20 de octubre de 2009

EL AÑO EN QUE MURIÓ LENNON



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Nani era la chica más guapa de la clase. Al menos eso veían mis ojos al mirarla.

Pulcra en el vestir, siempre bien peinada, unas veces con trenzas , con el oscuro cabello recogido otras, muy femenina en todos los movimientos que acompañaban a aquella tímida mirada. Porque Nani era tímida, sí, pero había alguien aún más tímido que ella: yo.

En aquellos años en los que fuimos creciendo y asistiendo al colegio juntos, Nani fue como una diosa inalcanzable a la que no me hubiera atrevido jamás a decirle cuánto me gustaba.
Brillante en sus estudios, no bajaba nunca de los sobresalientes, lo que la convertía en la mimada de todos los profesores. Pero lo que para algunos compañeros era razón para tacharla de empollona, para mí era una muestra más de su perfección y de lo inaccesible que a la fuerza resultaba para alguien como yo, que tenía el boletín plagado de notas bajas.

Nunca se sentó cerca de mí, por lo que en los diferentes cursos por los que fuimos pasando me conformaba con mirar su nuca o su perfil sin que se percatara jamás de cuántas veces se posaron mis ojos en ella.

Nani tenía una hermana, Yolanda, dos años menor, que coincidía con mi hermano Tomás en otro curso. Para completar este cuadro de relaciones hermanos-hermanas, a Tomás le gustaba Yoli, y ambos hablábamos constantemente de ellas. En casa nos inventábamos historias en las que éramos héroes absolutos en gestas en las que, cómo no, Nani y Yoli siempre destacaban a nuestro lado. Llegamos incluso a inventarnos una tonta canción en la que aparecían sus nombres y el de nuestro perro Velocín y que aún somos capaces de recordar.

Un día nuestra madre, que por supuesto debió escuchar en más de una ocasión aquellas conversaciones nuestras, nos dijo:

- ¿Queréis hacer un regalo a Nani y a Yoli?
Y ante la muda respuesta que debió encontrar en nuestros sorprendidos gestos, nos invitó a que la acompañáramos al jardín de casa. Era primavera y había un manto de diminutas flores por varios lugares. Se afanó en coger algunas de esas florecillas alternando los colores y dejando algunas hojas verdes en su base. Después envolvió todos los tallos en papel de estaño, quedando como resultado un par de coloridos y muy atractivos ramilletes en miniatura, del tamaño de una goma de borrar.

- Regaladles esto y veréis lo mucho que les gusta - nos dijo mientras nos entregaba uno a cada uno.
- No, yo no le voy a dar eso - dijo Tomás
- ¿Por qué no?
- Porque me da corte - contestó
Él dijo de viva voz lo que yo hacía rato que pensaba. A mí me daba una vergüenza horrorosa hacer algo así y tenía claro que no sería capaz, pero aún estaba asombrado de la rapidez con que mi madre nos había preparado algo tan bonito y me negaba a aceptar que lo hubiera hecho en balde.
- No seáis tontos - nos alentaba - hacedme caso y regaládselos. Se van a sentir muy halagadas y es un detalle que les va a gustar mucho. No tenéis más que decirles, "Toma, esto es para tí, te lo regalo" y ya está.
Nos quedamos mirando las flores y en nuestra imaginación cada cual representó la hipotética escena del obsequio.
- Vale - exclamó mi hermano - yo se lo doy.
Y estimulado por sus nuevos ánimos pensé que debíamos hacerlo, que por mucha vergüenza que sintiera, era algo realmente bonito que sabrían agradecer.

Esa misma tarde volvíamos al colegio con nuestros ramilletes en el interior de las carteras, colocados de forma que no se estropearan por el peso de los libros. A mí me latía el corazón con fuerza por el entusiasmo que me acompañaba, pero nada más entrar a clase y ver a Nani quedé paralizado en mi asiento, con la plena seguridad de que no lo iba a hacer. Tan asustado estaba que tuve que convencerme a mí mismo de que nadie me estaba obligando a hacer nada y que no lo haría y punto. Y así, cuando lograba tranquilizarme, de nuevo comenzaba a rebrotar poco a poco el coraje perdido y una voz interna parecía decirme : "Hazlo, no seas tonto, hazlo".
Me asomaba de vez en cuando al interior de mi cartera para mirar esas flores que parecían estar esperando a ser llevadas a las manos para las que habían sido reunidas. A pesar del tiempo transcurrido seguían frescas en ese envoltorio de plata.

