20 de enero de 2015

OPOSICIONES A JARDINERO

Hubo unos años, a finales de los ochenta y primeros noventa, en los que mi madre y yo nos apuntábamos a todas las oposiciones que por nuestra zona se convocaban, (a todas a las que con nuestro nivel académico podíamos aspirar, claro)

Mi madre tenía la corazonada de que yo era capaz de superar alguna de aquellas pruebas y conseguir así un puesto de trabajo en propiedad, pero recuerdo que cuando miraba aquellos temarios se me caía el alma a los pies, y al leerlos me resultaban tremendamente complejos y, lo que era peor, enormemente aburridos.

¡La manía que llegué a cogerle a la Constitución y al Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana! El Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas... es que me parecía que había más paja de la necesaria (y me lo sigue pareciendo)

Cuando se acercaba la fecha del examen, intentaba convencer a mi madre de que era absurdo presentarme porque no iba preparado, pero ella me insistía en que era muy importante asistir.

“Ten en cuenta, me animaba, que muchos no se presentarán porque piensan como tú, y que otros muchos irán menos preparados. En el peor de los casos te servirá de experiencia. ¡No tienes nada que perder!”

Y como a alguna de aquellas convocatorias nos presentamos juntos y ella iba tan decidida, nunca quise ser menos y no falté a ninguna.
Y no fueron pocas.

Recuerdo haberme presentado para celador de hospital, auxiliar de biblioteca, auxiliar de banca, ordenanza... ¡Incluso para policía local! Por cierto, que me sigue pareciendo inconcebible que aprobara las pruebas físicas para policía. Se me hizo un mundo aquella maratón de pruebas, pero con muchísimo empeño (y uno, que era joven) logré superarla. Claro que el temblor de cuerpo y la cara roja como un tomate me duraron horas. Recuerdo que al acabar no tenía fuerzas ni para quitarme la ropa en el vestuario.

Pero ahí quedó la cosa, porque después no se me dio bien la prueba escrita.

Anécdotas de aquellos tiempos de opositores tenemos muchas, como la vez en que por culpa de mi atrofiado sentido de la orientación nos perdimos volviendo de Murcia y di un rodeo tan grande que casi triplico la distancia. Mi madre no sabía si reír o llorar y al final decidimos que era mejor contemplar el paisaje muertos de risa.

Pero si he querido escribir hoy sobre aquellos tiempos es porque hace unos días pasé por Monforte del Cid y me acordé de la vez en que me presenté allí a una oposición para una plaza de jardinero. Sí, de jardinero, y me hace mucha gracia pensar hoy en ello.

Monforte del Cid es un pequeño municipio de unos 7000 habitantes, a 16 kms de Petrel (donde entonces yo vivía) conocido sobre todo por tener una de las zonas de producción de uva de mesa más importantes de Europa.

Uno de los requisitos de aquella oposición era tener conocimientos de inglés oral y escrito, algo que me chocó mucho y que fue objeto de chistes por parte de mi amigo Juan Luis, a quien sigo la corriente en cualquier tipo de conversación.

—Claro, hombre —me decía—, supón que a la reina de Inglaterra le diera por visitar Monforte del Cid y preguntara cómo se hacen los esquejes con los geranios. Tendrás que estar a la altura para contestarle, ¿no?
—Bueno, la verdad es que visto así... Pero a lo mejor piden inglés porque tal vez las plantas de Monforte sean de origen inglés, y como dicen que si hablas a las plantas crecen mejor...
—Ahí está la cosa, no puedes hablarles en español, ¡no te entenderían!
—A lo mejor les van bien las obras de Shakespeare...
—¡Totalmente! Seguro que con el To be or not to be, los rosales crecen que da gloria verlos.

Llegó el día del examen y cuando me presenté en el ayuntamiento, descubrí con gran sorpresa que no había más gente esperando a hacer las pruebas. ¡Estaba yo solo! Por unos instantes me pasó por la cabeza que por mal que me salieran las cosas no tendrían más remedio que concederme la plaza. ¿Acaso la dejarían desierta para quedarse sin jardinero? ¡Tenía que ser mía! Secretamente, empecé a ilusionarme.

