1 de junio de 2009
26 de mayo de 2009
MIS BLOGS DE ADOLESCENTE
Si os habéis fijado (y apuesto a que sí porque la gente que pasa por aquí es especialmente sagaz y observadora) con aquellos 13 y 14 años de acné y pelusilla en el labio superior, ya estaba yo pidiendo a gritos que alguien inventara Internet y empezara esto de los blogs.
Cuántos padres habrá que darían lo que fuera por ver a sus hijos adolescentes con un pasatiempos tan inofensivo y tan inocente entre manos.
Recuerdo que hubo un episodio en el que a Laura Ingalls, la hija de las trenzas, se le aparecía el mismísimo Dios. Fue tan lacrimógeno que quedé medio aturdido.
Mi familia siguió con gran interés Hombre rico, hombre pobre, serie basada en un best seller, con un reparto de excelentes actores que en mi hermano Tomás dejaron huella.
23 de mayo de 2009
CARIES MENTAL

Pero mire usted por dónde que no tuvieron en cuenta que a veces algunos nos aburrimos tanto que nos da por pensar . Y aquello ya empezaba a ser una noria en mi cabeza.
No me los imaginaba sacando cita previa en dentistas de Valladolid, Pamplona, Ferrol o Morata de Tajuña… para hacer “esa” pregunta. Tantas molestias para desembocar en algo así:
—No, nada, que si recomendaría usted el chicle Trident sin azúcar.
—¿Perdón?
Con eso no mentían con la estadística aunque la disfrazaban de una forma muy ladina.
Con ello tampoco estaban mintiendo a la hora de decirlo en la tele. Simplemente aplicaron la lógica: “¿No quedó la cosa en que lo recomendaban SIN azúcar? Pues el Trident es SIN azúcar, por lo tanto los dentistas recomiendan el Trident.”
¿Qué pasa con ese dentista que dijo que NO? Nueve dijeron SI, pero uno dijo NO, NO y NO!!
No soy periodista (ni ganas de serlo), y sin embargo… ¡¡YO QUISIERA ENTREVISTARLO!! Daría lo que fuera por hacerlo, por conseguir hablar con ese dentista que, rotundo, no recomendó el chicle Trident sin azúcar.
Con ese sonidito ambiental del torno perforador que llegaba hasta mí desde la sala de tortura, mi mente se afanaba por encontrar una respuesta: ¿Por qué? ¿Por qué dijo NO?
Al pasar junto al cartel de la chica de la blanca dentadura me asaltó la absoluta seguridad de que, a pesar de su sonrisa, no era feliz.
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Esta entrada forma parte del V Certamen "Escribe tu historia" del Blog El Mosquitero en el que os animo a participar.
19 de mayo de 2009
ORGULLO FLAMENCO

Por mucho que lo intentara no sabría expresar con palabras todo lo que he sentido en estas recién terminadas fiestas de Moros y Cristianos de Petrel.
Sólo acierto a decir que han sido días intensos, emocionantes, soleados y alegres.
Agotadores también, pero de un cansancio que dejaba plenamente satisfecho.
Siempre espectador de estas fiestas, nunca las viví como festero por lo que no me dolía si había años en los que me las perdía por cualquier motivo.
Pero hace unos meses mi hermano Fran me propuso que me integrara en su fila, pues sus labores como Embajador cristiano en las mismas no le permiten poder desfilar con sus compañeros.
Este año estrenaban una vestimenta realmente elegante que hubiera causado admiración al mismísimo Capitán Spinola.
Me picó la curiosidad y accedí encantado, aunque conforme se acercaban las fechas me mordía el gusanillo de los nervios, nervios ante la inminencia de algo hasta ahora desconocido por mí: vivir la fiesta desde el otro lado. Vivirla desde dentro.
Pero llegó el día y allí estaba mi bando: el cristiano, al que pertenece mi comparsa: el Tercio de Flandes, (sin duda alguna la mejor), y mi fila: el Escuadrón de Breda. Imponente, majestuoso. Y los nervios se diluyeron para dar paso a una gran satisfacción. Por fin puedo decir que he formado parte activa de las fiestas de Petrel. ¡Yo fui un orgulloso flamenco!
Quiero enviar un abrazo a mis compañeros, y ahora amigos, Alejandro, Bordo, Helios, Javi, Miki, Rubén, Santi y al cabo Marcos por la buena acogida y por haber compartido tan buenos momentos juntos.
