30 de junio de 2011

UNA COPA Y UN BOTIJO

Damián llegó demasiado pronto y se pasó media mañana caminando por el andén de la estación.
Cincuenta pasos hacia el este (... y sincuenta) otros cincuenta al oeste (... y sincuenta).
Una y otra vez en recorrido elíptico, como si fuera un satélite con boina gravitando a ras del suelo.
Desde que supo que Elisandro volvía al pueblo, era un manojo de nervios andante.

Por fin escuchó el silbato del tren acercándose y la emoción consiguió que un par de lágrimas abrieran dos húmedos senderillos en el polvo de sus mejillas.

- Caguentó, Lisandro, - exclamó al verle descender del vagón - ¿ande asestao to este tiempo, jodío?
- Oh, mi dilecto hermano. Ven a mis brazos, truhán. Meditando sobre ti estaba durante todo el trayecto.
- Íralo, sistás hecho un pincelicoo... -le decía al abrazarle- Pero, recoño, se tan ío las carnes, ¿qué no talimentan en la siudá?
- ¡No me van a alimentar! Eres un exagerado, hermano; en cualquier caso es bien seguro que el cambio de aires refortalecerá mi físico, que algo endeble sí anda.
- Pos anda, vamos pa' casa que la madre de seguro que ta preparao un caldo desos que rezusitan un muerto.

Desde la sombra del edificio de viajeros les vio llegar la vieja mula, al humilde carro enganchada en sumisa condena. Damián se apresuró a colocar hojas de un periódico en el asiento.
- Aguarda, Lisandro, que no te se guarreen los pantalones de asentarte.
- No te apures, Damián, que ni vengo de etiqueta ni soy tan remilgado. Ah, ¿pretendes que mis posaderas descansen sobre la cara de Don Alfonso? Bueno... sea, si así lo quiere el destino.

Dejaron pronto a su derecha las verdes huertas del tío Ramiro, que al verles pasar saludó en la distancia con su garrote hacia el cielo en fuertes sacudidas, como si pretendiera pinchar una nube.

- ¿Sabes que otra ves l'han hecho padre al Ramiro? - comentó Damián a su hermano - ¡Y van siete!
- ¿Siete vástagos ya? ¡Qué disparate! Creo recordar que tenía dos cuando marché. Cómo pasa el tiempo...
- Naa, si no ha sío tanto. La Ana Carmen, que la salío mu coneja y namás que hace que preñarse y parir.
- Hombre... no prende sola la leña si no se arrima la yesca.
- Jejeje, tú de siempre tan letrao..., mira que tiés conosimientos.
- Pero hombre, esto era algo que a menudo nos decía nuestro abuelo, ¿es que ya no lo recuerdas?

Avanzaron camino distraídos en animada charla en la que Damián fue contando a Elisandro los pormenores de la última cosecha y éste los quebraderos de cabeza que le daban sus discípulos de la facultad.

- Pos no tacía yo tan ocupao, ya ves. Me pensaba que tabías ío pa desentenderte de to esto del campo, que es mu sacrificao, y questarias viviendo como un rey.
- De sobra sé lo penoso y abnegado que es ganarse la vida en el campo y por eso te admiro, hermano, por tu fuerza y por la sencillez y naturalidad con que te acoges a tu destino. Pero ya ves que yo tenía encomendada otra suerte.

Al alcanzar la casa familiar y aspirar el aroma de los jazmines, Elisandro creyó que no había transcurrido el tiempo en aquel lugar. Todo parecía estar tal y como lo recordaba.

- ¿Está madre en casa?
- No, pero írala por ande viene. Sabía quedao en la huerta de mientras iba yo a la estación.

- Oh, cuán avejentada la ven mis ojos en ese caminar, no es más que la sombra de aquella altivez...

- Quiá, pos ahí ande la ves, sus güenas zancás se pega en el bancal con la azá si le se tuerce el riego y le estroza un caballón. Y tié más duras las manos cun sarmiento seco.

- Damiaaan, jodíoo, - la oyeron gritar - que tas dejao la mula sin ataar y me sa clavao en el bancal del alfalfe. Anda y agárrala tú, tronao.
- Yastamos con la bronca, aguarda hermano que nun ratico vuelvo. ¡No sus vayais lejos!

La vieja fue acercándose con paso ondulante. Llevaba la mano sobre los ojos a modo de visera para protegerlos de la luz del sol y una rama de hinojo se movía en la comisura de su boca. Él la esperaba con los brazos abiertos y una gran sonrisa.

- Elisandro, a mis brazos, hijo, - le dijo emocionada al llegar a su lado - Ardía en deseos de volver a verte. Entra, entra en casa que te voy a obsequiar con los suculentos refrigerios que me consta que añoras.

21 comentarios:

Ripley dijo...

hola señor diablo, me complace escribirle para que me saque de dudas, no se si blogguer está haciendo otra vez cosas de las suyas o el merito es mas suyo de usted porque llevo toda la santa noche queriendo publicar una entrada, he probado con firefox, explorer, opera y safari con identicos resultados, o sea imposible. si es cosa suya hagamelo saber, si por el contrario las culpas son de blogger ahi ya tengo la batalla perdida de antemano.
prometo venir mañana y leer la entrada.
le dejo un abanico, para estos dias de calor

papacangrejo dijo...