Entonces ocurrió algo extraño, y es que me pidieron que esperara un poco porque faltaban no se qué papeles. Unos minutos después entró un chaval con el rostro azorado por haber llegado corriendo. Pensé que sería el que traía lo que faltaba pero... ¡resultó ser otro opositor!
Recuerdo que ese rival imprevisto me fastidió enormemente y lo miré con cara de pocos amigos.

El examen estaba dividido en dos partes. En la primera había una serie de operaciones matemáticas, alguna de trigonometría y unas pruebas de ortografía. Estaba claro que para ser jardinero en Monforte no valía cualquiera.
Aquella primera prueba la superamos ambos.
La segunda consistía, si mal no recuerdo, en preguntas sobre la provincia de Alicante, la consabida prueba de inglés y un test sobre el temario específico.

Terminé con la impresión de haberlo hecho bastante bien, pero minutos después, cuando en el tablón de anuncios colocaron el resultado final, la nota del que llegó corriendo, aunque por muy poco, superaba a la mía y, por lo tanto, él se llevó la plaza.

Lo cortés no está reñido con lo valiente, y pasados los primeros segundos de desilusión, di la enhorabuena al aprobado. Pero fue al descubrir que era de allí, de Monforte, cuando me marché con la impresión de que habían barrido para casa.

Es curioso que me presentara a aquel examen sin creerme del todo lo que estaba haciendo, sin verme como posible jardinero, que lo hiciera por cumplir con el trámite y sin mucha fe, y que sin embargo la decepción por no conseguirlo me durara más que en otras ocasiones. Sin duda me llegué a ver mucho más cerca de lograrlo que nunca.

Muchos años después, al volver a pasar por Monforte del Cid, sonreía pensando qué hubiera sido de mi vida de haber conseguido aquella plaza. ¿Seguiría desempeñando hoy la labor de jardinero? ¿Estaría contento con mi trabajo? ¿Y qué uso habría hecho del inglés? ¿Saludaría a los gladiolos con un Good morning, my friends? A lo mejor, después de podar los setos, hubiera encontrado un hueco para tomar el té con las petunias y leerles el Daily Mirror.

Bromas aparte y disgusto olvidado, tengo que reconocer que lo mejor que hice en aquellos tiempos fue hacer caso a mi madre.
Tras alguna de aquellas oposiciones no aprobadas, entramos a formar parte de una bolsa de trabajo que sirvió para que un día nos llamaran para firmar un contrato. A ella para trabajar en el servicio de plancha del Hospital de Elda, donde estuvo varios años, y a mí como conserje en un instituto de secundaria de Elche donde trabajé siete años. Siempre he dicho que aquellos fueron los siete años más felices de mi vida laboral, sobre los que me gustaría mucho escribir algún día.

La experiencia por años trabajados sí que me sirvió después para sumar puntos y aprobar finalmente un concurso oposición que me dio la tranquilidad de un trabajo estable.

Y es justo reconocer que todo se lo debo a mi madre. “¡Tú preséntate, no tienes nada que perder!”

Gracias, mamá, por tu insistencia y tu fe en mí siempre.

15 de enero de 2015

HORÓSCOPO PARA 2015 (Continuación)

HORÓSCOPO PARA 2015......... Por Madame Parrús (Continuación)
(Nota: Yo, JuanRa Diablo, me limito tan solo a transcribir sus palabras exactas)


LIBRA (los nacidos entre el 23 de septiembre y 22 de octubre)
Me complace informar a los libra que este año habrrá un importante y positivo cambio en el panorama laboral, que además llegará en uno de momento de baja moral.
Para equilibrrar durante todo el año la armonía prropia de su signo, deben prestar ayuda a un amigo o vecino del que saben les necesita. Pero sea una ayuda sincera y completa: si regalas una nuez a alguien, dale también algo para abrrirla.
En el amor... un poco como la nuez, tienen el exterior duro. Vamos, déjense abrrir y alimenten a los que les quieren.

