No sé
si a estas alturas os habréis percatado de que ya no nombro a mi
Jefe.
Esto
tiene una fácil explicación: me despidió.
Sí,
después de varias trifulcas y desencuentros con él, se le
inflamaron los cuernos y me señaló la salida diciendo: “Vete y
no vuelvas más”
Yo me
largué sin dudarlo, aunque ahora no me queda otra que meterme a
diablo autónomo y cavarme mi propio infierno.
¿Que
por qué me despidió? Pues porque le molestó mucho no ser mi único
amo y señor.
Llegó a sus oídos que yo me debía también a Madame
Parrús, el espíritu ruso que tiene alquilados todos los recovecos
de mi ser, y eso no le hizo ninguna gracia.
Cuando
yo, con todo el descaro que puedo llegar a tener, le recalqué que la
rusa era mujer y por lo tanto mandaba más, se puso rojo (más rojo,
quiero decir) y ahí acabó nuestra relación.
Me queda
el gran consuelo de que todos los pecadores que por allí bajábais os
habéis venido conmigo, cosa que me congratula (y a él, como suele
decirse, se le habrán llevado todos los demonios)
De todas
formas no puedo negar que me acuerdo algunas veces de mi Jefe.
Esta
mañana mismo, mientras ordenaba los archivos de mi nueva oficina,
recordé sus palabras:
“Cuidado,
JuanRa, que algo me huele a chamusquina. Creo que entre nuestros
seguidores hay infiltrados que buscan boicotearnos.”
Y creo
que tenía razón.
Repasando
las fichas, veo que hay adeptos que ya han caído irremisiblemente en
el Mal.
Hitlodeo
y Txema, por ejemplo, se regodean en el pecado de la gula. Sese no
se acercará jamás a la luz blanca de la verdad. Loque me sigue en
esa soberbia tan bella de querer dominar el mundo, y a Ripley lo he
metido de cabeza en la lujuria…
Montse,
Ana, Raquel, Ther, Lillu… bueno, algunos se me resisten más; aún
me llaman Diablillo en vez de Don Diablo (aunque, bien pensado, no
sé qué prefiero. Hay que ver cuánto me perjudicó la canción de Bosé)
Y luego
está Ángeles.
La
primera vez que apareció por el blog, hace ya unos años, mi Jefe me
dijo
“¿Y ésta? ¿Cómo se atreve a bajar provocando?”
La
verdad es que resultaba de lo más incongruente esa unión de ángeles
y diablo. Era una contradicción, un oxímoron, un imposible. La
luz no puede ser oscura, ni el fuego helado, ni la risa en serio. ¿O
sí?
Le dije
a mi Jefe que era tan solo un nombre, pero viendo su recelo en
admitirla le pedí que me la dejara como un reto personal, que yo
conseguiría desplumarla.
Han
pasado los años y no lo he conseguido todavía.
Ángeles
es todo dulzura y bondad, y, para colmo, cuando irremediablemente nos
hicimos amigos y empecé a saber más de ella, supe que se apellida
de los Santos. ¡¡Casi caigo fulminado al saberlo!!
Ángeles
y de los Santos. Esto ya era desequilibrar la balanza con un dos
contra uno, o tal vez peor porque ¿Cuántos ángeles? ¿Cuántos
santos? ¡¡Yo solo soy un diablo!!
No puedo
dejar de mirarla con escepticismo. Me parece encantadora, pero
también era encantadora la serpiente del Paraíso. ¿No querrá
pagarme con mi misma moneda y hacerme caer en el Bien?
Por el
otro lado tenemos a Carlos
Carlos
llegó un buen día a mi blog por pura casualidad. Tuve la gran
suerte de que la entrada que leyó le gustó y que decidiera
adentrarse en otras más. Después supe que por un accidente laboral
estaba guardando cama y gracias a eso leyó y comentó todos los días
tantas entradas que en poco más de un mes había leído el blog de
cuernos a rabo.
Y aquí
sigue, como un fiel servidor del diablo. Muy grande este mañico,
muy grande.
Como ha
ocurrido con otros lectores con los que he tratado en este infierno,
Carlos se convirtió en un querido amigo, y, como suele ocurrir en
consecuencia, también supe algo más de él.
Como por
ejemplo, y agárrense que viene un susto muy gordo, que se apellida
Sanmiguel.
¡¡San
Miguel!! ¿Hace falta que recuerde quién es san Miguel?
San
Miguel, o el arcángel Miguel, es el Jefe de los Ejércitos de Dios.
La Iglesia Católica lo considera su patrono y protector, y es el
encargado... ¡¡de frustrar todos los actos de Lucifer, es decir, de
Satanás, o lo que es lo mismo, de JuanRa Diablo!!
¡¡¡Pero
esto qué es!!! ¡¡Ángeles, Santos, el Arcángel Miguel...!!
¡¡todos campando a sus anchas en el infierno!!
¡Vamos,
decidme, y ya de paso, sed valientes y confesad el resto! ¿Puedo
fiarme de vosotros? ¿Guardáis algún secreto?
Mirad
que si me sulfuro... ¡¡Ay, si me sulfuro!!





.jpg)


