
Es siempre una satisfacción que se acuerden de uno para las cosas buenas, por eso me supuso un subidón descubrir hace unos días que alguien me entregaba el premio A Pico y pala.
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Me lo concede Peibol, mi amigo tinerfeño, que lo envía limpito y reluciente. Y creo que es de oro macizo (o así lo parece tras el mordisco que le he dado). En cualquier caso… ¡Gracias, Peibol!
Una vez aceptado el galardón, las férreas normas de la blogosfera obligan, bajo severas consecuencias penales, a que uno ha de entregarlo a su vez a cuatro blogueros que lo merezcan.
Mi natural rebeldía satánica me impide acatar cualquier norma, pero lo voy a hacer porque me da la gana y me apetece, no por otros motivos.
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Eso sí, qué complicado me ha sido esculpir cuatro premios idénticos al mío para los cuatro amigos a quienes los envío yo ahora:
Eso sí, qué complicado me ha sido esculpir cuatro premios idénticos al mío para los cuatro amigos a quienes los envío yo ahora:
A Bichejo: Por ser como es, porque empezó tímidamente y ahora es la reina de la colmena. Por su naturalidad y simpatía a la hora de contarnos lo que pasa por por su cabeza.
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A Umpi: Porque compartimos una afición que se me hace cada vez más atractiva gracias a lo bien que la muestra en su blog. Y porque es un currante en toda regla.
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A El hombre perplejo: Por combinar con tan buen gusto y de una forma tan original y bien diseñada el mundo del cine y la imagen. ¡Con lo que me gusta eso!
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A MochuELIn: Por la intuición que tuve al encontrar su blog, que me gustó desde el principio y la corriente de simpatía mutua desde entonces. ¡ Va para ti este premio sobre patines!
A MochuELIn: Por la intuición que tuve al encontrar su blog, que me gustó desde el principio y la corriente de simpatía mutua desde entonces. ¡ Va para ti este premio sobre patines!
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Quiero dejar bien claro a los cuatro que estáis en vuestro derecho de mostrar rebeldía, que no estáis obligados a colocar el premio en vuestros blogs, ni a reenviarlo a otros cuatro, ni a beber gazpacho en verano. Me basta con que os deis por enterados del reconocimiento que hago a vuestros blogs y, sobre todo, a vosotros. (Sólo estáis obligados a venderme vuestras almas, pero eso es algo que ya sabíais desde el principio. ¡Dejaos ahora de taquicardias tontas!)
Quiero dejar bien claro a los cuatro que estáis en vuestro derecho de mostrar rebeldía, que no estáis obligados a colocar el premio en vuestros blogs, ni a reenviarlo a otros cuatro, ni a beber gazpacho en verano. Me basta con que os deis por enterados del reconocimiento que hago a vuestros blogs y, sobre todo, a vosotros. (Sólo estáis obligados a venderme vuestras almas, pero eso es algo que ya sabíais desde el principio. ¡Dejaos ahora de taquicardias tontas!)
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Al alzar el premio sobre mi cabeza me percaté de que trae colgando dos preguntas que uno debe contestar. ¡No todo iba a ser fácil y bonito!
Al alzar el premio sobre mi cabeza me percaté de que trae colgando dos preguntas que uno debe contestar. ¡No todo iba a ser fácil y bonito!
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En la primera de ellas se me pregunta cuál es el trabajo más raro que he tenido.
En la primera de ellas se me pregunta cuál es el trabajo más raro que he tenido.
Después de dieciocho horas pensando en esto, llego a la conclusión de que no he tenido ningún trabajo raro, aunque, eso sí, todos han tenido su punto. Porque, veamos, dependiente de video club, profesor de inglés, personal de limpieza y conserje. Normalillos todos, creo yo. Si al menos hubiera sido sexador de pollos ya tendría respuesta.
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Pero de todas formas voy a contestar dos: dependiente de video club por las cosas tan raras que me pedían a veces y otra ocupación que tuve, aunque no la incluyo en la lista porque no fue remunerada: vendedor de colchones en el Carrefour. Jajajaja. ¡¡Es que lo digo y ni yo mismo me lo creo!!
