6 de octubre de 2008

EL TIO MAÑES

La historia nos la contaba nuestra madre y ella la conocía por su padre, el abuelo Conrado. La voy a contar hoy aquí. Dice así:

« Cierto día, un agricultor le dijo a su hijo:
- Toma el carro y la mula y trae todos los sacos de patatas que recogí ayer en el huerto de Les Pedreres.
- Pero padre, ¿subir todos los sacos al carro? No podré hacerlo yo solo.
- Pues claro que podrás. Y si acaso no pudieras, verás como llega el tío Mañes y te ayuda.
- Bueno, pues adiós - dijo el hijo encaminándose hacia el lugar
- No se te ocurra volver sin los sacos, ¿eh? - le advirtió el padre.

Cuando el joven llegó al huerto se percató al primer intento de que no tenía fuerzas para levantar un solo saco. Lo intentó varias veces con mucho empeño, pero siempre en vano.
Se acordó entonces de lo que su padre le había asegurado, que si no podía hacerlo vendría el tio Mañes a echarle una mano, y, confiado, se sentó a esperar.

El padre vió llegar al hijo cuando apenas quedaba luz detrás de las montañas. Traía el carro cargado con los sacos de patatas.

- Pero, ¿cómo has tardado tanto?
- Padre - exclamó el hijo malhumorado - Allí no vino nadie a ayudarme. Ni el tio Mañes ese ni nadie. Usted me engañó. Nadie me ha ayudado.
- ¿No? ¿Cómo que no? ¿Y cómo has vuelto con los sacos?
- Yo no podía levantarlos del suelo, así que me senté a esperar al tio Mañes, pero viendo que el sol caía y no llegaba nadie me puse a pensar. Como ví que el bancal está en pendiente y encima de un ribazo alto, coloqué el carro debajo y los hice rodar uno a uno hasta hacerlos caer dentro.
- ¿Ves como sí que tuviste ayuda?
- Pero si ya le digo que allí no fue nadie. Lo conseguí pensando.
- Es que "ese," - y el padre se señalaba la cabeza - ese es el tio Mañes»

­­ Esta historia se ha hecho muy popular en nuestra familia. Así, a veces, cuando surge algún problema que en principio parece de difícil solución, nos sentamos a esperar y tarde o temprano vemos aparecer al tio Mañes que con su ayuda hace que lo que parecía imposible se torne sencillo.




10 comentarios:

Txema Rico dijo...

...si es que més valen "mañes que forces"...ja ja ja

Ana dijo...

Tambièn añadirìa a esta historia que el tìo Mañes tiene predilecciòn por algunos miembros de esta familia mas que por otros.Burriana le debe quedar lejos...aunque sì que viene sì...muy de vez en cuando... y siempre coincide con las visitas de la mamà,fìjate...

Helena dijo...

A veces para que pueda venir el tío Mañes necesitas que venga la prima Paciencia... y es alguna veces no llega... :)

Hemisferio Izquierdo dijo...

Oye, pero qué buena historia!

March La Cinefila Desconocida dijo...

Jajaja al principio no le entendí, pero fue por cuestión lingüística. Verás, aquí mañes se dice maña, por eso no le capté bien desde eñl principio. Pero es una gran historia, cierto "Mas vale maña que fuerza".

Anónimo dijo...

Que historia mas chula.Tantos años juntos y yo sin conocerla.
Laura

quentin loves me dijo...

A ese tio Mañes le voy a contratar a media jornada...............asegurado! claro está! para que me asesore sobre millones de cosas!
Tiene para rato conmigo

Anónimo dijo...

Conforme leía la historia me imaginaba al abuelito sentado en su sillón contandonos su historia a Ana y a mí mientras permaneciamos sentados en la alfombra... Una vez en mi trabajo el tío Mañes se me apareció en sueños dandome la solución a un problema que daba por perdido. Me levanté de madrugada y fuí al trabajo a darle la solución que resultó acertada. FRAN

Mar dijo...

Y en el caso de que no venga nuestro querido tío Mañes siempre nos queda nuestra tía Caparruda.


Si he dicho que el elefante pasa por el agujero de la aguja de coser, es que pasa y punto!

Jajajaja...

Un beso!

(...de nada, un placer visitarte. Lo mismo te digo!)

pichiri dijo...

Que gran hombre fué vuestro abuelo Conrado, siempre lo recuerdo con cariño y con admiración.Con su silencio y su humildad se ganó todo mi respeto. Siempre eran acertados sus criterior cuando se decidia a intervenir y solo lo hacia cuando era completamente necesario. Estoy completamente seguro de que Dios lo tendrá en el Cielo en un lugar preeminente.