La clase estaba en silencio, probablemente memorizando alguna lección. En un momento dado, Nani se levantó y se dirigió a la papelera para sacar punta a un lapicero. Era mi oportunidad. Estaba sola y yo lo iba a hacer. Saqué con cuidado el diminuto ramo, lo sujeté con el pulgar y lo oculté con los dedos en la palma de la mano . Me acerqué a ella. Iba decidido, concienciado en que tenía que hacerlo. Nani me miró un segundo y empezó a caminar en dirección a su pupitre. Fui a decirle que esperara pero me quedé allí en la papelera simulando que tiraba algo en ella.
Volví a mi asiento con el corazón desbocado, solté las flores dentro de la cartera y no lo intenté más.
Esa noche las tiré al cubo de la basura. Ya estaban marchitas, como mis ánimos.

Los dos hermanos comentamos después nuestros intentos fallidos. Bueno, Tomás ni siquiera lo intentó pero no sintió el fracaso como yo lo sentía. Al fin y al cabo sólo tenía 11 años y para él había sido como un juego.

Pero en aquel curso de 1980-81, el último año de colegio, Nani se sentó por primera vez más atrás que yo, por lo que no tenía más remedio que volverme si quería mirarla. En algunas ocasiones me giraba con disimulo y la encontraba concentrada en alguna lectura o haciendo un ejercicio, otras veces se percataba de mi movimiento y nuestras miradas se cruzaban por un instante en el que yo le sonreía y ella, tras devolverme la sonrisa, seguía con sus quehaceres. Mi compañero, José Ramón, que ya sabía de ese amor platónico que yo sentía por Nani, me hacía comentarios de pitorreo en voz baja.
- Cabrera, ¿a quién miras?

Un día, gracias al ambiente especial ante la inminete llegada de las navidades, se decidió hacer una jornada de actividades lúdicas en la que se preparó un concurso imitando al Un, dos, tres con el que jugar al día siguiente.
Se escribieron preguntas, se eligió a un presentador y una azafata que hiciera las multiplicaciones de rigor y se sortearon tres parejas para concursar.
De una bolsa con el nombre de los chicos se extrajo uno al azar.
- ¡Juan ! - dijo el profesor - Y con Juan estará... - y sacó otro papel de la otra bolsa - ¡ Nani !
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Cuando escuché su nombre el corazón me dió un vuelco en el pecho (desde entonces creo que lo tengo al revés)
¡Me había tocado con Nani! Llegué a mi casa con las orejas ardiendo y un nerviosismo latente: ¡ al día siguiente me sentaría a su lado y seríamos el centro de atención de toda la clase! Por una parte estaba muy ilusionado pero por otra estaba cagadito de miedo.

Esa mañana asistí al colegio con mi mejor jersey y camisa, bien perfumado y peinado. Había que estar a la altura...
Al sentarse Nani a mi lado, noté que el jersey me abrigaba en exceso pues me comenzaron a sudar hasta los pelos de la cabeza por lo que opté por quitármelo. Al poco tenía frío; eso sí, otra vez las orejas parecían dos intermitentes al rojo vivo.

- Primera pregunta: aparatos eléctricos que se pueden encontrar en una cocina.
Lo primero que me salió fue "Friegaplatos" y escuché algunas risas que no entendí. Luego me explicaron que se decía "Lavavajillas", pero es que estaba tan asustado...
No obstante y pese a todo, resultamos la pareja vencedora y recibimos un aplauso general. Nani también me felicitó, de igual forma yo a ella. Recuerdo que le dije algo así como que los géminis éramos los mejores (porque ambos cumplíamos años el mismo mes y casi el mismo día) y ella asintió con una sonrisa.

Después, en casa, echado en la cama y mirando al techo, rememoraba yo cada escena vivida en ese día especial en el que por primera vez - y única en mi vida - fui pareja de Nani.

En la radio no dejaban de escucharse canciones de John Lennon. Un loco le había disparado a la puerta de su apartamento en el hotel donde vivía.
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A pesar de la tragedia, yo sonreía pensando en otras cosas.

