20 de marzo de 2014

EN BUSCA DE LOLA HERRERA

Conocí a la actriz Lola Herrera hace algún tiempo.

Cuando digo "algún tiempo" quiero decir bastantes años, y al decir que la conocí, me refiero a que estuve frente a ella un par de minutos, mientras me firmaba un autógrafo e intercambiábamos unas palabras. Un instante efímero para ella y sin embargo muy duradero para mí.

A Lola Herrera me la presentó Miguel Delibes, y esto lo he dicho con toda la intención de causar asombro porque, claro está, no me la presentó el escritor sino su obra, concretamente Cinco horas con Mario
La trama de esta novela es por todos bien conocida: una mujer joven enviuda de repente y pasa toda una noche velando a su difunto esposo, "dialogando" con él.

Yo era demasiado joven e inexperto lector para adentrarme en una novela de estas características, pero después de haberme emocionado con el pequeño Daniel el mochuelo en El camino y quedar impactado con la hiperrealista pelea a muerte entre dos hombres en Las ratas, me aficioné a Delibes con tal pasión que en los sucesivos años leí  gran parte de sus novelas y relatos.

Tiempo después de vivir ese intenso soliloquio de Menchu ante su difunto marido, vi anunciada la obra Cinco horas con Mario para representarse en el teatro de Elda. Lo comenté en casa, y mi madre, admiradora de Lola Herrera como yo,  propuso que fuéramos juntos.

Aquella función tuvo una anécdota que ambos recordamos con nitidez.

Antes de que se levantara el telón, el patio de butacas era un hervidero de toses. No recuerdo quién dijo aquello de "La tos es el deporte nacional que se practica en los teatros", pero es una verdad como un templo. No solo es que se oían toses que llegaban de todas partes, roncas, estridentes, graves, explosivas..., es que además, a escasos instantes de comenzar la función, la gente seguía entrando y armando mucho jaleo para sentarse.
Pensé que aquello terminaría en el preciso instante en que la actriz comenzara a hablar, pero me equivoqué. La intensidad de las toses decreció, pero solo un poco, y aún continuaron los murmullos de la gente que no terminaba de ubicarse.

La representación llevaba cerca de veinte minutos y mi madre y yo estábamos indignados por el poco respeto que mostraba aquella gente tosedora y charlatana.
Cómo sería la cosa que de repente Lola Herrera dejó de hablar. Su silencio fue tan prolongado que todos los espectadores terminaron por percatarse de que algo sucedía y empezaron a callar y quedar atentos al escenario. Entonces la Herrera, con su característico timbre de  voz cristalina, dijo (y me acercaré mucho a sus palabras exactas porque aún recuerdo bien aquel bochornoso momento) :

"Estoy oyendo una serie de murmullos, toses y ruidos desde que empecé, que me están resultando muy molestos y no me dejan concentrarme, y yo así no puedo trabajar. Si es que han descubierto que esta no es la obra que esperaban, les ruego se dirijan ahora mismo a la taquilla y pidan que les devuelvan el importe de la entrada, pero si desean continuar aquí,  por favor, guarden el mayor silencio posible" 
Después  volvió a sentarse en la silla, junto al féretro,  y dijo: "Y ahora voy a continuar" 
Pero se dio cuenta de que era incapaz de proseguir con normalidad tras una interrupción tan brusca y exclamó con rabia: "¡¡No, empiezo desde el principio!! ¡¡Telón!!"

Creo recordar que se oyeron algunos aplausos que apoyaron esa decisión, que a mí me pareció perfecta, aunque me costó mucho que se me pasara la indignación ante la poca consideración de la gente. ¿Dónde pensaban que estaban? ¿En un bar? 
¿Y queréis saber algo irritante?  A partir de ese instante ya no se oyó ni la más leve tos, ni un tímido cuchicheo, ni respirar se oía, ¡silencio sepulcral! , con lo que uno se pregunta ¿cómo lo hicieron los tosedores para dejar de toser? ¿se les alivió la garganta de repente? ¡Qué poca vergüenza tienen algunos!

Ni que decir tiene que la actriz estuvo colosal, que se metió de lleno en su papel, riendo, llorando, transmitiendo sentimientos con una fuerza admirable y que la ovación al terminar palió el malestar del comienzo.