No se si es real o no, pero recuerdo numerosos viajes de vuelta al pueblo con conversaciones parecidas. Yo soy de botijo, por si acaso.

pichiri dijo...

Me dá la sensación de que esta entrada es parte de algo que tienes escrito, estás escribiendo o piensas escribir, porque, aunque por si sola tiene su mérito, creo que queda mucho mas que decir sobre los personajes que con mas o menos entidad han ido apareciendo en el relato, aunque solo haya sido como referencia de ciertos asuntillos, que ha ido exponiendo en su locuacidad el bueno de Damian, por cuyos poros, destila el amor que de forma inequivoca siente por su hermano.
En caso de que esté equivocado, no seria mala idea que tratases de contar lo que tu sabes que falta, aunque como ya habrás empezado a descubrir que, por mucho que se cuente sobre las cosas y las personas no es facil poner nunca un rotundo punto final.
Quizás las palabras utilizadas por la madre desentonen con la incultura que se le supone, teniendo en cuenta la forma de expresarse Damian, que por fuerza no podria hablar tan mal, conviviendo, desde su nacimiento, con una madre amantisima que se expresa con tan escogido vocabulario. Es crítica constructiva.

Misaoshi dijo...

Me he encariñao con el Damián, leñes, mas tocao la fibra sensible.

Siempre he preferio a los del botijo, yasabe usté, quisá su vida no sea tan interesante, pero es más sinsera, tranquila y práctica.

Luego ya si eso me voy de viaje con mis amigas y dejo a mi Damián en casa XD

Doctora Anchoa dijo...

Siendo la madre copa y botijo a la vez, le ha salido un hijo de cada XD. Me ha gustado tu post, muy bien escrito, sí señor.

Elena Lechuga dijo...

Juanra, menacanto. Vaya facilidad narrando. QUIERO MÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁSSSSSSSS

Mae Wom dijo...

No sé si quedarme con el agrodialecto de Damián o con el estilo decimonónico de Elisandro. Lo raro es que se entiendan... :P

Por lo demás habrá que esperar al desenlace.

mochuELIn dijo...

Qué cosa más extraña y más rural, porque la señora madre me ha despistado en su abnegada entrega y lenguaje que ha tornado en sofisticado a la vera de su hijo... por cierto, 'acoge' como crítica constructiva la correcta manera de escribir ese verbo y rectifica. Que tú eres muy sabio!

Besito

Anónimo dijo...

Cagueeeeeeen, que grande somos los de la generación de "la Vida Sale Al Encuentro" y "La Edad prohibida" broder. Tú por escribirlo y yo por entenderlo ajajajajaja

Patito dijo...

Bonito y muy bien puesta la etiqueta.

Amig@mi@ dijo...

Mu güeno el asento. L´as bordao.

Blogger está de nuevo travieso. Funciona desde el Chrome
Un abrazo

Lillu dijo...

Quiero entender que continuará, verdad?... VERDAD??? :P

saluditos

Pecosa dijo...

Hoy estamos conectados, JuanRa :)
Además me encantan los botijos, mi abuela tiene unos cuantos en su casa (otra conexión, empieza a asustarte ;)).


Y además Damián siempre me ha parecido un nombre bonito, lleno de fuerza y ternura a la vez.

Un escrito muy bonito, JuanRa. Coincidiendo con Pichiri, pregunto: ¿forma esto parte de algún texto más extenso? ¿De dónde sale la inspiración?

JuanRa Diablo dijo...

Ripley:

Señor tripulante del Nostromo:
Tenga en cuenta que es necesario mucho combustible para hacer mover su nave, algo que suele usted olvidar. Cuando la cosa no pirule será sin duda porque están repostando. Cárguese de paciencia y regrese más adelante.
Que le quede claro que yo no tengo la culpa, es cosa de los de Blogger, y créase que logran quemarme... ¡¡a mí!! ¡¡al mismísimo diablo!!

Gracias por lo del abanico pero el calor aquí en el infierno no se nota tanto como en Madrid.

papacangrejo:

Diría que es tan real como la imaginación misma. :)
Yo también soy de botijo aunque sueño con veranear en copa... copacabana.

pichiri:

Pues te cuento. Escribí esto hace un par de meses sin idea de continuidad. Me pareció que sería divertido enfrentar dos formas tan dispares de hablar y que aún sería más chocante si las ponía en boca de dos hermanos.
Las palabras de la madre desentonan con toda la intención, ese intentaba ser el golpe de efecto final, la sorpresa de ver que la madre también es capaz de expresarse correctamente, que tiene su lado culto y su lado cateto. Como si con ello se explicara por qué tiene dos hijos tan diferentes.
Sé que esto le quita realismo pero es que me gusta tanto el absurdo como beber a morro.
Si yo fuera escritor me dejaría llevar por la corriente surrealista, que es la más divertida.

