24 de mayo de 2010

EL CUENTO DE LOS DOCE MESES DEL AÑO


Cerca del Bosque de Bustero, en Bustero, había un humilde hogar en el que vivía un joven matrimonio.
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Por circunstancias de la vida, la pareja tenía acogidas en su casa a la madre de él y la madre de ella, o lo que es lo mismo, a ambas suegras.
Como viene siendo habitual a lo largo de los siglos, la suegra mala era la madre de ella, y si ya es conocido el poder que tiene una mujer sobre un hombre, imagínense el de dos en su contra. El infierno es poco.
.La joven esposa, sin embargo, veía en la madre de su consorte la raiz de toda su infelicidad, pero como no quería tener desavenencias con su marido le dejaba caer con disimulo sus impresiones sobre ella.
- ¡¡No soporto a la gorda de tu madre!! - le decía
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El hombre suspiraba y le suplicaba que tuviera paciencia, que los pocos problemas que podía ocasionar su madre eran unicamente los propios de su avanzada edad.
- Si es que no hace nada, - protestaba malhumorada - se tira ahí sentada en un rincón toda la tarde y me pone nerviosa su silencio.
- Pero mujer, nos prepara la comida todos los días, hace las camas y barre toda la casa. A veces hasta plancha la ropa. Si te paras a ver, tu madre no hace...
- ¡A mi madre no la metas en esto! - le advertía ella - ¿no ves que le duelen mucho las piernas y apenas puede caminar la pobre...?
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Un día, la irascible esposa aguardaba con desesperación a que su marido volviera del trabajo para echarle en cara que su madre había roto un vaso.
- ¡No puedo más! Tu madre me va a poner enferma con su torpeza. No lo digo yo sola, mi madre también me da la razón y dice que sobra en esta casa, asi que mañana mismo te la llevas.
- Pero mujer, ¿a dónde quieres que me la lleve?
- ¡Al bosque! Dile que te ayude a coger leña y en un descuido la dejas allí.
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El hombre, acobardado por la presión continua a la que su mujer le sometía, accedió, dando por hecho que su madre era lo suficientemente inteligente como para saber volver a casa por sí misma.
Esa tarde la llevó con él y la dejó abandonada en el bosque.
.Al principio la buena señora quedó aturdida. ¿Cómo era posible que su hijo se hubiera marchado dejándola allí? Miró en rededor y no sabiendo qué camino tomar y percatándose de que empezaba a anochecer, se dispuso a buscar un buen refugio en donde pasar la noche.
Caminaba con dificultad entre la maraña de vegetación y habiéndose ya ocultado el sol, tuvo la suerte de vislumbrar una casita de madera de la que emergía un tenue luz por su ventana, y hacia ella se encaminó.
Al alcanzarla tocó con los nudillos tímidamente y pronto abrió la puerta un joven alto de canoso cabello.
- Perdone que le moleste, joven - le dijo la apurada mujer - verá, es que me he perdido y no sé a dónde ir y...
- Adelante, adelante - le dijo amablemente, invitándola a pasar

Al entrar en la casa descubrió un salón con una larga mesa rodeada por otros once jóvenes más que la recibieron con una sonrisa.
- ¡Uy, qué sorpresa! - exclamó la anciana - No esperaba encontrar a tanta gente. ¿Son ustedes familia?
- Sí, señora, somos hermanos. Somos doce.
- ¡Por todos los santos, doce hermanos y todos varones! ¡Y muy guapos, además!
- Gracias, señora. Nosotros somos los meses del año, ¿sabe? Yo soy Enero - le dijo el que le había abierto la puerta.
- Ay, Enero, encantada de conocerle. Nunca hubiera dicho que me encontaría un día con usted. La verdad es que adoro enero. Me encanta asomarme por la ventana y ver el blanco manto que cubre el campo en ese mes y afanarme por encender la chimenea para disfrutar del hermoso silencio que todo lo envuelve.
- Yo soy Febrero, señora - se presentó otro de los hermanos
- ¿Febrero? Oh, magnífico mes, Febrerico el corto. En ese mes las naranjas están maduras y sabrosas.
- Bienvenida, señora, yo soy Marzo
- ¡Oh, Marzo, qué brio el suyo anunciando con soplidos la llegada de la primavera! Marzo me enamora siempre.
- Me llamo Abril - dijo el cuarto hermano mientras le estrechaba la mano.
- ¿Abril? ¡Un mes encantador! Huele tan maravillosamente bien la tierra mojada y es tan hermoso ver reverdecer todo tras el invierno.
- Soy Mayo - dijo otro - Mucho gusto señora.
- El gusto es mio, joven. Mayo es sin duda un mes precioso. Tan colorido y cálido, mes de flores y mariposas...
.Y así, se fueron presentando todos los hermanos y para todos tuvo la señora palabras de alabanza y gratitud ensalzando lo más bello de cada cual.
Acomodaron a la mujer en una habitación en la que durmió plácidamente mientras los doce hermanos quedaron tan halagados por las palabras de la anciana que decidieron recompensarla.
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A la mañana siguiente la mujer se despidió de ellos con gratitud y a plena luz de sol fue capaz de orientarse y volver a la casa de su hijo.