Fue entonces cuando mi madre decidió ir a felicitar a la Herrera. Yo fui reacio al principio pero ella iba tan decidida que me dejé llevar por la idea. Y sí, la encontramos a la puerta de su camerino y la felicitamos, no solo por el impresionante papel sino por esa soberana decisión de interrumpir la obra, dar un toque de atención al personal irrespetuoso y comenzar de nuevo.

- Hay veces que no queda más remedio que actuar así - nos dijo- Y créanse que no es plato de buen gusto.
- Ha sido vergonzoso - le dijo mi madre- pero ha actuado como una gran profesional.

Pues bien, doy un salto al presente año porque una mañana del pasado mes de enero, caminaba yo por la calle cuando vi unos carteles anunciando En el estanque dorado, con Lola Herrera y Héctor Alterio en el Teatro Concha Segura de Yecla
Fue inevitable rememorar aquella noche de teatro en Elda, que a pesar de la impecable actuación de la Herrera, la recuerdo mucho más por su breve pero intenso discurso a los tosedores.

Seguí caminando y pensé ¿Y si fuera a verla otra vez? Y conforme avanzaba el día más me apetecía.
Al llegar  a mi casa busqué el autógrafo en un álbum de recuerdos. Encontré aquel folleto enseguida.

TEATRO CASTELAR - ELDA
Jueves, 9 de marzo de 1989
ACONTECIMIENTO TEATRAL

Casi caí de espaldas al hacer la cuenta y descubrir  ¡que han pasado 25 años desde aquello!

De golpe me entraron unas ganas enormes de volver a verla actuar y pensé que era una buena idea llevarme aquel folleto y tratar de ver a la actriz para mostrárselo. ¿Me atrevería a hacerlo? 
No fue posible que nadie me acompañara esta vez, pero no me importó, y el viernes 17 de enero acudí a ver  En el estanque dorado.

Yo había visto la película el mismo año en que leí Cinco horas con Mario. Quizás muchos la recordéis (o no, porque siendo del año 1981... uff, qué viejuno me estoy haciendo) 
La pareja que la interpretó en el cine fueron Henry Fonda y Katherine Hepburn, él en un papel gruñón,  pesimista y con un irónico sentido del humor, y ella todo lo contrario, alegre, jovial y  vitalista.

Me senté muy cerca del escenario y minutos antes de empezar... ¡la gente tosía! ¡y mucho! Pero no, por suerte la historia no se repitió, pues cuando la función comenzó se produjo un respetuoso silencio (los yeclanos no me podían decepcionar)

Y qué decir de la obra..., pues que me resultó encantadora, sobre todo por los papeles de Héctor Alterio y, cómo no, la Herrera, con esa voz diáfana, cantarina, tan bien modulada. Una obra que precisamente habla del paso del tiempo, de la gente mayor, de la compañía...
Es curioso, la Lola Herrera que vi por última vez era 25 años más joven y sin embargo... ¡está más guapa hoy! Esto hace que aún la quiera y admire  más, pues viéndola sonreír tiene  uno la total certidumbre de que con los años se puede seguir creciendo en hermosura. ¡Yo quiero ser herreriano!

Al terminar hubo gran ovación y salieron varias veces a recibir los aplausos que no cesaban. Cuando por fin dejó de abrirse el telón, me puse manos a la obra... en busca de Lola Herrera.
Subí escaleras, recorrí pasillos enmoquetados en rojo, bajé a la planta baja, volví a dar vueltas en otra dirección, cruzándome con  bustos y columnas de otras épocas... Arriba, abajo... No sé quién diseñó el teatro de Yecla pero lo hizo con toda la mala idea de que no se pudieran encontrar los camerinos. ¡Son invisibles!

Finalmente hablé con el ordenanza  para preguntarle qué había que hacer para ver a los actores y me dijo que no era posible, que tenían prisa y no podían recibir a nadie.

- Vaya, - lamenté - es que hace 25 años Lola Herrera me firmó un autógrafo- le dije mientras se lo enseñaba-  y me hacía ilusión hablar con ella otra vez.
Y se ve que mi cara de decepción le conmovió porque me echó un cable
- Mira, ve por la parte del jardín y busca una puerta estrecha. Por allí saldrán. ¡Pero yo no te he dicho nada!, ¿eh?

