23 de julio de 2018

UN DOLOR DE CARNE Y HUESO

Hace unas semanas, estando completamente dormido, me despertó un dolor horroroso en el pie izquierdo.

Lo califico de horroroso porque no fue la típica punzada que puede sentirse alguna vez en cualquier parte del cuerpo. Esto fue algo descomunal, como si un cepo se hubiera cerrado de repente entre la planta del pie y el empeine.
 
En la breve transición que hubo desde ser consciente de la situación, abrir los ojos, y que el sueño se diluyera a marchas forzadas hasta despertar por completo, el dolor desapareció.

Recuerdo que quedé unos minutos aturdido. ¿A qué se había debido semejante trallazo? ¿Iba a reanudarse? Con el pie derecho rocé temeroso el empeine del izquierdo, esperando hallar un resto de aquel dolor, pero todo parecía estar bien, y ni siquiera apretando con fuerza en la zona volví a sentir el más mínimo daño.

A la mañana siguiente recordé el percance y me pregunté si no habría sido simplemente un sueño. Algo me decía que no era posible. ¿Se puede soñar un dolor? Es más, ¿se puede soñar un dolor cuya intensidad sea tan alta y tan real como para despertarte? No me parecía posible, pero tampoco el hecho de que algo así desapareciera de repente, por lo que terminé por admitir que lo habría soñado.

Ni resto de aquel dolor durante todo el día, pero aquella misma noche, de madrugada, volvió a suceder.

Me resulta difícil describir tan desagradable sensación. Es una fuerza brusca, como una repentina dentellada de tal magnitud que me paraliza todo el pie desde los dedos hasta el tobillo, siendo en el empeine donde se concentra el dolor más vivo.

Afortunadamente volví a comprobar que cuando mi mente volvía a estar en plenas facultades de consciencia y del sueño no quedaba ni la más fina telaraña, el dolor había vuelto a esfumarse.

Esta vez tardé mucho más en dormirme de nuevo. Algo tan extraño y tan ilógico me hizo darle muchas vueltas a los pensamientos y terminé por desvelarme. Calculo que el dolor pudo durar entre 5 y 6 segundos pero esta vez no me pilló por sorpresa, lo reconocí y tardé menos en despertar por completo, llegando a ser consciente de que el dolor estaba ahí, que era real y que lo estaba sintiendo con intensidad.

Son muchas las preguntas que me hago. ¿Qué es lo que lo provoca? No he recibido ningún golpe, ni he hecho un esfuerzo desmesurado, ni he cambiado de calzado. ¿Y cómo es que desaparece sin dejar rastro? ¿Y por qué solo ocurre por la noche, en la cama? ¿Es un dolor físico o es producto de la mente?
Ha vuelto a ocurrir otras dos veces más. Siempre cuando duermo, por supuesto, como si solo pudiera existir cuando más relajado estoy.

Creo que en la tercera ocasión estaba soñando con el dolor previamente a su llegada. Me pareció sentir un líquido denso y frio que fuera ocupando todas las cavidades de una caverna, empujando el aire hasta arrinconarlo. Cuando la caverna se llenaba por completo, una señal de aviso me empezó a despertar y reapareció ese gran mordisco de tenaza que me aprisionaba el pie con rabia, como si quisiera destrozarlo. No quiero ni imaginar cómo sería ese dolor prolongado en el tiempo, sin remisión.

En la última ocasión hubo una novedad y es que, acostumbrado ya a la situación, me atreví a desafiar al dolor, moviendo el pie, algo que no había sido capaz de hacer antes por miedo a un sufrimiento mayor. El dolor empezó a remitir casi de inmediato, pero quedó durante unos segundos un leve remanente, como el eco de una protesta que odiaba haber sido interrumpida. Giré el pie en todas direcciones, casi deseando atrapar ese leve dolor que de repente se marchaba, pero no conseguí que volviera. Desapareció por completo.

Sé que nada me cuesta ir al médico y comentarle lo que me ocurre, pero dado que el resto del día hago vida normal, que puedo andar, correr y no siento ninguna molestia, se me olvida por completo y no estoy preocupado. Y por otra parte... casi prefiero esperar a ver qué ocurre.