La nuera, que en esos momentos se asomaba por la ventana exclamó con fastidio
- ¡La madre que la parió! ¡Ahí llega tu madre!
- Hijos, hijos míos, aquí estoy - dijo al abrir la puerta - y, al hablar, un chorro de monedas de oro surgió de su boca.
La mujer trataba de explicar emocionada lo que le había ocurrido y cuanto más hablaba más monedas caían al suelo.
La nuera, con ojos de pura avaricia, decidió que había que sacar provecho también de la otra anciana y esa noche se lo propuso al marido.
- Mañana te llevas a mi madre y la dejas en el bosque.
- Pero querida, si apenas puede andar...
- ¡Y unas narices!, esa tiene más cuento que Calleja. Que se busque la vida y encuentre esa casa. Ya era hora de hacerme inmensamente rica, porque con el sueldo que tú ganas...
.Y así, con la excusa de buscar leña, el hombre hizo otro viaje al bosque con su suegra .
- Si crees que te voy a ayudar la llevas clara - renegaba ella
- No, no, usted espéreme sentada en esta piedra que yo vuelvo enseguida. -Y el hombre se adentró en el bosque con una gran peso de conciencia.
Cuando la anciana se percató de que anochecía y su yerno no regresaba empezó a blasfemar.
- ¡Recojona! ¡¿Pues no me ha dejado aquí tirada el tontolnabo ese!? Ya verá cuando le pille...
Harta de esperar, se levantó y empezó a andar hasta que vió una luz entre los árboles y se acercó a lo que resultó ser la casa de madera.
- ¡¡A ver...!! - gritó golpeando con la palma de la mano - ¿quién vive aquí?
Abrió la puerta el joven del pelo níveo.
- Buenas noches, señora
- Ay, chico, deja que pase, que el imbécil de mi yerno me ha dejado sola - Y al entrar y ver a los demás exclamó - ¡La madre del cordero, cuánta gente!
- Sí, señora, somos doce hermanos
- ¿¿Doce?? ¿Y todo hombres? Ay, qué agobio, así tendréis la casa, hecha un desastre, seguro...
- Yo me llamo Enero. ¿A usted le gusta enero?
- Quita, quita, qué me va a gustar. Siempre voy más helá que un choto, y el sol no calienta nunca... ¡odio enero!
- Yo soy Febrero
- Mira, otro que tal... Que va de cortico pero se me hace más largo que un día sin pan...
- Yo soy Marzo, señora.
- Buf, Marzo, menudas ventoleras todos los días, que siempre me están despeinando. A mí marzo no me gusta.
- Un placer conocerla; yo soy Abril.
- ¡Anda, abril aguas mil!, menudo engorro siempre lloviendo y con barro en los zapatos... Quita, quita...
- Yo me llamo Mayo.
- Psee... Mayo no está mal, pero ya empiezan las moscas y los picores de nariz...
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Y así, todos los meses tenían para la mujer un pero y de todos destacó lo negativo.
- Y ahora me dais una cama con las sábanas limpias que me duelen las piernas y quiero descansar.
Los doce hermanos se miraron cariacontecidos y sin mediar palabra supieron lo que harían con aquella desagradecida.
.- ¡Mamá querida! - exclamó la hija al día siguiente al verla aparecer por la puerta.
- ¿Dónde está el desgraciao de tu marido? - gritó enfurecida la anciana mientras un par de repugnantes sapos (*) salían de su boca.
.- ¡¡Pero mamá...!! - gritó asquedada su hija - ¿y las monedas? ¿por qué no escupes monedas?
- ¿Qué monedas? - y volvía a vomitar sapos.
.Cuentan que la hija prohibió abrir la boca a su madre y tan humillada y arrepentida de su actitud quedó que un día ambas huyeron de aquella casa para siempre.
.Y esta es la verídica historia que ocurrió en una humilde casa- que luego fue mansión- cerca del Bosque de Bustero, en Bustero.
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Esta entrada se la dedico a mi madre que sé que me lee.
Es una versión con ligero toque juanresco de un cuento que ella nos solía contar de pequeños y que siempre me ha gustado mucho.
Lo recordaba estos días en los que por fin el buen tiempo ha llegado a Yecla, lamentablemente acompañado de la insoportable alergia al polen que sufren mis ojos y nariz desde hace unos años.
Me temo que de ser yo el invitado a aquella casa de los doce meses, al precioso mes de mayo le iba a decir de todo menos guapo.

