11 de septiembre de 2015

TRES PUNTOS ROJOS EN JAPÓN

Traigo calentita, recién sacada del horno, una de esas entradas a las que siempre coloco la etiqueta de "Cazadiablos".
Estas entradas, los lectores más asiduos ya lo saben, tienen su propia personalidad, porque vienen de la mano de amigos aventureros que se prestaron a continuar un juego que comenzó hace ya siete años, cuando mi hermano Fran escondió dibujos de diablos por Londres para que los encontraran los lectores de este blog. 

Quién me iba a decir a mí que el juego de los diablos  se propagaría con los años, escondiéndose dibujos en ciudades como Amsterdam, Nueva York, Paris, San Francisco, Lisboa, Roma, Madrid... Excepto en Oceanía, ¡¡ya hay diablos en los otros cuatro continentes!! ¡Alucino!

He de decir que solo he tenido constancia de haber sido encontrados dos de aquellos 6 diablos que escondió Fran en 2008 y de un par de intentos infructuosos en otras ciudades (además de haber llegado a mi poder el diablo que escondió Hitlodeo en El Escorial, que, por cierto, me llenó de alegría) 
Pero a pesar de que parece más fácil esconderlos que ir a "cazarlos", me sigue ilusionando el que haya gente dispuesta a colaborar, a seguir con la locura, porque siempre resulta ameno leer sus odiseas a la hora de esconderlos, e imaginar los lugares gracias a las fotos y correos que me envían.
Hoy comparto con todos vosotros el segundo viaje de Misaoshi a Japón ( ya hubo un primero) que, sin más dilación,  expongo en el escaparate de este blog, como ya hice con todos los viajes anteriores. 
Como siempre digo, un día me tocará la lotería e iré yo mismo a buscarlos TODOS! :D

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Buenas JuanRa.

 Tienes tres diablos más escondidos en Japón

1)      En Hiroshima, en el monumento de la Paz.

2)      En el punto 7 del Monte Fuji,  a la bajada.

3)      En el templo Zojoji, en la campana donde tocan las más de 100 campanadas de año nuevo, con vistas a la Torre de Tokio.

El primero lo dibujé  sobre un folio de nuestra guía, en el tren de camino a Hiroshima.

He de decir que no iba a poner ninguno allí, porque el verdadero “Diablo americano” ya se cebó con ellos en agosto de 1945 a base de bombas, y, qué decir,  Hiroshima es un lugar que encoge el corazón.

En un principio quería dejar el diablo en una de las cabinas del Peace Memorial Park, junto con los millones de grullas que hay dentro. Hubiera dejado el diablo en un papel con forma de grulla pero no tenía ni idea de hacer una, ni wifi para mirar cómo en un video xDD

La historia de las grullas de papel viene de una historia sobre una niña, Sadako, que enfermó de leucemia años después de la caída de la bomba. Era la “enfermedad de la bomba” y mucha gente moría de leucemia. Durante su estancia en el hospital, su mejor amiga le dijo que si conseguía realizar 1000 grullas de papel, su sueño de curarse se cumpliría. Sólo consiguió hacer 644 grullas antes de morir y sus compañeros de clase hicieron las restantes y las enterraron con ella. Años después recaudaron dinero para elevar una estatua en su nombre para que todo el mundo la recordara y supiera su historia.
El diablo acabó doblado, sin ser una grulla, entre todas ellas en el fondo de una de las casetas del otro monumento que se construyó en su memoria,  donde se ve la paloma de la paz.

 La metí muy rápido porque había mucha gente. No se ve en la foto, pero está donde el plástico transparente. Metí la mano y cayó justo a los pies del marco que sostenía el cuadro de la paloma de la paz.

 Los siguientes diablos venían forrados desde casa :D

 El segundo diablo fue el peor, el más duro y el reto más difícil con el que nos encontramos.

Me empeñé como una energúmena en cumplir mis 29 años en lo más alto de la más alta montaña de Japón: el volcán Fuji (3770m de altura) Iba decidida y sabía que lo conseguiríamos, lo que no pude prever es que lo pasaríamos tan mal (como ya explico en mi blog) debido a las inclemencias del tiempo. En la cima fue imposible esconderlo porque sólo pensábamos en sobrevivir. Tras 2 horas de subida a pleno sol, comenzó a asaltarnos una lluvia y viento huracanado, y no vimos ni el cráter con la niebla,  la lluvia y el viento golpeando nuestros maltrechos cuerpos después de 2 km de escalada!!! Nadie me dijo que había que escalar y con las rocas mojadas!!  Fue horrible, la verdad.

Pero el diablo se puso, una vez dejó de llover (aunque yo siga pareciendo un condón en la foto) y llegamos a una altura en la que el pánico se había esfumado, quedando sólo las ganas de llegar abajo. Está en la séptima estación de bajada.

Quedó muy seguro y mucho mejor que si lo hubiésemos puesto arriba, porque el cartel metálico hacía mucha presión con la madera, además el diablo, al estar forrado, aguantará bastante (o eso espero).
En invierno el tiempo es lo peor y está prohibido subir excepto para los expertos. Es un volcán que sólo está abierto al público julio y agosto. Aprovechen, señores. Además da un no se qué saber que es un volcán en activo y que podría estallar en cualquier momento xD. Eso da un plus de adrenalina.

El último quería haberlo colocado en lo alto de la Torre de Tokio. 