38 comentarios:

Bichejo dijo...

Qué bonita historia...y qué pintas en la foto, los 80 hicieron mucho daño.

Mientras tú hacías esto, yo empezaba a ir al cole "de mayores", que era el mismo cole, pero llevaba libros, y eso me parecía ser supermayor.

Nani era guapilla, pero tu Mª Carmen es mucho mucho más.

Y no me pongas preguntas de música, que me atoro!!

JAVIER dijo...

Amigo!

Vaya que tenemos historias muy parecidas, por ahora las mias las tengo que callar para no despertar celos jejeje... Leía y me parecía estar frente a una escena vivida en mi infancia, diria que hasta en la adolecencia. Además que tienes un estilo muy jocoso de contarnos tus experiencias que termina enganchandonos.

Un gran abrazo.

Saludos desde Japón.

Gamar dijo...

Ahora entiendo de dónde eran las fotos de los profesores.
Muy buena la historia y seguramente todos tenemos alguna similar, aunque pocos puedan plasmarla de forma tan magistral.
Yo recuerdo de ese día solamente verla llorar a mi madre.
Un abrazo

March La Cinefila Desconocida dijo...

¡Awww, que bonito recuerdo! Creo que todos tenemos una historia mas o menos parecida, pero tu tienes talento para fotografiar en palabras las anécdotas. Gracias por compartirla.

El kioskero del antifaz dijo...

Una etapa de la vida muy bien transmitida y con la que empatizamos una buena mayoría.

No deja de ser curioso pensar que grandes tragedias de la humanidad coincidan con pequeños "momentos" íntimos que nos llenan de felicidad. Un contraste extraño que hace que nuestras vidas sean eso... un cúmulo de sensaciones.

Por cierto... Eso de que nani te devolviese la sonrisa... seguro que también le gustabas ;-)

Abrazos diablo.

JuanRa Diablo dijo...

Bichejo:
Ni la más mínima duda: Mª Carmen es mejor que todas las Nanis del mundo (como no sé si leerá esto se lo tendré que decir yo)

La estética de los 80, ya se sabe... Bueno, al menos no íbamos al cole vestidos como Tino Casal ! :D
(Hazme publicidad del juego de cine!!)

Javier:
Ya imagino que en estas cosas del amor todos caemos antes o después y en más de una ocasión. Esta historia no será más que el reflejo de otras muchas por todo el mundo.
A mí me gusta que las compartamos.

Un abrazo, "perujapo"

Gamar:
Ya te dije que entenderías por qué tengo esas fotos de los profesores: formaban parte de la orla de fin de curso.
Gracias por tus visitas y...
Vos sí que sos un maestro!! ;)

March:
El recuerdo es aún más bonito cuando nos hace rememorar otros parecidos. Aunque para bonito el piropo que me has echado. ¡Gracias guapa!

El kioskero del antifaz:
Ah, esta dulce nostalgia que corre por nuestras venas...
Estoy muy de acuerdo, Kioskero; la Historia se va cosntituyendo de pequeños y grandes sucesos, pero cada individuo vive paralelamente sus propios acontecimientos personales que, con seguridad, no le son menos importantes.

Qué va, a Nani le gustaba Luis, al que le sobraba el morro y la chulería que a mí me faltaba.

peibol dijo...

¡Pero qué mono él todo nerviosito! :p

Lo de las madres con las conductas de conquista no tenía precio; todas nos sonaban ridículas, pero nunca nos atrevimos a comprobar si realmente lo eran. ¿Y si tenían razón? Nunca lo sabremos...

Escuchar hablar sobre la muerte de Lennon siempre me recuerda a una escena de la película "El amor perjudica seriamente la salud", no sé si la habrás visto. (SPOILER)Los dos protagonistas se conocen a raíz de la visita a España de Los Beatles, y juegan al ratón y al gato durante años con encuentros casuales. El día que escuchan la noticia se reencuentran inesperadamente en donde se vieron por primera vez, pero no interactúan; de hecho no queda claro si llegan a verse. Cada uno se limita a llorar silenciosamente la pérdida en un asiento, mientras el otro hace lo propio en el contrario; todo ello con la melodía de "Let it be" de fondo. No es que sea una de las escenas más emotivas de la historia del cine, pero me llamó mucho la atención en su momento, quizás porque el Let it be siempre me ha emocionado. (Fin SPOILER)

Si el día que murió Lennon tú tenías taquicardia por estar cerca de Nani (a quien se le intuyen ojazos), en mi generación se pregunta qué hacíamos el día que murió Michael Jackson.