(*) En la versión original no eran sapos sino mierda, pero lo he autocensurado para no poner mal cuerpo a los lectores impresionables. :p

20 comentarios:

Lillu dijo...

Muy bueno el cuento, pero por qué las malas de los matrimonios siempre somos las mujeres, eh? :P A mí se me haría muy duro vivir con una suegra, por muy bien que me llevara con ella. Ni aunque vomitara monedas de oro! :D

saluditos

Mª Angeles y Jose dijo...

jajajajajaja....lagarto, lagarto con la dichosa suegra.

Muy bueno, es genial.

Besos

anasister dijo...

Me encanta ese cuento,y a Marta también..siempre que vamos al campo le pide a la mamá que se lo cuente una y otra vez.Ese y el de los 7 cabritillos.Me ha gustado mucho tu versión,pero me quedo con la original.
Un beso.

Anónimo dijo...

Yo es que este relato no lo entiendo muy bien la verdad.
Quieres decir que las peores suegras son las madres de las hijas?
Pues sabes que te digo broder?
Que viva mi mamaaaaaaaa, la mejor madre del mundo y la mejor suegra también!!!!!!!!!
PD. Comentario escrito con toda la dosis de mala leche que llevo acumulada en el día de hoy jajajajajajajaja Ahí en caliente

El Zorrocloco dijo...

Muy bueno el cuento, pero por qué las malas de los matrimonios siempre somos las mujeres, eh?

Lillu, eso se llama ficción realista XDDD Perdón, pero no he podido evitarlo =P Y la verdad es que mi suegra es un ogro, pero sólo con su hija. Conmigo es un encanto de mujer.

JuanRa, tu madre rules, ríete tú de Jorge Bucay =)

mochuELIn dijo...

yo ya me empecé a reír cuando dices: 'le dejaba caer con disimulo sus impresiones sobre ella.
- ¡¡No soporto a la gorda de tu madre!! - le decía', esto es disimulo para ti??? así nos va!!!, estupendo el cuento y la moraleja imagino que es que hay que ser amables, sino echarás sapos (o lo que toque, he leído la postrata), claro que ahora comprendo porqué hay tanta gente que echa sapos feos y ajjjjjquerosos!! jojojo

JuanRa Diablo dijo...

Lillu:

Aunque ya te ha respondido perfectamente el Zorrocloco más arriba :P, este cuento lo debió barruntar uno que no hacía amigurumis con su suegra.
Y además sería chino, lo que lo convierte en un cuento chino :D

Un saludo

Mª Angeles y Jose:

¿Lagartos también? Lagartos, sapos, suegras... estamos llenando esto de bichos!! :p
Me alegro de que os haya gustado.
Un abrazo

anasister:
Te advierto que si la version original es distinta de ésta, no ha sido mi intención. Será que he olvidado detalles.

(Seguro que a Martícula le gustan más mis cuentos, jiji)

Sajeña cabreá:

No, no; no es que las peores suegras sean las madres de las hijas sino que, puestos a comparar, las suegras de los yernos son las peores.

(Hala, ya lo he dicho, ahora se lo creerá y volverá para echar más sapos y culebras en el cuento...)

El Zorrocloco:

Lo mismo digo. A aquello de Mi mamá me mima yo añado "y mi mamá política también".
Aunque la política no me gusta. Digo la política de los políticos no la de mi parentesco, que mi suegra es mu majérrima.
(Jo, qué lio me he hecho pero seguro que me has entendido)

Estoy delante de una foto de Jorge Bucay y me estoy riendo de él. Ya me dirás tú cuándo paro :S

mochuELIn:

Eso era con disimulo; imagínate cómo sería sin dismular!

Nadie ha pillado la moraleja aún. La verdadera enseñanza del cuento está en la conveniencia de volver al medio rural, no obcecarse por vivir en las ciudades y marchar a campos, bosques y casitas de madera para convivir en comunidades adocenadas.
Estaba claro, ¿no?

La exorsister dijo...

Y si tienes palabras amables para todos, y después le partes la nariz a mayo... ¿qué te saldrá por la boca?

JuanRa Diablo dijo...

Pues no tengo ni idea,Exorsister pero la nariz se la partía fijo, que no te imaginas el suplicio que me da con la alergia...
Además sería curioso ver a mayo desmayado XD

pichiri dijo...

