26 de octubre de 2009

ADIÓS A UNA ÉPOCA

Esta es la tercera entrada consecutiva que dedico al Colegio Lloret. También la última.

Tenía muy claro, cuando me senté a escribir sobre aquella época de estudiante de primaria, que dejaría constancia de cómo era aquel edificio que nos albergaba, que recordaría a los profesores y que me dejaría llevar por el torrente de recuerdos de aquella etapa escolar.
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Para documentar la entrada busqué información en internet, pero no encontré datos ni foto alguna, por lo que me complace comprobar que ahora sí aparece lo que he escrito. De esta manera queda plasmada una muestra de pequeños fragmentos de la historia de un colegio, de mi colegio. Quizás esto permita que pueden llegar hasta mí antiguos alumnos del mismo.
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Con mi amigo Juan Luis, compañero y amigo desde aquella etapa de mi vida, suelo bromear acerca de la necesidad de volver a recuperar cosas de nuestra infancia que han desaparecido y que el peso de la nostalgia nos las hacen más atractivas que las actuales.
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- Definitívamente tenemos que ponernos manos a la obra - empieza él - Lo primero que hay que hacer es tirar todos los móviles a la basura.
- ¿A la basura? Al retrete mejor - le secundo yo.
- Y quemar todas las Play Station del mundo, y las Wii y los MP3 y todas esas monsergas
- Eso, eso, los niños a jugar a la calle con las canicas y las chapas.
- Y destruir todos los canales de televisión. Sólo dejar la Primera y la Segunda cadena.
- Y que vuelva a llamarse UHF.
- Por supuesto, y que acabe pronto y a la cama, nada de programas de teletienda de madrugada. Que vuelva La Clave, y El hombre y la tierra y el Un, dos, tres en blanco y negro.
- ¿En blanco y negro? ¿Es necesario que sea en blanco y negro?
- Sí, mira, yo sé que habrá dolor, mucho dolor, pero es necesario.
- Entonces, internet... ¿desaparecerá también?
- Cómo ¡y tanto!
- Joder, sí que va a ser duro.
- Y nada de Carrefures, ni Mercadonas: los ultramarinos de barrio de toda la vida y la tienda de Rosarito.
- ¡Pero Rosarito murió!
- Pues se la resucita. En todo caso hay que volver a construir Galerias Preciados, que sí es de la época. Y volver a levantar piedra sobre piedra todos los cines en la ciudad y demoler las salas multicines de las afueras. Y que se vuelva a estrenar Tiburón.
- Tremendo, tío, tenemos muchísimo trabajo por delante, ¿eh?
- Mucho, mucho, pero necesario.
- Oye, ¿cuándo empezamos? ¿Tiramos ya los móviles al retrete?
- Estoo..., no, si eso ya empezamos mañana.
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Estas conversaciones son habituales entre nosotros.
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Hace unos años (tres o cuatro diría yo, pero no me atrevo a asegurarlo porque parece que al tiempo le guste jugar al despiste conmigo) Juan Luis me llamó por teléfono:
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- Oye, el trabajo de recuperar nuestra España sigue en aumento.
- ¿Y eso?
- También tendremos que volver a construir el Lloret, porque lo van a derribar para hacer un edificio de viviendas.
- ¡¡Qué me dices!!
- Lo que oyes. Adiós al último reducto de nuestra niñez.
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A ambos nos dio mucha pena que nuestro colegio fuera a ser demolido, por eso me pareció una excelente idea la que tuvo de pedir permiso al constructor para poder visitarlo por última vez.
El constructor resultó ser un tipo muy cordial que enseguida entendió nuestro sentimental motivo de querer acceder al edificio y se ofreció gustoso a abrirnos la puerta. Así que quedamos una mañana delante del colegio y yo me presenté con mi cámara de video.
Costó mucho abrir la puerta principal; la humedad la había atascado. Fueron momentos de mucha emoción porque ninguno de los dos habíamos vuelto a entrar en más de 20 años!!
Y os puedo asegurar que nada más abrir la puerta y acceder vivimos un auténtico viaje en el tiempo.
Todo estaba exáctamente igual a como lo recordábamos, si bien parecía más pequeño y, lógicamente, en peor estado.
El Colegio Lloret; el edificio gris del centro de la foto.
Los aseos del patio. Izquierda niñas, derecha niños.
Me gustaban mucho los días de lluvia en los que el suelo del patio se tornaba de un rojo vivo.
El cielo se encapotaba y había que encender las luces, lo que creaba una atmósfera de mayor recogimiento. Aquel sonido de las gotas contra las ventanas y el agua cayendo por los canales mientras en el calor de la clase el aroma de los lápices y las gomas de borrar se hacía más intenso. Inolvidable.
"Caaam-pooo, caaam-pooo" - cantábamos todos en el patio con las miradas puestas en este hueco por el que debía asomar Don Miguel para hacernos callar o para darnos el consentimiento de un día al aire libre.
"A ver, Cabrera: Baleares"
Yo me ponía en pie y empezaba a recitar.
Los ojos de los compañeros puestos en mí, esperando el momento divertido.
"Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera... y Cabrera"
"¿Es tuya la isla? " "Por supuesto que sí"- decía yo.
"Los niños de 5º se despiden" quedó escrito en esta pizarra. Y una fecha: 22 de junio de 1992.
El colegio no cumplía los requisitos de las nuevas leyes de educación y tuvo que ser cerrado.