Fuimos dueños del castillo hasta que el bando moro nos lo arrebató. Llegó nuestro embajador Fran y en nombre de Jaime I dio tanta caña verbal al moro que lo dejó temblando hasta el turbante, momento que aprovechamos para arrebatarle lo que nos pertenecía y expulsar a los intrusos. Y en nuestro desfile triunfal, vítores, aplausos, fotos… y un dolor de pies del 15.
La historia se repitió al pie de la letra. (Sólo nosotros sabemos dónde y cuándo se perdía ese glamour de mallas apretadas...)
Dejo aquí un corto video de recuerdo. No es representativo en absoluto de la grandeza del Tercio de Flandes, pero es lo que me ha salido.
Nota 1.- Mi agradecimiento a Juana Mari (Sax), lectora de este blog y a quien conocí este fin de semana, por las fotos enviadas. ¡Gracias sajeña!)
Nota 2.- Si queréis escuchar el pasodoble "Petrel" cantado en la plaza del pueblo por todos los festeros el primer día de fiesta y seguir su bella letra, pinchad aquí.
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Y ahora lo mejor: La anécdota más grande de estos días ocurrió cuando aún sonaban los últimos acordes de fiesta en el pueblo. Mi cuñada Laura, que hizo de fotógrafa inmortalizándonos una y otra vez y que paseaba orgullosa su enorme vientre de embarazada de ocho meses y medio, dio a luz este lunes a su hijo Saúl. El nuevo miembro de la familia ya está con nosotros.
No sé si terminará hablando swahili como su padre o si aprenderá a escribir jeroglíficos egipcios. Lo que sí me atrevo a asegurar es que será un orgulloso flamenco en las fiestas de Petrel.
¡Mi enhorabuena a los dos!
11 de mayo de 2009
CAGALDEROS Y RABUDOS
Mi D.N.I. dice que nací en Elda.En realidad me he sentido siempre tanto de Elda como de Petrel, lugar éste en el que nacieron mi madre, abuelos maternos y generaciones anteriores y en el que he vivido la mayor parte de mi vida.
Soy, para que ustedes me entiendan, (o para confundirles aún más) tan cagaldero como rabudo.
Durante muchos años (ya mis abuelos nos lo contaban) los eldenses y petrelenses, como suele ocurrir con las poblaciones de cercana vecindad, siempre han andado un poco a la greña, metiéndose los unos con los otros. Los eldenses fueron para sus vecinos, desde tiempo inmemorial , "los cagalderos" y éstos apodaron a los de Petrel como "los rabudos". Desconozco el origen de semejantes apelativos.
Pero las cosas empezaron a tomar un cariz muy serio y se tuvo incluso que movilizar a la policía para hacer frente finalmente a esos intentos anuales por "tomar la ciudad" vecina, prohibiéndolos rotundamente.
¿Cómo me iba yo a decantar por una ciudad o la otra teniendo un padre y abuelos cagalderos y una madre y abuelos rabudos? Imposible.
Tengo un par de documentos sonoros que grabé en su día en una cinta de cassette. Hubo un tiempo en que me dió por grabar a mis cuatro abuelos, cosa de la que ahora me alegro muchísimo pues hoy puedo escuchar a mi abuelo Conrado contarnos cuentos, como si no hubiera pasado el tiempo, o a mi abuela Francisca (una de las personas que más me ha hecho reír en mi vida) charlando con su consuegra, mi abuela Anita, mientras repasaban revistas del corazón.
Francisca: ¿No la conoce a la Isabel Presley? —decía mi abuela cagaldera—Es una filipina, un punto filipino. Se casó con Julio Iglesias, ¿lo conoce?...
Anita: No, yo no conosco a nadie.
Francisca: Yo se lo presentaré algún día...

Anita- ¿Qué?
Conrado- Que los cuernos no existían y los rabos tampoco, y ella en un momento...
Anit - Sí, es verdad
(Un silencio y de repente mi abuela empieza a reír )
Anita- Jajaja, Juan (refiriéndose a mi padre) decía: " Lo del rabo, sea lo que quiera, como sois de Petrel... pero lo de los cuernos sí que no me gusta" - Y volvía a reír con ganas.
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Esta entrada viene a ser un puente para la próxima.
5 de mayo de 2009
BENIDORM, BENIDORM
Porque a priori no suenan nada atractivas las ideas que vienen a la cabeza de lugares así: edificios y más edificios, tráfico, masificación, reclamos para el consumo, ruido…
Y sin embargo, repito, adoro Benidorm.