Con nuevas esperanzas, hice lo que me dijo y encontré a ocho personas esperando en el lugar. Hacía un frío terrible, de esos fríos árticos que Yecla nos regala en invierno. Pensé que esto era un gran inconveniente porque con esa helada nocturna no tendría ganas de quedarse ni un minuto.
Me percaté de que los que esperaban como yo, no estaban junto a la puerta, parecía que les daba corte enfrentarse en primer lugar, así que, más espabilado que ellos,  me puse el primero sin miedo. Entonces caí en la cuenta de que, tonto de mí, no había llevado un bolígrafo.
Comenté mi olvido a la pareja que más cerca tenía y me dijeron que ellos se pondrían primero y me lo prestarían después.

Cuando nuestras narices estaban a punto de convertirse en hielo se abrió la puerta y asomó Lola Herrera, que al ver a nueve personas allí exclamó: "Ay, por Dios, con el frío que hace, vámonos a casa todos"
La gente se acercó y ella, cerrándose el abrigo hasta el cuello, se dispuso amablemente a atendernos. Qué remedio...
Fui el segundo, y después de felicitarla y enfatizar  lo bien que había estado todo,  le dije:
- Mira, Lola, he traído algo que todavía guardaba.
Al verse en aquella foto exclamó: "¡Ay, madre míaa!"
- Hace justo 25 años te vi en Cinco horas con Mario.
- ¿Hace 25? Pues serías muy joven entonces.
- ¡Y tanto, 22 años!
- Ay, cómo pasa el tiempo.  Me sorprende que aún lo conserves.
- Ahora conservaré los dos juntos.
- Dime tu nombre.

Pasé más frío que un tonto, pero mereció la pena. Ahora puedo decir que tengo nueva cita con la actriz dentro de otros 25 años en a saber qué obra.

Sí, bueno, el tiempo pasa y no perdona, pero todos sabemos que algunas personas tienen simpatía por el diablo. Y  hacen tratos... y  pactan  con él.

"Yo te buscaré, Lola. ¡Vaya si te buscaré!"


18 comentarios:

RNT dijo...

¡Qué envidia! Admiro muchísimo a esta actriz desde siempre, toda una gran señora y profesional. Lo de la educación en este país, ya es otro cantar... hay muy poca! Enmarcarás esos autógrafos.

Amig@mi@ dijo...

Qué historia tan genial. Tienes para escribir no uno sino muchos libros. Yo una vez le pedí un autógrafo a Camilo Sesto ( en su época buena) y lo guardé tanto, tanto para que no se me perdiera, que al final no recordaba dónde lo había puesto.
La verdad es que dentro de muchas estrellas hay personas sencillas y Lola es una de ellas.
Un abrazo

Montse dijo...

Yo también ví a Lola Herrera en "Cinco horas con Mario", jaja. de eso hace un montón de años, no 25 pero por ahí andará. Ella estaba fantástica, como siempre, porque es una artistaza como la copa de un pino y más en esa obra que hace sola, sin un compañero que le siga el hilo del guión, con lo que tiene mucho más mérito.
No tuve la suerte de hablar con ella, ni de pedirle un autógrafo, pero claro, es que yo no soy un diablo, jiji.
Tu historia es la prueba palpable de que tienes un encanto especial y la has contado con tanto entusiasmo y cariño que si ella la lee se emociona fijo.
Un beso enorme!

Anónimo dijo...

Guau! Vaya long, long, longanizaaa! Pero me ha sabido a poco...mira por dónde.
Pues yo también me acerqué a la novela comenzando primero con "El camino" en el Intituto. Lo malo es que se ve que lo hice en una época en que la adolescencia, con sus noches locas y desenfreno, chocaba con la seriedad de ese texto y, aunque la concluí, pues la verdad, pasó por mi cerebro sin pena ni gloria. Mucho más me apetece leer Los Santos Inocentes cuya versión peliculera me impactó sobremanera. También guardo un buen recuerdo de unos párrafos que aparecía en un libro de texto de "El príncipe destronado".
Menos mal que el público, sea de Elda o Yecla, parece que está mejor educado hoy en día. Porque es verdad que es indignante que mostremos tan poco respeto ante los artistas y los compañeros de butaca cuando acudimos a un espectáculo. Es que dan ganas de liarse a puntapiés. Pero claro, no me queda más remedio que reconocerlo: también yo, cuando he sido arrastrado por mis amigos a un concierto de algún triunfito de moda y mi "dignidad" y vanidad se rebelaban por estar allí, no he dejado de parlotear con poco respeto, no ya por el artista que en medio del estruendo igual le dará, sino por la gente de mi alrededor. Desde aquí, pido mil perdones.
Y yo vi una vez la peli "El Estanque dorado" siendo jovencillo y ciertamente me emocionó mucho y creo recordar que lloré mucho. Por eso, recientemente, cuando la han puesto en la Paramount o en la otra, la verdad, es que he pasado de verla.
Menos mal que la Herrera toma muchos Danones de ésos que aumentan sus defensas contra el frío. Si no, que te quedas sin autógrafo, majo.
Enhorabuena por él.