Un abrazo.

Por cierto, eres el que está al lado de ella en la foto. ¿no? si es así, ¿por qué no te pusieron Juan Ramón como al de la esquina?

Lillu dijo...

Qué tierno! :) A mí me gustaba un niño de mi clase cuando tenía 12 años y le ofrecí sentarse en mi toalla un día en la playa, porque él no había llevado. Mis padres nos "pillaron", me echaron una bronca impresionante (que a ver qué hacía yo allí sola con un niño!!) y me prohibieron volver a verlo... Con 12 años te diré lo que hacíamos... sonrojarnos y hablar de tonterías, eso hacíamos XD Qué bien que tu madre entendiera esos amores infantiles :)

saluditos

JuanRa Diablo dijo...

Peibol:
Ahh, qué placer, esos comentarios largos que tanto me gustan :)

Seguro que las madres no se equivocan nunca en sus consejos; otra cosa es que seamos capaces de llevarlos a cabo, y es que con aquella edad...
Es verdad, quién sabe cómo hubiera reaccionado Nani si le hubiera dado aquel regalo. Nunca lo sabré. :S

Tengo el DVD de esa película que nombras y recuerdo bien esos intentos por ver a sus ídolos, pero la escena del lamento por la muerte de Lennon apenas la recuerdo. Has hecho que me apetezca revisarla y lo haré esta noche. Y ahora que lo dices, a lo mejor hubiera quedado bien insertar ese fragmento de la peli aquí.

Te contaré un secreto ahora que no nos oye nadie. Cuando me dieron la orla, las fotos no llevaban el nombre debajo y estaban pegadas por orden alfabético. Yo las despegué y las volví a pegar para ponerme al lado de Nani.
Años después escribí los nombres para no olvidarlos; de hecho hay dos que ya olvidé.
En aquellos tiempos no me gustaba el nombre de Juan Ramón, por eso sólo puse Juan.
Hoy hubiera escrito "JuanRa Diablo" :)

Un fuerte abrazo

JuanRa Diablo dijo...

Lillu:
Pero qué se iba a hacer con esa edad sino sonrojarse y hablar de tonterias? :D Bueno, yo sólo hacía lo de sonrojarme, que tonterías no decía porque ni me atrevía a hablar.
La verdad es que sí fue una suerte esa complicidad de nuestra madre intentando echar un cable a aquellos pavetes.

Besos hacia allá abajo!

peibol dijo...

Seguro que te resultará curioso (o a estas alturas igual no), saber que yo también la tengo en DVD, y que la vi hace no demasiado. :D

Creo que aún habiendo tenido una filmografía regular, hizo el pleno con esta película. Si "Salsa Rosa" y "Cosas que hacen que la vida valga la pena" me parecieron un auténtico COÑAZO, con esta, "Todos los hombres sois iguales" y "Reinas" se consagró. Siendo así, ¿cómo saber si ver más trabajos suyos? ¿Hacia qué lado se inclinará la balanza? :s

Un saludo.

PD. Mi abuela también me recomendaba recolectar flores para regalárselas a las niñas, y esa idea, más que avergonzarme, me enternecía por el modo en que me lo proponía; llena de ilusión y como si realmente fuera a ser mi caballo ganador.

Amig@mi@ dijo...

¿Quién no ha vivido un "primer amor" parecido alguna vez?
Qué bonita historia y qué bonita edad...
Un abrazo.;)

anasister dijo...

Tres cosas,
-quiero escucharos cantar a dúo esa canción.
-¿Por qué no hay foto de Nany? sé que tienes una.
-Gracias Juan..Iván no está esta noche y la tele es un rollo..he pasado un reto estupendo leyendo tus entradas sobre el LLoret y una lloretina en concreto,qué risa con lo de que desde entonces tienes el corazón al revés.ja,ja.ja...

Txema Rico dijo...