Consejo: Consigan un anillo de plata vieja y llévenlo puesto al menos 55 días. Les doy mi palabra de que les concederá muchos de sus deseos.

ESCORPIO (los nacidos entre el 23 de octubre y 21 de noviembre)
Sentirán los escorpio este año (si no ha empezado ya) una fuerrte magnetismo hacia otra persona, animal o cosa redonda. Cuidado porque si la atracción es mutua podrría haber un cataclismo. Evalúen daños colaterales.
Saturno se va a portar bien con ustedes, pero atrévanse a dar el paso que les hará avanzar. Si no son valientes, no acusen a la espada de no tener filo. ¡Ataquen de una vez!
Ah, sí, curen bien los catarros y no hagan excursiones sin avisar de dónde van.

Consejo: Trruco infalible para no recibir los escorpio malas noticias: metan en un sobre una moneda sucia junto a cuatrro pétalos de rosa. Escondan ese sobre tan bien que olviden el lugar.

SAGITARIO (los nacidos entre 22 de noviembre y 21 diciembre)
Buen año para cambiar los muebles de sitio y para hacer postrres caseros. Los sagitario deberían encontrrar este año más paz hogareña que nunca. Si así no fuera, busquen el origen y compartan inquietudes para solventarlo. Ya saben que el agua estancada pronto se vuelve impura.
Veo en ustedes pocas ambiciones este año, pero nada que les haga sufrrir pues todo discurre tal y como pretenden que suceda.
Los mejores meses: marzo y los viernes todos de noviembrre.

Consejo: Inventen un postre y pónganle mi nombrre. Si alguien les pide la receta les lloverá la buena suerte. ¿No me creen? ¡Hagan la prrueba!

CAPRICORNIO (los nacidos entre 22 de diciembre y 20 de enero)
Al contrario que los sagitario, los capricornio se sentirán en su salsa fuera del hogar. Los mejores momentos los van a vivir en la calle o en casa ajena.
Por alguna razón, que han de atrribuir al cosmos, se sentirán más seguros a la hora de exponer ideas ante los demás, y serán más convincentes. Saquen parrtido de esto.
Los nacidos en diciembre habrrán de cuidar sus cuerdas vocales, los de enero deben cambiar de peinado (o de sombrero si no hay cabello que peinar)
Número de la suerte el 19 (y el 91 si tienen un hermano gemelo)

Consejo: Dibuje un árbol y en sus hojas escrriba el nombre de las personas que más le importan. Guarde el dibujo entre las páginas de un libro infantil. En diciembre hablamos.

ACUARIO (los nacidos entre el 21 de enero y el 18 de febrero)
Quizás sea acuario el signo más peculiar del año, porque su futuro no está escrito en las estrrellas. O al menos yo no consigo verlo.
Esto significa que ustedes son dueños absolutos de sí mismos y que este año llevarán las riendas en todo (excepto si llega su suegra) Solo hace falta determinación: si quieren comer pan no se queden sentados sobre el horno.
Así, en el amor, el trrabajo, la salud y en todo kapriz, los acontecimientos serán los predecibles, sin ráfagas de contratiempos que los varíen de rumbo.

Consejo: Dense sus prropios consejos, ya les digo que todo es una pista abierta para que las reacciones sean, salvo las que dependen del azar, las que esperen de sus acciones.

PISCIS (los nacidos entre el 19 de febrero y 20 de marzo)
Yo fui piscis en una vida anterrior, y no me fue del todo mal, salvo en los días en que Marte y Neptuno jugaban conmigo. Este año será muy variado para este signo porque los planetas no terminarán de alinearrse bien, así que la sensación será de cierta insatisfacción, incluso cuando las cosas vayan bien.
Teniendo en cuenta esta adverrtencia, intenten recordar mis palabras. No, todo va bien, no me duele nada, no me están rechazando, no he gastado más de la cuenta, es solo que este año no hay sincrronización interplanetaria. Así de sencillo.