Mi pie, como parte de todo el cuerpo que está con él y lo apoya ( aunque sea más bien el pie el que da apoyo a todo el cuerpo) ha decidido echarle un pulso a la mente, que por alguna razón se activa de madrugada y se ha puesto borde con él.

Pero no te tengo miedo, falso tiburón gris, ahora sé que no sabes morder de verdad. Tarde o temprano te cansarás de ser un dolor fantasma y ya no volverás.

Aunque, eso sí, de momento eres muy de carne y hueso, maldita sea.

 

3 de julio de 2018

¡DIEZ AÑOS DE BLOG!


"¿Hay alguien ahí?", escribía yo una tarde de verano cuando estrenaba mi blog en Internet.

Con una enorme ilusión por haber creado un lugar donde dar rienda suelta a mis ganas de contar cosas, me preguntaba entonces si habría gente que las descubriera y quisiera leerlas. 

Quién me iba a decir aquel día que llegaría otro 3 de julio en el que me sentaría a escribir una entrada para conmemorar los diez años de blog, (¿cómo es posible? ¡Si empecé anteayer mismo!) y qué poco imaginaba entonces las continuas satisfacciones que A la edad del diablo me iba a proporcionar, escribiendo cientos de entradas y recibiendo miles de comentarios de gente de todas partes.

Qué duda cabe que en esta década el blog ha sido  como una segunda piel para mí, mi lugar de recreo, un campo de juego donde exponer mis inquietudes literarias, un álbum donde coleccionar vivencias personales y  recuerdos familiares de todo tipo
Todo eso y mucho más. 

Pero por si todo esto fuera poco, el blog me ha permitido conocer a mucha gente amable, divertida y afectuosa con la que he compartido momentos inolvidables. Esto es algo que tampoco podía imaginar cuando empecé. ¡Ni por asomo! 
No sólo es que había gente al otro lado, es que además se convertirían en el estímulo para seguir escribiendo sin descanso. ¡Y cómo iba  a imaginar hace diez años que incluso llegaría a conocer personalmente a otros blogueros y que nos convertiríamos en verdaderos amigos!

Así que hoy necesito daros las gracias efusivamente a todos los que habéis pasado por aquí en estos diez años. A todos y cada uno de vosotros, por haber construido el blog junto a mi, por  haberle dado tanta calidad y tanto sentido y ese calor humano que este diablo anhelaba. 

Y un agradecimiento especial a  aquellos que no han dejado de visitar este "infierno", los pecadores más recalcitrantes. ¡Qué grandes sois y cómo os quiero!

Me habéis hecho muy feliz y lo celebro dando grandes saltos,  tridente en mano.





20 de mayo de 2018

TRES HISTORIAS DE FANTASMAS PARA DORMIR DESTAPADOS


LA UNA 
Como cada noche, el niño llama a su madre con desesperación.

De repente, un rugido  en la oscuridad dando dentelladas al silencio.

Ella se incorpora con pereza, se pone la bata y acude a la habitación del pequeño.

La madre se despierta, abre la boca y deja escapar un ronco bramido hacia su criatura, intentando trasmitirle el sosiego que necesita para descansar.

El niño le pide que mire debajo de la cama, pues ha oído la respiración de un monstruo.

- Cariño, ya te dije que los monstruos no existen.

El pequeño oye a su madre en el otro extremo. Con cierto alivio se enrosca y esconde la cara  entre su pelaje, buscando la forma de dejar de escuchar los siniestros sonidos que llegan desde lo alto.

De todos es sabido que en cada familia de monstruos suele haber un pequeño monstruito que tiene miedo de los seres humanos.

Si supieran que encima de sus cabezas solo hay inofensivas criaturas que tienen mucho más miedo que ellos...

LAS DOS

Le bastaron pocos días para descubrir que se sentía mejor a oscuras. Sin luz todo estaba en calma y  no aparecían esas presencias que tanto lo sobresaltaban.

Con los primeros rayos de la mañana el cuerpo se le comenzaba a tensar. Todo se definía  a su alrededor y era entonces muy fácil distinguirlos.
A veces tardaban mucho en llegar, pero solo era cuestión de tiempo verlos aparecer
Y, efectivamente, aparecían.

Por lo general simplemente se movían a su alrededor y parecían no verle. Ni siquiera cuando acercaban sus caras y podía ver cómo sus ojos quedaban fijos sobre él.
En esos instantes se quedaba muy quieto, procurando no moverse, ni siquiera al respirar. 