Ay Juanra Juanra, cuantos amores se han quedado por el camino de nuestras vidas por no haber sido lo suficientemente "valientes" y expresarlo...En la orla que publicas hay tambien una chica que en su dia y en mis tres años de "lloretino" me tocó...jajaja

calata dijo...

me gustaría ver ese diminuto ramo de florecillas que os hizo vuestra madre, precioso, seguro

Anónimo dijo...

Qué bonito Juan eso de los primeros amores, los primeros cosquilleos en la barriga y los primeros rubores en la cara.
Esos temores tan tiernos y encantadores típicos de la edad, cómo me hace recordar tantas cosas.
¿Cómo se puede imaginar y fantasear tanto con tan poca edad?
A veces cuando pienso en aquellos tiempos me pregunto cómo era posible que fueramos tan ingenuos y tan soñadores.
Muy buena tu madre, qué acertada y qué pendiente estaba de los acontecimientos que ocurrían en vuestras vidas. Y es que a las madres no se nos escapa una.
Gracias por compartirlo.
Un saludo.
Remolina

Anónimo dijo...

Qué historia tan preciosa Juan. Guardas en tú memoria muchos recuerdos hermosos que hoy en dia lo esta compartiendo con todos nosostros,en los años 80 yo tenia 1 añito,y en mi epoca de colegio no recuerdo que halla tenido un amor platonico.
BESOS Y ABRAZOS CON MUCHO CARIÑO
MILENA

Anónimo dijo...

Bonito relato Juan, cada día me sorprendes más, vaya memoria,que recuerdos tan bonitos, has vuelto a ver a Nani?, sigue recordando y lo compartes con nosotros,un beso muy fuerte de la manchega. Mar

pichiri dijo...

Lo mas bonito de tu relato es la confesión que haces contestando a un comentario, en la que dices que despegaste las fotos de la orla y las volviste a pegar situando la tuya junto a la de Nani. Esos son los amores realmente eternos. Si Romeo y Julieta no hubieran muerto en los albores de su amor y hubiesen culminado todos los avatares de una larga vida, nunca habrian pasado a la historia como el prototipo del amor verdadero.Yo, sin embargo, prefiero aceptar como amor verdadero: "el que se adivina al contemplar una pareja de ancianos, sentados en la mesa, al calor de un brasero, en silencio, cogidos de la mano.

Anónimo dijo...

JuanRa: dichoso tú, que fuiste a un colegio mixto, pero como en el mio no había chicas, me acercaba cada recreo a la tienda de la esquina, a que la jovencisima dependienta me despachase 1 peseta de galletas marias (10), han pasado muchos, muchos años, pero todavía cuando nos vemos nos miramos de reojo.
Malvado Diablo, con tus fantasticos y bien contados relatos tienes la virtud de remover en nuestros recuerdos.
Un saludo manchego.
Rasanliz

Anónimo dijo...

Hola! Fan de Barbra Streisand? Pasate por mi blog!! un besoo

funnyaran.blogspot.com


http://www.youtube.com/watch?v=n3-mzdavOII

Fran dijo...

Menudas angustias pasábamos con aquellos primeros amores.
Bueno, con los primeros y con los posteriores.

JuanRa Diablo dijo...

peibol:
Pues me queda por ver Cosas que hacen..., pero en las restantes coincido contigo.
Me temo que este director es impredecible, por lo que nos la jugamos con él.

¿Tu abuela también? Jejeje, cuántas buenas intenciones. Les debía gustar mucho que les regalaran flores y además ser muy románticas para que nos insistieran tanto, ¿no crees?

Amig@mi@:
Y cuánta intensidad en la forma de vivirlos.
Un beso.

anasister:
Tres respuestas:
- Nos la debiste oir cantar mil veces, lo que pasa es que no te acuerdas.
- Sí hay foto de Nani, ¿no la ves en la orla?
- Me alegra ser mejor opción que la tele, aunque para eso no hay que correr mucho. :P
Un beso.

Txema:
Eh, no sabía nada de esto. Ya me dirás quién es la lloretina misteriosa, a ver si es la que yo pienso.

calata:
Te aseguro que lo era. Una preciosidad en miniatura. Y luego el cariño que puso al hacerlo...

Remolina:
Lo has definido muy bien. Se nos llenaba el pecho de sueños más grandes que nosotros y el resto del mundo se borraba, ¿a que sí?