Consejo: Este año han de probar los chicles de regaliz, y añadir el jengibre a su dieta durante de todo el año. Sí, seguramente no serán de su agrado, pero ¿se van a quedar sin intentar los certeros consejos de Madame Parrús? Trraen mucha suerte. De veras.


9 de enero de 2015

HORÓSCOPO PARA 2015

Nota preliminar (1):

Quiero dejar claro que NO SOY el autor del texto que presento a continuación.

Madame Parrús ardía en deseos de volver a ejercer su clarividencia, y desde hace mucho tiempo me pedía hacerlo a través de mi blog. Si he accedido finalmente es porque mi resistencia al dolor tiene un límite (¡cómo pellizca los aductores esta mujer!)

Por una vez, y sin que sirva de precedente, publico el horóscopo que me dictó hace un par de días. 
La credibilidad que quieran darle ya no me concierne, pues en todo esto, repito, nada tengo que ver ni quiero.

Nota preliminar (2):

Escribo tal y como ella me dictó. No me da la gana corregirle nada.



HORÓSCOPO PARA 2015................ Por Madame Parrús



ARIES (los nacidos entre el 21 marzo y 19 abril)

Ustedes los arries han de controlar mucho más su impulsividad en este año. Piensen dos veces antes de hablar, (trres si es necesario). Mujeres y hombres arries deben rechazar de plano cualquier propuesta matrimonial, salvo que el corazón les hable al oído mientras duermen. Ya saben que el corazón es un niño: espera lo que desea.

En el caso de un enriquecimiento imprrevisto, (algo muy probable en la segunda mitad del año), sí habrían de dar rienda suelta a sus impulsos y gastar lo ganado antes de que diciembre les finaliza. Háganlo, por su bien.

Consejo: aumenten su ingesta de verduras verdes, canten en voz alta más a menudo y cuiden sus pies.

TAURO (los nacidos entre el 20 de abril y 20 de mayo)

Toca trabajar duro, amigos tauro, pero no se asusten, que para el perro rabioso, siete millas no es un largo recorrido. Sí, sí, es evidente que sentirán gran satisfacción en lo laboral.

Mal en el amor pero bien en el sexo, o muy bien en el amor y no tan bien en el sexo, pero nunca todo bien a la vez. La abuelita dice: puede llover o nevar pero jamás dos cosas juntas.

Veo una reacción alérrgica primaveral en las mujeres y aún más fuerrte en los hombres. Utilicen pulpa de aloe ellas y para ellos, a la noche, sopas de cebolla.

Consejo: Número de la suerte este año: el 33. Prueben con él en los juegos de azar cada viernes de abril.

GÉMINIS (los nacidos entre 21 mayo y 20 de junio)

Dejen de mirrar hacia atrás. Añorar el pasado es correr tras el viento. Invierrtan más tiempo en hacer cosas nuevas y no se empeñen en que los demás les sigan. Nunca se ha de enseñar a un cerdo a cantar: perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.

Caminen con cuidado pues este año los géminis tienen alta probabilidad de sufrir un esguince. No, nada grrave.

Buen año para aprender un idioma, escrribir cuentos de misterio y componer canciones con armónica. 
Mal año para acudir a un gimnasio, invertir en bolsa y viajar a Portugal.

Consejo: Lea por fin ese libro al que tiene manía. Verá qué agradable sorrpresa.

CÁNCER (los nacidos entre el 21 de junio y 22 de julio)

Una visita inesperada a principios de verano puede cambiar la vida de los cáncer, así que mejor no olviden esto y estén atentos a ella.

Es año nefasto para prrestar dinero, pues no les será devuelto (aunque si lo pide un amigo del que se han cansado, háganlo)

Dos noticias de embarazos, una de ellas serrá muy alegre.

Auguro mucha suerte a los fumadores si abandonan pitillo a partir del 1 de febrrero, pues lo dejarán para siempre.

Número de la suerte el 26 y mes, junio.

Consejo: Caminen desnudos un día de lluvia y escriban las sensaciones. Algún día lo entenderán.