Podría haberse acostumbrado a su presencia, y relajarse y dejar de temerles si no fuera porque en una ocasión uno de ellos le atacó.
Había acercado su zarpa con intención de atraparle y le llegó a rozar. Pudo notar el calor que desprendía.
¿Qué habría ocurrido de no haber sido más rápido que aquella sombra?
No, seguiría muy atento a todo lo que hicieran. No debía confiarse. Eran peligrosos.

Y la magnitud del peligro se materializó aquella misma mañana en una silueta grande y oscura que se acercó a él sigilosamente.
Un golpe repentino lo lanzó lejos y sintió que todo su cuerpo se abrasaba por dentro. Estaba tan aterrado y desorientado que ni siquiera se daba cuenta de que no podía respirar, que estaba muriendo poco a poco.

Y verdaderamente habría muerto de no ser porque la asistenta lo vio en el suelo y rápidamente lo devolvió a la pecera.

"¡Virgen santísima!", pensó,  "Hay que vigilar mejor a ese gato"



LAS TRES

Se libró de la tromba de agua por tan solo unos segundos. El porche de aquel enorme caserón lo resguardó de la tormenta.
Mientras esperaba a que la lluvia cesara, curioseó a través de los polvorientos cristales y descubrió que la puerta estaba abierta. Pero el interior de la casa era siniestro como la más oscura caverna y no sintió deseo alguno de entrar.
Pasó más de una hora hasta que la lluvia comenzó a amainar y para entonces  había tan poca luz en el cielo que no se atrevió a volver sobre sus pasos. La caminata a través del bosque había ocupado gran parte de la tarde y tuvo miedo de regresar a oscuras y acabar perdiéndose.

Lo más sensato era pasar la noche allí y en un primer intento se acomodó lo mejor que pudo bajo el techado. Pero tras la tormenta llegó una brisa helada y húmeda que no fue capaz de resistir.

Y entonces entró.

Le recibió el más negro silencio.

 Cuando se acostumbró a la oscuridad fue capaz de distinguir algunos muebles mohosos, carcomidos por el tiempo. Al caminar notaba un suelo desigual y parcialmente embarrado, y en algún lugar sonaba una gota de agua sobre un charco.
Vio una ancha escalera a su derecha y con paso indeciso se dirigió hacia la planta superior.
Abrió la primera puerta que encontró a mano y se alegró de encontrar un colchón desnudo sobre un pequeño somier. Tras palparlo y comprobar que estaba seco se echó sobre él.
Estaba convencido de que pasaría la noche en vela.
No conseguía entrar en calor y decidió arrancar las cortinas de la ventana para cubrirse con ellas.
Se estaba acomodando de nuevo cuando oyó un fuerte ruido en la casa que lo dejó petrificado. 
Dedujo que la puerta de la entrada se había cerrado por el viento y trató de calmarse ante tan lógica explicación, pero poco después le llegaron unos golpes sordos, amortiguados, como los de unos pasos subiendo las escaleras sin prisa.
Movido por un pánico repentino, se levantó de un salto, arrastró la cama hacia la puerta y se sentó sobre el colchón. Ahora estaba seguro de que en la casa había alguien más y no iba a permitir que entrara en aquella habitación sin conocer sus intenciones.
Agudizó el oído pero ya no escuchaba movimiento alguno.

Quedó en completo silencio unos minutos más.

¿Y si todo había sido una mala jugada de su imaginación?
¿Quién iba a aparecer de repente en una casa abandonada en medio del bosque en una noche como aquella?
Pero la manivela de la puerta se empezó a mover.
Quiso gritar, preguntar quién había al otro lado de la puerta, pero simplemente se volvió hacia la cámara.

-       Lo siento, necesito ir al cuarto de baño – dijo con un hilo de voz. Y abandonó la habitación  por detrás de los decorados.
-       ¡Maldita sea! – exclamó el director - ¡Corten! ¡Con lo mal que vamos de tiempo!

Desde un rincón en penumbra, el productor sonreía complacido. Con toda probabilidad, aquella película de terror iba a ser un sonoro éxito si el actor principal se estaba cagando de miedo.

24 de abril de 2018

AND THE WINNER IS...

La semana pasada os proponía un juego a propósito de los 90 años de los Oscar de Hollywood. 

