8 de diciembre de 2008

¿QUIÉN PEINA A AITANA?


Nada mejor que ser práctico para contrarrestar las prisas.
.Mi hijo Samuel lleva siempre el pelo muy corto con lo que es innecesario peinarle. Con lavarle la cara y echarle colonia ya va listo para ir al cole.

Mi hija Aitana es otro cantar.

Nació muy pelona y tardó mucho a que le creciera el pelo, pero cuando lo hizo fue a lo bestia, sin conocimiento. Todos los días amanece con la melena revuelta sobre la cara, como si se despertara el león de la Metro.
Este año ha empezado la guardería.

En casa tenemos la suerte de que mi mujer trabaja por las mañanas y yo por las tardes con lo que nos vamos relevando a los hijos y siempre están atendidos por uno de los dos.
En las vacaciones de verano mi mujer me decía:
-¿Sabrás apañártelas con los dos cuando llegue septiembre?
-Claro, ¿por qué no? - decía yo
-Ten en cuenta que ahora son dos para ir al cole: tienes que despertarles, asearles, vestirles, darles el desayuno y salir de casa a tiempo.
-Bueno, será cosa de ir cogiéndole el tranquillo - respondía yo tragando saliva.
- ¿Y sabrás peinar a Aitana?
¡Arrea! Eso era algo en lo que no había caído. De repente me vi en el aseo con la hora pegada en el culo intentando poner orden en esa maraña que tiene mi hija sobre la cabeza y se me torció el gesto en la cara.
- Anda, ven, vamos a practicar - me dijo mi mujer

Con Aitana sentada en una mesa me iba diciendo cómo humedecerle el pelo, cómo dividir la melena en dos partes, cómo coger cada parte y convertirla en coletas y cómo sujetar fuertemente esas coletas con gomas y rematar la faena colocándole estratégicamente unos ganchitos.
- Ah, vale, no parece difícil.
- Ya, ahora hazlo tú.
Je. Eso ya fue harina de otro costal. Todo iba bien hasta el momento de dar tres vueltas a esas gomitas minúsculas que tienen que sujetar las coletas. Se me escapaban una y otra vez de los dedos y tras muchos intentos que empezaban a hacer mella en la paciencia de mi hija, conseguí dar dos vueltas a una goma.
- Ya, ¿no?
- No, te falta una vuelta. Con sólo dos no es suficiente; se le caerá.
No se pudo seguir ensayando porque Aitana se rebeló finalmente y la tuvimos que dejar libre, harta de que le manoseáramos tanto el pelo.
- ¿Y si me limito a ponerle una gorra de lana y me olvido de todo este rollo?
- ¡Anda ya, ni pensarlo!
- O una diadema…
- Que no, ya verás como terminas aprendiendo.

Bueno, septiembre llegó y la suerte se me puso de cara pues Aitana se despierta todos los días a las siete y media reclamando su biberón. Yo se lo preparo y se lo toma ella sola mientras mi mujer se prepara para marcharse a trabajar. Viendo que aún le sobra un poco de tiempo ha decidido hacerme el grandísimo favor de peinar a Aitana. (Sé que así no aprenderé nunca pero me tiene un poco sin cuidado. No me hace especial ilusión…)
Y así, he ido llevando cada día a mi hija a la guardería hecha un pincel. Raquel, su maestra, exclama a diario “¡Madre mía, Aitana, qué guapa te trae hoy el papá!”.
Desde los primeros días salía yo de allí sospechando que debía creer que era yo el artífice de tanta monería sobre la cabeza de mi hija. Ganchitos de colores, lazos bien colocados, la raya en zigzag, trencitas…
Un día en que metí a la pequeña en su aula con un peinado sobresaliente mi sospecha fue un hecho cuando Raquel exclamó:
- “Aitana, cariño, tu papá es un artista peinándote”
Y la verdad, aún no sé bien por qué no abrí la boca para poner las cosas en su sitio y confesar que yo no la peinaba, que lo hacía mi mujer. No sé, era como si el hacerlo pudiera suponer una decepción para la mujer o que me daba pena prescindir de ese ligero placer que me daba la dosis de adulación diaria.
“Oye, ¿qué de malo hay en que piensen que su padre la sabe peinar muy bien?- pensé yo - ¿acaso no le cambio los pañales a menudo y la visto y le doy el desayuno? No, no la peino pero me encanta que piensen que sí. Y si yo me lo propusiera…”
Y mi boca no se abrió ni para decir Mu

