Como ya conté, tenía yo 16 años cuando empecé una correspondencia postal con una chica sueca cuyas señas me dieron en una clase de inglés del Instituto.
Guardo de aquella época un muy grato recuerdo, y al mirarlo desde la perspectiva de mi edad actual, me invade una dulce añoranza.
Es mucho el tiempo que ha pasado, pero aún recuerdo bien aquella ilusión por sentarme a escribir, tratando de hacerlo en el mejor inglés posible, contando cosas de mi vida, de mi familia, de mis aficiones..., y metiendo finalmente en el sobre cualquier detalle de poco peso que pensara pudiera agradar a mi nueva amiga.
Cómo ha desaparecido prácticamente aquello de echar las cartas al buzón y esperar con anhelo la respuesta…
Aquella correspondencia solo duro tres años, pero fue bastante fructífera. Hasta singles de vinilo llegamos a intercambiar, además de fotos, postales, cromos, y cosas por el estilo. En el año 1985 la cadencia en nuestra correspondencia se fue espaciando, y un día el cartero me devolvió la última carta que yo le envié, pues al parecer había dejado de vivir en aquella dirección.
Desde entonces no volví a saber más de ella.
En todos estos años me asaltó en ocasiones una pregunta: ¿Qué sería de aquella chica?
Pues bien, por esta manía mía por escribir historias, hace año y medio me apeteció contar en el blog la de aquella amistad por correspondencia, y comencé a redactar aquellos recuerdos en una entrada que titulé UNA SUECA LLAMADA CARITA NORDIN.
Reconozco que al hacerlo se me pasó por la cabeza la posibilidad de que ella me encontrara casualmente a través de internet, pero sin llegar a creerlo del todo.
El pasado 31 de enero encontré en mi bandeja un correo electrónico en cuyo asunto tan solo figuraba un nombre: Carita Nordin.
Como imaginaréis, me dio un vuelco el corazón, pues pensé que era ella, que había dado conmigo.
Pero no, eran unas frases, breves y concisas, como si se tratara de un telegrama, que me enviaba un tal Mojca, y que en inglés me decía
Hola. Carita Nordin fue también mi amiga por correspondencia. Ella vive en Alemania ahora. Recibí su última carta en la primavera de 1994. Tal vez sea esta la chica/mujer que ambos buscamos.
Y añadía una dirección de Facebook.
Leí esas líneas infinidad de veces, sorprendido ante algo tan inesperado. Esta persona parecía haber dado con mi entrada sobre Carita y se había molestado en escribirme. Me parecía algo increíble, e intuí que podía ser el principio de algo grande, por lo que no dejé de pensar en las cosas tan curiosas que en ocasiones nos acontecen gracias a internet.
Cuando pinché el enlace que me adjuntaba, encontré la página de Facebook de una tal Carita Grosse. No era su apellido, pero tenía lógica: lo habría cambiado al casarse. Apenas había fotos en su cuenta, pero sí encontré un par que, tras observarlas detenidamente, me convencieron de que se trataba de ella, de aquella penfriend de la adolescencia.
La verdad es que quedé bloqueado durante unos segundos ante tanto acontecimiento imprevisto.
Lo primero que hice fue escribir a ese Mojca para agradecerle la información.
Al hacerlo me percaté de algo curioso, y es que su dirección de correo incluía una cifra: 666. No pude resistirme a comentárselo
“Una última cosa, le dije, ¿por qué en tu dirección de correo aparece el 666? ¿Sabes que a mí me llaman diablo por haber nacido el 6-6-66?”
Su respuesta fue inmediata:
¿Me estás llamando Diablo a mí también? Mira que te di la dirección correcta, y un diablo nunca haría algo así, ¿o sí? jajaja.
Finalmente resultó que su fecha de nacimiento era muy similar a la mía: 6/3/66, pero que jamás había asociado esa cifra con el diablo.