LEO ( los nacidos entre el 23 de julio y el 22 de agosto)

Si es usted un verdadero Leo, ha venido directamente a leer su horóscopo sin importarle un yebat el de los demás. 
Prreveo un 2015 agotador para los Leo (especialmente a los que cumplen años en los días pares), pero una suerte inmensa en los negocios que se aventuren a emprrender.

Eso sí, un contratiempo con un familiar no le permitirá avanzar como le gustarría. Haga por solventarlo cuanto antes, y hágalo con diplomacia y acierto. La escalera ha de barrerse empezando por arriba.

Molestias estomacales en septiembre.

Consejo: Mejor no acuda a votar este año, pero si lo hace que sea con los bolsillos llenos de avellanas. Es sumamente imporrtante.

VIRGO ( los nacidos entre el 23 de agosto y 22 de septiembre)

Este año a los virgo les llegarán imposiciones muy fastidiosas, pero que sabrán afrrontar con entereza. Intenten amoldarse a las nuevas reglas y aceptarlas cuanto antes. Nadie va a Tula con su samovar.

No tengan miedo a comunicar lo que piensan, ni a desobedecer alguna ley ni a cambiar el menú.

Su actividad laboral dará excelentes frutos y habrá un par de sorpresas fabulosas.

Veo un suceso desagrradable con un perro o un caballo (todavía no me es posible saber si es en la realidad o en un sueño)

Consejo: Escriban un microrrelato que incluya las palabras "esperanza" y "mostaza" y guárdenlo en una botella de cristal que habrán de lanzar al mar antes de que acabe el año. A partir de ese momento les lloverá la suerte. Confíen.
(CONTINUARÁ)

2 de enero de 2015

DOS AMIGOS


Aquel par de chiquillos que vemos sentados en el banco del parque son Roberto y Manuel. Coincidieron solamente un año en el colegio, pero aquel curso bastó para que se hicieran buenos amigos. Después, los padres de Roberto le matricularían en un colegio privado y desde entonces apenas se ven.

Si nos acercamos lo suficiente podremos escuchar su conversación.

Parece que Manuel estaba proponiendo a su amigo jugar a lanzar penaltis con el balón, pero Roberto, señalando sus brillantes zapatos de charol le decía que no era posible, que en su casa le armarían una buena si llegaba con los zapatos rozados.

En este momento están en silencio, observando cada cual los zapatos del otro; la diferencia no pude ser más notable: los desgastados de Manuel, con las punteras salpicadas de barro y los impolutos de Roberto en los que una simple mota de polvo salta a la vista.

De repente, Roberto, sin jactancia alguna, le cuenta a su amigo la cena de fin de año que tuvieron en su casa. Manuel, que conoce el lugar donde vive, en la parte alta de la ciudad, le imagina en su vida casi principesca, y se le hace la boca agua ante la variedad de manjares selectos que le enumera su amigo.

—¡Pero Rober! —le dice finalmente con socarronería— ¿Dónde has podido meter tanto condumio con lo ñajo que eres?

Roberto sonríe, arrebata el balón de las manos a su amigo y lo hace girar entre sus dedos. Su sonrisa se va diluyendo, y con voz resignada cuenta cómo en su casa la fiesta terminó pronto pues sus padres, nada más concluir la cena, se marcharon con unos amigos para finalizar la velada en una sala de fiestas, y que él y sus hermanos se comieron las uvas con la niñera.

—¿Una niñera que vive en tu casa?
—Sí, una mujer mayor. Se porta muy bien con nosotros.

Manuel, que ha captado melancolía en la voz de Roberto, con el fin de distraerlo de sus pensamientos, empieza ahora a referirle en plan jocoso las fases de su humilde noche, en la que al calorcico de una fogata de cepas estuvieron asando unas longanizas y morcillicas de cebolla, que con pan del día y acompañadas de algunos tragos del barril, para ellos fue un manjar de dioses.
Luego comieron algunas castañas y bellotas asadas a la lumbre y el final apoteósico fue cuando la abuela apareció portando una calabaza del horno de la esquina.