Una noche me dice mi mujer:
- ¿Sabes lo que me ha dicho Raquel hoy? Me ha dicho “Hay que ver qué gracia tiene tu marido para peinar a tu hija. Se lo he comentado a mis compañeras y estamos asombradas de lo bien que lo hace”
“¡¡¡Oh, no!!!” - pensé yo, y en décimas de segundo ví el panorama- Ya le habrá dicho la verdad. Qué fatalidad. Ahora al verme pensarán: “Menudo farsante!! No eres el padre especial que pensábamos que eras. Y cómo te callabas para hacernos creer que eras tú el que la peinaba…”
- Y qué, ya le has dicho que no era yo, ¿no?
- Pues no - me dijo mi mujer - Se puso a hablar con otra madre y ya no le dije nada.
(Uff, el cielo abierto!!)
- Ah, menos mal… Pues, ¿sabes? mejor no le digas nada. A mí me gusta que se lo crean.
- Ya, si a mí también me hace gracia que piensen que tiene un padre tan apañao.
- ¿No se lo dirás entonces?
- No se lo diré - contestaba riéndose

Y así, el (inocente) teatro continúa. Aitana sigue apareciendo en su guardería de la mano de su papá, hecha un bombón y con una obra de arte en la cabeza y todas piropean a la pequeña y miran de reojo al padre con admiración.
Ya no puede ni debe haber vuelta atrás.
¿O sí?

Ayer mismo me dijo Aitana:
- Papá, ¿me buscas la nena (la muñeca) que no la encuentro?
Yo estoy maravillado ante lo bien que habla cuando aún no tiene ni dos años (los cumple en marzo) Lo entiende todo perfectamente y se expresa bastante bien
Por lo tanto… Probablemente será mi propia hija la que me traicione.
. Un día Raquel volverá a exclamar eso de “qué bien te peina tu papá” y ella, al ritmo que lleva, la corregirá inocentemente:
- No, mi papá no sabe peinarme. Me peina mi mamá.
.
Y ahí caerá al suelo la pantomima y morirá mi imagen de gran peinador para siempre.

27 comentarios:

Io dijo...

Ja,ja,ja,ja

Hay que ver... Y seguro que no tendrías problema en aparcar un autocar de pasajeros en un parking subterráneo, ja,ja.

De todos modos, no temas. Los niños no son tontos. A mí mi hija me dejó boquiabierta cuando tenía dos añitos. Yo salía con un chico, pero aún no quería decir nada. Mi hija nos veía dormir juntos. Un día mi madre la interrogó a conciencia, con cariñitos y eso, tratando de llevársela al huerto, y no le sacó ni una palabra. Y eso que yo no la había aleccionado.

Igual te sorprende presumiendo de lo bien que la peina su papi.

En cualquier caso, seguro que se da cuenta de que tiene un papi del que sentirse orgullosa.

Un abrazo.

Mar dijo...

Uff.. todo un mundo eso de peinar a los hijos... hasta que mi hija no ha cumplido los 3 años no me ha dejado tocarle un pelo de la cabeza. Y cuando llegó el gran momento tan ansiado por mi de poder recogerle un poco esos largos pelos que le tapaban los ojos.. Dios, qué desastre!..

Aquello parecía la carretera de una montaña. Iba pidiendo auxilio por todas partes. Mis gritos llegaron hasta nuestra peluquería habitual. Al final fue la práctica la que más o menos me hace disimular un poco que no sé peinarla y que posiblemente en la vida aprenderé.

Lo que sí es de admirar, es la paciencia que a veces demuestran ellos al dejarse hacer ese destrozo, cosa que no suele suceder todos los días. Imaginame a mi persiguiéndola por todo el piso con media coleta agarrada de la mano y sabiendo que de todas, todas, estamos llegando tarde pq todavía no he cambiado el pañal a su hermano y sigue sin vestir... OOOOMMMM... !!

Ahh.. y por supuesto, alguno de los dos se hace popó justo cuando ya estamos en la puerta para salir. No falla. O es eso, o es quea mi hija le da por recoger, cosa que casi nunca hace y menos por propia voluntad.

Un beso!

Txema Rico dijo...

Ay Juanra!! si yo te contara las peripecias de peinar a los hijos...ja ja ja, menos mal que mi hija ya se peina sóla y el Dani es como Samuel...ja ja ja

JAVIER dijo...

Vaya hombre que te felicito. Que bonito recuerdo le estas dejando a tu hija y que feliz estas haciendo a tu esposa.
Aun recuerdo cuando mi hija era una bebe y yo disfrutaba lavando y planchando su ropita, luego vistiendola para llevarmela a pasear.

Sabes amigo, que bueno que lo hagas por que con el tiempo estos momentos te perfuman la vida. Un abrazo.

Saludos desde Japon.

The Knitting Songbird dijo...

The great "peinador", eh? LOL!

If it makes you feel better, my hubby is absolutely hopeless when it comes to combing our daughter's hair too. He can fix any computer, calculate what the global temperature is gonna be in 2,000 years time, play the guitar perfectly and yet, can never, NEVER comb our daughter's hair as he should. And I mean NEVER.