Me hizo saber que es de Eslovenia pero que actualmente vive en Austria, y me animaba a escribir a Carita sin miedo a equivocarme
“Poco después de escribirte, me dijo, Carita aceptó mi solicitud de amistad en Facebook y ya hemos hablado largo y tendido. Sí, Juan, es ella”
Así que, maravillado por haberla encontrado después de tantos años, también toqué a su puerta de Facebook, esperando respuesta.
Las sorpresas se fueron desencadenando una tras otra.
Mojca pasó de escribirme correos a contactar conmigo a través de esta red social, y descubrí que no era un hombre como yo había dado por hecho, ¡Mojca era una mujer! Y toda una “diablesa” debo añadir.
"¿Sabes que todo este tiempo pensé que eras un hombre?"
"Bueno, es normal, porque Mojca solo es común por aquí. Es un antiquísimo nombre esloveno que literalmente significa My girl (mi chica/mi novia) Es un nombre pagano, así que ninguna mujer puede bautizarse así. Ahora que lo pienso, empiezo a verme más relacionada con ese 666, jajaja"
"¿Lo ves? ¿Te sientes ya más “diabla” desde que te dije lo del 666?"
"¡Nooo, imposible ser más diabla de lo que ya era!"
Me contó entonces las interesantes pesquisas que había llevado a cabo hasta dar con Carita, incluyendo la gran sorpresa de encontrar una foto de su amiga sueca en el blog de un español.
¿Cuánto tiempo duró vuestra correspondencia?, le pregunté.
Pues desde que teníamos 12 o 13 años hasta que nació mi primera hija. Después se marchó al extranjero y le perdí la pista. ¿Y en tu caso?
Tres años, desde 1982 a 1985
¿¿Sólo tres años?? ¿Y con solo tres años le dedicas una entrada en un blog? Si llegan a ser 12 o 13 como yo, ¿qué habrías hecho? ¿Una telenovela?
(Si esto no es respuesta digna de una auténtica diablesa que baje Dios y lo vea, jajaja)
Los días fueron pasando y yo esperaba impaciente a que Carita me saludara.
No tardará en hacerlo, ya verás – me dijo Mojca en la siguiente ocasión en que chateamos. Ya le he comentado que hay alguien como en aquella película, que está “Buscando a Carita desesperadamente” Ya le he contado que has escrito sobre ella en un blog y hasta le traduje algunas cosas. No es que sepa yo español, pero sí hablo italiano, y entre eso y la ayuda del traductor…
Y sí, el momento llegó, amigos. Primero el aviso de que Carita Grosse había aceptado mi solicitud de amistad (qué formulario tan formal este de Facebook)
Y después sus primeras palabras…
¡Hola Juan! Efectivamente soy yo, y me acuerdo perfectamente de ti. ¡Es increíble, después de tantos años he contactado con mis dos penfriends a la vez!
Ahora sé que tiene 3 hijos, que vuelve a vivir en Suecia y que, casualidades increíbles de la vida, también trabaja en un centro para mayores como yo.
Han pasado 30 años, y sin embargo os aseguro que por momentos sentí que el tiempo no había transcurrido, y que Carita y yo éramos los mismos chavales que en aquellos años se contaban cosas de sus vidas, y con la misma ilusión de entonces.
Prometí a Carita y a Mojca que escribiría esta entrada sobre el reencuentro, y ya me han dicho que la esperan con ganas.
A “la diablesa” Mojca, además de felicitarla por sus labores como excelente detective, quiero dejarle este mensaje:
"Infine mi piacerebbe ringraziare Mojca per aiutarmi trovare Carita in questo infinito mondo dopo tanti anni."
Siempre hay alguna historia que contar, pero una tan imprevista como esta, en la que puedo poner un final tan alegre a un episodio que había quedado sin cerrar, es, me parece a mí, insuperable.
Y quién me lo iba a decir…
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Foto 1: Año 1982. Yo leyendo una carta de Carita Nordin a unos amigos.
Foto 2: Una de las fotos que me envió Carita cuando nos escribíamos, que sirvió para que Mojca contactara conmigo.
Foto 3: Carita en la actualidad.