Al principio no había nada. Solo oscuridad.
Y frío.
Para poder comenzar su obra con algo de luz, Dios
encendió un fósforo.
De esa acción, que no fue más que eso, el
chasquido de un fósforo, se ha hecho una nefasta traducción al llamarlo Big
Bang, cuando debería conocerse como Bit Chas, y se han
escrito demasiados libros al respecto.
Pero no pretendo entrar ahora en cuestiones
espinosas.
De todas las maravillas que creó Dios en esa
gloriosa yincana que duró seis días: soles, planetas, nebulosas, aire, mares,
agujeros negros, cangrejos de río, césped, ginetas, acelgas, cascadas, olivos, nanomoléculas, petróleo, tigres, leones, todos quieren ser los campeones, montañas, cuevas,
arco iris, setas, plancton, tiranosaurus, reses, coliflores, diamantes, palomas
torcaces, osos hormigueros, etc, etc, etc... De todas esas maravillas, digo,
parece ser (y no quiero entrar ahora en cuestiones encarnizadas) que su obra
cumbre fue la creación del primer hombre y la primera mujer.
Después se fue a descansar, aunque con estos dos
últimos trabajos... ¡qué descansao se quedó!
Y le añadió el IVA, que en aquellos tiempos se llamaba el EVA, y venía impuesto. Eso sí, estupendamente impuesta. No quiero entrar ahora en cuestiones delicadas, pero la pérdida de aquel maravilloso usufructo se debió a que Eva era un poco mala y Adán un poco tonto, algo que han heredado todos sus descendientes: las mujeres siguen siendo un poco malas y los hombres un poco tontos.
Y luego está el diablo.
A ese, a listo no hay quien le gane. ¡Si hasta escribe un blog!
(1) Isaac Newton. No confundir con Isaac, hijo de Abraham.
La historia es sobradamente conocida, pero muy pocos saben que el primer pecado se cometió en febrero, algo que se deduce con ese dato de que el diablo se disfrazó de serpiente. Esas cosas solo se hacen en Carnavales.
Otra primicia cultural que puedo aportar (allí estuve yo para verlo) es que el primer disfraz de Eva fue de sambera, a lo Carmen Miranda, con manzanas y bananas en la cabeza.
Adán, por su parte, no encontraba
vestimenta apropiada y, de aquí para allá, de allá para acullá, terminó siendo el primer
exhibicionista de la Historia.
Para seguir la tradición, los carnavales se continuarían en el tiempo, pero por cuestiones de libertinaje y de un absoluto desconocimiento de la moral, la fiesta se salió de madre y terminaron siendo fuente de pecado, de excesos, de lascivia, de vicio, de ombligos brasileiros, de si tú me dices ven lo dejo todo y otras tantas tansgresiones de la decencia de las que no hablaré ahora porque no quisiera entrar en cuestiones embarazosas.
—Y hablando de embarazos....
—Don Lucio...
—¿Sí?
—Ha sonado la campana.
—¿Cómo?
—Que la clase ha terminado. ¿Podemos irnos?
—Oh… Ah… sí... bueno, otro día seguimos entonces,
pero antes... ¿alguna pregunta?
«Don Lucio Arribas, doctor cum laude en Teología aplicada y reconocido experto en religiones resistentes al lavado, responderá encantado a sus dudas. Aprovechen que aún no ha salido de clase para plantearle cualquier tema relacionado, evitando abordar cuestiones politizadas».