Misaoshi:

Mas majico que es el Damián... y hase unos tapetes de esparto pero que mu apañaos.
Seguro que te tendría enamoraica perdía. Creo que no te irías ni con las amigas, las vinticuatro horas apegaicos. :p

Doctora Anchoa:

Esa era la idea, jaja. Tú la has pillado, Doctora!
Gracias.

Elena:

Ay, que apasioná eres, quilla. Cómo me gusta que tenacante, jajaja
Pero más no, no te de fatiga. :p

Mae Wom:

A mi me se hase más sencellico inventarme el botijo, paice que va todo de corridico, en cambio buscar la elegancia y el ornato del verbo de altura no es guante para mi mano, señora.

¿Desenlace? Errr... me llaman para cenar.

mochuELIn:

Mu extraño, si. Un capazo de extrañeza viene a ser esto. Y rural y culto como un sombrero de copa hecho de ganchillo.
Ya he corregido lo de "acoge". Con G, claro. Gracias.
(Si cogo al que lo ha escrito...) ;p

Anónima de Sax:

Buena generación esa. La podríamos llamar la Generación de la Vida y la Edad.
Qué bonito, oyess.

Patito:

Que un Patito me diga Bonito... Sobra ya todo :)

Amig@mi@:

Ya mimaginaba que tibas aser cuenta del asento, jodía.

Blogger tiene rabo. No hay más que hablar.

Lillu:

Venga, por ser tú, te hago un pase exclusivo del final de la historia:
Llegó el Damian de la era, cenaron, contaron cuatro chistes y se fueron a dormir.
(Eso sí, antes de despedirse, el Damian preguntó: ¿ha pasao la Lillu? )

Pecosa:

¿Y estás pecas que me están saliendo últimamente...? ¿qué serán?

Ah, hola Pecosa, no te había visto. :)
No, no, esto se queda así. Y lo mismo te pregunto yo, ¿de dónde sale la inspiración?

Yo creo que siempre está por ahí danzando y es uno mismo el que la debe cazar por detrás de la mecedora de la abuela, debajo del último bombón de la caja azul, en las tímidas nubes que cubren la luna...

isaormaza dijo...

El yin y el yang de la huerta: eso somos todos en el fondo y a ratos asoma nuestro Elisandro y en otros momentos nos ponemos mu Damian. Así es la vida: copas y botijos. ¡Y que no falten nunca ninguno!

Ana dijo...

Muy inspirado, jeje, me ha encantado la conversación de los dos pueblerinos, y me he quedado con ganas de leer mas.
Muy buenas letras señor Diablo.
Saludos
;)

Ángeles dijo...

Qué bueno, JuanRa. Un relato cuyo prota es el lenguaje. Me encanta. Si me permites un consejo, no lo toques, no lo alargues. Me parece que el motivo narrativo no es la llegada del hermano, ni la vida que lleva cada uno, ni las relaciones entre los personajes... No, todo eso es solo la excusa para presentar el verdadero quid, el núcleo de la historia: la madre, una señora que, pese a lo que indican las apariencias, domina los diversos registros del lenguaje como nadie y emplea uno u otro según con quién.
Como dirían los italianos, a ciascuno il suo, o sea, a cada uno lo suyo.
Lo dicho: mu güeno.

Ángeles dijo...

Ah, y en cuanto al estilo, me han gustado dos imágenes especialmente: la del señor agitando el garrote "como si quisiera pinchar una nube", y la del periódico con la foto del rey(supongo)y el otro sentándose encima... je-je.

Speedygirl dijo...

-íralo, al JuanRa, que historia se ha cascao, caguentó.
-Instantes etéreos de inspiración que regala la serenidad del entorno natural.

XDDDDDDDDDDDDD

JuanRa Diablo dijo...

isaormaza:

El ying y el yang de la huerta... jajaja, me ha gustado eso.
¿Te imaginas que al final todo se redujera a dos grupos bien definidos en todo el mundo? Elisandristas y Damianeros.
Y sus filosofías.

Ana:

Mejor quedarse con ganas entonces. Que si me emociono y os termina saliendo por las orejas... mala cosa. :D
Gracias, Ana

Ángeles:

Lo bueno de verdad es que le hayas sacado tanto jugo al relato; no sabes lo que me alegra. :)

La madre era efecivamente EL PERSONAJE, que de haber continuado la historia bebería en botijo conversando con Damián y en copa de cristal dirigiéndose a Elisandro. (A ciascuno il suo ;)
Las razones para que actuara así no se explican, allá cada cual con su imaginación.

Por supuesto que lo dejo tal cual, sin saber si el vecino pinchó finalmente la nube ni si quedó muy mal parada la foto de Don Alfonso, Rey :)
Gracias, Ángeles.

Speedygirl:

-Por las liebres de mi agüelo!! Pos si ma parecío ver pasar a una tía corriendo como una balaaa
- Calla, hermano, que en tus conjeturas no veo más que los delirios de un hombre de calenturas. Miarma xDD

Anónimo dijo...

jajjajja! El lisandro, que salió a la madre!.
Me ha gustado mucho este repaso de las costumbres rurales (bueno,ya lo dudo, escuchando a la madre) que te acercan a mi mundo.
carlos