—Más dulce que un caramelo estaba. Fíjate que hasta le dimos un aplauso a la abuela. Luego, con las partes quemadas de la bandeja, nos dio por pintarnos la cara y parecíamos indios del oeste. Cantando y rascando la zaranda y la botella, se nos hicieron las tres de la mañana.

Roberto le escucha muy divertido y es justo en ese momento cuando a sus espaldas un coche grande da un bocinazo.
—Ah, es el chófer de mi padre. Quedó con él que pasara a por mí. Me tengo que ir ya, Manu.
—Bueno, Rober, a ver si nos vemos pronto.
—Sí, pero con zapatos para jugar al futbol.

Los dos amigos se despiden dándose la mano.

Manuel coloca su balón bajo el brazo y marcha para casa, quedando el pequeño parque completamente vacío.

Si no fuera por este relato nunca habríamos sabido que por sus pensamientos rondaban imágenes de esa vida de lujo que debía tener su amigo, y dando puntapiés a las pequeñas piedras que encontraba por el camino, soñándolas despierto, sonreía.

Ya a varios kilómetros de allí, Roberto estaba mirando por la ventanilla del amplio auto. De su mirada lánguida brotaron de repente dos lágrimas que se apresuró a secar con las palmas de sus manos.

Y también sonriendo por la enorme dicha ajena, murmuró:

“Qué suerte tienes, Manu... ¡Qué suerte tienes!”

23 de diciembre de 2014

CANTANDO CON AITANA

Mi hija está loca con la película Frozen.

No es solo que la ha  visto infinidad de veces, es que la canta, la baila y la imita a la menor ocasión. 
Al verla actuar, cualquiera diría que es un personaje de la historia que en alguna de las piruetas se ha salido de la pantalla.

Como  soy un enamorado de los musicales, no me importan en absoluto estas representaciones continuas en el salón de casa. Soy espectador en los ensayos, en los preestrenos, en las funciones generales  y en las actuaciones privadas. ¡Y gratis!

Lo que más me fascina es que se aprenda con tanta facilidad las letras de las canciones, ¡y que no se equivoque nunca! A mí estos ejercicios de la memoria nunca se me han dado bien.
Lo segundo que más me llama la atención es la constancia. ¿Es que no se cansa nunca esta niña?

El otro día le propuse que grabáramos juntos una de las canciones de la película, la que cantan Hans y Anna (la protagonista) 
Claro está, accedió encantada.

La cosa no resultó nada fácil. Primero porque al saberse tan de corrido todas las letras,  se lanzaba a cantar también las estrofas del chico, y en cada intento, a poco que  se despistara,  se colaba en mis intervenciones.
La cosa se solucionó cuando reescribimos en un folio toda la letra. En color azul su parte, en rojo la mía y en negro la que cantábamos a dúo. Solo había que tener presentes los colores en el papel.

El segundo problema llegó al ponerle música al invento. Encontré la versión instrumental en internet, pero no lográbamos acompasarnos a ella. La rabia que nos daba creer que íbamos bien y terminar admitiendo que la cosa hacia aguas por todas partes. Y no me quedó muy claro si nosotros corríamos más que la música o  al revés.

A punto estaba de tirar la toalla (hablo de mí, que ella quería conseguirlo a toda costa) cuando se me ocurrió una cosa. Si hacía sonar la versión original a muy bajo volumen, no era tan difícil cantar encima de las voces afinando el oído. Eso es lo que hicimos, y cuando finalmente lo conseguimos (después de varias “tomas falsas” en las que nos reímos mucho) en la grabación solo se escuchaban  nuestras voces, sin música.
La segunda parte era el truco final: añadir a esa grabación la música instrumental.

Esta última parte tampoco fue cosa fácil  porque no había manera de sincronizar las dos pistas. Pero, erre que erre,  llegó un momento en que lo di por concluido. 

No estamos del todo “sincronizados, a tiempo y armonizados” ni se oye como me gustaría, pero tampoco pretendía hacer algo perfecto, que a mí lo que me hacía ilusión es que quedara grabada para la posteridad una canción con mi hija. Y no se me olvidarán  las agradables horas que pasamos juntos en este proyecto en común.

