1) Kevin y Lucho.
El taxista gira en la rotonda de la Castellana hacia General Perón. Lleva en el asiento de atrás a un joven al que ha recogido en Atocha. En disimuladas miradas por el espejo retrovisor, el conductor trata de averiguar la edad de su pasajero, quien tiene una oreja perforada por más aros que transportes hará su taxi ese día.
En la radio suena una canción:
<<… A ella le gusto porque estoy PPP
"Siempre Puesto Pa' darle Placer"
Ella me pide que le dé y que le dé
y yo le hago todo lo que la complace.>>
El joven marca el ritmo con el pie.
<<Que soy su nene, que soy su bebé.
Se pone loquita cuando me ve en la TV
Ella me pide que le dé y que le dé
y yo le hago de to', de to'.>>
“¡Hay que joderse!”, murmura el taxista, y acto seguido pulsa el botón del CD, transformando de golpe el paisaje sonoro.
<<...evocaré ese idilio
con sus azules horas...
Cuando tú te hayas ido
me envolverán las sombras.>>
El taxista está a punto de preguntar al joven si conoce a Lucho Gatica, pero agita la cabeza convencido de que jamás se habrá detenido a escuchar canciones así.
<<Y en la penumbra vaga
de la pequeña alcoba
donde una tibia tarde
te di mi pasión loca...>>
Al entrar en Fernando Ossorio detiene el vehículo.
<<Te buscarán mis manos,
te besará mi boca
y aspiraré en el aire
aquel olor a rosas.>>
El joven paga el viaje y se apea.
“Joder, el nota, dice entre dientes mientras se aleja, qué bajona ma dao”,
El taxista reanuda la marcha cantando a dúo con Gatica.
—¡Cuando tú te hayas ido… me envolverán las sombras!
2) María Dolores y Yung.
—Abu, es tarde, ¿no te acuestas?
—Sí, hija, es que… ¡si estaré tonto! Se me había olvidado la pastilla. Me tomo el vaso de leche y me voy a la cama.
—Yo ya estaba arriba, pero me ha entrado hambre —dice sacando un caja de galletas de un armario—. ¡Me llevo esto a mi cuarto!
—¿Pero vas a comer en la cama? ¡La vas a llenar de migas!
—No, si estoy escuchando música...
—Ah, ¿sí? ¿Qué escuchas?
—Si te lo digo no los vas a conocer, abu. ¡Hasta mañana!
—¡Pero espera, mujer, quédate un momento!
La muchacha suspira resignada y se sienta frente a su abuelo.
—Un ratito sólo, ¿eh?
—¿Sabes qué canción me gustaba mucho a mí? —dice mientras la nieta le quita el precinto a uno de los paquetes— Una que decía... (y empieza a cantar)
“Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la flor de la canela,
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba.
Del puente a la alameda menudo pie la lleva
por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera.
Recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba del puente a la alameda...”
—No me suena de nada —dice la joven.
—Pero, ¿a que es bonita?
—Si quieres que te diga la verdad, no me he enterao, abu. Es que… yo qué sé… ¡Las canciones antiguas son raras!
La joven se levanta y se dirige hacia las escaleras que suben a su habitación. A medio camino se detiene.
—¡Oye, abu, que cantas muy bien, ¿eh?
Ya en su cuarto se sienta sobre la cama con las piernas cruzadas, se coloca los auriculares y vuelve a ponerse la música del móvil.
<<Me acuesto intoxicado, ca' día más delgado
Pero ninguno folláis como mi gang ha follado (nah)
Cuando muramos se verá quién ha ganado
Quién 'taba en la right y quién 'taba equivocado (yeah)>>
3) Carlos y Bad Bunny
La mujer barre los escalones del porche. El brío al hacerlo espanta a las gallinas que picotean por el jardín. Su hermana la observa desde la mecedora.
—¿Ya han llegado tus inquilinos?
—Sí, anoche llegaron.
—A buena hora me iba yo a complicar la vida…
—¡Ay, déjalo ya! Ya sabes que ese dinero extra me viene muy bien.
—No, si no me parece mal que la casa de mamá te sirva como alojamiento rural y que la aproveches. Pero a mi no me compensaría. El año pasado te tiraste un mes para ponerla a punto y acuérdate de cómo te la dejaron…
—Bueno, pero ese es mi problema, no el tuyo.
—Vale, vale, allá tú…
Al terminar de barrer, la mujer entra en la casa, se dirige al salón y pone un disco en el viejo gramófono. Sale al porche y se sienta junto a su hermana.
“La noche que me quieras
desde el azul del cielo
las estrellas celosas
nos mirarán pasar,
y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnagas curiosas que verán
que eres mi consuelo.”
En la segunda planta de la casa de enfrente alguien sube una persiana.
—Ah, mira, parece que tus inquilinos se han despertado. Las doce y media de la mañana. ¡Buena hora!
—La juventud de hoy… Ya sabes.
La ventana se abre y empieza a sonar una música atronadora.
<<Tú me chinga' rico pero me trata' mal
Fui al psicólogo y me puso a fumar
Me dijo, "Si te patea, no te quiere na"
Son labio' compartido', lo dijo Maná
No confíe' en mujere', sólo en tu mamá
Si te corre como chinga, mete a Lui' y Maná. >>
—¿Y puede saberse cuánto te pagan por el fin de semana? Porque me parece que no hay dinero en el mundo para aguantar esto.
—Mira, ¿ves? ¡Ahí te doy toda la razón!
Y las dos terminan riendo.
***
A un montón de kilómetros de allí (hacia abajo, siempre hacia abajo) el diablo repasa su agenda. Todavía no ha elegido el día en que se abran las puertas del infierno para uso y disfrute de la Humanidad.
"Bueno, de todas formas… —piensa mientras se rasca un cuerno— el Apocalipsis está llegando por sí solo. Pasito a pasito".
***
En esta entrada han sonado metafísica y mefistofélicamente:1) PPP, Kevin Roldán
Sombras, Lucho Gatica
2) La flor de la canela, María Dolores Pradera.
Ready pa morir, Yung Beef
3) El día que me quieras, Carlos Gardel
La droga, Bad Bunny