Milena:
A lo mejor tenías un admirador secreto que nunca te dijo nada, que gente de "esa" hay. No te sabría poner ningún ejemplo ahora, pero la hay ;)
Un fuerte abrazo.

JuanRa Diablo dijo...

Mar:
Nani se casó, tuvo hijos y hoy es farmaceútica. La he visto alguna vez. (Como se entere de esto... :O)

pichiri:
También me quedo yo con el amor de los dos ancianos, sosegado y sencillo, aunque no pasen a la historia.
El de Romeo y Julieta sería más intenso y pasional, pero a mí me tira eso del brasero... :D

Rasanliz:
Vaya, amigo, ¿y cuántas pesetas te gastaste por ver a aquella chica? Al menos te gustarían las galletas, ¿no? ¿Te das cuenta como también tienes historias que contar?
Sí, "malvado" diablo, lo sé. Puedes decirlo en voz alta.

PD. Gracias por esas fotos de paisajes manchegos.

Anónimo:
Ya sé de qué blog vienes ;)
Me paso enseguida.
Un saludo

Fran:
Sí, claro que sí, con los primeros amores se pasaba angustia y con los posteriores, angustia se pasaba.
El orden de los amores no alteraba la angustia :D

peibol dijo...

Puedes ahorrártela; me la compré por tres euros en un saldo, bajo la lógica de "total, me vale lo mismo que alquilarla", y aún me duelen. ¡Qué suplicio, por Dios!

Mariluz dijo...

Qué historia tan bonita...esos amores imposibles de colegio...
Me ha encantado, felcidades por escribir tan bien.
Un abrazo, amigo!

JuanRa Diablo dijo...

peibol:
Si eso te doy euro y medio por ahorrarme el suplicio a mí. :D

Mariluz:
Gracias, gracias. Y no sabes lo que me alegra verte por aquí.
¿Sabes? Desde que cambiaste el formato de tu blog no consigo entrar desde el ordenador de mi trabajo.
Pero insistiré desde otros porque merece la pena!!
Un beso.

Io dijo...

Joooooooooooooooo!!!! ¿POR QUÉ NO LE DISTE LAS FLOREEEEEEEEEEES???

Me he quedado sin saber qué hubiese pasado, snif! Con lo intrigada que me tenías...

Que horror, que mayor me he sentido, ja,ja,ja. En los 80-81 yo tenía 20-21 y una hija de 1 año-dos. Recuerdo especialmente la muerte de Lennon porque mi canción de amor de entonces era de él, Just Starting Over, y me jarté de escucharla, que estuvieron meses poniendo sus canciones a todas horas.

El primer chico que me gustó era alemán. Ýo tenía catorce años. Un día le dije que me gustaba y salió corriendo, ja,ja,ja,ja,ja. Se llamaba Georg. Creo que fui muy lanzada, ya desde pequeñita. Ahora me he vuelto más clásica y ya no tomo iniciativas. Pues eso, los años, que todo lo templan :)

Qué historia mas bonita.

Mil besos!

mochuELIn dijo...

Diablo cagón, demonio miedica... jajaja, pero cómo puedes ser tan asustadizo?? así no, eh? así no. Pero piensa un poco, sí, sólo un poco, no es tu diableja más guapa, más divertida y mucho mas que Nani??. Mira que tirar las flores, verás cuando se entere tu madre, por cagón dos sopapos. Oye y lo que es peor, cuando esto lo lea Nani!! Jajajaja

JuanRa Diablo dijo...

Io:
¿Te puedes creer que iba a poner la canción de Starting over y que al final me he decantado por la de Love?
Claro, yo ahora también lo pienso y me reprocho el no haberle regalado aquellas flores, pero, qué quieres, uno era demasiado cortado entonces.

Un beso.

mochuELIn:
Por eso mejor no pensar, quién sabe si por regalar aquellas flores hubiera cambiado este presente de hoy. Pues tampoco quiero eso.
Mi madre lo supo en seguida; nos preguntó y se lo dijimos. No creo que esto lo lea Nani nunca. Si lo hace y me deja comentario... me da el susto del siglo!!
Saludos (y me alegra mucho verte por aquí)

Jesús Yáñez dijo...