carlos

Misaoshi dijo...

Felicidades >_<

La verdad es que quién diría que han pasado 25 años!

Me alegro mucho por ti ;D

Anónimo dijo...

25 años más tarde, la gente que acude al Teatro Castelar de Elda, al menos cuando y o voy, es igual de escandalosa e irrespetuosa. Eso sí, al comenzar la sesión se callan. Sin embargo en Petrer hace un par de meses fui a ver "La Huella" y vaya tela...había un grupo de mujeres dale que te pego, me indigné, les chisté varias veces y ahí seguían. Qué rabia, de verdad!!!
Txema Rico

Ana dijo...

Conozco a Lola Herrera por aquella serie de televisión UPA, yo era adolescente. Siempre la he considerado una actriz maravillosa, además tiene una voz preciosa como bien has citado.
Me ha gustado la anécdota, después del "rapapolvo" cómo para toser, ¿no?, jaja, tragándose la carraspera...
Pasaste frío pero mereció la pena, no sé yo si dentro de 25 años podrás repetir la firma, lo digo por ella.
Leí a Delibes en el instituto, El camino me gustó bastante, sobre todo por los motes, mi abuela recuerda que de joven era normal que la gente se conociera mas por el mote que por el nombre y el apellido.

mama dijo...

yo tambien tenia 25 años menos, parece que fue ayer, pero si repasas acontecimientos vividos te das cuenta que en verdad si ha pasado el tiempo,si yo me encontrara con 25 años menos y tener que llegar a la actualidad sabiendo los acontecimientos vividos,no sabria como encauzar mi vida, por lo tanto me quedo como estoy, me ha gustado mucho tu relato, como siempre te pondre un 10

Lillu dijo...

Yo no soy nada mitómana, la verdad, y aunque no suelo esforzarme por conseguir autógrafos sí tengo algunos guardados. Quizás lo más destacado de mi pequeña colección fan sea una foto que tengo junto a Anthony Quinn (y su hijo más peque, que por entonces tendría unos cinco años). Lo entrevisté allá a finales de los noventa para un periódico en el que trabajaba yo entonces y uno de los fotógrafos me dijo si me sacaba una foto con él, como estaban haciendo muchos de los periodistas allí presentes, con mucho más entusiasmo que yo, ciertamente, jaja. Cuando el actor falleció me acordé de aquella foto y del valor sentimental que había ganado con el paso de los años.

Por cierto, Lola Herrera siempre me ha parecido una señora encantadora, no sé por qué :)

saluditos!

Papa Cangrejo dijo...

Yo no he visto esa obra, pero por primera vez leo una entrada que se habña de libros y me los he leído casi todos jajajaja
Yo hace 25 años no iba al teatro ni para ligarme a alguna chica jajaja

Sese dijo...

Pues a mí me da mucha vergüenza estas cosas, tengo la sensación que molesto a los artistas y por mucho que diga que está en su sueldo... En cualquier caso seguro que la actriz le hizo mucha ilusión la anécdota. Las veces que he podido hablar con algún famosete ha sido por que el azar así lo ha querido o por algún "amigo" en común. Vamos que por nada del mundo iría a un hotel a ver a un famoso, por mucho que lo admire (y ya sabes de quíen hablo).