Loli Bellot reía de una forma tan contagiosa que toda la clase terminaba a carcajadas.
Cuando por fin se le pasaba ese ataque de hilaridad
y volvía el silencio,
Don Antonio decía: "¿Se ha callado la gallina?"
Y, hala, vuelta a empezar. (Para que luego dijeran que era el profesor más serio)

Javi y Pablo eran mellizos pero no se parecían en nada. Formaban parte del grupo de "gamberros". Aunque Javi se llevaba bien conmigo, todo lo contrario que su hermano que fumaba a escondidas y yo, por ese motivo, le miraba con reproche.
Los alumnos que llevábamos los estudios algo flojos teníamos la opción de asistir a
las "clases nocturnas" que impartían los mismos profesores
de 6 a 8 de la tarde por 1000 Ptas al mes.
Antes de entrar, mi madre se acercaba con su coche y mi hermano y yo merendábamos con ella en el interior del vehículo. En las frías tardes de invierno traía a veces boniatos recién sacados del horno. Aquellos momentos se han convertido en felices e imborrables episodios de mi vida.

Orlas y diplomas que encontramos en el despacho de Don Miguel, aquel lugar en el que se aprendía a sumar "bajo presión" y que nos pareció diminuto al volverlo a ver.


Pocas semanas después de aquella última visita, el Colegio Lloret pasaba a formar parte del recuerdo. En su lugar hay hoy un edificio que, al menos, le brinda un homenaje.
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¿No es triste que desaparezca un colegio?
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Han pasado muchos años pero, cuando quiero, cierro los ojos y puedo burlar el inexorable paso del tiempo para volver a estar allí y sentirlo todo al alcance de mis dedos.

28 comentarios:

Lillu dijo...

Vaya, sí que es triste que desaparezca de un plumazo un trocito de nuestro pasado. Esos pequeños colegios tuvieron su función pero todo evoluciona (para bien o para mal, eso no lo tengo tampoco muy claro) y hay que adaptarse a los nuevos tiempos que corren.

Yo no tiraría los móviles ni quitaría internet, pero sí eliminaría de la TV la teletienda, los concursos absurdos de adivinar cosas imposibles y un par de modernidades más. Otras las considero muy útiles, para qué engañarnos XDD

saluditos nostálgicos

anasister dijo...

Queridísimo hermano;sin haber pertenecido a ese pasado que cuentas,sin haber gritado "caaaampo",ni haber pisado jamás el suelo de aquel colegio..estoy terriblemente emocionada,así que me niego a pensar que no pasen por aquí,todas aquellas personas de las nos has hablado en estas entrañables entradas...VUESTRA MISION HA CAMBIADO O SE HA COMPLICADO.No solo debeis cambiar el mundo JuanLuis y tú,sino ocuparos de que desde la señorita Lola,hasta Nani,incluso aquel canalla que te delató,vuelvan a revivir aquellos tiempos,esta vez cogidos de tu mano.

Anónimo dijo...

Aquella epoca fue una vida completa con nacimiento crecimiento y muerte,y ahora estamos ya en otro tipo de vida que va mucho mas rapida "1 año de entonces equivale a 8 años y 6 meses de ahora" pero gracias a este reportaje podemos ver imagenes de vidas pasadas,aunque este blog solo se vera hasta el dia que comenzemos la regeneracion mundial,que pena,pero es por nuestro bien.Gritemos todos al unisono.. CAAAAMPOOO.No es facil reconstruir el Lloret,los nominados son..