Hola, Cabrera:

Soy Jesús, el último de la lista y de la orla del Colegio Lloret. Me he enterado de la existencia de tu blog a través de mi prima Irene y, bueno, la verdad es que estoy sumamente emocionado por todo lo que dices en él. ¡Cómo pasa el tiempo! Visitarlo ha sido como viajar al pasado y recordar cosas que estaban dormidas pero aun latentes en la memoria. Te felicito de verdad, compañero, has hecho un gran blog, en el que has recuperado una parte muy bonita de la historia de nuestra infancia. Además, quiero felicitarte también por la manera en cómo te expresas y narras todas las situaciones anecdóticas de aquella época. Tus palabras me han emocionado de verdad al recordar vívidamente cosas que creía olvidadas por el paso del tiempo. Enhorabuena y gracias por tu blog. ¡Ah! Y de diablo, nada de nada, tú eras un pedazo de pan y, por cómo te expresas, diría que lo sigues siendo.
Un abrazo para tí y para todos-as los-as compañeros-as del Colegio Lloret.

P.D.: En la orla falta algún nombre, como el del chico alto rubio de la parte inferior derecha, entre José Mª y Pancho. Si no recuerdo mal era Sanchís (lo que no recuerdo es el nombre); pero el de debajo de él, moreno, con el pelo rizado, no recuerdo su nombre. Creo que era José Ramón o algo así. ¡Ah! Y la que está arriba de Bea, en la primera fila, al lado de Alfredo, creo que es Loli, no Bea como dice en la orla.

JuanRa Diablo dijo...

Hombre, Jesús!! ¡¡Qué grandísima alegría saludarte después de tanto tiempo!!
Te recuerdo perfectamente, el "notazas" del Lloret, insuperable en todas las asignaturas, jajaja.
Y hasta recuerdo dónde te sentabas en octavo.
Me alegro un montón que Irene diera con estos escritos y te lo comunicara a tí (y espero que a otros) porque por muchos años que pasen, el recuerdo de aquellos años perdura y el tiempo ha hecho que hoy añore todo lo relacionado con nuestra etapa escolar, incluídos -cómo no- todos los compañeros que tantos años estuvimos juntos.

Ya ves que me convertí en Diablo xDD, pero eso sí, de poca monta, que aún soy aprendiz.

Gracias por recordarme esos nombres que me faltaban en la orla. Luego me vino el de José Ramón, pero ahí quedó sin anotar. Y es verdad, era Loli, no Bea.

Un fuerte abrazo y que siga corriendo esto, a ver si nos reunimos un día.
Sería épico!Jajaja

Ela dijo...