When I was in hospital almost a year ago, I was so embarassed when they came to visit me - she looked like a little gypsy, her hair was such a mess...I'm gonna call him the great peinador from now on :)

JuanRa Diablo dijo...

Io
Supongo que hablas de l hija que acabas de casar, ¿no?
Esto de ir siguiéndonos on line nos hace un poco "familia"
Sí, de eso no tengo ninguna duda, para Aitana su papi es mucho papi. No me deja ni a sol ni a sombra!!
Un abrazo.

Mar
¿Pero el copyright de niños que a última hora "la cagan" no lo tenía yo?
Vivo a 3 minutos andando del cole y a veces llegamos apurados por esas ocurrencias "imprescindibles" de última hora.
Un abrazo

Txema
Sí, tu ya vas a medio gas con tus hijos, con una que ya vuela sola prácticamente.
Cuando nos queramos dar cuenta seguiremos peinando... ¡canas!
Un abrazo a la buena gente de la Almafra

Javier
Bonita metáfora esa de que estos momentos perfuman la vida.
Puedo dar fe de que así es
(Le sigo cambiando los pañales)
Un abrazo desde España.

The knitting songbird
It sounds suitable as the name of a blog: THE GREAT PEINADOR.
It must be a constant male feature: useless to comb a kid.
Please, tell your great peinador that I support him.
Thanks for your visit

Lillu dijo...

Pues a mí lo de peinar a alguien me parece super complicado. Yo me hago coletas (a mi edad, sí... una a cada lado :P) y a veces tengo que repetirlas dos y tres veces porque me hago la raya torcida o me cojo más pelo de un lado que del otro XD Y si no tengo maña conmigo, con los demás ni te cuento. Así que no te preocupes que si a tu mujer se le da bien es mejor no meter la mano ahí XDD

saluditos!

Io dijo...

Si, me refiero a la hija que acabo de casar. Es la única que tengo. Siempre fue muy cómplice mía, je,je

molinos dijo...

muy buen tema. Yo soy madre y como no tengo superpoderes, mis hijas van peinadas de manera catastrófica pero vamos que a mi me da igual. También llevan el nombre torcido en el uniforme y bastante que me acuerdo de ponerles la merienda.

March La Cinefila Desconocida dijo...

Jajaja al menos no la peinan con limón como lo hacían mis padres para ir al cole. Eventualmente crecerá y se peinará sola, pero por el mientras no la peines con limón por todos los cielos. Me quedé un poco traumada!

Anónimo dijo...

Muy bueno,yo tengo un hijo que ya se peina solo por eso se lo ha dejado largo ahora jajajaj pero tengo tres sobrinas una de siete años y las gemelas de dos y soy una experta con ellas.Voy a su casa,las baño,las pongo en fila, les seco el pelo y cuando ya tienen la cabeza como si hubieran metido los dedos en un enchufe........Les pongo el pijama y a dormir ajajajaj mañana ya las peinará su madre para ir al cole
Anonima Sax

geminisdespechada dijo...

Jeje qué bueno el mentirosillo.. Pues ya estaba pensando yo que seguro que la niña te descubría.. que tengas suerte!

pichiri dijo...

Con tu hermana, no recuerdo haberme aventurado, pero con vosotros, los hombres de la casa si que me he dado algunas sesiones de peinado, sobretodo con Tomás cuando le dió por ir impecable en ese sentido. No sé si lo recordarás. La raya tenia que ser perfecta y de la onda no digamos. Peinarte a tí era penosisimo con todos los remolinos que tenias en el cogote, por lo que esa zona quedaba siempre fatal. Ni con laca se te sentaba el pelo, de algo tiene que servir que despues se caiga. Un abrazo.

Mariluz dijo...

Jeje, muy divertido. A mi marido le pasa igual, la levanta, la viste, le da el desayuno, la asea, pero el peinado me lo deja a mí. Y el caso es que no parece tan difícil, pero en fin...
Y yo creo que sí, que tarde o tempran acabará confesando que es su mami quien la peina. Piensa algo rápido para cuando llegue ese momento!!

Saludos.

JuanRa Diablo dijo...

Claro, Lillu, al César lo que es del César. El título de gran peinadora se lo dejaremos a mi mujer. Pero si me deja que luzca yo los honores...

Anda, Molinos, que las monjas del cole te tienen que ver como un extraño especímen por lo que cuentas :D

March, no recordaba yo lo del limón, pero también lo he vivido. Una laca muy natural aquella. Daba un look muy acid

Anónima Sax, me temo que yo haría lo mismo. Hasta les cuento catorce cuentos si hace falta, pero el peine se queda en el cajón.