Y el otro día reflexionaba al respecto sobre cómo se ha perdido desde la moda de pedior autógrafos, ahora lo que se lleva es la foto (por eso no me hago yo famoso)

Y el otro día reflexionaba sobre lo injusto que somos juzgando a los artistas echándoles en cara sus fracasos y sus obras más "vulgares" y es que no somos conscientes de que también han de ganarse la vida para comer y conseguir un poquito de dinero para poder hacer lo que realmente les gusta.

Y esta reflexión viene a cuento porque he visto por ahí que cierto periódico regala la casa de los líos en los que sale Lola Herrera, o algo así.

Y me voy que me duele la cabeza de tanto reflexionar (para otro día dejo una explicación más corta y más clara)

Ángeles dijo...

Sí que es verdad que está más guapa ahora. Es de esas personas que mejora con los años, probablemente porque tiene 'enchufe' con el diablo...

Mi madre era una gran admiradora de Lola Herrera, y solo por eso me cae muy bien. Me parece muy elegante en todos los sentidos y con las anécdotas que cuentas aquí me lo confirmas.

Me encanta que tuvieras la iniciativa de ir al teatro otra vez, de llevarte aquel primer autógrafo y de buscar la forma de llegar hasta ella para pedirle uno nuevo.
Seguro que luego, cuando se quedara sola, pensó en ti, en ese admirador que había ido a buscarla 25 años después, y seguro que se sintió muy bien.

loquemeahorro dijo...

Amo profundamente a Lola Herrera por eso me he emocionado mucho leyendo la entrada.

Yo también la vi en Cinco Horas con Mario, pero fue mucho antes, no creo que yo tuviera más de unos 12 años.

Después la he visto dos veces más en el teatro. La última de ella en "Seis lecciones de baile en seis semanas", donde entre clase y clase, se hacen breves descansos en los que suena la música (muy alta) y se proyectan imágenes de los protagonistas bailando ese baile concreto.

Bueno, pues la gente, en esos momentos, no paraba de hablar a gritos, que pensarían "Si la música está alta, habrá que hablar más alto".

Menos mal que cuando salían a escena solo se oía algún "Guapo" dirigido a Juanjo Artero (que se ve que triunfa con la tercera edad) y algún guapa dirigido a ella.

Y ese ¡Guapa! no lo dije yo, pero lo pienso.

JuanRa Diablo dijo...

RNT:

Cuando quieras te la presento, ¿no ves que ya la conozco? :p
Totalmente de acuerdo, es de esas actrices con verdadera vocación que se toma muy en serio su trabajo.
Creo que la primera vez que la vi actuar fue en la serie La barraca. ¡Menudo dramón aquel!

Esos autógrafos los guardaré como oro en paño, of course

Amig@mi@:

Ah, ¿conociste al famoso alcoyano? A mi no me hubiera importado verle en Jesucristo Superstar, uno de mis musicales preferidos, (aunque me gusta más la versión en inglés)

Sí, parece una mujer muy sencilla. Por ella se debió inventar aquello de "En casa de la Herrera, cuchillo de palo" :p

Montse:

Lola Herrera estuvo muchos años representando la obra. Se implicaba tanto en el papel que terminó afectándola emocionalmente y al final tuvo que retirarse, a pesar de que siempre llenaba los teatros, así que me alegro de haber sido uno de los afortunados que, como tú, la vio en aquella obra.

Siempre he pensado lo mismo ¿Cómo se puede memorizar un papel tan largo? ¡Qué mérito!
(Jeje, ya me gustaría que lo leyera y le gustase :))

Besos, Montse

Carlos:

Me alivia saber que te has tragado el longanizón sin necesitar bicarbonato. Es lo mejor que me podías decir :)

Mira, Los santos Inocentes no es que me parezca una buena película, es que es una de las grandes joyas del cine español ¡¡Me encanta!! Y la novela tres cuartos de lo mismo. Quizás sea una de las pocas veces en que una película no desmerece a la novela, que te recomiendo sin dudarlo.

El príncipe destronado también me gustó, aunque de otro modo. Tuvo una adaptación al cine titulada La guerra de papá que a mi hija le gusta mucho ver porque el niño que la protagoniza no para de hacer travesuras y es muy gracioso.