Qué fuerte!!!!!
Mirar detenidamente las fotos de la orla me ha emocionado. Aunque tengo un año más y acabé un año antes, me resultan muy familiares algunas caras, pasamos años coincidiendo en recreos, excursiones, autobuses y actividades… y no sé, ver la foto de compañeros que ni idea que hubieran repetido curso me ha parecido curioso, hablo de Mª Carmen, de Amparo, José Ramón Esteve y sobre todo de una de las dos caras que no tiene puesto el nombre, el chico rubio de la 2ª fila, al final y desde abajo. Su nombre es “Miguel Angel Sanchís Busquier”, es increíble cómo a pesar de los años de algunas personas recordamos nombre y apellidos 1º y 2º (sobre todo yo, que para esas cosas soy punto y aparte, a veces ni siquiera recuerdo el nombre de aquellos con los que me relaciono a menudo.)
En fin, que Miguel Angel Sanchis, además de ir a mi clase porque teníamos la misma edad, era amigo de juegos, de ratos libres y fin de semana, hermano de una buena amiga y sobre todo “amigo del cole”, incluso de pupitre. La Srta. Lola siempre me ponía al lado de chicas tímidas y poco habladoras o de algún chico, a ver si me callaba un rato, pero ni por esas sacaba punta de mí, jajajja…me sentaban al lado de alguno de los más raros de la clase, creo que debí coincidir con casi todos, me hacía amiga de todos y siempre tenía algo que contar, solo me callaba cuando subía a mi mundo, con mis pensamientos y cosas raras que a nadie interesaban. Al rato sonaba un grito contundente en clase: Elaaaaa, quieres bajar ya!!! y Ela bajaba instantáneamente, jajjajja. Bueno, más o menos sigo igual, jeje…hay cosas que el tiempo nunca cambia!!! jajajjaja.
A partir de 8º hubo bastante gente de la que me fui distanciando por diferentes motivos, ahora me doy cuenta que no tenía ni idea que habían repetido curso, a Mª Carmen (no recuerdo su apellido) y José Ramón Esteve los he seguido viendo de tarde en tarde, Amparo se me perdió del todo y de Miguel Angel Sanchís, para algunos “el cheti”, aunque no volví a juntarme apenas con él, sí he sabido algo por amistades comunes. Este chico se casó, tuvo 3 hijos y cosas de la vida… coincidí con su mujer en las clases de preparación al parto, si no recuerdo mal, yo mi primer hijo y ella el tercero o tercera hija, ya que tuvo una niña.
Ver su cara "sin nombre" en la orla de otro curso me ha impactado de verdad, pero creo que sobre todo porque este chico no acabó muy bien, falleció hace algunos años, con aproxim. 40 años, problemas familiares, de salud y sobre todo dejando sin padre a tres niños. Siempre fue un chico muy alegre, simpático y bastante nervioso (casi como yo), con el que congeniaba muy bien y me divertía en clase y fuera de ella. Es increíble el mundo y la felicidad en que vivimos cuando somos jóvenes y las vueltas que acaba dando la vida... Desde aquí le mando un abrazo y un beso con mucho cariño, allá donde esté por todos los buenos momentos compartidos, me alegro de haberlo recordado y de revivir por un instante aquellos momentos, a través de tu blog.
Saludos también y otro abrazo el resto de compañeros de “Lloret”. Me ha encantado encontrar tu blog, leer tus cosas, lo bien que sabes transmitir esos sentimientos y sobre todo trasladarme a través de tus palabras a aquellos maravillosos años, aunque suene dicho así a la famosa serie que todos conocemos, para mi fueron unos años "maravillosos", como lo ha sido y espero siga siendo el resto de mi vida, que para nada está repleta de maravillosos y buenos momentos, sino de diferentes etapas, vivencias, buenas, malas, amargas, dulces y también saladas, como la de cualquiera… pero todas y cada una de ellas forman parte de mi vida y cuando me paro a recordar me siento afortunada de poder vivir todos y cada uno de ellos e intentar para bien o para mal, aprender, crecer o al menos tomar un poco de cada momento.
Muchas gracias por tus escritos, de verdad que es un verdadero placer leerte, besos :)))))

JuanRa Diablo dijo...

Me pregunto si nos reconoceríamos al vernos. Ha pasado demasiado tiempo pero quizás ese coincidir en recreos y excursiones terminaría por hacernos las caras familiares, ¿no?

Estoy encantadísimo de que te hayas tomado la molestia de escribir con tanta entrega. Se nota que te ha impactado mucho ver esa orla y no paro de pensar en lo curioso que resulta que del único compañero que no recordaba nombre, lo sepas tú. Y no solo eso, también sus apellidos.

Es verdad, se llamaba Miguel Ángel y desconocía que hubiera fallecido. Qué lástima.
Pondré su nombre bajo la foto y en cuanto pueda la vuelvo a subir al blog. Qué menos que recordar su nombre.

Muchas gracias por tus palabras, Ela, me satisfacen mucho. :)

Ángeles dijo...


Hola, a las 03:20.
He venido a leer un rato y se me ha quedado una sonrisa que parece pegada con loctite. Me encanta todo lo que estoy leyendo, absolutely.

Saludos insomnes.



JuanRa Diablo dijo...

¡Hola, trasnochadora! Y qué agradables sorpresas cuando me dejas señales de que has leído por aquí y por allá.

Me alegro mucho de que te guste. Gracias ;)

pixel dijo...

Perdona que me ría pero es me ha hecho mucha gracia el comentario que tuvo tú hermano sobre que él no le iba a dar eso a la chica que le gustaba. Me he imaginado tal situación que no he parado de reirme.

La verdad es que yo tampoco lo habría hecho.

Un saludo

JuanRa Diablo dijo...



Jajaja, mi hermano fue mucho más realista que yo.
Saludos, pixel :)