Txema Rico dijo...

Joer Juanra, hoy sí, ves, hoy sí me has tocado la fibra a pesar de que sabes lo que pienso del "Lloret"...
Esas fotos me han traido recuerdos de los tres años que pasé en ese "cole". Ese patio, donde jugábamos al fútbol con sacapuntas o gomas de borrar...y por supuesto, los dias de lluvia, esos los recuerdo con especial nostalgia, eran especiales en el "Lloret". Eso no quita para que siga pensando lo que pienso del cole (edificio,me refiero)...
Ah...y para querer volver a "vuestra" España...Juan Luis tiene 2 moviles y un ordenador portatil, tú tres cuartos de lo mismo...y Juan Luis me lo encuentro de vez en cuando en el Carrefour...ejem ejem....pasamos palabra...jajaja

molinos dijo...

¡ Que chulo el post con las fotos! Esas cosas molan mogollón ( madre mía, cuantos años tengo, ¿porqué hablo así?).

A mi me pasó lo mismo cuando fui con el ingeniero a Comillas a visitar la sede de los campamentos de verano..fue alucinante.

Vale, lo dejo que parezco Leticia Sabater..

pichiri dijo...

El despedirse de alguien o de algo, o reencontrar lo que dábamos por pérdido siempre provoca una gran carga de sentimiento que a veces puede inspirar poesias como esta, de Garcilaso de la Vega:

Oh dulces prendas por mi mal halladas
dulces y alegres cuando Dios queria,
juntas estais en la memoria mia y por ella, en mi muerte conjuradas.
¿Quien me dijera cuando en las pasadas
horas en que tanto bien por vos me veia,
que me habiais de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?
Pues en una hora juntos os llevastes
todo el bien que por término me distes.
Sacadme de este mal que me dejaste
sinó sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque deseaste
verme morir entre memorias tristes.

No es triste tu historia, ni ninguna otra que pueda evocarse con cariño; ¡Lo triste! es la insustancialidad del recuerdo,la debilidad de su extructura proclive a distorsionarse como los famosos relojes de Dalí, porque el recuerdo es blando y moldeable y acepta en su amalgama todas aquellas pinceladas que dan belleza al conjunto. ¡Sin duda, daria cualquier cosa por haber participado en alguna de aquellas meriendas dentro del coche de vuestra madre!¡Ya es un motivo para que, yo mismo, añore El Colegio Lloret!

El kioskero del antifaz dijo...

Woow que gozada! Daría cualquier cosa por poder regresar a alguno de mis viejos colegios y tomarle algunas fotos como las que muestras en esta entrada.

Desgraciadamente sólo un par de los que acudí siguen en pie, pero con todo nuevo, así que... ese viaje en el tiempo, para mí, ya no es posible.

Cojonuda entrada JuanRa. Piensa que a pesar de que la escuela ya no exista (cosa deplorable), has conseguido inmortalizarla y guardarla para el recuerdo.

JuanRa Diablo dijo...

Lillu:
Claro, muy lista tú, haciendo selección, esto sí, esto no...
Nada, nada, hay que ir a por todas :D
Si un día descubres que internet ya no te funciona más es porque habremos procedido al desenchufe mundial. Y mira que me duele, pero es necesario :P

anasister:
Mi muy verysister, cuánto me alegro de que te haya gustado tanto.
Ya me encargo yo de cumplir esa misión que propones. He vuelto a preguntar a Juan Luis cuándo empezamos a cambiar el mundo y dice que mañana, mañana...

Anónimo Juan Luis:
Tú ve buscando a Barceló y José Bernardo y yo me encargo de Lozano y Rico. Cuando les encontremos nos damos un toque al móvil (¿o los habremos tirado ya al retrete?)

A ver si nos ponemos de acuerdo en un punto crucial: tú quieres el Un, dos, tres de Kiko Ledgard y yo el de Mayra, que la tele ya era en color. No te me vayas tan atrás, hombre...