Me ha hecho mucha gracia que este blog haya servido de plataforma para pedir disculpas por tus "gamberrismos". Bueno, aquí queda dicho, jajaja
Y aún me ha hecho más gracia lo de las defensas. Anda que no hubiera estado bien, cuando la Herrera salió al exterior y se quejó del frío, haberle dicho:

¿¿Frío?? ¿¿Pero tú no tomabas mucho Actimel?? xDDD

Misaoshi:

Gracias, Misa.
Los años pasan tan rápido que a veces creo que alguien nos engaña con las cuentas. ¡Que me devuelvan el IVA de tiempo perdido o algo!

Txema:

Si es que hay cosas que nunca cambian, y vocingleros en el teatro hay para dar y vender.

Pero ¿por qué no te cargaste a aquellas cotorras sin dejar “huella”? Jojo

JuanRa Diablo dijo...

Mañana sigo respondiendo ;)

JuanRa Diablo dijo...

Ana:

A esta actriz me gusta verla en cualquier parte, pero hubo dos papeles en los que no terminé de encajarla, uno fue en UPA y otro en Las chicas de oro. Eso sí, casi me vale con tan solo escucharla hablar :)

Yo creo que somos miles los que leímos El camino en el instituto, y todavía es título obligado. Puede ser la novela que más "camino" haya abierto a la lectura :p

Si nos conociérmaos por motes, yo sería "el diablo", y tú, "la hippy", ¿no? ;)

Mamá:

No, si entiendo que haya pasado el tiempo, pero ¿¿25 años?? ¿¿un cuarto de siglo?? ¡Ni de coña, madre! Alguien nos suma años cuando estamos mirando para otro lado, te lo digo yo.
Pero me quedo con tu 10. Eso lo arregla todo :)

Lillu:

Tampoco yo me considero un mitómano, aunque si te reconociera por la calle, con lo famosa que me resultas ya, creo que me apresuraría a pedirte un autógrafo xD

De Anthony Quinn siempre recuerdo la anécdota de que ganara un Oscar al mejor actor secundario, apareciendo muy pocos minutos ( 6, creo recordar) en la película El loco del pelo rojo. Todo un record.

A mi también me resulta encantadora (y además me recuerda a mi madre :))

Papa Cangrejo:

Ah, sí? Es que hay literatura para todas las galaxias, jaja
Pero no, amigo extraterrestre, nadie va al teatro a ligar, en todo caso al cine a meter mano, (pero esto me suena muuuy antiguo)

Sese:

Cierto, ahora se suele ver cómo se ponen rapidamente junto al famoso y se hacen un selfie con la cámara del móvil. Y a veces casi sin pedir permiso. Lo que tendrán que aguantar algunos por no parecer unos desagradecidos...

Yo te veo tan fan de tu ídolo que creo que un día de estos vas a contar en el blog un encuentro fortuito con él. Por cierto, era Bruce Willis, ¿no? xDD

La casa de los líos no la seguí. Ni siquiera recordaba que saliera en ella Lola Herrera. Y eso del dolor de cabeza que dices, ¿no será de tanto celebrar el acontecimiento deportivo del domingo? (Ahhh, que te he pillao, bandarra! :p)

Ángeles:

Cuando la vuelva a ver, dentro de 25 años, le quiero preguntar
"¿Recuerdas que hace 25 años te dije que te había visto hace 25 años y dijiste: Uhhh, cómo pasa el tiempo ?"
Y ella, que estará pletórica porque los años le sientan de fábula, probablemente me dirá: "Pues serías muy jóven, ¿no?"
Y esto será un encuentro cíclico tridente-herrera muy digno de ver.

Saludos!

PD. Mira lo que he encontrado. Y yo que pensaba que se me había ocurrido a mi el nombre! :s

loque:

Si eres seguidora de Lola Herrera, probablemente conozcas la película Función de noche, en la que me dejó con la boca abierta. Si no la conoces te la recomiendo.
Aquello fue un experimento muy curioso, una mezcla de terapia de pareja, documental y reality como nunca antes había visto ni he vuelto a ver.

Hasta otra ¡¡Guapa!! (Ups, no me he podido contener)

pixel dijo...

Hoy en día la educación de la gente deja mucho que desear en cualquier evento que vayas porque anda que en el cine no tienes que aguantar chulerías.

Qué anécdota más bonita.

Un saludo

JuanRa Diablo dijo...

pixel:

Sé de lo que hablas. Habría que crear un nuevo oficio: el justiciero de los cines :D