Pero de todas formas voy a contestar dos: dependiente de video club por las cosas tan raras que me pedían a veces y otra ocupación que tuve, aunque no la incluyo en la lista porque no fue remunerada: vendedor de colchones en el Carrefour. Jajajaja. ¡¡Es que lo digo y ni yo mismo me lo creo!!
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En una época en la que no tenía trabajo y algo había que hacer, me apunté a un cursillo que daba el centro comercial Carrefour (entonces se llamaba Continente) que formaba como vendedores para su hipermercado. La parte teórica fue muy interesante, la verdad sea dicha, nociones básicas para saber vender y consejos para captar con sigilosos pasos la psicología del comprador.
En una época en la que no tenía trabajo y algo había que hacer, me apunté a un cursillo que daba el centro comercial Carrefour (entonces se llamaba Continente) que formaba como vendedores para su hipermercado. La parte teórica fue muy interesante, la verdad sea dicha, nociones básicas para saber vender y consejos para captar con sigilosos pasos la psicología del comprador.
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Para hacer las prácticas fuimos durante una semana al Continente de Finestrat (al lado de Benidorm) y aunque el primer día se me asignó la sección de muebles, al día siguiente y sin previo aviso ni formación, me pusieron en la de colchones.
Para hacer las prácticas fuimos durante una semana al Continente de Finestrat (al lado de Benidorm) y aunque el primer día se me asignó la sección de muebles, al día siguiente y sin previo aviso ni formación, me pusieron en la de colchones.
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Y allí estaba yo, en aquel aburrido pasillo, paseo arriba, paseo abajo, mirando la fila de colchones plastificados que tenía a mi cargo, sin pajolera idea de cualidades ni ventajas ni condiciones.
Y allí estaba yo, en aquel aburrido pasillo, paseo arriba, paseo abajo, mirando la fila de colchones plastificados que tenía a mi cargo, sin pajolera idea de cualidades ni ventajas ni condiciones.
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Pero vendí algunos, no vayan a creer. Sí, sí, como lo oyen. A una parejita joven les endosé el primero, el más económico, recuerdo, y se lo llevaron tan contentos. Claro, tan jóvenes ellos…
Pero vendí algunos, no vayan a creer. Sí, sí, como lo oyen. A una parejita joven les endosé el primero, el más económico, recuerdo, y se lo llevaron tan contentos. Claro, tan jóvenes ellos…
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Pronto descubrí el apuro que da que empiecen con preguntitas técnicas que, por mi parte, sólo tenían como respuesta “Es un gran colchón”, pero que, a veces, no parecía ser suficiente para convencer al comprador.
Pronto descubrí el apuro que da que empiecen con preguntitas técnicas que, por mi parte, sólo tenían como respuesta “Es un gran colchón”, pero que, a veces, no parecía ser suficiente para convencer al comprador.
Hubo un desagradecido que me pidió que buscara a un entendido porque mi cara de inexperto parece que le ofendía. El muy tontolaba se terminó llevando el mismo colchón que yo le había ofrecido desde el principio, pero, claro, se lo volvió a mostrar un vendedor con traje y corbata, y eso tiene un glamour y un poder de convicción que ni te cuento.
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El colchón más caro también lo llegué a vender. A un tipo que me hizo enseñarle todos y cada uno de ellos y que en vez de un colchón parecía estar buscando un desparasitador de ozono antigravitatorio. ¡Qué plasta!
El colchón más caro también lo llegué a vender. A un tipo que me hizo enseñarle todos y cada uno de ellos y que en vez de un colchón parecía estar buscando un desparasitador de ozono antigravitatorio. ¡Qué plasta!
Cuando le dije el precio del más caro le hicieron chiribitas los ojos y se decantó por él. Y es que era el tipo de comprador que piensa que lo más caro es lo mejor, pero mis escasas nociones de psicología vendedora no me ayudaron a evitar el extenso recorrido.
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Bueno, como experiencia no estuvo mal, pero ahí se quedó la cosa porque renuncié al ridículo y frustrante contrato que me ofrecieron finalmente.