Me gustan sus anchas avenidas, sus calles peatonales, su casco antiguo, su luz, su colorido, su clima. Me gustan las vistas del impresionante monte Puig Campana a sus espaldas y de la isla que parece flotar en el centro del mar, todo un emblema de la ciudad. Me gusta contemplar cómo las gaviotas surcan su costa, el vaivén de sus palmeras, el trasiego constante de turistas, la total indiferencia de todos ante la forma en que vayas vestido por muy estrambótica que pueda ser, sus estrechas calles del centro, los pintores de la plaza del castillo, los pubs ingleses…
Será por todas esas cosas que siento que en Benidorm sigue quedando algo de mí y en mí llevo siempre algo de Benidorm.
Este pasado puente de primero de mayo pasé tres días allí con mi mujer e hijos. Tres soleados y agradables días de primavera.
Era la primera vez que traíamos a Aitana. Teníamos nuestras dudas de si nos limitaría mucho el movimiento siendo aún tan pequeña, pero sorprendentemente se amoldó a la perfección. Quería paseo y más paseo, ir andando, no en carrito, ni dormir la siesta siquiera...En un momento dado le dije:
—Pero hija, ¿cómo tienes tanto aguante tú?
A lo que respondió:
—No, papá, no tenno guantes, me le dejao en casa.
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Samuel caminaba encandilado ante tanto escaparate mostrando juguetes, sin embargo...
—Papá —me dijo—, ¿me compras un reloj?
—Cuando tomes la comunión te compraré uno
No le convenció la respuesta y fue en busca de su madre.
—Mamá, ¿me compras un reloj?
—Sí, cuando te cases.
—Joo, para eso queda muchoo.
Pero los ojos que ponía, ya en silencio, cada vez que veía expositores de relojes, me ablandaron (como siempre)
—¿Cuál te gusta?
-—Mira, papá, este amarillo es muy chulo.
Mientras paseábamos, lucía orgulloso su primer reloj en la muñeca (siempre hay una primera vez)
—Papá, mamá, son las 6 y 38.... —Los ojos fijos en la esfera— Papá, mamá, son las 6 y 39... Papá, mamá, son las 6 y 40. ¿A que va muy deprisa este reloj?
—Claro hijo, si es que el tiempo no corre, vuela!
—Vosotros preguntadme la hora cuando queráis, ¿eh? Que yo os la digo.
- Ah, vale.... Samuel, ¿qué hora es?
—Las 6 y 42... Fíjate que cuando me lo has comprado eran las 6 y 38 y ya son las 6 y 42...
—¡Qué barbaridad!
Cuando llegaron las 7 en punto fue todo un acontecimiento.
La verdad, verle tan contento era un gozo.
—Mañana, cuando sean las 8 de la tarde empezará el partido de fútbol. ¿Le ponemos la alarma para que nos avise?
—Sííí - respondió ilusionado.
Y llegó el anhelado momento. Sábado, día 2 de mayo. 20 horas. Real Madrid - Barcelona. Los bares se colapsan.
Samuel cena su plato favorito. El Real Madrid está ganando.
Las cosas empiezan a torcerse.
La cara de mi hijo viendo como nuestro equipo
pierde el partido... y la Liga.
(Aprovecho para felicitar a mis lectores culés (que los habrá)
pero también os digo que no es justo el disgusto que disteis a mi hijo.)
Por suerte, escaparates como éste dulcifican la derrota
(por lo menos a mí)
Mis murcianicos en El Rincón Murciano
Antes de volver a Yecla me acerqué a fotografiar el colegio al que asistí siendo un pequeño benidormense. Se llama Leonor Canalejas (no recordaba su nombre)
A través de cuya balaustrada asomaba yo la cara para saber
qué película echaban en el cine de enfrente
(desaparecido hace años sin que llegara a hacerse
un juicio justo por el asesinato de la mamá de Bambi)
Por último, unas fotos que dejan constancia del paso del tiempo.
Samuel la primera vez que estuvo en Benidorm...
Y cinco años después, en el mismo parque de atracciones.
Mi madre pasea por Benidorm con sus hijos. Mi hermano Tomás en brazos.
Mis hijos pasean con su madre por otra calle de la ciudad.
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Sí, Samuel, el tiempo avanza muy rápido. En tu reloj y en todos los relojes.
Aún no te haces una idea de cuánto.