La anterior vez no subimos por la larga  cola y el alto precio (más que nada porque subiendo al edificio de Gobierno Metropolitano –Shinjuku- se ve todo igual y es gratis) 
Este año no había cola pero nos encontrábamos con poco presupuesto  y con el dinero justo para comidas y alguna cosilla más de recuerdo. Dejamos de lado el subir y lo puse en la campana que hay en el templo Zojoji, donde se tocan las 108 campanadas de fin de año/año nuevo, con vistas a la Torre, que está al lado.


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Muchas gracias, Misaoshi y Karate. Estos nuevos tres diablos en Japón son algo muy grande y aquí queda constancia ya de vuestra aventura. 
Solo faltaría que alguien fuera por aquellas tierras y los encontrara... ¡eso sí sería un puntazo! 

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué historia tan triste y a la vez tan bonita la de esa niña japonesa víctima de la bomba atómica. Enternece imaginarla haciendo las grullas de papel manteniendo esa frágil esperanza de salvarse...
Y qué intrépida es Misaoshi y qué bien que dibuja.
¿Y qué significa Misaoshi, a todo esto?
carlos

Ángeles dijo...

A mí también me ha conmovido la historia de la niña y las grullas. Y qué lista fue su amiga, que la mantuvo ocupada y esperanzada con su idea. Ella también merece un reconocimiento.

Felicito a Misaoshi por su periplo y su espíritu aguerrido. Para que veas cómo se las gastan tus lectores, JuanRa, y lo que son capaces de hacer para dejar testimonio de tu diabólica persona por todo el orbe.

Misaoshi dijo...

Holaaa gracias ;D

Misaoshi viene de unir dos nombres de personajes de una serie "Rurouni Kenshin" Misao + Aoshi. Es un poco friki pero lleva acompañándome 15 años el nick y se le coge cariño ;D!!

Misaoshi dijo...

>\\\< Animo al que quiera subir al Fuji a buscarlo, es el infierno!!!

Misaoshi dijo...

Por cierto vamos a pasar la Nochevieja a Colonia (Alemania) a ver si podemos dejar u diablo en la magnífica Catedral gótica mwahahahaha!!

Anónimo dijo...

Gracias por aclarármelo Misaoshi. Qué diabólica eres al profanar así la catedral ¿no?
Y tengo una pregunta para el diablo profesional de Juan Ra. A ver ¿qué demonio es más temible el tauroforme nuestro typical spanish o el demonio-dragón de la cultura oriental? ¿sois competencia?
carlos

Mae Wom dijo...

Hola! Hasta Japón llega tu sombra, a este paso la dominación del mundo está cantada. La verdad es que 7 años son muy buenos años en internet. Enhorabuena a ti y a los "colocadores" mundiales de diablos!

Crónicas de una Española en Viena dijo...

Hola:
Te acabo de descubrir. Una idea loca y original, me gusta.
Cuando vengas a Viena esconde uno por aquí y a ver si lo encuentro.
Saludos

hitlodeo dijo...

Esto cada vez se complica más. Japón se desvía un poco de mi camino al trabajo, y no te digo de mi presupuesto. Aunque me ha puesto los dientes largos con lo de subir al Monte Fuji, seguro que además del diablo escondido encuentro una cruz en la cima.

Montse Martínez Ruiz dijo...

¡Halaaaa hasta Japón han llegado los diablos, qué guay! y no te preocupes JuanRa que cuando me toque la lotería y me vaya de viaje por el Pacífico, Oceanía también tendrá diablillos :)
Me ha gustado como Misaoshi nos ha contado su aventura en el Fuji y la enternecedora historia de la niña de las grullas de papel.
Un besito a los dos.

JuanRa Diablo dijo...

Misaoshi, ¿sabes que en la Catedral de Colonia escondieron ya un diablo? Sí, hija, este mundo ya no tiene escondites para tanto escondediablos, jaja

Lo dibujé yo y lo camufló por allí una compañera de trabajo:

http://miescribania.blogspot.com.es/2012/02/esconditeando-otra-vez.html

Si pudieras, intenta encontrarlo. Ojalá siga allí.
De todas formas, si te apetece esconder otro(s), por mí encantado.

Carlos:

¿¡Cómo vamos a ser competencia los diablos del mundo!? ¡Entre malignos anda el juego! De hecho hay una sala en el averno en la que jugamos a las cartas algunos jueves todos los demonios. Tenemos en general un aspecto y unos gustos muy… sinónimos, digamos, pero los orientales y los del judaísmo son los que peor perder tienen.

Ángeles:

Tengo unos lectores que nos los cambio ni por el Paraíso! ¡Y son de valientes…! ¡Con decirte que hubo una que se atrevió a esconder un diablo debajo de un león gigante!

Saludos, Mae, qué bueno verte aparecer por aquí de nuevo :D
Siete años de blog, sí, como las vidas de los gatos y las gatas más gatunas :p

Crónicas de una Española en Viena:

Me alegra que me hayas descubierto. Esta idea loca y original, como bien dices, permite que seas tú misma la que los esconda en Viena para que otros los encuentren. Si te apetece, házmelo saber.

Hitlodeo:

Yo no puedo concebir un monte por ti pateado que no te lleve a alguna cruz. Pero el Fuji… no sé, a lo mejor si se llamara Fujeiro…

Montse:

Ah, ¿a ti también te va a tocar la lotería? ¡Genial, nos podremos poner a buscarlos juntos! Tú llévate la cámara para inmortalizarnos en cada hallazgo, jeje

Misaoshi dijo...

Lo miraré!!!

Misaoshi dijo...

Lo miraré!!!