Bueno, como experiencia no estuvo mal, pero ahí se quedó la cosa porque renuncié al ridículo y frustrante contrato que me ofrecieron finalmente.
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Algunos de los compañeros con los que hice el cursillo siguen trabajando en el Carrefour de Petrel. Uno de ellos ha llegado a mandamás y todo ¡¡y hasta lleva traje y corbata!!
Algunos de los compañeros con los que hice el cursillo siguen trabajando en el Carrefour de Petrel. Uno de ellos ha llegado a mandamás y todo ¡¡y hasta lleva traje y corbata!!
A ver si un día de estos le compro un colchón…
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¿He dicho ya que había una segunda pregunta? Dice así: ¿Qué cuatro cosas te llevarías a una isla desierta en la que fueras a estar un año, y por qué?
¿He dicho ya que había una segunda pregunta? Dice así: ¿Qué cuatro cosas te llevarías a una isla desierta en la que fueras a estar un año, y por qué?
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Cada vez que me hacen esta pregunta, (seamos sinceros, a todos nos la han hecho más de una vez) me acuerdo de mi amigo Juan Luis, que siempre responde que él se llevaría una botella de 5 litros de Quimicamp Piscinas.
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Cada vez que me hacen esta pregunta, (seamos sinceros, a todos nos la han hecho más de una vez) me acuerdo de mi amigo Juan Luis, que siempre responde que él se llevaría una botella de 5 litros de Quimicamp Piscinas.
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—Pero ¿para qué coño querrías eso? —le decimos.
—Ah, uno nunca sabe cuándo pude necesitar las cosas —responde tan campante.
—Ah, uno nunca sabe cuándo pude necesitar las cosas —responde tan campante.
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La verdad es que lo fácil es responder cualquier chorrada, pero si la cosa fuera en serio, menudo apuro olvidar algo realmente básico.
La verdad es que lo fácil es responder cualquier chorrada, pero si la cosa fuera en serio, menudo apuro olvidar algo realmente básico.
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El papel higiénico, por ejemplo. .. ¿O no? No, no, lo descarto. ¡Son sólo cuatro cosas!
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El papel higiénico, por ejemplo. .. ¿O no? No, no, lo descarto. ¡Son sólo cuatro cosas!
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¡Maquinillas de afeitar! Por supuesto! Mmm, no. Ahora que lo pienso tiene que ser una pasada poder llegar a hacerse trenzas en la barba.
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Tal vez un Viernes que me hiciera compañía, aunque si luego no nos lleváramos bien, menudo año más incómodo.
Tal vez un Viernes que me hiciera compañía, aunque si luego no nos lleváramos bien, menudo año más incómodo.
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Lo mejor sería tres containers refrigerados repletos de comida y sal de frutas por si me pongo malo... ¿Y por qué sonará esto a broma si lo he dicho muy en serio?
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Oye, Peibol, esto es muy difícil. Además me surgen preguntas que son vitales para responder con propiedad:
Al volver luego a la civilización, ¿me meterían en la cárcel por no haber pagado a Hacienda durante mi ausencia?
¿La isla estaría realmente desierta o si me acercara a la costa sur la encontraría edificada de hoteles y apartamentos? Ah, ¿totalmente desierta? ¡Eso no existe, hombre!
Al volver luego a la civilización, ¿me meterían en la cárcel por no haber pagado a Hacienda durante mi ausencia?
¿La isla estaría realmente desierta o si me acercara a la costa sur la encontraría edificada de hoteles y apartamentos? Ah, ¿totalmente desierta? ¡Eso no existe, hombre!
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Bueno, respondo sin más dilación, me llevaría un portátil de batería infinita con acceso a internet para poder seguir escribiendo el blog. Me sobra todo lo demás.
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Bueno, respondo sin más dilación, me llevaría un portátil de batería infinita con acceso a internet para poder seguir escribiendo el blog. Me sobra todo lo demás.
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.¿Qué? ¿Que eso no es posible? Tampoco lo es el que haya islas desiertas sin edificar así que… ¡a callar!


