No es que haya gente mala ni buena, lo que ocurre es que además de las razas conocidas, existen otras subrrazas dentro de cada raza que maraca de forma caracteristica el cambio de caracteres. Si nos fijamos atentamente nos daremos cuenta que los componentes de cada grupo de parecen y por mucho que te esfuerces por sacar un alago de sus bocas siempre te encontrarás con un reproche. ¿Creeis que hablo en broma?
Preguntarle a los meses del año y vereis como me dan la razón.

Amig@mi@ dijo...

Y tu crees que a tu madre le gustara????
Tienes suerte de que tenga sentido del humor.
Anda que Peter Pan, lo debes contar con un arte ...
jaja

Anónimo dijo...

Ainnnnnnnnns
Siento decepcionarte broder pero a estas horas me da mucha pereza cabrearme y soltar sapos y culebras.
Que estoy muy cansada y no hago mas que pensar que tengo una maleta muy pequeña y muchas cosas que meter en ella.
Muakis

rAnita nOe dijo...

jajaja muy bueno! aún con las licencias que te has tomado.

besos

peibol dijo...

¿Y mi comentario ha dónde fue a parar? :o

JuanRa Diablo dijo...

pichiri:

Vas más allá del cuento y te introduces casi en el ensayo. Mi subraza es entonces muy racista con determinadas estaciones. Sin duda me decanto por el otoño e invierno pues la primavera y verano tienen más buena fama de la que realmente merecen y sacn lo peor de mí.


Amig@mi@:

Pero si apenas he cambiado el cuento...!
Como un día me de por reescribir Peter Pan, a Campanilla le voy a cantar las cuarenta. ¡Menudos humos se gasta la niña!

SisterSax:

¿Te vas ya al GRAN viaje? ¿Y no te cabe en la maleta el descompresor de momias? ¿Y el vestido rojo de escote? XD
Descansa y disfruta!!

rAnita nOe:

Gracias. Todas las licencias están pagadas a la SGAE (en Bustero) :p

peibol:

¿¿Tu comentario?? Por aquí no pasó.
Quizás no aparezcan cuando se envían desde Islandia... ;)
Pero como tú eres un buen tipo me lo reescribes en un momento, a la orden de YA! :D

Anónimo dijo...

En la realidad hay mucho de lo que se dice en el cuento, la tendencia es a creer que lo bueno y mejor es lo nuestro ( en este caso nuestra madre), pero porque uno cree que es mejor que los demás y por ello su madre también, por otra parte el que se reconoce errores a sí mismo también es capaz de reconocerlos en su familia.
Moraleja: vemos la paja en ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro.
Pero qué barbaridad, si solo era un cuento. Un saludo. Remolina.

Lorena dijo...

Me ha encantado!!

Damián Neri dijo...

¡Ay! Yo espero no tener problemas con la madre de mi esposa, si llego a casarme. Y sí, ¿por qué siempre las suegras tienen que ser las malas?
No había comentado antes aquí pues no conocía tu blog.
Me gustó tu historia, una buena narración. Yo a Abril le hubiera dado un fuerte puntapié en el tobillo (nací en abril).

LastChild dijo...

Es buenísimo, buenísimo. La señora Holle ¿no?, el favorito de mi hijo.
Los cuentos deberían modernizarse siempre. ¡Abajo las hermanastras vagas, arriba las suegras insoportables!

JuanRa Diablo dijo...

Remolina:

Otra lectura que extraigo yo del cuento es que si todos dijéramos abiertamente lo que pensamos, el mundo andaría a la greña sin remedio. No estoy de acuerdo con los que presumen de ser sinceros con todas sus consecuencias. Hay que saber cuándo es el momento para decir a la cara las opiniones sobre los demás y valorar mucho si compensa el hacerlo.
¡Y es sólo un cuento! ;)
Un abrazo

Lorena:

¡Qué bien! Me alegro. :)

Damián Neri:

Bienvenido Damián. Siempre me alegra ver gente nueva y más si son de tan lejos.
Al final lo de las suegras malas es un tópico que yo siempre he enfocado desde el lado divertido. Mi suegra es un sol, pero el sol puede quemar, así que tendré que "protegerme" de ella :D
Un saludo
PD: Mi luna de miel fue en Mexico.

LastChild:

Para serte sincero he tenido que buscar información sobre La señora Holle que nombras porque desconocía ese cuento.
No sé exactamente de dónde viene éste que yo rememoro, que ya he dicho que nos contaba mi madre y que muy probablemente tenga similitud con otros. Y es que con la tradición oral los cuentos se van expandiendo y muchas veces distorsionando hasta parecer cuentos distintos.
Me alegra que te haya gustado :)

Un saludo!