Escribí un texto en el que había incluido 29 títulos  galardonados con el Oscar a la mejor película. Vamos a ver dónde estaban camuflados esos titulos:

Sucedió una noche, en el apartamento de Rebeca.
Chicago tras los cristales y los destellos de aquel puente.
Marilyn quiso el arroyo que inundara su alma seca
Abandono, soledad... aceras de gente corriente.

Leía los titulares, su cara en primera plana.
"THE ARTIST",  "THE AMERICAN BEAUTY",
"MILLION DOLLAR BABY" "CRASH"
Más todo lo cambiaría por no ser ya Eva al desnudo,
la que mordió otra manzana y dejó su dicha atrás.

De pronto el golpe en la puerta, como habían acordado.
"Sin novedad en el frente, querida — dijo Marty—, ¡al Grand Hotel!"
"¿No hay peligro? ¿No habrá afuera periodistas infiltrados?"
"Ve siguiendo mi camino, te llevo a donde está él"

Corrió tras su  gladiator, y en el calor de la noche
deseaba tener alas y volar  lejos de allí,
mas como el Titanic se hundía sin poder hacer reproches.
El político la ha malherido,  dejándola  en tierra hostil

Sin perdón continuará, bailando con lobos hambrientos
Carros de fuego la llevan a encallar en lo prohibido
Dias sin huella, sonrisas... y lágrimas y lamentos
aferrándose a la esperanza de la fuerza del cariño.

******************************

Ángeles acertó 26 títulos, faltándole tan solo "Marty", "Alas" y "El político"
*entangled* también descubrió 26, a falta de "El golpe", "Infiltrados" y "El político" (este político ha sabido pasar desapercibido por dos veces. ¡Se ve que era honrado!)
Montse se pegó el palizón de intentar escribir todos los títulos del video (¡no pedía yo tanto, amiga Montse!) Aún así escribió 12 de los títulos incluidos en el poema.

Así que por un empate de aciertos, el Oscar al Lector más Sagaz es para...¡¡ Ángeles y *entangled*!!
 
Por cierto, esto de entregar un premio ex aequo también ha ocurrido en la entrega de los Oscar en alguna ocasión. La más recordada es la de 1968, cuando Katherine Hepburn y Barbra Streisand empataron a votos por sus interpretaciones en El león en invierno y Funny girl respectivamente.

También me preguntaba yo si alguien sería capaz de descubrir qué película sin Oscar se me había colado por error en el videomontaje. Reconozco que era muy difícil, así que lo desvelaré tras la publicidad.


Bienvenidos de nuevo. 
En el minuto 3:27 aparecen bailando Cyd Charisse y Fred Astaire. Son unos segundos de la película de 1953 Melodías de Broadway (The band wagon) 

Sin embargo yo pretendía haber incluido algún fotograma de una película mucho más antigua: La melodía de Broadway (The Broadway melody) de 1929. 
El parecido de sus títulos en español me hizo dar el patinazo (aunque siendo musicales las dos, esto de "patinar" no viene tan mal, digo yo)

Este es un fotograma de la película que debería estar en el video:

 Pero, atención, que el patinazo no acaba ahí... ¡¡faltaba la pirueta final!!
Hoy me he dado cuenta de que en el video hay 89 películas ... ¡Qué descuido! ¿Dónde se me quedó la 90? ¿¿Y cuál es??
Como no me quedan más Oscar en la trastienda, entregaré un Globo de Oro (o de Magma si no encuentro oro) para aquel que descubra qué película ganadora del Oscar olvidé incluir.

Me despido de todos ustedes colgando de nuevo el video (todavía bonito pese a sus dos errores, ¿no?) adjuntando  la lista de las películas que van apareciendo en él.

¡Muchas gracias por su visita!

 
ACTUALIZACIÓN 8/05/2018:

La película que olvidé incluir en el video era Grand Hotel, Oscar a la mejor película del año 1933, de la que muestro un fotograma a continuación:


Y ahora sí puedo mostrar el rótulo de THE END

¡Muchas gracias a todos!

16 de abril de 2018

90 AÑOS DE LOS OSCAR (y un juego)


El otro día estuve mirando el listado de los filmes que han ganado un Oscar a la mejor película. 

Noventa, nada menos, ya que el primer premiado data del año 1928. 

