Se me ocurren algunos ejemplos de axiomas:
1) La línea recta es la distancia más corta entre dos puntos.
2) El todo es mayor que cualquiera de sus partes.
3) Los reptiles ponen huevos.
4) Cuanta más prisa tienes, más semáforos en rojo encontrarás.
5) Todo individuo tiene siempre en su interior un lado perverso (demonio)
6) Este blog ha resultado un rotundo fracaso.
Dado que este último ejemplo es el axioma menos claro, trataré de desarrollarlo.
Cuando creé este blog, hace la friolera de diez inviernos, (*) siempre di por hecho que conseguiría potenciar el demonio que todo individuo tiene dentro.
(*) En realidad empecé el blog un verano pero “la friolera de diez veranos” no me apaña.
Mi plan era MUY sencillo:
1) El diablo escribe.
2) El diablo publica lo que escribe.
3) Aparece un individuo, lee y comenta lo leído.
4) El diablo contesta al individuo.
5) Se repite el punto 1
6) Se repite el punto 2
7) El citado individuo vuelve, lee de nuevo y vuelve a comentar.
8) Respondo otra vez al individuo del punto 3 (que es el mismo del punto 7)
9) Se empieza a crear un vínculo entre el individuo del punto 3/7 y el diablo de toda la vida.
10) Llega otro individuo, y luego otro y más tarde otro…
11) Se repiten todos los puntos
12) Voy potenciando el lado oscuro de todos los individuos que aparecen.
13) El Mal se extiende
14) Gracias a un simple blog, y a la progresión aritmética, llego a dominar el mundo.
El plan, repito, no podía ser más sencillo, ¡¡PERO TODO ME HA SALIDO MAL!!
Y ha tenido que pasar una década para descubrir que la cosa ha fallado por un detalle de lo más tonto: ¡que no todos los individuos conocen los axiomas del Universo! Que parece ser, maldita sea, que muchos ignoran que tienen un lado perverso, que tienen un demonio dentro, vamos. ¿Cómo iba yo a potenciar lo que la mayoría de la gente desconoce tener?
Aún me hago cruces me doy porrazos en la cabeza.
Pero me cargaré de paZENcia para reconducir el asunto desde el principio. He perdido mucho tiempo pero el tiempo no es precisamente algo que me preocupe.
¿Quieren ustedes que les hable del demonio que tienen dentro? Quizás ni siquiera sepan que tiene un nombre. Pues sí, es el mismo nombre con que a ustedes se les conoce pero a la inversa. Es su versión contraria, el reverso de todo lo que son.
Es decir, que el demonio de un tal Salva, de Cádiz sería Avlas de Zidac, y el de Sara, de Lugo es Aras de Ogul.
¿Ha quedado claro? ¿Empiezan a familiarizarse ya con este nuevo axioma?
Entonces pasen a dejarme su nombre demoníaco en los comentarios y yo les contaré cómo es ese demonio interior que tienen dentro en el que no se habían parado a pensar jamás.
Después ya todo será coser y cantar.