Aprovechando estas fechas navideñas,  voy a presentar el resultado  a modo de felicitación musical para todos los familiares y amigos que soléis pasar por el blog. 
Con mis mejores deseos (y los de Aitana) para todos,  que os sean días muy especiales en los que no dejéis de abrir puertas al amor.
Y aquellos que en estos días tengáis el interior algo “frozen”, os envío el calorcillo de este infierno que, ya sabéis, siempre será vuestra casa.


¡Felices fiestas! ¡Y hasta el año que viene!

16 de diciembre de 2014

EL RELOJ DE CUCO

Don Braulio observaba con orgullo su reloj de pared. Era un antiguo reloj de cuco heredado de su bisabuelo, que lucía en un lugar destacado del salón.

A Don Braulio le fascinaba su color, su tallado y la elegancia de sus formas. El aspecto apergaminado de la esfera y el relieve de los números romanos le hacían suspirar de satisfacción.

Consideraba Don Braulio que el tic tac que emergía de su interior daba paz a su hogar.
Pero, por supuesto, lo mejor de esa bella máquina de contar el tiempo era el diminuto cuco que guardaba en su alma de madera.

Y allí teníamos al hombre, frente al reloj cada mediodía, para verle salir puntual de su ventanuco y cantarle en sus narices hasta doce veces cu-cú.
Se le quedaba entonces a Don Braulio una sonrisa  de bobo que hacía reír a Carmen, su mujer, cada vez que al pasar le veía como una estatua mirando a la pared.

Un día, mientras escribía unas cartas en el salón, escuchó cómo algo empezaba a crujir cerca de él, y acabó por descubrir que el ruidito provenía del reloj de la pared. Cuando se acercó para asegurarse, el sonido cesó, y Don Braulio no quiso darle mayor importancia.

Al día siguiente, Don Braulio y Doña Carmen tomaban juntos un chocolate en el salón cuando el ruido comenzó de nuevo.

—¿Qué es eso? —preguntó su mujer.
—No lo sé, pero creo que viene del reloj.
—Ay, no se estará estropeando, ¿no?

Don Braulio se subió a una silla para acercar la oreja al reloj. No se percató de que en ese momento eran las seis de la tarde y el cuco salió de repente y tan de sorpresa que el buen hombre perdió el equilibrio y cayó de la silla.
- ¡Ay, Braulio!, - gritó su esposa abalanzándose hacia él - ¿te has hecho daño?

Fue entonces cuando Don Braulio averiguó, alarmado, el origen de ese recalcitrante sonido.
—¡Tiene una carcoma! ¡¡Maldita sea, mi reloj tiene carcoma!!
—¿Cómo lo sabes? —le preguntó su mujer mientras le ayudaba a levantarse.
—¡Mira ese polvo de la alfombra! ¡Es madera triturada! ¡Hay que acabar con ese bicho inmediatamente!
—No te alteres, querido, y descuida, que mañana mismo llamo para que vengan a fumigarlo.

Eran cerca de las tres de la madrugada cuando la carcoma asomó la cabeza por un minúsculo agujero. Era un gusano blancuzco y mantecoso que parecía satisfecho por el banquete de madera de calidad que estaba disfrutando.

Llegaron en esos instantes las tres en punto.

Cu-cú (lo vio)
Cu-cú (no se lo pensó)
Cu-cú (un giro oblicuo)

Don Braulio nunca llegó a saber por qué aquel crujir dejó de escucharse. Siempre pensó que su mujer había avisado a algún fumigador, y respiraba aliviado al comprobar que todo funcionaba a la perfección y que, sin retraso, el cuco salía a cantar alegre las horas.

Aquella tarde le dijo a su mujer:

—¡Qué curioso, Carmen, tantos años admirando el reloj y nunca me había percatado de que cada vez que sale el cuco, se relame el pico después de cantar.

 (Cuentos para Apamen. Año 1991)