Aquella primera entrega de los reconocidos premios de cine se celebró tras una cena privada y tan solo duró 15 minutos. Nada que ver con el espectáculo televisivo de varias horas de duración en que se ha convertido hoy. 

No tengo ningún inconveniente en reconocer que cada año disfruto horrores con esta gala que siguen los cinéfilos de medio mundo, y que lo vengo haciendo ininterrumpidamente desde 1986, cuando ganó la película Platoon, siendo La misión mi favorita de aquella edición.

Unos años me ha gustado más, otros menos, casi siempre paso algo de sueño, pero para mí es un acontecimiento muy especial, y esa noche sin dormir se ha convertido en una de mis tradiciones ineludibles favoritas (y en la de mi amigo Juan Luis, que siempre me acompaña con cafés y divertidos comentarios)

Pero volviendo a lo que contaba al principio, leyendo los títulos de todas las películas premiadas, se me ocurrió que se podría elaborar un texto con todos ellos, y después de pasar un par de horas enfrascado en la tarea y pasando del verso a la prosa y de la prosa al verso, me salió este ripio peliculero (un poco "rollo", pero de eso se trata, ¿no? :D)

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Sucedió una noche, en el apartamento de Rebeca.
Chicago tras los cristales y los destellos de aquel puente.
Marilyn quiso el arroyo que inundara su alma seca
Abandono, soledad... aceras de gente corriente.

Leía los titulares, su cara en primera plana.
"THE ARTIST",  "THE AMERICAN BEAUTY",
"MILLION DOLLAR BABY" "CRASH"
Más todo lo cambiaría por no ser ya Eva al desnudo,
la que mordió otra manzana y dejó su dicha atrás.

De pronto el golpe en la puerta, como habían acordado.
"Sin novedad en el frente, querida —dijo Marty—, ¡al Grand Hotel!"
"¿No hay peligro? ¿No habrá afuera periodistas infiltrados?"
"Ve siguiendo mi camino, te llevo a donde está él"

Corrió tras su  gladiator, y en el calor de la noche
deseaba tener alas y volar  lejos de allí,
mas como el Titanic se hundía sin poder hacer reproches.
El político la ha malherido,  dejándola  en tierra hostil

Sin perdón continuará, bailando con lobos hambrientos
Carros de fuego la llevan a encallar en lo prohibido
Días sin huella, sonrisas... y lágrimas y lamentos
aferrándose a la esperanza de la fuerza del cariño.

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Y ahora es cuando, como maestro de ceremonias, espero entregar un Oscar al Lector más Sagaz que sea capaz de extraer los 29 títulos de películas que ganaron el Oscar que he camuflado en el texto. ¿Quién se atreve? 
¡Vamos, cazapelículas, que todas saltan a la vista!

Antes de despedirme os dejo con un video que edité este fin de semana. Son fotos y videos de las 90 películas ganadoras del Oscar. En un principio las coloqué en orden cronológico, pero después fui moviendo las imágenes para adecuarlas a la música. Supongo que, a pesar de no haber incluido sus títulos, reconoceréis muchas de ellas. 

¿No os entran muchas ganas de verlas todas? ¿Alguna favorita? ¿Y alguna que no os gustara?


Por cierto, dejo también en el aire una pregunta para MUY CINÉFILOS. Por error he incluido una película que no ganó el Oscar, pero tiene el mismo título de la ganadora, de ahí mi equivocación. ¿Habrá alguien que la encuentre?

24 de marzo de 2018

ME GUSTA CALLEJEAR

A lo largo de estos diez años, diez, escribiendo en el blog, he dedicado algunas entradas a callejear, a dar a conocer calles con nombres raros, divertidos, curiosos… y a imaginar historias con telón de fondo urbano. 

Siempre he pensado que las ciudades, si uno  sabe prestarles  la debida atención, te pueden contar cosas muy interesantes.

En esta ocasión os cito a todos en Jarafuel, Valencia. Exactamente en este lugar:


Creo que no puede haber mejor punto de partida que la Calle Canuto, frente a la Solana. Lo digo porque hay que ir algo fumao y a plena solana para dar rienda suelta a todas las tonterías que me pasan por la cabeza.