Txema:
Sé que al final reconocerás que eres un lloretino de pro y que fuiste abducido en contra de tu voluntad hacia mundos asépticos y desnaturalizados.
Vamos, grita conmigo "Caaam-pooo, caaam-pooo" :D

De sobra sabes que en cuanto nos pongamos en serio, adiós a móviles y portátiles y carrefoures. Y esto es inminente. Mañana mismo...

molinos:
¿Te has vuelto molinitos al entrar aquí? ¡Mola mazo y cantiduvi! :D
Gracias por pasarte.

pichiri:
Curiosamente iba a escribir un episodio en el que Don Antonio citaba a Garcilaso, pero lo eliminé por no "alonganizar" más la entrada.
Mis nostalgias no son tristes, son de sabor agridulce pero me dejan siempre una sonrisa en los labios.
En mis viaje memorables al Lloret también formas parte imborrable. ¿Recuerdas los gritos de los tres al unísono durante el trayecto al cole? ¡Teltu! ¡Carrússs!
Un abrazo, papá.

Kioskero:
Anda que no tiene gracia lo tuyo, recorriendo colegios a ver en dónde conseguían sacarte punta. De mayor tenías que haber sido inspector :D
Pero qué digo, donde esté disfrutar como un niño haciendo dibujos que se quite todo lo demás.

Un abrazo!

Gamar dijo...

Cuando regresamos a lugares de la infancia se nos abre algo en la mente que hace que se nos caigan miles de recuerdos encima que ni sabíamos que estaban ahí. Por eso razón es que tener la posibilidad de volver es algo que no hay que dejar pasar y la desaparición de estos lugares nos pone muy tristes. Pero así es la actual civilización. Si es más rentable romper y hacer algo nuevo, se hará. Aunque se justifique en este caso, siempre va a dejar un sabor amargo.
Excelente seguidilla de entradas sobre tu escuela.
Te dejo un abrazo.

Umpi dijo...

Creo que te entiendo, demasiado!!!!

Veo que tb has podido experimentar esa sensación que te invade en el cuerpo cuando visitas algo abandonado, ese olor, en general...ese ambiente!!!

Debe ser espectacular visitar un lugar abandonado en el que has pasado muchos años de tu vida, y acostumbrado a verlo lleno de vida, verlo de repente vacío y en silencio...y encontrarte esa pintada de "los niños de 5o se despiden" hecha por alguien que posiblemente ahora sea padre...es espectacular!!

Bueno, tendré que irme poniendo las pilas, por que creo que me ha salido un (duro) competidor!! jajajaj

Un abrazo!!

peibol dijo...

Como sabes, yo suelo pasar por mi colegio a menudo, y es algo que me encanta poder hacer. Cada esquina me trae un recuerdo y de verdad me siento como si estuviera en casa; casi diría que veo a los nuevos alumnos como intrusos en mi salón. :p

Tu entrada me ha recordado a una escena de la película "Hijos de los hombres", que no sé si habrás visto; trata sobre un futuro lejano en el que no hay niños porque todas las mujeres se han vuelto infértiles; pues bien, en un momento dado entran a un colegio, lógicamente abandonado, y la imagen no podría ser más triste.

Si no la has visto, tardando estás ;)

PD. ¿Qué te pareció "Yo soy Sam"?

JAVIER dijo...

Amigo!

Gracias por la continua muestra de amistad, y por colocar con letras grandes un link empujando a tus lectores a mi blog jejeje...

Oye! creo que el paso del tiempo se va filtrando en nosotros al punto de añorar esa bella etapa escolar. Que suerte del "cole" que te tuvo en sus aulas para que hoy pudieras entregarnos un post que a más de uno nos ha llevado derechito a esa misma epoca tuya.

Juan, saludos para Fran (tú hermano)¿Cómo va el bebe... ya tiene su blog? jajaja, mis saludos tambien para tú hermana Ana.

Amigo, un fuerte abrazo desde Japón.

JuanRa Diablo dijo...

Gamar:
Aún hoy, cuando por circunstancias me llega ese aroma característico de los lapiceros, los borradores, las libretas..., me retrotraigo a aquel pasado.
Seguro que los cientos de hombres y mujeres que estudiamos allí de niños no veremos ese edificio al pasar por el lugar.
Un abrazo, Gamar.

Umpi
Fue muy emocionante, Umpi. E imagina lo que suponía ser consciente de que era la última visita antes de ser demolido. Después de tantos años recorriendo aquel lugar de nuestra infancia y adolescencia aún volvíamos dos alumnos, ya adultos, para darle un sentido adiós.

¿Me he ganado alguna medalla de explorador?
Un abrazo.

Peibol:
Si alguna vez vuelvo a Tenerife me paso a visitar tu colegio, eso fijo!! ;)

No conozco esta película que nombras, pero queda anotada desde hoy en mi lista de pendientes.

