosquitos. Podría ser, ¿no? Como en las pelis de mutantes y eso. Y en ese caso, seguro-seguro que lo me picó fue uno de esos duendes "que sólo pican a las niñas más guapas del mundo." :D

PD: me encantan los dibujos!

Marta Máster dijo...

Hola: los mosquitos me pican siempre. También tengo muchos lunares. Acabo de descubrir tu blog y me gusta mucho la variedad de temas que tratas. En este momento he creado un blog dedicado a los jóvenes y al uso que hacen de las nuevas tecnologías. Te invito a visitarlo: http://cativodixital.blogspot.com.es/ Si quieres seguimos en contacto. Yo ya me hice seguidora de tu blog.

JuanRa Diablo dijo...

Carlos:

¡No me digas que te mordió un gamusino! (Monstri aragoni)
Para que luego digan que son fábulas... ¡léanlo, incrédulos! ¡Los gamusinos existen!

Pero no creas que lo tuyo es un caso aislado, ¿eh?, que el gamusino ha mordido a media humanidad. Lo sé porque los síntomas son siempre los mismos: acusar de “cuentistas” a los que hablan de picaduras.
Así que no te lo voy a tener en cuenta, que es algo muy normal :D


Ana Bohemia :

Yo no te lo quería decir, Ana, pero cada vez que observaba ese estilo de vida tan colorista y tan hippy que tienes, yo pensaba “A esta chica le ha debido picar la Tarantela Latinis Bohemius” Y mira por donde... ¡¡ahora me lo confirmas!!

Sólo te diré que no es cierto que su veneno sea psicotrópico y que produzca alucinaciones, como dicen. Si crees haber visto un gato en globo sobrevolando la Tierra, ¡eso es verdad! Te lo digo yo, que jamás me ha picado esa tarantela.

¿O va ser que sí? ;)


Sese

En mi casa siempre hemos sido de marcas (del Marca, quiero decir, no del AS, juo, juo, ¿por qué siempre me tiro hacia el lado futbolero cada vez que hablo contigo?)

Yo también prefiero la historia de Aitana. Al menos su mordedor no es un bicho.

PD. Y lo que daría yo porque te picara el Merengus Bernabite...


Montse:

No, amiga, para ser miembro de mi clan hay que tener otra señal: no dos puntos, sino tres: la marca de mi tridente. Yo prometo pinchar flojito, pero tú has de entrar sí o sí ¡¡con lo airosa que te he visto siempre bajar las escaleras al infierno!! ;D

Ya hubiera yo querido que a Samuel le picara un simple mosquito trompetero, pero la realidad es la realidad, y no puedo cambiarla :D

Besos, Montse (ven, veeeen...)


Ángeles:

¡¿Pero tú sabes realmente la suerte que tienes de ser una persona repelente?! (esto me ha recordado a aquello de Alimentos para intolerantes, y en lo mucho que puede confundir ese juego de adjetivos/sustantivos, jaja)
No, ahora en serio, si los mosquitos no te quieren, ¡eso es maravilloso!, solo comparable a ser mordido por el gnomo de las bibliotecas, que no hace ronchas en la piel ni te obliga a rascarte con desesperación.
Algún día te hablaré de él, porque yo creo que te puede haber mordido por el tobillo. Es que es tan perezoso que no escala por las estanterías y se queda leyendo a los últimos autores: Zola, Zweig...


Marta Máster:

Bienvenida, Marta, me alegra que te haya gustado el blog. Por supuesto pasaré a visitar el tuyo. Al principio entraré cual bicho silencioso, como estos que he nombrado por aquí :p

Gracias

PD: ¿¿Generación K?? ¿Cómo se llamó a la mía? ¿La del baby boom?