Por ejemplo, si no se me ocurriera cómo acabar esta entrada... ¿sería una entrada sin salida?
A ver, para que la cosa tenga gracia, hay que darle a ese canuto, por supuesto. Y es que no es lo mismo  tener que pasar por la Calle Canuto que  tener en la calle un canuto por pasar.
(...silencio sepulcral sin risas...)

Bah, da igual, pero si le dais otra calada a ese porrete  veréis cómo nos transportarnos a Cánovas, Murcia.  
Aquí se me ha ocurrido una situación comprometida.

Imaginemos a  un policía que está tomando nota  a un detenido (que también tiene pinta de ir algo fumao, por cierto)

—Dígame su dirección.
—Calle, mariquita
—¿Cómo ha dicho?
—¡Mariquita!
—Vaaaya, encima me falta al respeto, ¿eh? Pues me va a acompañar a comisaría ahora mismo.
—Pero, ¿por qué? ¿¿Qué he hecho yo??

 
 ¿Alguien conoce Guadramiro, en Salamanca? Yo no, pero me he enterado de que allí  hay gente que vive en el vertedero.
Supongo que hubo un vertedero en la zona, pero ¿era necesario recordarlo llamando así a la calle? Por más que lo intento, no me suena nada  bien.

—¿Te vienes a comer a mi casa?
—Vale, ¿en qué calle vives? 
—En el vertedero, al final.
 
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Se vende bonita casa en la calle El Vertedero. Todo exterior. 
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Próxima apertura de perfumería en la calle El Vertedero. 
Fragancias naturales.

Creo que los vecinos del lugar deberían proponer al Ayuntamiento un nuevo nombre. Se me ocurre como apropiado el de una calle de Yecla, Murcia (¿de qué me sonará a mí esta localidad?)
Tal vez en días de lluvia  haya muchos resbalones en la zona, pero de vivir en El Vertedero a vivir en Jabonería...  no hay olor, digo color.

Tomemos ahora rumbo norte hacia una calle que parece una broma.

Pero de broma nada. La Calle Me falta un tornillo está en Arroyo de la Encomienda, Valladolid.

Parece ser, por lo que tengo investigado, que es una calle sin viviendas por el momento y que sirve de acceso a unos grandes almacenes, de ahí el nombre.

Me declaro admirador absoluto del tipo al que se le ocurrió semejante nombre. Imagino que pudo ser un concejal que lo propondría medio en broma, pero tal vez en el pleno donde se tenía que aprobar venían todos de la Calle Canuto y se aprobó por unanimidad y aplausos.

Y ahora que lo pienso, esto de que el nombre de una calle pueda llegar a ser una frase completa da un juego maravilloso. Me gustaría mucho ser Inventor de Nombres de Calles, y así, a una calle que llevara a un estadio de fútbol, yo la llamaría, por ejemplo:

Calle No fue penalty, te lo digo yo.


O una que llevara al cementerio:


Calle Y al final estaba de parranda, ya ves.


Ahora, si me siguen ustedes hasta Valencia, yo les muestro esta otra:


Por una sola letra no se llama Calle de ENGORRO, que también hubiera estado gracioso, pero el ENGORDO también tiene su miga (de pan, y de bollos)

¿Habrá alguna pastelería en la Calle de Engordo? No me parece buena idea para tal negocio.
Una administración de loterías sí, eso quedaría mucho mejor. 

Un personaje de tebeo que me gustaba mucho y que nunca engordaba porque pasaba mucha hambre era Carpanta
Y, mira por donde, tiene una calle en Madrid.


Tengo clarísimo qué negocio pondría en esta calle.

Atención a la poca seriedad de la siguiente calle de Santa Cruz de Tenerife.


¡Pero cómo se les ocurre pedir que calle la cotorra! ¡¡Con lo que le gusta hablar!!

Antes de despedirme (ya que el canuto se ha acabado) os muestro la que considero una buena calle para vivir.
O al menos para vivir yo, y tener así un irresistible moreno californiano que os hiciera sucumbir y pecar como es debido.  

No creo que esta entrada (que sí ha tenido salida finalmente) haya resultado de las mejores del blog, pero tampoco de las peores, ¿no? 

Ni lo uno ni lo otro, tiraré por la verea de enmedio, como una calle de Graná.
Y aquí quedan estas diez calles, diez. 

La próxima vez, si no os apetece que haga tanto el tonto, solo tenéis que pedirme que me CALLE.