A Sam y a Lucy(in the sky) sí los he disfrutado. La historia y ese alma beatle en toda la película es emocionante. Y es que el amor derriba todas las barreras.

¡Ya comentaremos, Peibol!

Javier:
No sé cuánto partido llegó a sacar el cole de mí (o yo del cole), el caso es que aquí estamos, en otra época y con tecnologías que ni por asomo imaginábamos entonces.
¿Quién podía suponer que podría llegar a compartir vivencias a través de una pantalla con un amigo que vive en tan lejano y exótico país?
Me sigo maravillando.

No dudes en que haré llegar tus saludos a Fran y Ana (y a Saul, creciendo y haciéndose más y más guapo cada día)
Un fuerte abrazo!

rAnita nOe dijo...

se me ha encogido el corazón con la foto de "los niños de 5º se despiden"..

en algunas ocasiones se paraliza el tiempo.. :)

besos

Umpi dijo...

Ranita noe "en algunas ocasiones se paraliza el tiempo" es una de mis respuestas cuando me preguntan que "Qué le veo a la afición de visitar lugares abandonados?" Me ha encantado volverla a leer!!

Juanra, Lloret de Mar es una población de la costa catalana. Sabemos por que el colegio tenía ese nombre??? (simple curiosidad)

Un abrazo!!

Pd/ Lo de la medalla me lo pienso... jajajaja

JuanRa Diablo dijo...

Sí, Ranita. Y pensar que quien escribió eso hoy tiene 17 años más que cuando lo hizo.
Me encantaría que encontrara un día casualmente esta entrada y reconociera ese escrito suyo.

Un beso

Umpi:
Pues se llamaba Lloret por el apellido del director a quien no conocí tanto como para saber si venía de descendencia catalana, pero intuyo que sí.

Cuando busqué información de mi colegio sólo encontraba cosas de Lloret de Mar.

(¿Ni un triste diploma me vas a dar?) :P

Anónimo dijo...

Como siempre has conseguido que vuelva a ver en mi pasado,¿recuerdas tu colegio o es del mio lo que escribes?
¿eran iguales todos los colegios o son los recuerdos los que los hacen parecidos?
Mañana, cuando decidaís tirar los moviles, las teles y todo lo que haya que tirar me lo decís y lo tiro con vosotros.¡Pero el ordenador ni se os ocurra! es un elemnto indispensable, de primerisisma necesidad....
Y hablando de aquella epoca, ahora te pongo un correo, que refeleja a la perfección mi infancia.
Un abrazo.
Rasanliz

March La Cinefila Desconocida dijo...

Ay amigo, te entiendo perfecto. Yo crecí en un colegio de monjas teresianas, amén, y vivo enfrente del edificio. Literal, cruzas la calle y ahí esta el Colegio La Florida.

La nueva Madre superiora ha hecho muchísimos cambios y tirado todas las partes clásicas que nos traían recuerdos. Del colegio que fue mi hogar, queda muy poco. cada vez que veo como tiran una parte, se me rompe el corazón. :(

Ese lugar fue mi hogar por años y ya no es el edificio que me abrigo.

Un abrazo,

March

quentin loves me dijo...

Me ha encantado Juan, a ver cuando haceis el monográfico del Preventorio...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Fran dijo...

Una suerte haber podido entrar a recorrer el colegio y haber podido grabarlo para la posteridad. Yo alguna vez he estado tentado de entrar a mi colegio y a veces asomo el ojillo para verlo y veo que sigue más o menos igual.
Al final tu blog acabará siendo todo un documento para tus vecinos.
Deberías haberte presentado a alguno de los concursos que hay por ahí (los de 20 minutos y esos) Este es el mejor blog personal que me he topado sin lugar a dudas.
Felicidades Juanra.

Io dijo...

¿Que si es riste que desaparezca un colegio? El Real Colegio Nuestra Señora del Loreto, el mío, aún sigue en pie. Y estoy convencida de que el día que desaparezca lo hará al más puro estilo Poltergeist, ja,ja,ja,ja,ja, sufrirá una implosión y se verá reducido a un diminuto crepúsculo que saldrá despedido al espacio exterior, ja,ja,ja,ja,ja. Las psicofonías que se podrían grabar ahí, ja,ja,ja,ja,ja.

Cada vez me recuerdas más a El Príncipe de las Mareas, un tipo que era la memoria viva de toda la infancia y vida de la familia al completo :) Me fastidia reconocerlo, pero me das bastante envidia. Lo que yo daría por tener mi vida perfectamente documentada, fotografíada y memorizada.