Géminis, dicen que eso lo tenemos los géminis: somos mentirosillos. Ahora dirás que tú no y nadie te creerá. ;)

Pichiri, claro que me acuerdo de la etapa Jordache de Tomás (Hombre rico, hombre pobre)
Y ¿sabes?, el doble remolino de mi coronilla lo ha heredado Aitana, claro que su pelo largo lo disimula, no como a mí y aquella cresta del pájaro loco.

Es que tú, Mariluz, sin saberlo, debes ser de esas madres con superpoderes que dice Molinos
Si acaso mi hija me delata tendré que salir corriendo de allí al grito de "Que se me queman las lentejas"

Gracias a todos por estos comentarios con tanto gancho

peibol dijo...

Jajajajaja ¡Hay que ver cómo de algo así se puede elaborar un artículo tan deliciosamente divertido!

Un saludo y sigue con la farsa... que no hace daño a nadie :p

peibol dijo...

¡Por cierto! Hoy, al entrar aquí, me encontré con mucha actualización desde la última vez. ¿Cómo me había pasado desapercibida? Pues porque no me había hecho seguidor de tu blog. ¡Qué cabeza!

Desde hoy, tienes uno más. Saludos ;)

gusito dijo...

Holaaaaaaaa.... ya sé que no es lo mismo, pero a mi me engañaba el camarero del bar al que a veces voy a comerme un bocadillo al medio día. Siempre alardeaba y se ponía medallitas con lo bien que hacía los bocadillos, y luego resultó que los hacía su mujer. Desde entonces la sombra de la duda siempre sobrevuela sus "modestas" palabras. jijijiijiji

Saludos

JuanRa Diablo dijo...

Vaya, Peibol, cuánto que me alegro de que te afilies a este infierno. Te advierto que esto no es tan cálido como Tenerife, aquí las calderas necesitan muuucho fuego.
Yo también me paso por tu edificio a menudo.
(Por cierto, ¿no les podrías decir a esas ovejas que hagan menos escándalo cada vez que aperezco por alli? Yo no sé lo que intuyen...

Hombreee Gusito!!!, siglos sin verte. Menudo año sabático el tuyo. Ah, ¿no ha sido un año? Pues me lo pareció.
Uff, cómo me solidarizo con el tipo del bar. Sólo quería sus diarias raciones de elogio, ¿ es eso pecado?
Un abrazo

peibol dijo...

Ya sabes que los animales tienen un sexto sentido para esas cosas. Si además de eso, el agua bendita hierve en tu presencia, no cabe duda de que tienes algo maligno...

Saludos, y balidos de mi rebaño

Anónimo dijo...

Por fin he vuelto, pero hay tanto para leer que hoy solo te voy a escribir este mensaje.
Bueno, en relación con Aitana no te preocupes que al paso que va ahora mismo se peina sola.
Besos, Laura.

Anónimo dijo...

Después de leer tu entrada me alegra que lo que Laura (la de la entrada de arriba) lleve en su vientre sea un nene, así no tendré que ingeniármelas para peinarla. Que bonica está Aitana!! me la comería. FRAN.

ana cabrera dijo...

Bonitas y divertidas fotos....Solo espero que esa tal Raquel no sea aficcionada a navegar por internet y "blogear"..porque como de con este,estàs perdido.
UN BESAZO A ESA PRECIOSIDAD DE SOBRINA QUE TENGO.

Helena dijo...

No te preocupes! Cuando yo era peque mi padre estuvo de peluquero unos meses y madre mia´!!! Me peinaba la oreja, me daba unos tirones impresionantes le daba tantas vueltas a la gomilla que me hacia un liftin diario y llevaba el pelo tan apretao que se me iban hasta las ideas, Lo que peor llevaba era lo de la colonia, porque no le gustaba mancharse porque decia que luego le olian las manos todo el dia asi que me la echaba como si fuera leprosa a medio metro de distancia y directamente del bote, acaba empapada, eso si olia a gloria!!!!!
Un abrazo friolerooooo

Pecosa dijo...

Bueno,teniendo en cuenta que han pasado casi dos años desde esta entrada y tu hija es más que inteligente, dime: ¿te ha llegado a delatar? (Hijos traidores, ¡genial!)

JuanRa Diablo dijo...

Hola Pecosa!

¿Buceando en el pasado? XD Eso está muy bien.
Pues como la guardería terminó, allí quedaron las profes convencidas de que la peinaba yo, que como ella fuera de casa habla poco... no me delató nunca.

Casi dos años después, sigo sin saber peinarla. Para esas cosas hay que ser ingeniero técnico lo menos... :P

Un saludo

Anónimo dijo...

Ah, amigo! El crimen siempre se paga... A ver si aprende a peinarse sola. Si no, estás perdido.
carlos