Don Ramón Callejas tenía una gran virtud y un gran defecto.
La
virtud estribaba en su enorme capacidad para escribir mucho y bien.
Era un escritor consagrado que había publicado decenas de novelas y
ensayos con un notable éxito. El defecto, por llamarlo de alguna
forma, era que no tenía secretos para con nadie, que decía todo lo
que pensaba y revelaba todo lo que escribía.
En el momento en que os
hablo de él, se encuentra en un café con un amigo.
—Hace tiempo que no
publicas nada, Ramón, ¿no andas inspirado?
—¡Qué va, Miguel! ¡Al
contrario! Estoy ahora con una gran historia. Creo que va a ser mi
mejor novela. He conseguido un realismo tal, que a mí mismo me
maravilla. De verdad, nunca me había ocurrido algo así. Los
personajes son tan de verdad que…
—¿Qué título tendrá?
—Los amores de Álvaro y Francisca. Y
como te digo, es todo tan real que... bueno, ¿por qué no te pasas
por casa y lo compruebas tú mismo?
Con el transcurrir de los días, ese
fue el tema en casi todas las tertulias y corrillos del café: Don
Ramón estaba escribiendo un nuevo libro.
Los que presumían de conocerle bien,
intentaban impresionar a los demás con alguna resonante novedad.
—Me dijo que estaba en sus últimos
capítulos, que casi la tiene terminada. Lástima que sea tan mayor y
vaya tan lento...
—A mí llegó a decirme que los
personajes eran tan reales que habían cobrado vida propia —y
rieron todos.
—Pues a mí me comentó que tuvo que
romper unos folios porque uno de los personajes se le puso rebelde y
no terminaba de actuar como él quería.
—Este Don Ramón está algo gagá, ¿no
creen?
—Hace unos días, tomando un café
juntos, me comentó que a veces sus personajes hablan todos a la vez.
Yo le dije que tuviera cuidado con no marear a los lectores.
Todos rieron de nuevo, pero tuvieron
que aplacar de inmediato su júbilo pues en esos momentos entraba el
aludido.
—Buenos días, Don Ramón
—Buenos días a todos —contestó
mientras se quitaba el abrigo con dificultad.
—¿Cómo va su novela?
—Pues... iba muy bien, pero ahora... no
sabría decirles. Esta noche apenas he dormido.
—¿Estuvo usted escribiendo?
—No, discutiendo
Todos quedaron mudos esperando una
aclaración. De todos era sabido que Don Ramón vivía solo. Tras
sentarse delante de su café, prosiguió el escritor.
- Pues sí, los personajes no se deciden
por cuál debe ser el final de la novela. Yo les he dado mi opinión,
pero algunos no la aceptan. Al final, entre unas cosas y otras me
acosté tardísimo.
Todavía transcurrieron unos años sin
que nadie viera publicada la nueva novela de Don Ramón. De hecho,
aquel interés por ella se había diluido mucho tiempo atrás, de la
misma forma en que el escritor había ido abandonando su vida social,
de una manera gradual, por muy pocos advertida.
No dejó, no obstante, de sentirse
acompañado, pues en esos años posteriores a su paso por el café,
otros curiosos le rodeaban y le observaban al hablar. Don Ramón les
consideraba sus amigos, aunque estos no habían oído hablar de él
jamás.
—Cuando la termine verán ustedes que es
una obra maravillosa.
Don Ramón contemplaba esos rostros de
mirada perdida y comprendía que era inútil intentar que le
entendieran los compañeros de aquel manicomio, pero su única
esperanza era hablarles como a personas normales, para no terminar
siendo uno de ellos.
—Ya lo verán… ¡maravillosa!
A veces le visitaba algún contertulio
del viejo café, pero ya no le preguntaban por su novela.
Una soleada tarde de otoño fueron a
visitarle una pareja de novios. Preguntaron por él y una enfermera
les acompañó a la gran cristalera por la que Don Ramón
contemplaba sereno el exterior. Pero Don Ramón no les reconoció.
Por mucho que se identificaron como Álvaro y Francisca y le hablaron
de la novelara, él ya no se acordaba de nada.
Le dijeron cuánto habían deseado que
volviera después de tantísimos años, y que ya se habían decidido
por el final de la obra, y que debía acabarla pues era
extraordinaria.
Pero Don Ramón volvió a mirar los
campos soleados que se perdían en el horizonte tras el ventanal, y
sus ojos nadaban tranquilos en la nada.
Cuento escrito en el año 1999




