Y encima lo cuentas de una forma que hasta a mí me da pena haber dejado atrás los tiempos escolares..... Que no, que no, quita, quita, que era broma, ja,ja,ja,ja, que lo único que echo de menos de aquella epoca eran los tres meses de vacaciones, ja,ja,ja,ja,ja.

Eso y los bocatas de tortilla calentita que me hacía mi madre :)

Por cierto, absolutamente de acuerdo en vuestro proyecto para cambiar España (y el resto del mundo, me temo). Me alegro de tener ahora 50 tacos y no diez. Me alegro de haber tenido 10 en la época en que se jugaba en la calle y el mejor amigo era la bicicleta. Mi hermana y yo nos dormíamos escuchando historias de miedo en el transistor. Inolvidables momentos :)

Un besazo!

JuanRa Diablo dijo...

Rasanliz:
Recibido tu correo, que me guardo por las buenas fotos y música que contiene. Seguro que si tú hablaras del tuyo, también yo me vería reflejado en esos recuerdos.

Siento decirte que cuando empezemos con "la gran quema" también caerán los ordenadores. Ya, si ya sé que habrá mucho dolor, pero es necesario, Rasanliz. Está decidido... :D

March:
Vamos, cruza la calle y pídele cuentas a la nueva Madre Superiora. Que tenga en cuenta el valor sentimental del edificio!!

Deberías entrar a fotografiar todo lo que quede de tu etapa escolar, que quede así un recuerdo gráfico antes de que la Terminator acabe con todo :P
Un abrazo.

quentin loves me:
Gracias.
Bueno, ya veremos. Pero el video ya lo viste, ¿no?

Fran:
Bueno, yo con halagos y felicitaciones así me siento ya super premiado. Si cuando empecé con el blog me hubieran dicho que alguien diría un día algo así, me habría caído de la silla! Una satisfacción que tú formes parte de todo esto también y además desde tanto tiempo ya. Muchísimas gracias, Fran.

Io:
Io, si no quieres que sea yo el que te haga salir de un puntapié al espacio exterior, haz el favor de volver a la blogosfera YA!

Anda que si yo te dijera que tengo una memoria que da pena. Lo que pasa es que me enrollo mucho pero me acuerdo de cuatro cosas. Mi hermano Fran sí que es una memoria RAM andante. Si se pone, se acuerda hasta de cuando nacieron sus abuelos, jajaja. Y no miento!

Me alegro de que nos secundes en el proyecto de recuperación de los buenos tiempos. ¿No notas mucha oposición? Pero ¿ves? los tansisitores permanecerán.No todo es tan malo. Encárgate tú de que vuelvan a radiar historias de terror. No me extraña que no hayas olvidado aquello: hay que tener valor para irse a dormir con eso! :S
Un abrazo.

mochuELIn dijo...

Diablo... cómo te gustaban los días de lluvia, yo los odiaba, no podía salir al patio!!, eres raro raro... lo que no es raro es que te haya entrado este ataque de recuerdo, es normal. Demasiado tiempo bajo ese techo que ahora van a derribar, pero los recuerdos, las enseñanzas, los mejores momentos y los regualres, esos son imposibles de demoler. Bs

The Bug dijo...

Me encanta la forma en que revuelves tus recuerdos como el mejor de los buzos.

Sese dijo...

Qué típico eso de recordar las cosas más grandes de lo que son/eran. Y es que no tenemos consciencia de que éramos nosotros los que abultábamos menos.

Saludos

Anónimo dijo...

No me canso de repetirlo: precioso reportaje.
carlos

Ángeles dijo...

Qué dulce nostalgia y qué emoción desprende esta entrada.

La pizarra con la despedida de los niños me ha dado escalofríos, por emotiva y fantasmal. Tantos años ahí ese mensaje, sin que nadie lo leyera, como esperándote para que lo hicieras visible...

Lo de las meriendas en el coche con tu madre me parece un recuerdo para enmarcarlo y exponerlo en el museo de los recuerdos más entrañables.

Te felicito por esta entrada y por todo lo que representa.

JuanRa Diablo dijo...

Sí, Ángeles, te aseguro que aquellos encuentros con mi madre, que venía en coche a traernos la merienda, y como hacía frío nos la tomábamos con ella en su interior, son recuerdos tan dulces que con solo evocarlos se me llenan los ojos de lágrimas.

Gracias por tanta amabilidad :)